Cuadro 1. Elementos del Perfil de Proyecto



Información General del Proyecto

Título/nombre del Proyecto: Formulación de un Plan Estratégico de Acción para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos y el Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río San Juan y su Zona Costera (CRSJ)

Países participantes: Costa Rica y Nicaragua

Agencia de Implementación: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Agencia Regional de Ejecución: Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (SG/OEA)

Agencias Nacionales de Ejecución: Ministerio del Ambiente y Energía de Costa Rica (MINAE), y Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua (MARENA)

Costo (millones de US$): GEF 3.929

PNUMA 0.175

SG/OEA 0.175

Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH) 0.100

Gobiernos de Costa Rica y Nicaragua 0.984

Costo Total 5.363

Fase Actual: Formulación del PEA

Area Focal del GEF: Cuerpos de agua (integración de suelo y agua, e impacto de actividades terrestres en la zona costera)



Información de Contexto

Antecedentes/condiciones físicas: El área continental que abarca el proyecto es de 38,500 km2, más la zona marino-costera asociada, en el Mar Caribe. El 64 % del área terrestre de la CRSJ se encuentra en el Sur de Nicaragua y el 36 % en el Norte de Costa Rica. El área de planificación comprende las subcuencas del Lago Nicaragua y del Río San Juan, a las que por sus vínculos naturales se han sumado cuatro subcuencas menores, pero de dimensiones significativas: las cuencas de los ríos Indio y Maíz en Nicaragua y Colorado y Tortuguero en Costa Rica. Aunque no incluido en el área del proyecto, el Lago Managua está siendo tomado en cuenta, dado que a veces se conecta con la CRSJ a través del río Tipitapa. Las lluvias torrenciales asociadas con el huracán Mitch en octubre de 1998, por ejemplo, causaron el desborde de sus aguas, inundando las zonas circundantes y vertiendo las aguas en el Lago Nicaragua.

Esta cuenca transfronteriza constituye la mayor reserva de agua dulce de Centroamérica. Sólo el Lago Nicaragua cubre un área de 8,000 km2 y tiene un volumen de 104,109 hm3. Estudios regionales que lleva a cabo el Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH), con cooperación internacional, sugieren que los recursos de agua dulce de la Cuenca del Río San Juan son la única fuente capaz de satisfacer las demandas de desarrollo previsibles en la región semiárida del Pacífico, la zona más poblada del Istmo Centroamericano.

La lluvia media anual en la CRSJ varía entre los 1,500 mm y 6,000 mm. El caudal en el Río San Juan va desde los 475 m3/s en San Carlos, a la salida del Lago Nicaragua, pasando por los 833 m3/s en la desembocadura del río Sarapiquí, hasta los 1,308 m3/s en su desembocadura. El agua subterránea es abundante y de alta calidad. La mayor parte de la Cuenca se encuentra a menos de 500 m por arriba del nivel del mar y se caracteriza por extensas planicies que suben lentamente desde la costa del Atlántico hasta la Cordillera Volcánica Central en Costa Rica (1,500 a 3,000 msnm).

Las aguas del sistema hídrico Lago Nicaragua-Río San Juan corren a través de, por lo menos, ocho ecosistemas terrestres principales: (1) bosque tropical seco, al Este, Norte, y Oeste del Lago Nicaragua; (2) bosque nuboso, en las partes altas de la Cordillera Volcánica Central de Costa Rica; (3) bosque tropical húmedo, al Sur y Sudoeste del Lago Nicaragua y en el piedemonte oriental; (4) bosque tropical muy húmedo en el valle del río San Juan y en las llanuras costeras; (5) bosques de galería a lo largo de las riveras de los ríos; (6) humedales, al Sur del Lago Nicaragua y en las confluencias de los ríos Colorado y Tortuguero con el San Juan; (7) bosques secundarios, praderas y tierras agrícolas, en extensas áreas de la Cuenca; y (8) bosques marino-costeros y manglares en la franja de costa sobre el Mar Caribe. Las cuencas de los ríos Indio y Maíz están cubiertas principalmente por bosques húmedos y muy húmedos.

Debido a esta variedad de ecosistemas y hábitats asociados, la CRSJ tiene una rica biodiversidad. Su ubicación en el corredor biológico natural que se extiende a lo largo de Centroamérica la ha convertido en el vínculo entre especies de las regiones Neoártica de Norteamérica y Neotrópica de Sudamérica. Para preservar esta biodiversidad única, se han identificado 51 áreas protegidas, conformando el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM): 33 en Costa Rica, cubriendo 4,257 km2, y 18 en Nicaragua, cubriendo 4,555 km2.

Antecedentes/condiciones socioeconómicas: La CRSJ tiene una población de aproximadamente 1,100,000, de los cuales el 73 % están localizados en Nicaragua. La densidad de población en el lado nicaragüense es aproximadamente de 46 habitantes/km2, con 55 % de la población viviendo en áreas rurales. En Costa Rica, la densidad es de aproximadamente 22 habitantes/km2, de los cuales el 85 % es rural. El crecimiento de la población es alto, promediando 4.1 % al año en Nicaragua y 3.7 % en Costa Rica.

La población de la Cuenca es generalmente muy pobre y en gran parte de la misma se carece de acceso a agua potable, adecuado saneamiento y escuelas. Todos los indicadores económicos y de calidad de vida en el área de la Cuenca están significativamente por debajo de los promedios nacionales de ambos países. Un desequilibrio en oportunidades de empleo y generación de ingresos entre los dos países --el lado nicaragüense tiene ingresos aún más bajos y una economía de subsistencia— y una migración incontrolada exacerba la situación, sobrepasando la capacidad de las instituciones existentes para satisfacer las necesidades de saneamiento, salud y educación.

La consolidación de la agricultura en Costa Rica y el avance de la frontera agrícola en Nicaragua, particularmente en las cuencas de los ríos Indio y Maíz, aumenta la presión sobre los ecosistemas naturales. El desarrollo económico en ambos países se basa predominantemente en el sector primario, a expensas de la cobertura vegetal existente. En Nicaragua los índices de deforestación llegan a más de 150,000 ha al año; en Costa Rica son de 18,500, y ya casi no hay bosque.

Origen político, contexto nacional y regional, antecedentes de cooperación técnica: En la XIII Cumbre de Presidentes Centroamericanos, celebrada en Panamá en diciembre de 1992, se expresó, por primera vez, el apoyo a una iniciativa regional para el manejo de la CRSJ. El Plan de Acción Centroamericano para el Desarrollo Fronterizo, en el cual la Cuenca del Río San Juan fue identificada como un área prioritaria, dio lugar, en 1994, a una solicitud de los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y a la Organización de los Estados Americanos (OEA), para que éstos los asistieran en la preparación de un estudio de diagnóstico ambiental de la CRSJ. Ese estudio lo realizaron, durante 1995 y 1996, los ministerios del ambiente de Costa Rica (MINAE) y Nicaragua (MARENA), y se publicó en 1997 como el “Estudio de Diagnóstico de la Cuenca del Río San Juan y Lineamientos del Plan de Acción.”

La ejecución del proyecto de la CRSJ contribuye a la implementación de las prioridades de la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, acordada por los Presidentes Centroamericanos en octubre de 1994. Estas incluyen una variedad de metas económicas, tales como el desarrollo de zonas fronterizas, la conservación de los recursos naturales y la protección de la biodiversidad, con referencias específicas al fortalecimiento del CBM, al uso sostenible de los recursos hídricos y a la protección de la integridad de las cuencas. Además, contribuirá al Plan de Acción para el Manejo Integrado de los Recursos Hídricos del Istmo Centroamericano (PACADIRH), el cual está siendo implementado por la CRRH como Secretaría Técnica del Grupo Consultivo de Agua creado por el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) en respuesta a la devastación causada por el huracán Mitch.

En 1998, los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, con la asistencia técnica del PNUMA y la Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (UDSMA) de la OEA, negociaron y recibieron una donación del FMAM PDF Bloque B para preparar un documento de proyecto para la formulación de un Plan Estratégico de Acción para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos y el Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Río San Juan y su Zona Costera. Como parte integral del documento de proyecto, el cual fue terminado en noviembre de 1999, las dos unidades técnicas ubicadas en el MINAE y el MARENA, también prepararon, con la asistencia técnica del PNUMA y la UDSMA, un Análisis de Diagnóstico Transfronterizo (ADT) que identifica los principales problemas ambientales de la CRSJ, sus causas raíces, y la cadena causal, como así también los elementos transfronterizos.

Principales problemas ambientales transfronterizos y sus causas raíces: El ADT, llevado a cabo con la activa participación de actores claves, señala un número de problemas presentes y emergentes que amenazan la sostenibilidad del desarrollo en la Cuenca del Río San Juan y, por último, la calidad de vida de la gente que allí vive. Estos problemas ambientales están estrechamente relacionados, pero en el interés de buscar soluciones, se clasificaron de la siguiente manera:

Acelerada degradación de los ecosistemas transfronterizos. Dados los usos tradicionales de los ecosistemas principales, una serie de actividades humanas han sumado sus efectos para presionar sobre ellos e incrementar los conflictos entre los diferentes usuarios de los bienes y servicios que prestan, con consecuencias negativas para la conservación de la calidad de los recursos hídricos. Esas actividades incluyen servicios inadecuados de saneamiento urbano, industrial y agroindustrial; agricultura migratoria, producción ganadera extensiva y la consecuente expansión de la frontera agrícola; producción forestal con tala generalizada; ecoturismo sin regulación; producción agrícola no conservacionista; introducción de especies exóticas agresivas, tales como la Tilapia mossambica, e incendios no controlados en los bosques más secos y en las praderas. Un problema emergente se plantea en la utilización de la amplia potencialidad de generación hidroenergética mediante micro y pequeñas centrales hidroeléctricas.

Sobreexplotación de valiosos recursos naturales. En este caso los problemas se derivan del mal uso de los suelos en la agricultura de ladera y humedales, la construcción de caminos con diseños inadecuados, la pesca descontrolada y la excesiva explotación de especies valiosas de los bosques tropicales húmedos y la degradación de suelos frágiles debido a la destrucción de la cobertura vegetal. Estos problemas definen una pérdida de ingresos potenciales derivados de la agricultura, la pesca y el turismo, amenazan la biodiversidad y la productividad natural de los ecosistemas, y modifican la dinámica costera y fluvial. Existen indicios de que se están explotando en exceso tres especies acuáticas fluviales y marinas: el tiburón toro (Carcharhinus leucas), llamado también tiburón de agua dulce por su proceso migratorio único entre el Mar Caribe y el Lago Nicaragua; el camarón de agua dulce (Macrobrachium carminus) y la langosta espinosa (Panalirus argus), entre las más importantes.

Degradación de los suelos y creciente sedimentación. Parte del proceso de sedimentación se ha producido de manera natural, según consta en documentos históricos. No obstante, la construcción vial, el avance de la frontera agrícola y la agricultura sin técnicas de conservación adecuadas, la minería a cielo abierto y la extracción de materiales para la construcción exacerban los problemas de sedimentación.

Contaminación de cuerpos de agua. Las causas principales son el uso indiscriminado de plaguicidas y fertilizantes, sobre todo donde se utilizan prácticas de agricultura intensiva, y los desechos agroindustriales, industriales y domésticos urbanos. Los cuerpos receptores de estos contaminantes en Nicaragua son el Lago Nicaragua, el Río San Juan y la zona costera marina así como los humedales localizados al Sur del Lago Nicaragua; en Costa Rica, los humedales de Caño Negro, el Río Colorado y los canales de Tortuguero. El conocimiento de la dimensión del problema es aún muy escaso y se detecta por las esporádicas muertes de peces y otras especies y los estudios parciales y puntuales realizados en partes de la CRSJ.

Alta vulnerabilidad a los peligros naturales. Esto es evidente en la incidencia devastadora de los huracanes y tormentas tropicales sobre las poblaciones que habitan viviendas precarias, sobre la infraestructura y sobre cultivos implantados en zonas deforestadas de suelos frágiles, propensas a deslizamientos causados por huracanes, tormentas tropicales, sismos y actividad volcánica. Estos peligros naturales pueden tener un efecto drástico –y dramático– en los cursos de agua de la región.

Estos problemas ambientales transfronterizos se manifiestan individual y colectivamente, y con frecuencia tienen raíces comunes.

Inadecuada planificación y manejo. Aunque MINAE y MARENA están tratando de promover el manejo integrado de cuencas hidrográficas usando los mecanismos provistos en la legislación ambiental de cada país, no existe capacidad para la planificación y administración de cuencas. No ha habido mecanismos para el manejo y control coordinado a través de las fronteras y, por lo tanto, no existe un mecanismo institucional para el manejo de los recursos hídricos en la CRSJ. La falta de información integrada y actualizada sobre la CRSJ –su estructura, funcionamiento, dinámica socioeconómica y manejo de la información a nivel local– hace imposible proceder con el mínimo conocimiento necesario.

Debilidad institucional. Aunque existe en ambos países una legislación amplia y bastante completa para la gestión ambiental y el uso sostenible de los recursos naturales, que podría implementarse a nivel local, estas leyes tienen dificultades para su cumplimiento debido a la falta de recursos financieros y humanos locales y a la pobreza imperante en la mayor parte de la población.

Insuficiente capacidad humana e institucional. La gestión de los recursos naturales es ineficiente y no será posible fortalecer mecanismos ambientales de comando y control sin crear primero una base económica local y un programa de capacitación humana.

Escasa participación de los actores involucrados. Actualmente existe una limitada participación de los actores en el desarrollo sostenible, debido a factores de centralización que actualmente los gobiernos buscan superar. Esta situación, sumada a la disminución de la dimensión de los aparatos administrativos de los Estados, ha dificultado la acción a nivel local. Este proyecto reconoce la necesidad de promover y fortalecer la organización de la sociedad civil, aumentar la participación de la mujer y abrir espacios para la participación en la toma de decisiones del desarrollo sostenible de la CRSJ. Los primeros pasos ya se han tomado durante la ejecución del proyecto Bloque B y a través de otras actividades de MINAE y MARENA. Estos pasos requieren ahora ser complementados y desarrollados con programas para educar a la gente sobre el desarrollo sostenible y la incorporación de prácticas de producción y hábitos de vida sostenibles, en un enfoque de gestión integral de cuencas que todavía no existe.

Extrema pobreza. Extrema pobreza, combinada con una alta tasa de crecimiento poblacional, bajos ingresos y una economía de subsistencia, inadecuadas condiciones de saneamiento, y un desequilibrio relativo en oportunidades de empleo y generación de ingresos entre los dos países, caracteriza el nivel actual del desarrollo económico en la CRSJ. Una incontrolada migración humana exacerba esta situación, al superar la capacidad existente para atender las necesidades de saneamiento, salud y educación. Las condiciones económicas fuerzan a los habitantes a desplazarse hacia las laderas de las montañas y utilizar prácticas agrícolas de tala y quema para sobrevivir. Esto contribuye a la degradación ambiental que la CRSJ viene sufriendo, y que puede ser resuelta, en parte, a través de la creación de capacidades institucionales y mecanismos económicos que al momento no existen.

Objetivos y principales actividades del proyecto: El objetivo último del PEA es garantizar la disponibilidad de los bienes y servicios que prestan los recursos hídricos para el mantenimiento de los ecosistemas naturales y del desarrollo socioeconómico, a fin de satisfacer las demandas presentes y futuras, en consenso con todos los interesados. Un plan coordinado de acción, llevado a cabo en forma conjunta por los dos países, minimizará los conflictos sobre el uso de los bienes y servicios generados por los ecosistemas de la CRSJ.

Los principales componentes de la formulación del PEA son:

La formulación del PEA descansa en tres elementos de trabajo identificados por el ADT durante la fase PDF Bloque B. Estos elementos son: (1) estudios básicos, (2) proyectos demostrativos, y (3) talleres de participación pública.

Los estudios básicos fueron diseñados para proveer información adicional para una caracterización más precisa de los principales problemas transfronterizos identificados en el ADT. Esta información, la cual comprende datos científicos y datos sobre capacidad institucional y humana, permitirá realizar una cuantificación y evaluación de los problemas transfronterizos más relevantes, y la formulación de programas y proyectos para darles solución. Los estudios propuestos serán llevados a cabo por universidades, institutos de investigación, e instituciones gubernamentales, los cuales, en muchos casos, trabajarán juntos, estableciendo así las bases para el desarrollo de arreglos institucionales para la implementación del PEA.

Los proyectos demostrativos ilustrarán metodologías y tecnologías, y arreglos institucionales y mecanismos de participación, proveyendo una evaluación del costo y la factibilidad de replicar tales proyectos en toda la CRSJ. Más particularmente, proveerán una estimación más precisa de las inversiones de base y los costos incrementales necesarios para la implementación del PEA. Los proyectos demostrativos serán ejecutados en forma conjunta por ONG´s, gobiernos locales e instituciones gubernamentales. De esa manera, al igual que los estudios básicos, estos proyectos también forjarán el desarrollo de alianzas locales y regionales y acuerdos de cooperación. Más aún, promoverán la participación y apropiación del Proyecto por parte de todos los actores en la CRSJ.

Los talleres de participación pública facilitarán el intercambio de información, experiencias e ideas entre los distintos actores. Servirán para dar seguimiento y evaluar el avance de los diferentes componentes del Proyecto. En un contexto más amplio y con un objetivo a largo plazo, los talleres estimularán la participación de todos los actores de la CRSJ, en particular la sociedad civil, con un enfoque de género.

Además de estos tres elementos, se establecerá un proceso de monitoreo y evaluación con la participación de consultores nacionales e internacionales, quienes, además, asistirán a los gobiernos locales, instituciones gubernamentales, universidades e instituciones de investigación en la ejecución de los estudios básicos y proyectos demostrativos. El proceso proveerá también los mecanismos para incorporar los resultados de todas las actividades del Proyecto en el PEA.



Resultados y Lecciones

Experiencias recientes y resultados preliminares:

El proyecto es la primer iniciativa FMAN-PNUMA en cuencas transfronterizas en el Istmo Centroamericano. Reconocido por los Jefes de Estado de los países de Centroamérica, a través del SICA y el CRRH, este proyecto pone a Costa Rica y Nicaragua a la vanguardia en la región en una acción conjunta para ganar experiencia y capacidad técnica que podría ser compartida con los demás países del istmo en el futuro. La siguiente es una cronología de los principales resultados de las primeras fases del proyecto.

1997, Estudio de Diagnóstico de la Cuenca del Río San Juan y Lineamientos del Plan de Acción. Este documento, preparado por el MINAE y el MARENA con la asistencia técnica del PNUMA y la SG/OEA, estableció la base de información para la Cuenca del Río San Juan y produjo una primera identificación de los vacíos de información. Estableció los arreglos institucionales binacionales para una acción coordinada a ser llevada a cabo en forma conjunta por los dos países, los cuales permanecen el día de hoy. Creo conciencia en ambos países, entre los ministerios del ambiente y de relaciones exteriores, de la necesidad de integrar los temas de suelos y agua en la planificación y gestión de cuencas hidrográficas.

1999, Análisis de Diagnóstico Transfronterizo (ADT). El ADT, preparado durante la fase del PDF-Bloque B, dio lugar a la identificación de los principales problemas ambientales de carácter transfronterizo, sus causas raíces, y la cadena causal o causa-efecto. La preparación del ADT, también, permitió la identificación de las interacciones de las actividades de tierra/suelos y sus impactos, no sólo en el sistema de agua dulce, sino también, en la zona costera. Identificó vacíos adicionales de información, particularmente en la zona costera. La metodología participativa empleada para la preparación del ADT, creo mayor conciencia del proyecto y sus principios entre los actores locales, nacionales y regionales. Los actores obtuvieron mayor conocimiento y conciencia sobre (a) el valor mundial intrínseco de los cuerpos de agua y la biodiversidad y ecosistemas naturales asociados, (b) la necesidad de un enfoque intersectorial para atender las causas de deterioro de cuencas hidrográficas, (c) la necesidad de información integrada en el ámbito de cuenca sobre calidad y cantidad y procesos hidrológicos, y (d) la necesidad de promover la participación de la sociedad civil, aumentar la participación de la mujer e involucrar más actores en la toma de decisiones sobre el desarrollo sostenible de la región.

Inversión Coordinada en la región. Como resultado directo de la fase del PDF-Bloque B, se gestaron algunas iniciativas en el ámbito de subcuenca, a las cuales se les otorgó financiamiento de otras fuentes. El Gobierno de los EEUU, a través de su Centro Ambiental para Centroamérica y el Caribe, donó cerca de US$200,000 para el manejo integrado de la subcuenca del río Frío. Esta subcuenca, también compartida por los dos países, es una de las subcuencas principales del Sistema Hidrográfico Río San Juan-Lago Nicaragua. El proyecto, que está siendo ejecutado por ONG´s locales, las cuales, también, participan en el proyecto CRSJ, generará experiencia y probará la factibilidad para la creación de comités de cuenca. Adicionalmente, como la agencia de implementación del proyecto es el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se espera que este proyecto forje aún más sinergias entre estas dos agencias de implementación del FMAM, PNUMA y PNUD.

Fortalecimiento de los arreglos institucionales locales y regionales. Más de 100 instituciones (gubernamentales, no-gubernamentales, universidades, y gobiernos locales) se están poniendo de acuerdo en la ejecución de actividades en el marco de la cuenca. Estas actividades coordinadas, en un período de dos años, forjarán el enfoque de planificación y gestión de cuenca y la apropiación del proyecto por parte de todos los actores. Teniendo estas más de 100 instituciones trabajando juntas en el marco del proyecto de la CRSJ ya es un logro importante del proyecto.

Reconocimiento en el ámbito regional y coordinación con otras actividades. El proyecto, en los primeros meses de ejecución de la fase de Formulación del PEA, ya ha firmado un acuerdo con el CRRH, y está en proceso de firmar otro acuerdo con la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), en el marco del CBM. Estos dos acuerdos asegurarán la coordinación y sinergias con otras actividades del FMAM en la región, y fortalecerán el apoyo regional al proyecto.

El proyecto CRSJ ha establecido dos áreas de acción para construir los arreglos institucionales para la ejecución del PEA. El primero es, sobre la base de un enfoque de abajo hacia arriba, fortalecer los arreglos institucionales entre las municipalidades y municipios, a ambos lados de la frontera, instituciones no gubernamentales, universidades, y los ministerios del ambiente de ambos países. El segundo es destacar la importancia del proyecto CRSJ para el desarrollo de estrategias regionales y planes de acción para el manejo integrado de los recursos hídricos en Centroamérica. El proyecto ya ha hecho avances significativos en estas dos áreas.

Lecciones aprendidas de las fases iniciales del proyecto:


Durante la fase del PDF-Bloque B, los actores adquirieron un cierto nivel de entendimiento y apropiación del proyecto, en la medida que las unidades técnicas se mantuvieron en contacto estrecho con ellos. Sin embargo, un largo impasse después de completarse la fase del PDF Bloque B– hasta que empezó la fase de formulación del PEA–, causó alguna decepción y pérdida de interés de los actores. Además, este impasse interrumpió el proceso de aprendizaje y apropiación del proyecto. Cuando las propuestas estaban siendo evaluadas junto con los resultados del ADT, las unidades técnicas perdieron contacto con los actores. Las propuestas hechas por los actores fueron ajustadas para atender las necesidades de información para la formulación del PEA. Como resultado, los actores responsables por la ejecución de los proyectos demostrativos y estudios llegaron a la fase de formulación del PEA con altas expectativas y falta de entendimiento de los objetivos de su participación. Esto, a su vez, resultó en un arranque muy lento de la fase de formulación del PEA y la necesidad de esfuerzos adicionales para realinear la participación de los actores con el proyecto.

Más tiempo y talleres adicionales, después de la finalización del documento de proyecto (Project Brief) habría permitido completar la fase de preparación del documento con la participación de todos los actores involucrados, haciendo al proceso más transparente, lo cual, a su vez, habría reducido las incertidumbres de los actores y acelerado el comienzo de la fase de formulación del PEA.

El apoyo de las agencias nacionales de ejecución también se vio perturbado por este impasse, ya que durante la elaboración presupuestaria del año 2000, se incluyó la etapa de formulación. Al iniciar esta fase más tarde de lo previsto, la ejecución presupuestaria programada fue más baja de lo esperado, aspecto que incidió negativamente en la asignación de fondos nacionales en el presupuesto del año 2001 y en una pérdida de credibilidad por parte de las autoridades locales.



El proyecto ha demostrado tener una alta capacidad de convocatoria entre los actores de la cuenca. Se le percibe como un esfuerzo creíble para enfrentar los principales problemas ambientales actuales y emergentes y se le mira además como un proyecto líder.

La experiencia del PROCUENCA-SANJUAN ha merecido el interés tanto de actores locales y nacionales como de organismos regionales que inclusive aspiran a sumarse a los esfuerzos de preparación e implementación del PEA. Es necesario recalcar que la preparación de un PEA es una experiencia inédita en el ámbito de la gestión integrada de recursos hídricos y el desarrollo sostenible en el contexto de los resultados de un análisis de diagnóstico transfronterizo.

A través de sus actuaciones, el Proyecto ha contribuido a fomentar un clima de entendimiento entre los dos países que comparten el territorio de la Cuenca. No sólo han colaborado ininterrumpidamente los equipos técnicos del proyecto sino que inclusive se han formado y fortalecido alianzas y arreglos binacionales entre actores claves que cumplen funciones homólogas en cada país. Ejemplo de ello es la colaboración entre gobiernos locales a nivel de la federación binacional de alcaldes para los fines específicos del PEA. De la misma forma existen positivos antecedentes de cooperación entre los dos países en el ámbito de la cuenca en campos tales como la capacitación para el manejo de áreas naturales protegidas.

No ha sido posible integrar plenamente el proyecto en el marco institucional de las agencias nacionales de ejecución, lo que se ha reflejado en una falta de coordinación en la ejecución de las acciones, tanto en las que son desarrolladas en el marco del proyecto como en las ejecutadas por otros proyectos en el área de la CRSJ. Una situación similar se presenta con diferentes agencias no gubernamentales que están ejecutando acciones en el área de la CRSJ y que por diferentes circunstancias, todavía no ha sido posible tener un enlace estratégico.

El proyecto sirve como proyecto piloto para el Istmo Centroamericano, y provee mecanismos e instrumentos para que dos o más países, en forma conjunta, lleven adelante acciones coordinadas para la gestión de recursos hídricos en cuencas transfronterizas.

Además, se espera que el proyecto genere experiencia y lecciones en temas específicos, tales como: (a) incorporación de un enfoque de género para atender en forma más eficiente y eficaz la gestión integrada de los recursos hídricos y el desarrollo sostenible de cuencas hidrográficas; y (b) desarrollo de arreglos y mecanismos institucionales locales para la gestión integrada de cuencas hidrográficas.

Todas estas lecciones serán compartidas con los otros países del Istmo Centroamericano.

Resultados/productos: El resultado principal esperado de esta nueva fase es la preparación de un Plan Estratégico de Acción. Un programa coordinado de acción llevado a cabo conjuntamente por los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, con la participación de los gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales, el sector privado y grupos organizados de la sociedad civil, servirá de guía y coordinación de las inversiones en la CRSJ, a fin de asegurar que se minimicen los conflictos relacionados con el uso de los bienes y servicios generados por los ecosistemas de la CRSJ, y que se cumplan las demandas de agua acordadas, presentas y futuras.

Resultados específicos serán:

Integrados en el PEA hay dos elementos que son la base para su formulación y ejecución, y han recibido particular atención a lo largo de la ejecución del proyecto: (1) un programa de participación pública, y (2) arreglos institucionales binacionales, nacionales y locales.

Se esperan importantes contribuciones a iniciativas regionales, tales como el PACADIRH y el fortalecimiento del CBM.

Características únicas del proyecto, sus instituciones y actividades: El proyecto es ejecutado por los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, a través del MINAE y el MARENA, respectivamente. Una serie de actividades bien definidas se llevan a cabo en cada país, en la CRSJ, bajo la coordinación de las dos unidades técnicas ubicadas en los ministerios del ambiente. El PNUMA y la OEA apoyan la ejecución del proyecto.

Varios mecanismos han sido diseñados y establecidos para la coordinación de las actividades y la toma de decisiones del Proyecto. Se ha establecido un Consejo Director, compuesto por los ministros del MINAE y el MARENA, un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de cada país, representantes de las asociaciones de municipios, el Director de la UDSMA/OEA, el Director de la División de Evaluación de Información Ambiental y Alerta Temprana del PNUMA, y los dos directores nacionales del Proyecto. Observadores incluyen las otras dos agencias de implementación del FMAM (el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), los coordinadores técnicos, y otros organismos de cooperación interesados en participar en el PEA. Este consejo es el órgano supremo del Proyecto y se reúne, por lo menos, dos veces al año para aprobar el plan de trabajo de las unidades técnicas, los términos de referencia de los proyectos demostrativos y estudios básicos, y cualquier recomendación que la UDSMA/OEA pueda presentar en acuerdo con los directores nacionales y coordinadores técnicos. También aprueba cualquier cambio significativo de los programas y presupuestos.

En cada país, se ha establecido un Comité Consultivo compuesto por instituciones nacionales involucradas en el manejo de la CRSJ, organizaciones privadas que toman parte en el proyecto e instituciones académicas, para promover la participación activa de las instituciones y hacer recomendaciones sobre la orientación del proyecto. Los Comités Consultivos están presididos por los respectivos directores nacionales y sirven como mecanismo de coordinación de las acciones a nivel nacional.