

Hoja Técnica ZMES
PROGRAMA PARA LA PROTECCIÓN AMBIENTAL Y CONTROL DE LA
CONTAMINACIÓN ORIGINADA POR EL TRANSPORTE MARÍTIMO EN EL
GOLFO DE HONDURAS.
HOJA TÉCNICA
Golfo de Honduras, Puerto Cortes. Numero 1. Noviembre 2007.
GOLFO DE HONDURAS COMO ZONA MARINA ESPECIALMENTE
SENSIBLE (ZMES)
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INTRODUCCION.
Una Zona Marina Especial (ZME) se define como cualquier extensión de mar en la que,
por razones técnicas reconocidas en relación a sus condiciones oceanográficas y
ecológicas, y el carácter particular de su trafico marítimo, se hace necesario adoptar
procedimientos especiales obligatorios para prevenir la contaminación del mar por
hidrocarburos, sustancias nocivas liquidas o basuras, según sea el caso. Zona Marina
Especialmente Sensible (ZMES) tiene niveles de protección más altos.
Existe una serie de normas internacionales y convenciones relativas a los derechos de
los Estados Parte sobre alta mar y las zonas marinas que implican la obligación de
dichos Estados de proteger y preservar el medio ambiente marino.
El trabajo de la OMI (Organización Marítima Internacional) en la protección del medio
marino se realiza a través de las siguientes herramientas:
1. El Convenio Internacional para la seguridad de la vida humana en el mar
(SOLAS por sus siglas en ingles), diseñado para la seguridad del sector naviero
y su efecto indirecto en la Protección Ambiental.
2. El Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación Ambiental por
Buques (MARPOL por sus siglas en ingles) en el que se dispone un nivel básico
de Protección Ambiental tanto de las descargas operacionales como
accidentales.
3. Las medidas de organización de tráfico marítimo, aprobadas para incrementar la
seguridad de la navegación y que a su vez coadyuven en la protección de los
ecosistemas marinos.
4. La designación de Zonas Marinas Especiales (ZME) y de Zonas Marinas
Especialmente Sensibles (ZMES).
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Buque en la Bahía de Puerto Cortés, Honduras
CRITERIOS.
Los criterios para que una Zona en particular sea considerada como ZMES se sintetizan
de la forma siguiente:
1. La zona debe tener características ecológicas, socioeconómicas y de interés
científico relevante, tales como: poseer hábitat críticos, singularidad, ser
representativo, poseer diversidad biológica, naturalidad, fragilidad,
integridad biogeográfica, productividad, poseer línea base o monitoreo,
patrimonio cultural y actividad de dependencia humana.
Los problemas ambientales en el golfo de Honduras son altamente transfronterizos
debido a la oceanografía de la masa de agua. La dirección predominante de las
corrientes varía con las estaciones y contribuye a la interconexión de las aguas en
Belice, Guatemala y Honduras y vuelve a la región del golfo muy susceptible a que la
contaminación originada en un punto se extienda a lo largo de grandes distancias en los
tres países. Además, los ríos que desembocan en el golfo arrastran cargas cada vez
mayores de sedimentos y contaminantes, que son transportadas por las corrientes a
través de los límites marinos. En consecuencia, la protección ambiental del golfo,
particularmente la prevención y el control de la contaminación, requiere un enfoque
estratégico en que las acciones se dirijan a abordar las fuentes principales, a monitorear
las tendencias y construir esquemas duraderos y sostenibles de cooperación regional
para la gestión del golfo.
La compleja interacción entre las aguas del mar abierto, los procesos costeros y los
flujos fluviales que se producen en el golfo de Honduras sostienen diversos ecosistemas
que contribuyen a la importancia ecológica de la región. Allí el litoral es altamente
variable. La costa de Belice comprende estuarios y lagunas, playas de barrera y
pantanos salados intermareales, cayos, bosques de mangle, praderas submarinas,
parches y barreras de arrecife. La costa guatemalteca también es muy diversa y cuenta
con áreas extensas de manglar que conducen a las desembocaduras de los ríos y
estuarios (río Dulce), a la amplia bahía de Amatique con sus extensas aguas poco
profundas y pastos marinos (Bahía La Graciosa), a la arenosa península Punta
Manabique, y a extensas playas que llegan a las desembocaduras de los ríos Motagua,
San Francisco y Piteros. La zona costera hondureña está caracterizada por grandes
playas, manglares, lagunas y estuarios, y cayos costa afuera.
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Vista panorámica de la Bahía de Amatíque en Guatemala
Las aguas poco profundas del golfo sirven de refugio a especies marinas diversas y
abundantes, a saber, poblaciones de langostinos, langosta común, conchas y peces de
escama destinadas al aprovechamiento comercial, así como a la población más grande
de manatíes de las Indias Occidentales encontrada en el Caribe. La productividad del
golfo se debe en parte a que los ríos transportan nutrientes de origen terrestre, que se
combinan con los nutrientes asociados con las corrientes ascendentes y la proximidad
de manglares, praderas submarinas y arrecifes de coral.
La parte occidental del golfo está bordeada por el Sistema Arrecifal Mesoamericano
(SAM), el segundo en tamaño en el mundo. El SAM se extiende a lo largo de 250 Km.,
cubre 22.800 km2 y configura un ensamblaje de arrecifes de laguna, arrecifes
bordeantes y atolones costa afuera. Se trata de un ecosistema único debido a su tamaño,
su amplia variedad de tipos de arrecife, la riqueza de sus corales y su condición
relativamente prístina. La parte sur de este sistema de arrecifes bordea el golfo de
Honduras. Las voluminosas descargas de agua dulce provenientes de los ríos Motagua,
Sarstún y Dulce limitan el desarrollo de los arrecifes a unos pocos parches aislados. La
sedimentación natural y la de origen humano, así como los flujos de nutrientes hacia el
golfo, cumplen un papel fundamental en el funcionamiento del SAM y contribuyen a la
naturaleza transfronteriza del Área de Proyecto.
Se estima que en las cuencas hidrográficas que desembocan en el golfo de Honduras
habitan aproximadamente 12,4 millones de personas, cifra que representa cerca del 70%
de la población de los tres países. De este estimado, aproximadamente 2 millones viven
en los grandes centros urbanos de ciudad de Guatemala, Guatemala, y San Pedro Sula,
Honduras, al tiempo que existen pequeños núcleos de población adicionales que se
localizan en la zona costera del golfo, afectando directamente los ecosistemas marinos y
del litoral. Cerca de medio millón de personas vive a lo largo de las costas del golfo.
Las comunidades del área son culturalmente diversas, con predominio de grupos de
garífunas, mestizos y criollos.
La economía de la región costera del golfo está basada fundamentalmente en las
pesquerías comerciales y artesanales, y en la producción agrícola, siendo el banano el
principal producto de exportación de la región. En la producción se utilizan métodos
intensivos como fertilizantes y otros químicos cuya escorrentía drena hacia las masas de
agua, lo cual aumenta la formación de algas y el potencial para el agotamiento de
oxígeno disuelto. El turismo, la acuicultura costera y las actividades industriales
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también van en aumento. La expansión de la red vial hacia zonas de los tres países
previamente aisladas, combinadas con el aumento de inversiones en obras de
infraestructura, está resultando en una migración acelerada de trabajadores hacia las
áreas rurales localizadas a lo largo de la costa del Golfo de Honduras.
2. La zona debe ser vulnerable al daño causado por el Tráfico Marítimo
Internacional. Debe existir documentación de daños o amenazas de daño.
En este aspecto, los puertos de la región cuentan con infraestructura de descarga,
almacenamiento y transporte de hidrocarburos, líquidos y químicos peligrosos en
grandes volúmenes, así como para carga en grandes volúmenes y en contenedores.
Puerto Cortés anualmente acomoda a más de 1,700 barcos con diversos tipos de carga
que manejan líquidos, incluyendo productos de petróleo refinado. Puerto Santo Tomás
de Castilla recibe anualmente más de 1,300 embarcaciones, entre ellas buques-cisterna
petroleros. Puerto Barrios, que recibe aproximadamente 550 barcos al año, sirve tanto
contenedores como buques-cisterna que transportan hidrocarburos y productos
químicos. La actividad de Big Creek incluye la exportación de banano y más
recientemente hidrocarburos crudo y refinado. Belize City Port maneja una gran
variedad de carga tanto líquida como en volumen, aunque la mayoría se transporta en
contenedores. En 2003, los cinco puertos principales de la región del golfo acomodaban
cerca de 4,000 barcos y manejaban más de 12 millones de toneladas métricas de carga.
Es así como el golfo de Honduras recibió aproximadamente el 28% de todos los barcos
que llegaron a puerto en Centroamérica (costas atlántica y pacífica) y el 20% del
volumen total de carga manejado.
Buque tanquero sujetado con boyas de amarre, Belice City Port
El transporte marítimo ha sido el medio principal para llevar y traer bienes económicos
en el golfo de Honduras, y se espera que el volumen de bienes enviados desde allí
continúe aumentando. Entre 1990 y 1999, el volumen de bienes manejado por Puerto
Santo Tomás de Castilla, Puerto Barrios y Puerto Cortés aumentó anualmente en
11,09% en promedio (1991-1998), 16,50% y 8,52%, respectivamente (SIECA, 2001).
En 2001, Puerto Cortés casi alcanza su capacidad límite. Se proyecta asimismo que
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Santo Tomás de Castilla y Puerto Barrios alcancen su capacidad límite en los próximos
años (SIECA, 2001). También se espera que aumente el transporte marítimo de carga
peligrosa en la región, así como un crecimiento acelerado en el tráfico y manejo de
hidrocarburos en la próxima década. Lo anterior como resultado de un incremento de la
producción de crudo en Guatemala, con lo cual vendrá la expansión de la exploración
de hidrocarburos y el crecimiento de la demanda de energía en la región. Esto se verá
acompañado de varios proyectos para la ampliación o construcción de nuevas
instalaciones en los cinco puertos.
Las actividades económicas que tienen lugar en el Golfo de Honduras y su cuenca
dependen de su medio ambiente y a la vez lo afectan. La acuicultura, las pesquerías y el
turismo requieren de agua limpia para garantizar su sostenibilidad. Las operaciones
portuarias como el dragado también dependen del volumen de sedimentos vertidos por
los ríos cercanos. Al mismo tiempo, las operaciones portuarias, el transporte marítimo y
otras industrias relacionadas localizadas aguas arriba tienen el potencial de afectar
negativamente el medio ambiente de la región a través de la dispersión de químicos
peligrosos y sedimentación de las vías marítimas. Dos análisis complementarios
realizados por Programa Ambiental Regional para Centroamérica (PROARCA) indican
que un solo derrame de 75,000 barriles en la bahía de Amatique podría tener impactos
económicos de largo plazo en la creciente industria turística a lo largo de la costa de
Guatemala y en la parte sur de Belice. De la misma manera, la frecuencia de los
derrames en puerto y en el mar afecta directamente los costos de los seguros de las
compañías, mientras que el dragado puede representar una proporción significativa de
los costos de operación de los puertos.
En materia hidrográfica no se poseen cartas náuticas actualizadas y formalmente
oficializadas en la región del golfo. La obtención de estas cartas náuticas y el tener una
mejor cobertura en materia de información batimétrica debe ser una prioridad para los
puertos y gobiernos de la región.
Todos los países participan en varios tratados marítimos internacionales, entre ellos la
Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS por sus siglas en
ingles), el Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación Ambiental por Buques
(MARPOL) y otros relacionados con el transporte marítimo y la contaminación que han
sido promovidos por la Organización Marítima Internacional (OMI). Sin embargo, la
carencia de normas de implementación ha limitado la efectividad de las inspecciones y la
aplicación de los convenios, lo mismo que la coordinación entre agencias y la existencia de
líneas de autoridad claras en cada país. Los compromisos nacionales con estos tratados no
se han reflejado en objetivos claros o acciones en el ámbito de la región, incluyendo el
Golfo de Honduras. Es por ello que la cooperación y la colaboración fortalecerían el
cumplimiento de estos tratados.
Además de ser signatarios de convenios internacionales, Honduras, Guatemala y Belice
han promulgado una variedad de leyes nacionales y otros instrumentos jurídicos
orientados a la protección ambiental, incluyendo la prevención y control de la
contaminación. Si bien existe un marco general para apoyar las actividades del
Programa encaminadas a abordar la contaminación marina y la seguridad de la
navegación, hasta la fecha su aplicación ha sido inconsistente en los tres países debido a
que las leyes nacionales han carecido por lo general de normas que coadyuven a su
implementación, y a que se carece de un apoyo institucional adecuado en los ámbitos
nacional y local.
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3. La zona debe identificar claramente las medidas protectivas adoptadas por
la OMI para abordar la vulnerabilidad identificada. Esto puede realizarse
mediante modificaciones a medidas existentes para abordar una amenaza
específica y deben tener una base legal constituida.
Dado lo antes expuesto las medidas a considerar entre otras son las siguientes:
a) Generar esquema para separar tráfico. Esto significa producir un sistema de
asignación de rutas que apuna a separar corrientes opuestas de tráfico por
medios apropiados y por el establecimiento de carriles de tráfico.
b) Áreas a evitar. Esta es una medida de asignación de rutas que incluye un área
dentro de los límites definidos en los cuales la navegación es especialmente
peligrosa o es excepcionalmente importante evitar los accidentes y que debe ser
evitado por todas las embarcaciones o por ciertas clases de embarcaciones.
c) Áreas donde se prohíbe anclar. Una medida de asignación de rutas que incluye
un área dentro de límites definidos donde es peligrosos anclar o podría tener
como resultado el daño irreversible e inaceptable al medio ambiente marino.
Anclar en un área donde se prohíbe anclar debe ser evitado por todas las
embarcaciones o ciertas clases de embarcaciones, menos en caso de peligro
inmediato a la embarcación o las personas a bordo.
d) Áreas de manejo de aguas de lastre. Estas son áreas con límites definidos en
donde se intercambia aguas de lastre con el objeto de que los organismos
introducidos en nuevo medio puedan convertirse en invasores y trastornos
graves en los ecosistemas y el economía local.
e) Áreas de Control de Emisiones de SOx (óxidos de azufre). En este punto se
debe demostrar que los requisitos básicos de MARPOL no proporcionan la
protección adecuada. El cumplimiento con la designación no se impone si no
existen facilidades de recepción adecuadas en el área.
f) Vía recomendada. Esta es una ruta que se ha examinado especialmente para
asegurar hasta donde sea posible, que esta libre de peligros y por lo tanto las
embarcaciones son aconsejadas a navegar.
g) Ruta de doble sentido. Esta es una ruta dentro de límites definidos dentro de el
cual se establece tráfico de doble sentido, apuntado a proporcionar el tráfico
seguro de embarcaciones por aguas donde la navegación es difícil o peligrosa.
Las propuestas para la designación de ZMES solo pueden ser sometidas por los
Gobiernos miembros de la OMI:
Vista aérea del Puerto Big Creek, en Belice
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