GLOBAL ENVIRONMENT FACILITY



REDUCCIÓN DEL ESCURRIMIENTO DE
PLAGUICIDAS AL MAR CARIBE

INFORME NACIONAL

COLOMBIA

PROYECTO GEF PDF-B
NOVIEMBRE 2000

MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE


DIRECCION GENERAL AMBIENTAL SECTORIAL


PROYECTO PNUMA//UCR/CAR
Global Environment Facility
(Informe Final)








Informe Nacional sobre el Uso y Manejo de Plaguicidas en Colombia, Tendiente a
Identificar y Proponer Alternativas para Reducir el Escurrimiento de Plaguicidas al Mar
Caribe





Autores
Juan Pablo Bonilla Arboleda
Jesús Emilio Peinado Solano
Mario Asdrúbal Urdaneta Romero
Emiliano Carrascal Gómez



Interventor
Jairo Hómez Sánchez






Bogotá, noviembre 24 de 2.000




CONTENIDO
PÁGINA

Contenido
i
Resumen
v

INTRODUCCION
1. Importancia de los Plaguicidas
1
2. La Importancia del Medio Ambiente Marino e Identificación del Impacto
de los Plaguicidas
2
3. Razones por las Cuales se Concentra en Plaguicidas Agrícolas
7

A. DATOS DE IMPORTACIÓN, PRODUCCIÓN Y EXPORTACIÓN DE LOS PLAGUICIDAS
1. Recolección, Disponibilidad, Tipos de Datos, Archivo y Recuperación de Datos
9
2. Importación versus Producción
10
3. Exportación de Plaguicidas que Incluya el País de Exportación (Tipos y Cantidades)
12
4. Tipos y Cantidades
14
5. Carencia de Datos y Exactitud, Mejoras Posibles en la Recolección de Datos y el Registro de los
Plaguicidas
15
6. Estimación del Tráfico Ilegal de Plaguicidas
15

B. MANEJO, ALMACENAMIENTO, TRANSPORTE, EXPENDIO Y DISTRIBUCIÓN DE PLAGUICIDAS
1. Componentes Rreglamentarios, Políticas Gubernamentales de Reglamentación y Prácticas Industriales
para la Recepción, Transporte y Almacenamiento antes
de la Venta
16
2. Tipos y Cantidades de Plaguicidas Almacenados
18
3. Ventas Comerciales y su Distribución (Tipos y Cantidades)
19
4. Canales de Comercialización
20
5. Reglamentación y Apoyo
20

C. FUERZAS DE MERCADO
1. Derechos de Propiedad y Patentes
21
2. Embalaje, Re-embalaje, Etiquetado y Aspectos Publicitarios
26
3. Políticas de Precio e Intervención del Gobierno
28

D. USO Y APLICACIÓN DE PLAGUICIDAS
1. Cultivos Prioritarios y sus Prácticas Agrícolas Según Cultivo
31
2. Tipos y Cantidades del Uso de Plaguicidas por Cultivos Prioritarios
41
3. Métodos y Tasa de Aplicación
42
4. Acceso a la Información y Programas de Capacitación
43
5. Reglamentación Existente para el Uso y Manejo, Incluyendo las Pistas de Fumigación
45

E. MEJORES PRÁCTICAS DE MANEJO (BMPS)
1. Programas de Manejo Integrado para el Control de Plagas
45
2. Uso de BMPs (Análisis de Aspectos Culturales y Programas Existentes)
47
3. Entrenamiento y Otra Información en BMPs
54
4. Eficiencia de las BMPs
55
5. Otras Prácticas no Usadas Corrientemente
56
6. Incentivos Usados sobre BMPs e Incentivos Potenciales
57


F. EVALUACIÓN DEL IMPACTO POR EL USO DE PLAGUICIDAS EN LA SALUD PÚBLICA Y EL MEDIO
AMBIENTE DE LA COSTA DEL CARIBE
1. Riesgos Ecológicos Sobre el Medio Ambiente Marino
59
2. Mecanismos de Transporte, Escurrimiento y Destino en Vertientes Costeras y
el Mar Caribe
62
3. Calidad del Agua y Datos Sobre la Calidad del Medio Ambiente
66
4. Programas Nacionales y Locales para el Monitoreo de la Calidad del Agua o de Otros Métodos de
Vigilancia del Medio Ambiente
73
5. Impactos en la Salud Pública y en el Medio Ambiente de Aguas Dulces y Costeras
74
6. Criterios para Establecer Plaguicidas de Mayor Interés para el Control de la Contaminación del Medio
Marino
77
7. Sistema de Manejo de Emergencias y Contingencias
81
8. Manejo de Desechos y Residuos Generados en las Diferentes Actividades del Ciclo de Vida de los
Plaguicidas
82

G. EFICIENCIA DE LOS PROGRAMAS, POLÍTICAS Y REGULACIONES SOBRE EL REGISTRO DE
PLAGUICIDAS Y PARA EL CONTROL DE LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL Y LA PROTECCIÓN DE LA
SALUD PÚBLICA

1. Legislación y Reglamentación
85
2. Infraestructura
Institucional
89
3. Permisos y Aplicación
91
4. Apoyo Técnico y Jurídico
92
5. Sensibilización y Comunicación al Público
92

H. PROGRAMA DE ACCIÓN NACIONAL PARA MEJORAR EL MANEJO DE PLAGUICIDAS Y REDUCIR SU
ESCURRIMIENTO AL MAR CARIBE
1. Institucional: Objetivos y Estructura Legal de Políticas Nacionales
93
2. Técnico: Uso y Ejecución. Destino en el Medio Ambiente y sus Efectos
94
3. Mejoras en los Programas Público, Privados y Gubernamentales
94
4. Incentivos y Desincentivos (Económicos y No Económicos)
95
5. Apoyo Financiero para los Planes de Acción Nacionales
95
6. Educación, Entrenamiento y Sensibilización
96
7. Desafíos al Mejor Manejo y su Solución Institucional
97

BIBLIOGRAFÍA
99

LISTA DE TABLAS
Tabla 1.
Superficie de las áreas de manglar del Caribe Colombiano (1991-1996).
5
Tabla 2.
Superficie con manglar muert, 1995/96, con base en imágenes Landsat.
5
Tabla 3.
Indicadores básicos del país.
7
Tabla 4.
Consolidado importación versus producción
10
Tabla 5.
Importación versus producción.
11
Tabla 6.
Importación de fungicidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o
materia prima.
12
Tabla 7.
Importación de insecticidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o
materia prima.
12
Tabla 8.
Importación de herbicidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o
materia prima.
12


ii

Tabla 9.
Exportación de plaguicidas por país de destino 1998.
13
Tabla 10. Exportaciones por cantidad y clase de producto.
13
Tabla 11. Consolidado exportación por tipo/cantidad.
14
Tabla 12. Exportación de fungicides en kilogramos de ingrediente activo (i.a.)
o materia prima.
14
Tabla 13. Exportación de insecticidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.)
o materia prima.
14
Tabla 14. Exportación de herbicidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.)
o materia prima.
14
Tabla 15. Importación, producción, exportación y ventas (cantidades).
18
Tabla 16. Estimativo de existencias de plaguicidas en el país por año.
18
Tabla 17. Producción y ventas de fungicidas en kilogramos.
19
Tabla 18. Producción y ventas de insecticidas en kilogramos.
19
Tabla 19. Producción y ventas de herbicidas en kilogramos.
19
Tabla 20. Consolidado ventas nacionales.
19
Tabla 21. Clasificación de los plaguicidas según su toxicidad.
27
Tabla 22. Los plaguicidas en los postos de producción (% de participación)
(Primer semestre de 1999).
30
Tabla 23. Superficie cultivada y producción de los principales productos agrícolas (1998).
31
Tabla 24. Volumen de consumo de plaguicidas por categoría toxicológica en el cultivo del banano. 34
Tabla 25. Total anual y dosis de productos activos aplicados durante 1998.
34
Tabla 26. Actividades de capacitación de la cámara de la industria para la protección de cultivos B ANDI
realizados por departamentos 1994 a 1999.
44
Tabla 27. Capacitación de la ANDI en la Costa Caribe 1994-1999.
44
Tabla 28. Parámetros medidos para tomar decisiones de manejo de la Sigatoka Negra.
51
Tabla 29. Eficacia de algunas prácticas de manejo integrado de plagas y enfermedades
(Urabá).
52
Tabla 30. Cobertura de las mejores prácticas de manejo (Zona de Urabá).
52
Tabla 31. Acciones de capacitación a nivel nacional - ICA 1999.
54
Tabla 32. Reducción de costos por la adopción del MIP (Año 1994).
55
Tabla 33. Comparación de incentivos arancelarios entre agentes biológicos y plaguicidas.
58
Tabla 34. Valores letales de algunos plaguicidas en las fuentes de agua (mg/L).
66
Tabla 35A. Niveles de plaguicidas en acueductos (ríos) Colombianos (mg/L)
71
Tabla 35B. Niveles de plaguicidas en acueductos (pozos) Colombianos (mg/L).
71
Tabla 36. Evaluación de alternativas de adsorción de plaguicidas.
72
Tabla 37. Plaguicidas seleccionados para análisis en el laboratorio.
72
Tabla 38. Intervalos de dosis tóxicas en ciertos organismos y su ensayo correspondiente.
78
Tabla 39. Persistencia de plaguicidas en los suelos.
79
Tabla 40. Lista preliminar de plaguicidas de mayor interés para el control de la contaminación del medio
marino.
80
Tabla 41. Algunas formas de disposición de desechos de plaguicidas.
84

ANEXOS
1. Normas para la recepción, transporte y almacenamiento
107
2. Relación de las normas sobre plaguicidas en Colombia
109
3. Normas sobre mares y costas
113
4. Relación de los plaguicidas prohibidos y restringidos en Colombia
117
5. Decreto Numero 475 del 10 Marzo de 1998
121


iii

6. Productos Lista PIC
123
7. Plaguicidas restringidos y prohibidos por la EPA
124
8. Situación de los plaguicidas de la docena sucia en Colombia
126
9. Insecticidas y fungicidas utilizados en cultivos ilícitos
127
10. Principales plaguicidas utilizados en el cultivo del arroz
128
11. Resumen general de insecticidas y fungicidas utilizados en el cultivo de papa
131
12. Principales plaguicidas utilizados en la floricultura
132
13. Criterios para la evaluación del impacto en la costa caribe por el uso de plaguicidas
138
14. Plan nacional de contingencia contra derrames de hidrocarburos, derivados y sustancias nocivas, en aguas
marinas, fluviales y lacustres
139
15. Correctivos que se deben tomar para solventar un problema de contaminación por derrames de
plaguicidas
143
16. Estudios realizados en ecosistemas acuáticos y datos relacionados
145
17. Gráficos
152

LISTA DE CUADRO
Cuadro 1. Productos lista PIC que requieren consentimiento previo del país importador.
123
Cuadro 2. Plaguicidas restringidos y prohibidos por la EPA.
124
Cuadro 3. Situación de los plaguicidas de la docena sucia en Colombia.
126
Cuadro 4. Insecticidas y fungicidas utilizados en cultivos ilícitos.
127
Cuadro 5. Principales insecticidas utilizados en el cultivo del arroz.
128
Cuadro 6. Principales herbicidas utilizados en el cultivo del arroz.
129
Cuadro 7. Principales fungicidas utilizados en el cultivo del arroz.
130
Cuadro 8. Resumen general de insecticidas y fungicidas utilizados en el cultivo de papa.
131
Cuadro 9. Acaricidas para el control de acaros o arañitas.
132
Cuadro 10. Fumigantes, desinfectantes del suelo.
132
Cuadro 11. Fungicidas para el control de moho gris.
133
Cuadro 12. Fungicidas para el control de la mancha foliar anillada.
133
Cuadro 13. Fungicidas para el control del mildeo velloso.
134
Cuadro 14. Fungicidas para el control de otras enfermedades foliares.
134
Cuadro 15. Fungicidas para el control de royas.
135
Cuadro 16. Fungicidas para el control del mildeo polvoso.
135
Cuadro 17. Fungicidas para el control de hongos patogenos del suelo.
136
Cuadro 18. Insecticidas para el control de pulgones o afidos.
136
Cuadro 19. Insecticidas para el control de minadores.
136
Cuadro 20. Insecticidas para el control de plagas del suelo.
137
Cuadro 21. Insecticidas para el contrtol del trips.
137
Cuadro 22. Concentración de algunos plaguicidas organoclorados detectados en aguas de
varios sitios de la Costa Caribe Colombiana (ppb).
146






iv

RESUMEN

La Unidad Coordinadora Regional del Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA-UCR/CAR) y el Ministerio del Medio Ambiente suscribieron una carta de acuerdo, con el fin de
adelantar un proyecto regional para reducir el escurrimiento de plaguicidas al Mar Caribe, en donde participan
además de Colombia; Nicaragua Costa Rica y Panamá. Este proyecto fue presentado a la Facilidad Ambiental
Global (GEF) y aprobado para los Fondos de Proyectos de Desarrollo (PDF) del Subsidio Bloque B, el cual
tiene componentes nacionales y regionales para su ejecución.

La región Caribe continental, a través de los sistemas hídricos, es la receptora de los resultantes ambientales
de los procesos naturales y antrópicos de la región Andina que, en conjunto con la propia región del Caribe,
alberga cerca del 90% de la población del país, y soporta el mayor grado de transformación de la base natural.
Las principales cuencas hidrográficas con influencia sobre el Caribe son la del Magdalena y el Cauca y
comprenden gran parte del centro y norte del territorio colombiano. Los cultivos más importantes en estas
cuencas son el algodón, arroz, pastos, flores, café, caña de azúcar, yuca, papa, plátano y banano.

En esta región el uso de fertilizantes en la agricultura genera fenómenos de eutroficación por su descarga
continua en sistemas cerrados (proliferación de algas, cambios en la estructura de las comunidades,
disminución de la biodiversidad, mortandad de peces, agotamiento del oxígeno disuelto). Por otra parte,
algunos estudios han reportado que el mal uso de los plaguicidas ha generado impactos en especies no blanco
y consecuentemente sobre la biota marino-costera.

Considerando esta situación, diversas entidades del orden nacional y regional en cooperación con institutos de
investigación han adelantado acciones para mejorar la gestión ambiental de la Región Caribe. Razón por la
cual, el proyecto revela especial importancia para el país, ya que brinda la oportunidad de trabajar en forma
conjunta y coordinada con entidades públicas, privadas, universidades, institutos de investigación y ONG´s,
con objetivos comunes que permitan optimizar los recursos humanos, técnicos y económicos. En este sentido,
se espera diseñar planes de acción nacionales y regionales orientados a prevenir y disminuir la contaminación
del medio ambiente marino, generado por actividades terrestres y en especial por el mal uso de los
plaguicidas.

Al respecto vale la pena señalar que los estudios para determinar concentraciones de plaguicidas en
ecosistemas acuáticos marinos en Colombia, han sido relativamente escasos y dispersos, y que aún no se tiene
definida una línea de investigación concreta y sistemática que establezca los riesgos ambientales de los
plaguicidas sobre los ríos que desembocan al Mar Caribe, lo cual constituye una deficiencia en la
investigación nacional.

El sector agropecuario por su contribución a la producción de alimentos, al abastecimiento de materias
primas, a la generación de empleo y divisas, y sus eslabonamientos con otros sectores en función con las
cadenas alimentarias, desempeña un papel preponderante en el crecimiento económico del país. Existe un
amplio consenso en cuanto a la importancia estratégica desde el punto de vista económico, social y político
para garantizar un mayor desarrollo, bienestar y convivencia pacífica.

El empleo de plaguicidas en la agricultura y la lucha antivectorial implica riesgos para el hombre, los
animales y el ambiente, así como su uso indiscriminado genera resistencia y resurgencia de las plagas y
efectos indeseables en especies no blanco. Colombia es un país que por su posición geográfica presenta unas
condiciones particulares climáticas y de alta biodiversidad, las cuáles se reflejan en numerosas plagas que
atacan a los cultivos agrícolas, pero igualmente nos brindan la oportunidad de disponer de agentes naturales


v

para el control biológico. En este sentido el país tiene el reto de manejar y controlar las plagas con criterios
científicos racionales que propendan por una agricultura sostenible.

En los últimos cuatro años se ha presentado un incremento en la importación, exportación y ventas nacionales
de plaguicidas; por otra parte la producción nacional se mantiene estable. Los productos de mayor
producción durante 1998 fueron el Propanil (herbicida), Clorpirifos (insecticida), Mancozeb (fungicida) y en
ventas nacionales para el mismo año fue el Glifosato (herbicida), Metamidofos (insecticidas) y Mancozeb
(fungicidas) (Estadísticas del ICA, s.p ).

Los cultivos con mayor demanda de plaguicidas en su orden son: el arroz con 21 %, la papa con 19 %, pastos
con 14%, el banano con 7 %, la caña de azúcar 6%, el café 5%, las hortalizas 5%, el algodón 4%, las flores
4%, el maíz 4%, el tomate 3% y los frutales 3%. (ANDI 1996).

El control técnico de los insumos agrícolas se realiza a través del Instituto Colombiano Agropecuario -ICA-
que se encarga del registro de los productos, productores, importadores, exportadores y laboratorios; el
Ministerio de Salud emite el Concepto Toxicológico de los plaguicidas y el Ministerio del Medio Ambiente se
encarga de expedir la Licencia Ambiental de importación y producción de plaguicidas. A nivel regional estas
entidades se apoyan en el control que ejercen las Corporaciones Autónomas Regionales, las Secretarias
Departamentales de Salud y Agricultura y las Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria.

En Colombia diferentes entidades han realizado esfuerzos para reducir y racionalizar el uso de plaguicidas
químicos a través de programas especiales de Manejo Integrado de Plagas: Entre ellas se destacan la
Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria -CORPOICA, el Instituto Colombiano Agropecuario
-ICA-, la Federación Nacional de Cultivadores de Palma -FEDEPALMA y su centro de investigación
CENIPALMA, el Centro de Investigaciones de la Agroindustria del Café -CENICAFE-, Confederación
Nacional de Algodoneros -CONALGODON-, las Universidades con facultades de Agronomía, el Centro
Internacional de Agricultura Tropical -CIAT-, la Federación Nacional de Productores de Arroz -
FEDEARROZ-, Federacion Nacional de Productores de Papa -FEDEPAPA-, Centro de Investigación de la
Caña de Azúcar -CENICAÑA-, ANDI, entre otros. Sin embargo, estos esfuerzos tienen que concretarse a
través de programas nacionales prioritarios que promuevan la investigación e implementación de los casos
exitosos.

Como resultado de este proyecto regional se espera brindar los elementos recomendables para un programa de
acción nacional orientado a prevenir y controlar la contaminación del medio ambiente marino generada por
actividades terrestres (principalmente agropecuarias), reducir el riesgo sobre la salud humana, racionalizar el
uso de los plaguicidas, reducir el drenaje y escurrimiento de plaguicidas a cuerpos de agua continentales y
marinos.

A nivel regional se pretende fortalecer los sistemas regulatorios y los procesos de registro para la gestión de
los plaguicidas, así como definir conjuntamente esquemas de regulación y registro comunes para la región,
contribuir al análisis y la evaluación de la contaminación por plaguicidas al Mar Caribe, promover la
cooperación subregional entre los cuatro países y definir instrumentos económicos alternativos a los esquemas
tradicionales de comando y control.

A nivel global el proyecto está orientado a unificar esfuerzos para reducir los contaminates orgánicos
persistentes, proteger el medio ambiente marino y la biodiversidad.




vi



LOS PLAGUICIDAS Y SUS EFECTOS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE MARINO
INTRODUCCIÓN


1. Importancia de los Plaguicidas

Los plaguicidas constituyen una herramienta importante en el desarrollo de la agricultura y su uso ha
contribuido a la producción de alimentos y materias primas, a pesar de los esfuerzos realizados para encontrar
métodos no químicos para el manejo de las plagas (ICA, 1996).

Las exigencias de los estándares internacionales requieren condiciones de calidad que influyen
fundamentalmente en las decisiones adoptadas por los cultivadores, inclinándose principalmente por el
control químico, debido a su efectividad en el corto plazo y el cumplimiento con los mercados. En general,
Colombia ha evolucionado por medio de la adaptación de productos, semillas, técnicas culturales y en
especial en productos químicos desarrollados en otros países. La incorporación de productos para la
agricultura está sujeta a la comprobación de su viabilidad agronómica y ecológica, para lo cual se deben
adelantar investigaciones y trámites que son relativamente estrictos (Machado et al., 1989).

Dentro del desarrollo tecnológico cabal, consecuentemente con la protección del medio ambiente y el
ecosistema, es cierto que los plaguicidas son muy tóxicos, pero también es cierto que los plaguicidas producen
beneficios muy importantes para todo el mundo, destacándose los siguientes: el uso de plaguicidas salva las
2/3 partes de la producción agrícola, esto se manifiesta en mejores reservas de alimentos en el ámbito
mundial; también los plaguicidas presentan una fuente de trabajo para gran número de personas, no solamente
en el sector agrícola, sino en la industria química. No obstante, los países que producen pesticidas o
plaguicidas, son los países industrializados y las legislaciones de éstos, para el manejo de plaguicidas son muy
estrictas para el uso en sus suelos, pero no tanto para los países a donde se exportan (Díaz, 1996).

Algunos beneficios de los plaguicidas están enfocados al control de enfermedades como la malaria, el tifo y la
fiebre amarilla, entre otras; el aumento de las tierras recuperadas para la agricultura y la ganadería, la creación
de nuevos empleos, la demanda creciente de alimentos para la población y las materias primas par la industria
y la disminución de los costos de producción de los alimentos.

El Ministerio de Salud para el control de enfermedades transmitidas por vectores, adelanta campañas de
saneamiento ambiental, utilizando sustancias químicas en presentación de polvos mojables, los cuales según
estimativos de esa misma entidad se han ido reduciendo de un promedio anual de 214 toneladas de producto
comercial en el período de 1980 hasta 1989 a 133 toneladas en el período 1990 1995. Esta reducción se
explica por las campañas de prevención adelantadas por dicho Ministerio conjuntamente con las Direcciones
Secciónales de Salud y en la actualidad solo se recurre al uso racional de insecticidas adulticidas de acción
residual, principalmente en caso de emergencias por brotes de paludismo o malaria con el objetivo de reducir
la densidad de las especies vectores y disminuir el riesgo de transmisión en las poblaciones humanas.
Conjuntamente se están adelantando controles larvarios biológicos, ordenamiento del medio y culturales
(Ministerio de Salud, 1996).

La industria dedicada a la importación y producción de plaguicidas en Colombia constituye un renglón
importante en la generación de empleo directo e indirecto, en las diferentes etapas del ciclo de vida el
producto. En 1999 generó en forma directa 4,000 empleos y en forma indirecta 50,000 empleos; las ventas


vii

nacionales para el año 1997 fueron de US $356 millones, con unas exportaciones de US $190 millones
(ANDI, 2000).
La Organización Mundial de la Salud estima que sin utilización de productos para la protección de cultivos
las pérdidas por las ineficiencias de los procesos productivos del sector agrícola ascienden a un 53% del total.
Con la utilización de dichos insumos, las pérdidas se reducen a un 30% (ANDI, 2000).

En el año 1950 el mundo tenía 2 habitantes por hectárea de tierra arable, en 1999 ya ha ascendido a 5 el
número de habitantes por hectárea, y para el año 2050 habrá 7 habitantes por hectárea de tierra arable. En
consecuencia, se debe encarar el desafío de producir más alimentos y fibras por hectárea, lo cual solo se puede
lograr con mayor tecnología y productividad, situación que hace indispensable el uso de los productos para la
protección de cultivos (ANDI, 2000).

Al favorecer una mayor producción por hectárea, los productos fitosanitarios protegen el medio ambiente,
evitando que la frontera agrícola se extienda sobre los bosques, preservando así mismo el hábitat natural de
animales y plantas (ANDI, 2000).

El control de insectos plagas y vertebrados es uno de los temas más controvertidos dentro de la producción
agropecuaria, y al mismo tiempo, es hacia donde se dirige la mayor concentración de recursos y esfuerzos. La
historia de los plaguicidas ha demostrado su contribución a la solución de problemas, tanto a nivel de
incremento en la producción de alimentos, como en la salud pública en el control de insectos transmisores de
enfermedades. Sin embargo, su uso desprogramado e irracional ha originado una serie de limitaciones
tecnológicas y biológicas, entre las cuales se pueden señalar los altos costos de producción y uso, la creciente
resistencia adquirida por las plagas, la alteración del control natural, el resurgimiento de plagas secundarias, la
destrucción de la fauna silvestre, la eliminación de insectos polinizadores, y finalmente, la contaminación en
humanos y el medio ambiente (Centro Internacional de Agricultura Orgánica (CIAO), Corporación para la
Conservación del Medio Ambiente (BIOMA) y Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1998).

2. La Importancia del Medio Ambiente Marino e Identificación del Impacto de los Plaguicidas

El Mar Caribe junto con el Golfo de México y el estrecho de la Florida conforman el más amplio sistema
llamado Mar Intra-Americano (IAS) . En está región las corrientes del sistema del golfo, forman uno de los
mecanismos más importantes de la tierra para el transporte de calor y sal (Fillenbaum et al., 1996, citados por
Andrade, 2000). Por esta razón, los cambios en las condiciones oceánicas del IAS influencian tierras remotas
como el norte de Europa (Andrade, 2000) [ver gráfico 1(Anexo 17)].

El Mar Caribe tiene tres partes principales, la Cuenca de Venezuela en el Caribe Oriental al norte de
Venezuela, el mar Caimán en la parte occidental y la cuenca Colombiana en la región central y sur occidental
del Caribe limitada por Colombia, América Central y el oriente de Honduras [ver gráfico 2(Anexo 17)]. La
variabilidad de la circulación en la cuenca Colombiana está entendida en una escala regional, pero no tanto en
la mesoescala y en las escalas estacionales e interanuales. Los usos socialmente importantes asociados con
los sistemas costeros marinos son: la pesca, el transporte de petróleo, el desarrollo industrial y sus
correspondientes contaminantes de los estados vecinos soberanos claman a la comunidad científica por un
mejor entendimiento de los sistemas marinos (Mooers and Maul, 1998, citados por Andrade, 2000).

En la zona costera convergen múltiples actividades, como la diversa industria manufacturera, localizadas
principalmente en Cartagena y Barranquilla, un terminal y una refinería petrolera, terminales marítimos
internacionales y de cabotaje, la minería del Cerrejón, industria turística, industria de agroquímicos, pesca
artesanal e industrial, agricultura, salinas, entre otras.


2



En resumen, esta región costera del Caribe Colombiano, está constituida por ecosistemas complejos y
dinámicos cuyos ambientes primordialmente biológicos, son los estuarios, bahías, lagunas costeras,
ecosistemas de arrecifes coralinos y manglares, los cuales están expuestos a las numerosas actividades, que
allí se realizan e indirectamente a las que se realizan en el interior del país.

La costa Caribe Colombiana, está comprendida entre el Cabo Tiburón en límite con Panamá, hasta punta
Castilletes en los límites con Venezuela. Comprende cerca de 1600 km de extensión y en ella están situadas
cuatro ciudades capitales de departamentos, como son en orden de magnitud, Barranquilla, Cartagena, Santa
Marta, Riohacha y otros asentamientos humanos como Coveñas, Tolú y Turbo (Garay, 1990).

Colombia a lo largo de sus 3,000 km de litorales en los dos océanos y en sus sistemas insulares, presenta
todos los ricos, diversos y productivos tipos de ecosistemas marino-costeros del Trópico. Ellos están dotados
de una gran capacidad para proveer bienes y servicios que sostienen las crecientes actividades económicas, así
como los diversos usos tradicionales de las comunidades locales (Ministerio del Medio Ambiente, 1998).

El Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrogeográficas (CIOH) en 1984 elaboró un diagnóstico
sobre la situación del manejo marítimo nacional incluyendo las zonas costeras en donde se presenta la
situación actual y las potencialidades de cuatro sectores: pesca y acuicultura, minerales y energía marinos,
transporte y puertos marinos y turismo y desarrollo costero.

Para presentar la importancia del medio marino hemos tomado varios apartes de la Política Nacional de
Ordenamiento Integrado y Desarrollo Sostenible de las Zonas Costeras formulada por el Ministerio del Medio
Ambiente como documento preliminar para discusión por el grupo de zonas costeras y humedales el día 9 de
junio de 1998.

Algunos ecosistemas estratégicos de la región Caribe son los fondos de la plataforma continental, el cual
ofrece servicios ambientales como reciclaje de nutrientes, control biológico, producción de alimentos y fuente
de materia prima. Este ecosistema cubre cerca del 95% de la plataforma continental de Colombia, sin
embargo, hasta el momento, no se conoce la extensión y ubicación precisa de los fondos sedimentarios de la
plataforma continental colombiana (Corpes C.A., 1992; Molina, 1990).

Las formaciones coralinas en los últimos 15 años han sufrido un proceso de deterioro, con una mortalidad
creciente de corales a través de todo el Caribe, incluyendo los de las costas Colombianas; en muchos lugares
se ha reducido la cobertura de coral vivo al 30% (Garzón-Ferreira, 1995). Este deterioro, sumado a su
importancia y su gran atractivo científico, ha hecho que en Colombia, como en otros lugares del mundo, los
arrecifes coralinos sean en la actualidad el ecosistema marino costero más estudiado.

Un estimativo aproximado permite aseverar que no más del 4% del área sobre la plataforma continental
colombiana corresponde a arrecifes o mosaicos coralinos, éste porcentaje se eleva aproximadamente al doble
al incluir las áreas arrecifales localizadas en la región del caribe insular (Corpes C.A., 1992).

En Colombia hay cerca de 80 especies de corales constructores de arrecifes (Escobar, 1994); de las cuales 61
especies pertenecen al Caribe. Para la región costera del Caribe los arrecifes continentales se extienden desde
la frontera con Panamá hasta la alta Guajira, a lo largo de la costa, o en inmediaciones de ella con una
distribución discontinua a escala regional.



3

El deterioro ambiental de algunas áreas de arrecifes coralinos ha alcanzado niveles dramáticos, como es el
caso de Islas del Rosario (Sarmiento y Flechas, 1989) y Santa Marta (Werding y Sánchez, 1989; Garzón y
Cano, 1990), en otras el proceso muestra signos de degradación progresiva, tal es el caso del Parque Nacional
Natural Tayrona (Garzón y Cano, 1990) e Islas San Bernardo (Ramírez, 1992). Sobre otros sectores no existe
información, es evidente que estas áreas se encuentran bajo el efecto del desarrollo turístico incipiente,
actividades extractivas y procesos macro regionales de deterioro. Estos deterioros ambientales se encuentran
pobremente cuantificados, de ahí la necesidad inminente de desarrollar programas de investigación al
respecto.

Las praderas de fanerógamas marinas son el ambiente sedimentario somero más productivo, tienen reconocida
importancia como estabilizadores de la línea de costa, hábitat y refugio a innumerables especies marinas
(juveniles y adultos), alimento y origen de cadenas alimenticias. En Colombia solo en el Caribe se presentan
éste tipo de plantas, ya que su presencia se limita debido al aporte de agua dulce de los grandes ríos, la
turbidez de las aguas, la falta de substratos adecuados y la alta dinámica costera.

Las praderas de pastos marinos se distribuyen en el Caribe así: dentro del Golfo de Urabá en la Ensenada de
río Negro; en inmediaciones de Isla Fuerte y concentrados en los archipiélagos de San Bernardo, Islas de
Rosario, Isla Barú y Bahía Cartagena. Parches importantes de Thalassia existen en la Bahía de Taganga y en
las Bahías del Parque Tayrona, dentro de sus ensenadas; en la Bahía de Neguange y Chengue; dentro de la
Bahía Portete y en la Ensenada del Cabo de la Vela.

Colombia presenta 8 especies de manglares que forman extensos bosques en las costas del Caribe y Pacífico,
alcanzando en éste último su máximo desarrollo, biomasa y productividad. El mangle es uno de los
ecosistemas de mayor productividad biológica; es valioso por la producción pesquera y acuícola, es excelente
evapotranspirador; reciclador de CO2 y fuente de materia orgánica e inorgánica; detoxificador; refugio,
alimentación y anidación de diversas especies y es excelente como formador y consolidador de suelos
(Cardique, 1998).

Los manglares en Colombia han sufrido una reducción en su cobertura arbórea durante los últimos años.
Según los mapas del IGAC0 (1966), ésta era en la década de los 60 s de 501,300 ha.; en 1991, según el
diagnóstico exploratorio del Inderena, de 365,000 ha. y en 1996, según estudio del Ministerio del Medio
Ambiente /OIMT, de 86,310.5 ha. para el Caribe (ver Tablas 1 y 2). La intervención del manglar en el litoral
Caribe ha sido intensa, particularmente, en los departamentos del Magdalena, San Andrés y Providencia y
Antioquia.

Entre los principales agentes de transformación que generan impactos sobre el ecosistema de manglar
encontramos: cambios en el uso de la tierra, la acuicultura, obras civiles de infraestructura que interrumpen el
intercambio de aguas salobres y dulces o taponan los caños abastecedores de aguas continentales, la tala ilegal
y el relleno de terrenos, el aprovechamiento forestal inadecuado, la construcción de muelles y embarcaderos,
los desarrollos urbanos e industriales que no consideran el valor ecológico del manglar, la ampliación de
centros urbanos, la construcción de centros turísticos y la contaminación generada por todas estas actividades.

En Colombia la mayoría de las playas son de tipo arenoso, siendo para el hombre el mayor atractivo turístico
como lugares de habitación y acceso al mar. Pese al valor turístico de las playas, hoy en día existen algunas
que carecen de éste atractivo, y tienen relevancia local para la explotación artesanal de algunos recursos
marinos como pianguas Anadara spp. y otros bivalvos.


4


Tabla 1. Superficie de las áreas de manglar del Caribe
Colombiano (1991-1996).



Departamento
Área (ha) 1991
Área (ha) 1996



Antioquia
6500
60847



Atlántico
350
3369



Bolívar
4875
5704



Córdoba
3100
88622



Choco
N.D.
416



Guajira
1700
31312



Magdalena
62000
524777



San Andrés y Prov.
132
97



Sucre
4000
95743



Total
82657
863105
Informe exploratorio Inderena, 1991
Zambrano - Escamilla y Rubio en Diagnóstico y Zonificación preliminar de los manglares del Caribe Colombiano.
Minambiente/OIMT, 1997.
Tabla 2. Superficie con manglar muert,
1995/96, con base en imágenes Landsat.


Departamento
Área (ha)


Atlántico
349


Bolívar
553


Córdoba
2990


Guajira
2538


Magdelena
207899


Sucre
4886


Total
219215

En el Caribe la zona intermareal es bastante limitada y las comunidades biológicas asociadas a playas areno-
fangosas son más diversas en organismos pero no presentan una zonación bien definida dada la estrecha
amplitud de las mareas (0.6 m aprox.). (Cantera y Contreras, 1993; Corpes C.A., 1992).



5

Las lagunas costeras y estuarios brindan importantes servicios al hombre, entre los más importantes están:
regulación del desequilibrios y perturbaciones (protegen la costa contra tormentas), reciclaje de nutrientes y
hábitat para numerosos organismos, muchos de ellos de gran importancia comercial, pues son fuente de
proteína animal (Alvarez-León y Blanco-Racedo, 1985; Rolón, 1989; López et al., 1991). En el Caribe
continental se encuentran 4 estuarios propiamente dichos, que corresponden a las desembocaduras de los ríos
Magdalena, Canal del Dique, Sinú y Atrato y 59 lagunas costeras tienen una extensión aproximada de
155.472 ha (Alvarez-León y Polanía, 1994).

Los principales tensores que afectan las lagunas y estuarios son la contaminación de sus aguas por
agroquímicos, pesticidas, metales pesados, contaminación térmica y bacteriana, entre otras (Escobar, 1988;
Múnera y Ortíz, 1992; Espinosa et al., 1995; Niño, 1995; Botero y Mancera-Pineda, 1996; Alonso y Pineda,
1997), que puede traer colateralmente la muerte masiva de organismos como peces, tal como las ocurridas en
la Ciénaga Grande de Santa Marta (Mancera-Pineda y Vidal, 1994); la sobreexplotación de recursos
pesqueros, entre ellos la ostra del Manglar (Mancera-Pineda y Mendo, 1996), peces (Santos-Martínez y
Arboleda, 1993); la sedimentación excesiva por el aporte continental es otro factor de deterioro relevante en
las lagunas costeras (Wiedemann, 1973).

Con relación a la calidad de vida en los departamentos de la Costa Caribe, los niveles de pobreza son
superiores a los del promedio nacional. En 1993, el 52% de las personas residentes en la región podían ser
consideradas como pobres, frente al 37% de todo el país. Los departamentos que alcanzan niveles altos de
pobreza son: Córdoba con 66%, Sucre con 65% y Guajira con 64%, seguidos por Magdalena con 55% y
Bolívar con 54%. Solo Atlántico con 31% y San Andrés con 33% presentan niveles inferiores con relación al
país. Las condiciones sanitarias de las comunidades en San Andrés y Costa Caribe son de las más deficitarias
en el ámbito nacional.

Colombia, posee 19,267 pescadores artesanales de aguas marítimas, y 52,000 de aguas continentales que
generan 45,000 empleos indirectos (Gutiérrez y Valderrama, 1997). La pesca artesanal (continental y
marina), posee canales de comercialización externos a las comunidades, y una producción oculta en las cifras
reportadas por la pesca industrial, y sin considerar el valor agregado puede representar ingresos directos a los
pescadores de US$50 millones/año.

Para 1996, la producción de acuicultura fue de 30,002 TM (continental: 24,771 TM y 5,231 TM para la
marina), en donde la camaronicultura marina representó el 17.4% (INPA, 1997). En general, se puede decir
que atunes, tiburones y camarones representan en la pesquería del Atlántico el 66.05% de la producción
desembarcada.

El camarón marino es cultivado en los departamentos de Bolívar, Córdoba, Sucre y Atlántico con 3,874 TM
que representan el 74% de la producción nacional. El cultivo del camarón marino se ha desarrollado a nivel
industrial y artesanal desde mediados de los 80s. Según datos de imágenes de satélite, existen alrededor de
67,000 ha para desarrollar éste tipo de cultivos; 50,000 ha en la costa Atlántica; actualmente hay 2,045 ha
adecuadas para éste fin en el Caribe.

En esta región el promedio anual del uso de fertilizantes ha sido de 55 kg/ha de cultivo y en 1989 de 90 kg/ha
cultivo, lo cual genera, por el aporte de nutrientes, fenómenos de eutroficación por su descarga continua en
sistemas cerrados (proliferación de algas, cambios en la estructura de las comunidades, disminución
biodiversidad, mortandad de peces y agotamiento del oxígeno disuelto (Ministerio del Medio Ambiente,
1998).



6

Los contaminantes que se generan de las actividades urbanas, industriales y agrícolas constituyen una
importante fuente de contaminación en medio marino y áreas costeras de la región del Gran Caribe. Dentro
de esta problemática, en Colombia se conoce el uso extensivo de plaguicidas para el control de plagas en
agricultura, y prácticas sanitarias para controlar el mosquito transmisor del paludismo y últimamente el
dengue hemorrágico; sin olvidar los vertimientos crónicos o puntuales (accidentes) de algunas empresas
situadas en la Costa Caribe que fabrican, manufacturan y distribuyen estos compuestos (Garay, 1990).

Los principales y más extensos cultivos donde se usan plaguicidas, hacen referencia al banano y el plátano
(zona de Urabá y el Departamento del Magdalena), algodón, palma, arroz y café. Además de estas posibles
fuentes de contaminación, se presentó en 1989 un accidente con consecuencias graves para los ecosistemas
marinos, como la mortandad masiva de peces de importancia comercial, por el derrame a la Bahía de
Cartagena de cerca de 5,000 L de clorpirifos, ocasionando la muerte masiva de cerca de 10 TM de peces de
importancia comercial (Garay, 1990).

Para evaluar el impacto de los plaguicidas en el Caribe Colombiano se han realizado algunas investigaciones
y estudios sobre contaminación en los ecosistemas costeros, por parte de las siguientes entidades: Inderena;
Ministerio de Salud; Universidad Jorge Tadeo Lozano; Universidad Nacional; CIOH en convenio con OEA,
Colciencias, IAEA, entre otras; Instituto de Investigaciones Marinas (Invemar); Carinsa- Haskoning;
Corpourabá; la Universidad de Antioquia y Augura (en ejecución).

Cabe anotar que los estudios realizados por el CIOH se han concentrado fundamentalmente en la
contaminación por plaguicidas organoclorados en diferentes componentes ambientales como suelos,
sedimentos, aguas y peces.

3. Razones por las Cuales se Concentra en Plaguicidas Agrícolas

La historia económica de Colombia ha estado íntimamente ligada al desarrollo de actividades agropecuarias y
rurales, e incluso frente al proceso de industrialización y tercerización operado a través del presente siglo, el
sector agropecuario sigue siendo elemento fundamental de nuestra economía. Por su contribución a la
producción de alimentos, al abastecimiento de materias primas, a la generación de empleo y divisas, y sus
eslabonamientos con otros sectores en función con las cadenas alimentarías, el sector agropecuario ha
desempeñado un papel preponderante en el crecimiento económico del país. En términos generales existe un
amplio consenso en cuanto a la importancia estratégica del sector agropecuario desde el punto de vista
económico, social y político para garantizar un mayor desarrollo, bienestar y convivencia pacífica (SAC,
1999a). En la Tabla 3 se observan los indicadores básicos del país.
Tabla 3. Indicadores básicos del país.


Territorio y población
Economía


Extensión (km2): 1 141 748
Tasa de crecimiento anual promedio del PIB total
Población (miles de personas 1998): 40 824
(1990 1998): 3.66
Población rural (miles de personas1998): 16 097 PIB p/c (US $, 1998): 2 150
Tasa anual media de crecimiento de la población: Tasa de inflación (1998): 16.7
1.86%
Empleo total (miles de personas 1997): 15 243
Empleo rural (miles de personas 1997): 5 808
Fuente: DANE y Banco de la República, tomado de la SAC.




7

La producción agropecuaria en el actual esquema de desarrollo está íntimamente ligada con el uso de insumos
agropecuarios para satisfacer las necesidades del mercado interno y externo. Al mismo tiempo, por las
condiciones climáticas y la posición geográfica de Colombia, las plagas y enfermedades constituyen un riesgo
permanente en la producción agropecuaria y en la proliferación de vectores generadores de enfermedades
como la malaria y el paludismo. Además las condiciones socioeconómicas de los agricultores han conllevado
a un uso poco adecuado de estos productos que requiere planteamientos nuevos frente al esquema actual del
desarrollo sostenible.

En general, el 85% de la producción mundial de plaguicidas se utiliza en el sector agrícola, el 10% de la
producción mundial se utiliza en campañas sanitarias para el control de vectores y el 5% en productos
almacenados, en el sector ganadero, en áreas públicas, en casas y edificios para el control de plagas como
insectos y roedores (Díaz, 1996).


8

A. DATOS DE IMPORTACIÓN, PRODUCCIÓN Y EXPORTACIÓN DE LOS PLAGUICIDAS

1. Recolección, Disponibilidad, Tipos de Datos, Archivo y Recuperación de Datos

En términos generales el país cuenta con información en aspectos de importación, exportación, producción,
registros, licencias, permisos, clasificación/etiquetado, control de intoxicaciones, información a los
trabajadores, información al público, evaluación de riesgo (ambiental/de salud), inspecciones y auditorías
(ambientales y de salud) en el campo de los plaguicidas. Sin embargo, la información relacionada con los
plaguicidas se encuentra dispersa en diferentes entidades de acuerdo con sus funciones e intereses.

El país cuenta con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que se encarga de la
recolección, procesamiento y manejo de las estadísticas e indicadores nacionales para la planeación y toma
de decisiones gubernamentales.

La industria para operar en Colombia debe reportar los datos sobre importaciones, producción nacional,
ventas y exportaciones a diferentes organismos gubernamentales como el Instituto Colombiano Agropecuario
(ICA) y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacional (DIAN). La Asociación Nacional de Industriales
(ANDI) y el ICA cuentan con un convenio orientado a facilitar el proceso de recolección, sistematización y
divulgación de la información. Este trabajo se realiza tomando como base los reportes enviados por las
diferentes empresas. No obstante, aún no se cuenta con un grupo especializado en sistematización, manejo de
bases de datos y actualización de los mismos, que permita obtener información actualizada y confiable, para
la toma de decisiones.

Los reportes del ICA muestran en forma integral los datos por grupos de productos: insecticidas (incluyendo
acaricidas, molusquicidas, nematicidas, desinfectantes del suelo y fumigantes), piretroides (como grupo
destacado de los insecticidas), fungicidas, herbicidas (con defoliantes y protectores de semilla), feromonas,
coadyuvantes y reguladores fisiológicos.

Otra forma de reportar la información es por tipo de plaguicida y grupo químico: fungicidas (compuestos
inorgánicos, ditiocarbamatos, benzemidazoles, triazoles y diazoles; las diazinas y morfolinas, y otros);
herbicidas (triazinas, amidas, carbamatos, dinitroanilinas, derivados de la urea, sulfonilúreas, bipirilidos,
hormonales del grupo fenoxi y otros) e insecticidas (hidrocarburos clorados, organofosforados, carbamatos,
piretroides, así como aceites minerales y rodenticidas).

En las áreas de las importaciones y exportaciones, tanto para los datos referentes por empresa como para los
relacionados por país de origen, discriminación entre líquidos y sólidos, se incluyen ingredientes activos,
productos terminados y materias primas, acompañados de su valor en dólares y el porcentaje de participación.

El Ministerio del Medio Ambiente maneja la información a través de una base de datos (en plataforma
Oracle), en donde incluye la empresa solicitante de Licencia Ambiental o Plan de Manejo Ambiental, el
estado del trámite, número de licencias emitidas por sector y por año.

El Instituto Colombiano de Comercio Exterior por su parte emite el registro o licencia de importación y
exportación, de conformidad con la ley de comercio exterior (decreto 2680/1999), previo el visto bueno del
ICA para la importación de productos, materias primas e insumos pecuarios, vegetales, agrícolas y animales.

Para este efecto el Incomex incluye en sus bases de datos la subpartida arancelaria, el producto o materia
prima y las observaciones (en donde se indica sí se requiere o no el visto bueno del ICA).



9

El Ministerio de Hacienda y Crédito público a través de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales,
registra en su base de datos la información relacionada con partida arancelaria, descripción de la importación,
cantidad, unidad comercial, país de origen, modo de transporte, valor FOB (Free on boarding-Puerto de
origen incluye el precio de fabrica y el transporte del lugar de fabrica al puerto y carga), valor CIF (Cost
Insurance freigth B Es el FOB más flete internacional, local al lugar del destino, seguro de carga), peso neto,
tarifa promedio implícita en los costos de producción aplicable a la importación.

La divulgación de la información obtenida por el ICA se hace a través de cartillas que son distribuidas en
forma gratuita a las diferentes entidades públicas y privadas. En la actualidad se está implementando la
página web de esta institución.

La información relacionada con partidas arancelarias se hace a través de publicaciones en el diario oficial o en
un diario de alta divulgación en el país. También se hace a través de documentos y publicaciones escritas por
editoriales reconocidas. Este mismo mecanismo es aplicado por el Ministerio del Medio Ambiente.

Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en la edición del Anuario de Estadísticas del
Sector Agropecuario y Pesquero incluye la siguiente información: área cosechada, producción, rendimiento,
cultivos transitorios, permanentes y semipermanentes a nivel nacional y departamental, valoración de la
producción agrícola, existencia física en almacenes generales de depósito, exportaciones e importaciones de
productos agropecuarios y agroindustrial, volumen, valor de las exportaciones e importaciones.

La información sobre plaguicidas está muy dispersa, tanto en el sector público como en el sector privado, no
hay en el país un Sistema Nacional de Información sobre plaguicidas que concentre todos los estudios,
reglamentaciones, políticas, riesgos al medio ambiente y a la salud humana, manejo apropiado y seguro, entre
otros.

2. Importación versus Producción

Durante el período 1995 B 1998, se puede observar que la producción nacional es mayor que las
importaciones en cuanto a cantidades se refiere. Igualmente hay que anotar que en términos de cantidades la
importación y la producción de plaguicidas han venido en ascenso durante este período, sin embargo, se debe
precisar que la producción nacional de plaguicidas tiene como destino tanto el mercado nacional como el
internacional (ver Tabla 4).
Tabla 4. Consolidado importación versus producción.



Año
Importación
Producción

kg Litros
kg Litros
Año 1.995
25 782 470

34 349 720

Año 1.996
27 923 500

36 193 250

Año 1.997
32 131 806
4 442 383
28 655 629
40 281 156
Año 1.998
40 925 843
4 785 507
19 018 780
43 297 135
Fuente: ICA. Elaboración: Los autores.


10


Tabla 5. Importación versus producción.






1995
1996
1997
1998
Tipo Producto
kg kg kg Litros
kg Litros
Importación
Coadyuvante
35 140
9 620
60 927

279 305
131 490
Piretroides
93
920
83
370

Insecticidas
3 517 950
3 617 240
4 985 832
1 089 420
4 800 824
1 039 790
Fungicidas
10 134 320 10 249 150 12 141 307 1 082 957
18 688 739 897 334
Herbicidas
11 763 220 13 690 500 14 780 892 2 236 972
17 149 269 2 629 857
Otros - Materia 230 230
266 110
150 784
8 231


Prima
Regulador
7 690
7 520
12 063
24 802
7 680
87 036
Fisiológico
Rodenticidas
25

Total
25 782 470 27 923 500 32 131 806 4 442 383
40 925 843 4 785 507

Producción







Coadyuvante
402 820
347 110
67 445
974 997
105 198
1 798 473
Piretroides
51 900
54 880
73 510



Insecticidas
5 542 980
3 974 300
4 623 881
7 769 466
3 886 671
8 619 697
Fungicidas
16 192 690 17 768 330 20 091 824 9 653 611
11 872 752 10 607 779
Herbicidas
12 148 050 14 038 310 3 857 698
21 846 734 3 129 065
22 245 766
Regulador
11 280
10 310
14 781
36 348
12 734
25 420
Fisiológico
Rodenticidas

1
236

Total
34 349 720 36 193 240 28 729 139 40 281 156 19 007 656 43 297 135
Incluye: Ingrediente activo, materia prima, producto terminado, insecticidas, acaricidas, herbicidas, coadyuvantes,
defoliantes, protectores de semillas, fumigantes, desinfectantes de suelo, molusquicidas.
Fuente: ICA.
Elaboración: Los autores.

Comparando los indicadores de importación y producción por tipo de producto, se puede observar que las
importaciones de los insecticidas, fungicidas, herbicidas y coadyuvantes durante los años 1995 B 1998 se ha
incrementado en términos de cantidades, también se ve que la producción nacional en términos agregados es
mayor que la importación, sin embargo se debe tener en cuenta que la mayoría de productos importados son
materias primas para producir un producto final. Esto determina que el volumen de producto producido es
mayor que el importado. La producción de fungicidas decreció en al año 1998, siendo sustituida este déficit
por las importaciones para ese mismo año (especialmente de fungicidas en forma sólida) [ver Tabla 5 y
Gráficos 3 y 4 Anexo 17)].

Según el Gráfico 5 (Anexo 17) durante el año 1998 los países de los cuales Colombia importa plaguicidas son
en su orden: USA 30%; Suiza 23%; Alemania 11%; Francia 10%; Inglaterra 7% y Brasil 5%. Esto nos
permite observar que las importaciones se hacen principalmente de países industrializados.



11

En las Tablas 6, 7 y 8 se presentan los plaguicidas de mayor volumen de importación por clase de producto
(fungicidas, insecticidas y herbicidas respectivamente), para los años 1997 y 1998. El ICA tiene
aproximadamente registrados 1,100 plaguicidas a junio de 2000.

Tabla 6. Importación de fungicidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o materia prima.
1997
1998
Grupo
i.a.
M. Prima
Grupo
i.a.
M. Prima
Etilendiamina
3 322 563

Etilendiamina
3 727 115

Soda cáustica
2 234 241

Soda cáustica
898 827

Mancozeb
1 198 865

Mancozeb
685 520

Propineb
900 000

Lignosulfato de calcio
592 394

Fuente: ICA.
Elaboración: Los autores.

Tabla 7. Importación de insecticidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o materia prima.
1997
1998
Grupo
i.a.
M. Prima
Grupo
i.a.
M. Prima
Geronol MB
727 461

Geronol MB
705 637

Monocrotofos
522 505

Monocrotofos
453 645

Metamidofos
486 308
4,200
Endosulfan
447 840

Endosulfan
309 017

Malation
336 000

Fuente: ICA.
Elaboración: Los autores.

Tabla 8. Importación de herbicidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o materia prima.
1997
1998
Grupo
i.a.
M. Prima
Grupo
i.a.
M. Prima
Glifosato
3 206 729 26 188.69 Glifosato
2 537 397 4 800
Dicloro fenil isocianato 1 902 780
Dicloro fenil isocianato 1 950 468
Acido metil acético
891 000

Acido metil acético
1 142 517
2,4-D 771
863

2,4-D 960
487

Fuente: ICA. Elaboración: Los autores.

En estas tablas se observa que los fungicidas y los herbicidas son los de mayor importación en el país,
notándose un incremento en la importación de etilendiamina y una disminución en la importación de
glifosato.

3. Exportación de Plaguicidas que Incluya el País de Exportación (Tipos y Cantidades)

En la Tabla 9 se observan los países y volúmenes destinatarios de las exportaciones de plaguicidas producidos
en Colombia, destacando que Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Filipinas, Italia, son los principales
importadores de Ingrediente Activo procedente de Colombia. Así mismo, se observa que los principales
países importadores de productos terminados colombianos son Venezuela, México, Estados Unidos, Ecuador
y Panamá. Al respecto, se puede indicar que los productos colombianos tienen aceptación en términos de
calidad, en países con mercados exigentes como Estados Unidos, México y otros países de la Comunidad
Europea.



12

En la Tabla No. 10 se puede observar que los productos de mayor exportación son los fungicidas (mancozeb)
seguido de los herbicidas (propanil y diuron).


Tabla 9. Exportación de plaguicidas por país de destino 1998.

Ingrediente activo
Producto Terminado
Materia Prima
País Kilogramos
Litros
Kilogramos Litros
Kilogramos Litros
Francia
437
030

USA
417 000
12 250
1 273 651



Inglaterra
379
080

Filipinas
345
250

Italia
292
810

Australia
220
000

Venezuela
207 660

465 034
2 652 649

4 100
España
156
500

Canadá
78 400

480 470



Indonesia
40
000

México


2 577 296



Austria
972
000

Ecuador


849 250
1 600 266

615
Guatemala


821 388
293 504


Tailandia
641
714

Costa Rica


319 530
606 236

10 250
Panamá
1
872
280

Chile
812
383

Perú
666
622
8
200
Sri Lanka



416 000
28 000

Bolivia
355
554

Argentina
4
000

Nicaragua
44
280
Fuente: ICA, 1998, información suministrada para este informe. Se tomaron los principales 10 países.


13

Tabla 10. Exportaciones por cantidad y clase de producto.





Exportaciones
1995
1996
1997
1998
Clase Producto








Kilogramos Kilogramos Kilogramos Litros
Kilogramos Litros
Coadyuvantes
18 070
27 070
25 800
267 232
30 185
315 375
Piretroides
71
270
74
090

Insecticidas
1 314 620
1 975 390
344 994
3 620 049
270 953
3 039 724
Fungicidas
9 363 780
10 998 220 12 554 400 6 248 241
12 806 926 7 001 191
Herbicidas
4 279 330
5 109 990
3 376 906
7 657 242
3 730 476
8 311 339
Otros 139
710

Regulador
70
1 110
4 262
11 340
3 130
3 389
Fisiológico
Rodenticidas
2
930

Totales
15 047 140 18 325 580 16 306 362 17 804 104 16 844 600 18 671 018
Fuente: ICA.; Elaboración: Los autores.
De acuerdo con los registros (ver Tabla 11), las exportaciones de plaguicidas muestran un crecimiento al
pasar en 1997 de 16,306,362 kg y 17,804,104 L a 16,844,600 kg y 18,671,018 L para el año de 1998. (Los
datos incluye ingrediente activo, materia prima y producto terminado.)
Tabla 11. Consolidado exportación por tipo/cantidad.
Exportación
Año kg
Litro
1995
15 047 140

1996
18 325 580

1997
16 306 362
17 804 104
1998
16 844 600
18 671 018
Fuente: ICA :Elaboración: Los autores.

4. Tipos y Cantidades

A continuación se presentan los cuatro productos de mayor volumen en la exportación por clase para los años
1997 y 1998 (fungicidas Tabla 12; insecticidas Tabla 13 y herbicidas Tabla 14). Para los casos de los
fungicidas y herbicidas el mancozeb y el propanil se mantienen en primer lugar en las exportaciones durante
1997 y 1998, respectivamente; mientras que para los insecticidas el clorpirifos reemplazó en el año 1998 al
monocrotofos, en el primer lugar de las exportaciones.

Tabla 12. Exportación de fungicides en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o materia prima.
1997
1998
Grupo
i.a.
M. Prima
Grupo
i.a.
M. Prima
Mancozeb
10 906 425.48

Mancozeb
11 812 300.11

Propineb
352 005.50

Propiconazole
70 905.85

Cimoxanil
107 425.26

Iprodione
68 296.00

Propiconazole
50 738.50

Cimoxanil
66 195.76

Fuente: ICA; Elaboración: Los autores.



14

Tabla 13. Exportación de insecticidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o materia prima.
1997
1998
Grupo
i.a.
M. Prima
Grupo
i.a.
M. Prima
Monocrotofos
382 041.60

Clorpirifos
304 793.12
43 839.25
Clorpirifos
316 483.32
55 555.00
Monocrotofos
170 472.11

Metamidofos
224 517.42

Endosulfan
134 822.35

Dimetoato
99 954.40

Profenofos
115 421.50

Fuente: ICA; Elaboración: Los autores.

Tabla 14. Exportación de herbicidas en kilogramos de ingrediente activo (i.a.) o materia prima.
1997
1998
Grupo
i.a.
M. Prima
Grupo
i.a.
M. Prima
Propanil
2 005 444.04

Propanil
2 569 372.10
27 440.00
Diuron
1 802 176.10

Diuron
2 060 998.80

2,4-D 345
316.92
2,4-D 401
085.43

Glifosato
220 814.42

Pendimetalin
231 195.45

Fuente: ICA; Elaboración: Los autores.
5. Carencia de Datos y Exactitud, Mejoras Posibles en la Recolección de Datos y el Registro de los
Plaguicidas

En las estadísticas nacionales no existen indicadores que permitan identificar el comportamiento de los
plaguicidas en el país, como por ejemplo: consumo (uso) por cultivo, consumo por unidad de superficie (ha),
consumo por región y/o departamento. Lo cual dificulta la identificación de posibles problemas, riesgos y
alternativas de solución.

En los cuadros estadísticos del año 1995 publicados por el ICA, relacionan Trichogramma con un volumen de
producción en kilogramos, pero éstos son agentes biológicos que en primera instancia no deberían incluirse en
el grupo de plaguicidas y por otro lado su unidad de medida son las pulgadas.

Algunos problemas enfrentados para la recolección de la información por parte de las entidades estatales son
el cambio de domicilio de las empresas lo cual hace que la información que se les solicita no sea actualizada a
tiempo. La información requerida no es enviada en los formatos solicitados por tanto hay que realiza una
depuración y organización de los datos. Cambios en el personal que tiene la experiencia del manejo de la
información y no contar con un plan de contingencia para enfrentar estos problemas, hacen que la
información se retrase y no sea entregada a tiempo.

En relación con la información disponible por parte del ICA y la ANDI, antes de 1997 no se discriminaba los
productos en sólidos y líquidos, lo cual genera dificultad en los análisis del comportamiento histórico de las
diferentes variables. No obstante, que esta deficiencia se ha corregido en los últimos años se genera cierta
incertidumbre frente a los datos, por ejemplo, para el resumen de datos estadísticos del año 1998 fue recogida
en octubre de 1999 para ser procesada entre marzo y abril de 2000, y publicada en octubre del mismo año.

6. Estimación del Tráfico Ilegal de Plaguicidas

Según estimativos de la subdirección de fiscalización aduanera, en las aprehensiones por secciones del arancel
a nivel nacional en el período comprendido entre enero a julio del año 2000, los plaguicidas no se incluyen en
una categoría especial sino que están incluidos en el sector económico denominado "productos de la industria
química", con un total de 310 aprehensiones por un valor de 5,303 millones de pesos con un porcentaje del


15

6.4% (Sistema Estadístico de Gestión Global (SEGG) División de Programas de Fiscalización Aduanera,
2000).

Dentro de los plaguicidas usados en los cultivos ilícitos de coca en Colombia, se estima que aproximadamente
78 son utilizados en estos cultivos, dentro de los cuales 23 son los más usados (14 insecticidas, 6 herbicidas y
3 fungicidas). Los restantes 55 productos figuran en el rubro de "otros". Algunos de éstos son traídos
ilegalmente del Ecuador, Perú y Brasil, en forma de genéricos (Uribe, 2000), debido a la escasa presencia
institucional del Estado en el control al ingreso legal de mercancías.

En tal sentido, la gestión que debe desempeñar las entidades que controlan el ingreso de plaguicidas al país
requiere ser optimizada, mediante el fortalecimiento de su capacidad técnica, logística y humana, en estrecha
coordinación con el ICA y las autoridades ambientales y sanitarias de las zonas fronterizas.

De igual manera, la relación de casos sobre productos aprehendidos deberá ser discriminada por tipo de
sustancia química, cantidad y procedencia, de tal manera que las autoridades nacionales puedan contar con
una base de información confiable que les permita adelantar gestiones de control conjuntas con los gobiernos
de los países de procedencia de estas sustancias.




16

B. MANEJO, ALMACENAMIENTO, TRANSPORTE, EXPENDIO Y DISTRIBUCIÓN DE PLAGUICIDAS

1. Componentes Rreglamentarios, Políticas Gubernamentales de Reglamentación y Prácticas
Industriales para la Recepción, Transporte y Almacenamiento antes de la Venta

En Colombia el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural a través del ICA, el Ministerio de Salud y el
Ministerio del Medio Ambiente son las entidades encargadas de la regulación y reglamentación de los
plaguicidas.

El ICA por delegación del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y de conformidad con la resolución
3079 de 1995, realiza el control técnico de los insumos agrícolas que se comercializan en el territorio nacional
mediante el registro de productores que implica la autorización para la importación de los productos
terminados y las materias primas utilizadas en la producción. Igualmente autoriza la exportación de
plaguicidas y realiza el registro de laboratorios para el control de la calidad de los productos y el registro de
venta de los productos a comercializar.

El Ministerio de Salud, de acuerdo con el decreto 1843 de 1991, expide el concepto toxicológico (el cual
consiste en una serie de pruebas de toxicidad aguda, subaguda y crónica en mamíferos que generalmente
realizan las casas comerciales en sus países de origen) para los productos formulados que se apliquen en el
país y los permisos de experimentación bajo protocolos específicos. Este decreto busca mantener una
dinámica de integración entre los Ministerios de Agricultura, a través del ICA y el de Salud, la industria y
usuarios para el estudio y planeamiento de soluciones a la situación de los plaguicidas en Colombia. Este
decreto regula el transporte y almacenamiento de los plaguicidas, así como las condiciones para su
comercialización.

El Ministerio del Medio Ambiente tiene entre sus funciones el expedir la Licencia Ambiental para la
importación y producción de los plaguicidas teniendo en cuenta los Estudios de Impacto Ambiental, es el
encargado de reglamentar lo concerniente a la ubicación de las plantas de producción de los mismos y es el
ente coordinador de las políticas ambientales de plaguicidas con las Corporaciones Autónomas Regionales
CARs.

Con el Decreto No. 1753 de 1994 el Ministerio del Medio Ambiente, establece los casos en los cuales se
requiere de licencias ambientales y se especifica esta licencia para la producción, importación de plaguicidas
y aquellas sustancias, materiales y productos sujetos a controles por virtud de tratados, convenios y
protocolos internacionales ratificados por Colombia y vigentes.

Las Corporaciones por su parte son competentes en su respectiva jurisdicción para otorgar Licencia
Ambiental o implementar Planes de Manejo Ambiental para el transporte y almacenamiento de plaguicidas,
así como para las pistas de fumigación. De igual manera, les corresponde fijar en el área de su jurisdicción,
los límites permisibles de emisión, descarga, transporte o depósito de sustancias, productos, compuestos o de
cualquier otra materia que puedan afectar el medio ambiente o los recursos naturales renovables y prohibir,
restringir o regular la fabricación, distribución, uso, disposición o vertimiento de sustancias causantes de
degradación ambiental como los plaguicidas, también les corresponde ejecutar las políticas, planes y
programas nacionales en materia ambiental definidos por la ley aprobatoria del Plan Nacional de Desarrollo y
del Plan Nacional de Inversiones o por el Ministerio del Medio Ambiente, así como los del orden regional que
le hayan sido confiados conforme a la ley, dentro del ámbito de su jurisdicción. Al mismo tiempo, les
corresponde ejercer las funciones de evaluación, control y seguimiento ambiental de los usos del agua, el
suelo, el aire y los demás recursos naturales renovables.



17

El Decreto 1843 de 1991 prohibe en los lugares dedicados al almacenamiento de plaguicidas, el acopio de
productos alimenticios, medicinas, ropas, utensilios domésticos, bebidas o cualquier otro material de consumo
humano o animal. Igualmente el decreto establece que solo se permite la distribución y expendido de
plaguicidas que se encuentren registrados oficialmente.

La distribución y expendio de productos clasificados dentro de las categorías I y II (extremadamente y
altamente tóxicos), requieren fórmula o prescripción de ingeniero agrónomo, u otro profesional capacitado en
las áreas agropecuarias o de salud, debidamente inscrito.

En Colombia, el Instituto Colombiano de Normas Técnicas ICONTEC, estableció la Norma NTC 1319 de
1978 para el almacenamiento y transporte de plaguicidas, la cual está contenida totalmente en el Decreto 1843
de 1991 del Ministerio de Salud, en los capítulos VI y VIII.

La Norma 3969 del ICONTEC, se constituye en guía para los transportistas, fabricantes, consumidores y
autoridades en el manejo de los plaguicidas. Ésta es aplicable en el territorio nacional, en las diferentes
modalidades establecidas para transporte por vía terrestre, incluyendo la atención a posibles contingencias
durante el acarreo y el almacenamiento en tránsito.

El Ministerio de Transporte conjuntamente con el ICONTEC ha buscado en el seno de los comités técnicos de
normalización del ICONTEC, el apoyo para adelantar el proceso de implantación de un sistema de transporte
seguro, en el cual se establezcan los principios de clasificación de las mercancías peligrosas, la segregación de
las sustancias para el transporte, los requisitos de los embalajes y envases, los métodos de ensayo, marcado,
etiquetado, las características de funcionamiento de las unidades de transporte y los trámites administrativos
necesarios.

En el proceso de diseño y aplicación de las normas emitidas por el ICONTEC, participan entidades públicas y
privadas como los ministerios de Transporte, Minas y Energía, de Defensa, del Medio Ambiente, el ICA, la
Industria militar Indumil y el Ministerio del Interior a través de la Oficina de Atención y Prevención de
Desastres; por parte del Sector Industrial se encuentran los fabricantes de sustancias, los consumidores de
sustancias peligrosas como materia prima y/o insumos, los almacenadores, la Superintendencia de Puertos, los
transportadores y las entidades que acuden en caso de emergencia como Policía de Carreteras, Defensa Civil
Colombiana, cuerpos de bomberos, centros de información sobre sustancias, entre otras (Fajardo S., 1999).

Por su parte, la industria dedicada a la producción e importación de plaguicidas asociada a la ANDI, participa
en el programa de Responsabilidad Integral, que adelanta actividades de mejoramiento continuo en el uso y
manejo de los plaguicidas a través de la implementación de prácticas gerenciales, en donde se incluye el
transporte, almacenamiento y distribución de estos productos.

La Ley Colombiana es pródiga en normas con relación a la recepción, transporte y almacenamiento antes de
la venta de los plaguicidas (ver Anexo 1).

Aunque en nuestro país existen muchas empresas que prestan el servicio de transporte de carga, aún no se ha
especializado lo suficiente el sistema de transporte, para garantizar la seguridad en las operaciones propias del
servicio de transporte de mercancías en Colombia.

En el caso de la licencia ambiental que deben otorgar las Corporaciones Autónomas Regionales, aún no se ha
definido el mecanismo de coordinación y control hacia los transportistas, cuando la movilización de los
plaguicidas traspasa el límite jurisdiccional de una Corporación a otra; igualmente, no existe claridad en
cuanto a las funciones de control con otras entidades que tienen competencia en el tema. En este sentido, se


18

hace necesario definir mecanismos de control unificados por parte de las autoridades, con la participación de
la industria de los plaguicidas y los transportistas que prestan este servicio.

2. Tipos y Cantidades de Plaguicidas Almacenados

En relación con la información sobre los productos que se encuentran almacenados en el país, ésta es dispersa
y de difícil consecución por múltiples aspectos, entre los cuales se destaca la ausencia de inventarios anuales
para los distribuidores, los gremios de la producción agropecuaria y la industria de los plaguicidas. Lo
anterior impide disponer de información confiable que permita presentar con exactitud datos reales. Con el
fin de presentar un estimativo de las posibles existencias de plaguicidas almacenados en el país, las Tablas 15
y 16 presentan un análisis simple, que consiste en encontrar la diferencia entre los datos existentes sobre
producción e importación versus la exportación y ventas.

Tabla 15. Importación, producción, exportación y ventas (cantidades).*
Año Importación
Producción
Exportación
Ventas
kg L kg L kg L kg L
1995
25 782

34 350

15 047

20 259

1996
27 924

36 193

18 326

17 789

1997
32 132
4 442
28 656
40 281
16 306
17 804
12 120
24 862
1998
40 926
4 786
19 019
43 297
16 845
18 671
13 943
25 838
*Cantidaes x 1000.
Fuente: ICA.
Tabulación: Los autores.

Tabla 16. Estimativo de existencias de plaguicidas en el país por año.*
Años
Importación + Producción
Exportación + Ventas
Existencias en el país
kg L kg L kg L
1995
60 132

35 306

24 826

1996
64 117

36 114

28 003

1997
60 787
44 724
28 427
42 666
32 361
2 057
1998
59 945
48 083
30 787
44 509
29 157
3 574
*(Importación + Producción) B (Exportación + Ventas) ( Cantidaes x 1000).
Fuente: ICA.
Tabulación: Los autores.

De acuerdo con la información presentada en las tablas anteriores, consideramos que se hace necesario incluir
en los reportes ICA-ANDI información que contemple las cantidades almacenadas de plaguicidas.

3. Ventas Comerciales y su Distribución (Tipos y Cantidades)

En relación con la venta y distribución de los plaguicidas, existe un vacío de información que impide
identificar hacia qué cultivos y regiones están dirigidas las ventas. Ello puede ser debido en parte a que la
información registrada por el ICA tiene como principal fuente la suministrada por la industria química y no es
complementada con la de otras fuentes como lo es el consumo por los gremios de la producción agropecuaria,
agricultores y los distribuidores nacionales.

No obstante lo anterior, se puede observar en la Tabla 17 los cuatro fungicidas de mayor venta nacional,
mostrando una tendencia incremental a excepción del propineb.


19


Tabla 17. Producción y ventas de fungicidas en kilogramos.

1997 1998
Grupo
Production Ventas
Producción Ventas
Mancozeb
16 139 423
4 763 054
9 722 484
5 946 662
Propineb
805 000
490 000
855 715
479 887
Azufre
556 505
535 202
676 451
543 013
Oxicloruro de cobre
280 904
234 580
305 774
308 672
Fuente: ICA. Tabulación: Los autores.

En la Tabla 18 se presentan los cuatro insecticidas de mayor venta en el país, con una tendencia de aumento
para el año 1998.

Tabla 18. Producción y ventas de insecticidas en kilogramos.

1997 1998
Grupo
Production Ventas
Producción Ventas
Clorpirifos
738 675.23
317 563.25
776 824.76
403 354.79
Metamidofos
612 654.00
420 857.40
662 374.80
436 870.80
Monocrotofos
548
538.00

Endosulfan

220 617.60
382 577.30
282 350.95
Malation
248 326.60
206 498.38
399 797.30
368 831.56
Fuente: ICA. Tabulación: Los autores.

Para el caso de los herbicidas, el comportamiento ascendente de las ventas es similar al de los fungicidas e
insecticidas, con excepción del glifosato (ver Tabla 19).

Tabla 19. Producción y ventas de herbicidas en kilogramos.

1997 1998
Grupo
Production Ventas
Producción Ventas
Propanil
3 130 557.18
514 217.66
3 494 612.29
966 265.85
2,4 D
1 750 875.61
1 205 494.16
1 708 441.12
1 298 990.03
Diuron
1 526 152.60

836 542.55
551 454.20
Glifosato
1 484 392.30
1 540 960.23
1 615 495.45
1 432 091.29
Paraquat 501
398.40

Fuente: ICA. Elaboración: Los autores

De acuerdo con el análisis anterior y el consolidado de ventas nacionales presentado en la Tabla 20, se puede
determinar que el consumo nacional asociado a las ventas de plaguicidas se ha incrementado, lo cual puede
estar asociado a un incremento en las áreas de los cultivos, a ataques de plagas por situaciones climatológicas
o a una situación más compleja como sería la dependencia al control químico por encima de otros controles
culturales o biológicos.



Tabla 20. Consolidado ventas nacionales.


Año
Ventas


20

kg
Litro
1997
12 120 325.00
24 861 966.00
1998
13 942 642.03
25 837 574.18
Fuente: ICA.
Elaboración: Los autores.

4. Canales de Comercialización


En general, las empresas productoras de agroquímicos en el país emplean canales de comercialización
similares, en los cuales participan distribuidores mayoristas oficiales, privados y de carácter gremial, y
almacenes de venta directa al público. Estas empresas cuentan con una planta de vendedores por todo el país,
quienes promueven técnicamente los productos a nivel de distribuidores y agricultores por medio de foros,
reuniones, conferencias, días de campo, demostraciones, ensayos y boletines. La distribución de estos
productos se realiza a través de 1700 puntos de venta.

El almacenamiento se efectúa en diferentes zonas, a través de una red de bodegas propias o arrendadas.
Agremiaciones de productores como Fedearroz han venido ganando participación entre los distribuidores y
disponen de sus propias bodegas y puntos de venta en las principales zonas agrícolas. Así mismo la
Federación Nacional de Cafeteros distribuye el oxicloruro de cobre a través de 17 Comités Regionales,
quienes a su vez lo suministran a los agricultores por medio de su red de distribución de insumos.

Las empresas productoras han adoptado estrategias de comercialización basadas en descuentos y créditos a los
distribuidores, con el fin de mantener y ampliar su posición en el mercado. Los distribuidores nacionales
cuentan con una gran capacidad técnica y económica suficiente para garantizar la cobertura nacional en la
distribución de sus productos.

Adicionalmente, el mejoramiento continuo de la infraestructura vial nacional se ha constituido en un
facilitador para dicha distribución, lo cual incide en un mayor acceso a los plaguicidas por parte de
agricultores que se encuentran en regiones potencialmente agrícolas que históricamente han estado aisladas.

En un estudio realizado por el Ministerio de Agricultura-ICA-PRONATTA en el oriente Antioqueño durante
los años 1998 B 2000 se reporta que agricultores obtienen información para el control de plagas y
enfermedades y manejo de los cultivos con base en las recomendaciones de los expendedores locales de los
productos, sin embargo, estos expendedores en un gran porcentaje no distinguen las diferentes clases de
insumos agropecuarios (Loaiza et al., 2000).

5. Reglamentación y Apoyo

Los Ministerios de Salud, Agricultura y Medio Ambiente en colaboración con las Secretarías de Salud
departamentales, las Corporaciones Autónomas Regionales y las regionales del ICA respectivamente, tienen
funciones sobre la vigilancia y el control para el almacenamiento, transporte, distribución y expendio de
plaguicidas. No obstante la existencia de autoridades para el control de los plaguicidas en el orden
agronómico, sanitario y ambiental, se presentan dificultades en términos normativos, administrativos y
operativos, principalmente por la no delimitación clara de las funciones, la falta de definición de mecanismos
de coordinación, las reestructuraciones frecuentes de los organismos y los recortes de personal con funciones
de asistencia técnica.



21

De una encuesta realizada a 14 Corporaciones Autónomas Regionales (encuesta realizada en el segundo
semestre de 1997 a 14 Corporaciones Autónomas Regionales, por el Ministerio del Medio Ambiente y
tabulada, procesada y analizada por los autores) de un total de 34 existentes en todo el país, el 60% poseen
fuentes de información sobre ventas, consumo y manejo de plaguicidas en la región por parte de cooperativas,
almacenes agrícolas, ICA, distribuidores, gremios de la producción y la ANDI; el 30% posee términos de
referencia para el almacenamiento de plaguicidas específicamente para cultivos de flores y para
almacenamiento de bodegas pequeñas (incluidas en los planes de manejo de fincas bananeras en la región de
Urabá); el 18% respondió tener términos de referencia de planes de manejo ambiental para el uso de
plaguicidas y ninguna Corporación ha elaborado términos de referencia para el transporte de plaguicidas.

Teniendo en cuenta lo anterior y ante la creación del Ministerio del Medio Ambiente, la separación de las
funciones de investigación del ICA, asignadas en la actualidad a la Corporación Colombiana de Investigación
Agropecuaria (CORPOICA) y la ratificación por parte del Estado colombiano de convenios y acuerdos
internacionales como son la Decisión 436 de la Comunidad Andina, el Convenio de Rotterdam, el Convenio
de Basilea y el Convenio de Bioseguridad, se hace necesario actualizar el Decreto 1843 del Ministerio de
Salud y las reglamentaciones expedidas hasta la fecha por las autoridades agronómicas y sanitarias, con el fin
de agilizar y optimizar el proceso de registro de los plaguicidas en el país, contar con información confiable
para los procesos de tomas de decisiones, dar transparencia en los procesos a la comunidad y ser coherentes
con la normatividad internacional.

Según la Decisión 436 de la Norma Andina, el país tiene la obligación de armonizar y homologar sus normas
con las de los países miembros, además de ser coherente con el manual técnico que se encuentra en
elaboración para estos fines. Este manual busca definir criterios para el registro y control de los plaguicidas
químicos de uso agrícola, teniendo en cuenta las condiciones de salud, agronómicas, sociales, económicas y
ambientales de los países miembros, con base en los principios establecidos en el Código Internacional de
Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas de la FAO, y de organismos internacionales
competentes que sean acordados por los países miembros, con el fin de facilitar el comercio en la subregión.


C. FUERZAS DE MERCADO

1. Derechos de Propiedad y Patentes

El reto del desarrollo tecnológico orientado hacia una agricultura sostenible apenas comienza. El proceso de
investigación y desarrollo tecnológico es costoso y requiere de tiempo. Sin la oportunidad de un éxito justo y
racional en el mercado para recobrar la inversión y lograr beneficios, no se cuenta con incentivos para invertir
en los próximos descubrimientos, razón por la cual la Propiedades Intelectual es un aspecto fundamental para
garantizar un marco regulatorio que permita los adelantos y descubrimientos requeridos.

La Propiedad Intelectual comprende patentes, marcas comerciales, protección de datos, diseños industriales,
información confidencial, derechos sobre variedad de plantas, entre otros. Cada uno de éstos requiere
diferentes tipos de protección, por ejemplo: la patente de un producto previene que se haga, use o venda este
producto sin licencia o permiso expreso de parte del propietario de la patente, una marca registrada previene
el uso sin licencia de dicha marca, o de una marca similar, o bienes que son iguales o similares a aquellos por
los cuales la marca está registrada (Sine, 2000).

De acuerdo con las inversiones que realizan en investigación y desarrollo, la industria de productos para la
protección de cultivos a nivel mundial se divide en dos grandes grupos.



22

El primer grupo consta de las empresas generadoras de nuevas tecnologías, que hacen grandes esfuerzos para
investigar miles de moléculas, que posteriormente desarrollan en nuevos productos para la protección de
cultivos. Estas empresas destinan entre el 10% y el 12% de sus ventas brutas, a la investigación y desarrollo
(Latin American Crop Protection Association (LAPCA), 2000).

El segundo grupo de empresas lo conforman una industria que no invierte en infraestructura para realizar
investigación y desarrollo propios. En razón de lo anterior, toma del mercado los productos conocidos para
los cuales el período de protección por patentes está vencido y copia el proceso industrial, para fabricar
moléculas aparentemente iguales a las originales.

La diferencia del producto está en el proceso industrial de síntesis alterno, que generalmente resulta en una
materia prima con un perfil de impurezas diferente. Esto sugiere un cuadro toxicológico y perfil ambiental
distinto al de la materia prima original. Lo anterior justifica realizar estudios que permitan establecer sus
posibles efectos sobre el medio ambiente y la salud humana.

La inversión que realiza la industria de productos para la protección de cultivos, para obtener productos
nuevos, se puede dividir en dos fases: La primera, la investigación, es la fase en la cual se identifican las
substancias químicas nuevas, con efectos biológicos específicos. Ésta y su proceso de fabricación, se
protegen por el régimen de patentes; La segunda, el desarrollo, es la fase en la cual se transforman estas
moléculas en productos útiles y seguros para su uso en la agricultura. La propiedad de esta información se
protege por medio del régimen del Secreto Industrial.

El Acuerdo de los aspectos sobre los Derechos de la Propiedad Intelectual relacionados con comercio, mejor
conocidos como acuerdo ADPIC es considerado como el más amplio acuerdo multilateral sobre Propiedad
Intelectual. Adoptado por la organización Mundial del Comercio en 1995 como un requisito para lograr la
membresía a las OMS; este acuerdo fija estándares mínimos de protección (estándares de cobertura, de
cumplimiento y de resolución de disputas) a ser proporcionados por cada uno de los países miembros. De
igual manera ADPIC Determina ciertos principios generales que han de ser aplicados para la implementación
de los derechos de Propiedad Intelectual.

Dentro de las diferentes áreas que abarca la propiedad industrial, se deben resaltar especialmente las dos de
mayor utilidad y uso en el desarrollo tecnológico: las patentes y los secretos industriales, el primero de ellos
como mecanismo de protección a la creación de nuevas moléculas y a los procesos para su fabricación; y los
secretos industriales como mecanismo para la protección de los ensayos, pruebas y estudios que se requieren
como paso previo al registro y comercialización de estos productos.

La existencia de patentes cumple dos funciones básicas: De un lado garantiza al investigador que logre un
resultado exitoso, la explotación exclusiva del invento por un tiempo limitado. De esta manera y como
recompensa, recupera los esfuerzos realizados, tanto en tiempo como en recursos. Adicionalmente le
garantiza a la sociedad que siempre habrá personas interesadas en seguir investigando y en esta forma la
sociedad no solo recibe productos que incorporan nueva tecnología, sino la transferencia de la misma, por
medio de la publicación de los documentos patentes.

Una definición de los secretos industriales que incluye los aspectos mencionados es la proporcionada por el
profesor español Gómez-Segade: "Todo conocimiento reservado sobre ideas, productos y procedimientos
industriales que el empresario, por su valor competitivo para la empresa desea mantener oculto". Sin
embargo, para muchos los ejemplos son la mejor forma de llegar a una definición de secretos industriales,
entre otros objetos susceptibles de protección se encuentran los patrones de fabricación; las fórmulas
químicas; los procesos; métodos; técnicas; compilación de datos e información que son usados en una


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actividad económica y que le dan a quien los posee la oportunidad de obtener de ellos una ventaja frente a sus
competidores que no lo conocen o que no lo pueden usar (en este sentido Restament of Torts Sec. 757,
comment b and Uniform Trade Secrets Act Sec 1.(4).USA).

En el sistema de patentes se otorga un derecho de exclusividad por el término de 20 años (en la mayoría de las
legislaciones el término de protección es de 20 años, existían algunas con un plazo de protección inferior,
como era el caso de la americana, que han venido siendo ajustada a Trips en donde se obliga a otorgar
protección por un plazo no inferior a 20 años), en los secretos industriales, se protege una situación de hecho
(consistente en el mantenimiento en secreto y la protección contra usos no autorizados de la información) por
el término en que esta situación se prolongue. Lo que quiere decir que un secreto industrial se protegerá por
todo el término que la empresa que la controle la mantenga en secreto; por ello en ocasiones la protección que
brinda esta figura es preferible a la de las patentes.

La actividad de la industria para la protección de cultivos en Colombia debe orientarse hacia poder
complementar dos aspectos fundamentales: la búsqueda de productos más eficaces y el interés en la defensa
del medio ambiente y la salud humana y animal. Por lo anterior, esta industria debe realizar inversiones
importantes tanto en la síntesis de las sustancias, como en la optimización del efecto biológico y la
elaboración del perfil toxicológico.

Las cifras que maneja la industria muestran que un producto fitosanitario nuevo, tarda en promedio 10 años y
cuesta unos US$150 millones, cifras que muestran la magnitud de la labor de investigación en este sector;
igualmente resulta significativa la cifra de US$ 1,800 millones que invierten las 10 empresas de agroquímicos
líderes en el mundo (ANDI, 1999).

De acuerdo con la industria nacional, referente al tema toxicológico, son claros los avances que se han
producido en la consecución de sustancias activas que usadas en menores cantidades logran mejores efectos
que sus antecesoras, siendo evidentes las ventajas de estos desarrollos para los agricultores y para la sociedad
en general, ya que de esta manera se protege el medio ambiente y la salud humana.

El proceso continuo de búsqueda de mejores sustancias activas es motivado por el interés de la industria y de
las autoridades sanitarias que cada vez son más exigentes con los productos que se ponen en circulación en los
diferentes mercados mundiales. Por ejemplo hoy son clasificados como tóxicos casi el 90% de los productos
fitosanitarios, mientras que treinta años atrás el promedio era del 60%, al extremo que hoy los requisitos
toxicológicos son los de más difícil cumplimiento de parte de científicos y empresas. El aumento en los
requisitos previos a la comercialización de estos productos, y aún sobre aquellos productos que estando en el
mercado son objeto de nuevas revisiones, garantiza una mayor compatibilidad con el ambiente y con la salud
de los animales y humanos. Sin embargo estas mayores exigencias tienen un efecto en los costos de
investigación y desarrollo, ya que cada vez son más y mayores los requerimientos. (El aumento en los
requisitos de toxicología es ejemplificador del problema: En 1950 se exigían dos requisitos (ensayos de 30
hasta 90 días en ratas y toxicidad aguda), en 1970 se exigían aproximadamente 8 estudios, mientras que hoy
en promedio se exigen más de 50 diferentes estudios.)

Por lo anterior, la industria ha manifestado en reiteradas ocasiones la necesidad de contar con un sistema que
les permita proteger las inversiones realizadas en todos estos estudios, ya que les brindan herramientas para
medir el impacto de nuevos productos. Por ello resulta lógico pensar, que así como las patentes estimulan la
investigación de nuevas sustancias y de nuevos procesos de fabricación, debe existir un mecanismo que
estimule la investigación y que brinde la adecuada protección a los estudios, ensayos y pruebas que se
realizan para establecer la eficacia y la seguridad de un producto cualquiera.



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A partir del 1° de diciembre de 2000 entra a regir la nueva legislación en materia de propiedad industrial,
correspondiente a la Decisión 486 B Régimen Común Sobre Propiedad Industrial B para países del grupo
andino, la cual está perfectamente armonizada con el "Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de
Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio B ADPIC" (Superintendencia de Industria y Comercio
(SIC), 2000).

Con respecto a la legislación anterior (Decisión 344) se incluyó en una primera parte las Disposiciones
Generales: Del trato Nacional en concordancia con los dispuesto en ADPIC y Convenio de París. Del Trato a
la Nación más Favorecida. Sobre el patrimonio biológico, genético y de los conocimientos tradicionales.
Términos, plazos, notificaciones y derecho de prioridad (SIC, 2000).

En el Titulo II, capítulo I se refiere a las Patentes de Invención, donde los cambios más significativos se
refieren a lo que no es patentable específicamente a los medicamentos esenciales que en la decisión 344 los
que estuvieran en la lista de medicamentos de la OMS no eran patentables y en la legislación en referencia no
existe esa limitación (SIC, 2000).

Con respecto al trámite se han ampliado los plazos para dar cumplimento a los requerimientos. Con relación a
los derechos que confiere la patente se han hecho más explícitos. Se contempla protección De los Esquemas
de Trazado de Circuitos Integrados. Con respecto a los Diseños Industriales se eliminó la prohibición de
registro de diseños referentes a indumentaria y se incluyeron dentro del articulado las causales de
irregistrabilidad. Con respecto a los Secretos Empresariales se incluyó lo que constituye competencia desleal
respecto a dichos secretos (SIC, 2000).

Ahora bien es claro que tanto las patentes como el secreto industrial protegen productos y procesos incluidos
los compuestos químicos, solo que la patente se concede por un tiempo determinado y con el secreto
industrial el término es indefinido mientras la información no sea divulgada. El secreto Industrial además
protege medios o formas de distribución o comercialización de productos o prestación de servicios lo cual no
es protegible como patente de invención (SIC, 2000).

Por otra parte la superintendencia en lo referente a Propiedad Industrial específicamente Patentes de
Invención, concede dicho privilegio cuando el objeto a patentar (productos y/o procedimientos) cumple con
los requisitos establecidos de acuerdo con la legislación vigente en materia de Propiedad Industrial. Pero no
es competencia de la Entidad entrar a determinar si el producto cumple con los requisitos de bioseguridad
para su comercialización y utilización (SIC, 2000).

Existe una variedad de información que puede ser válidamente protegible por la vía de los secretos
industriales, siendo el principal requisito para merecer esta protección que la información sea confidencial.

a. El requisito de la Confidencialidad
Se refiere a que la información no sea de conocimiento público. Tomando el artículo 72 de la Decisión 344 se
puede argumentar que solamente pasa al dominio público la información que como conjunto y en la
configuración precisa de sus elementos, no es conocida, lo que quiere decir que si solamente son conocidos
apartes de la misma, o simples resúmenes, o cortas notas en prensa o en revistas especializadas, eso no la hace
pasar al dominio público.

El Artículo 73 de la Norma Andina dice "se considerará que entra al dominio público o que es divulgada por
disposición legal, aquella información que sea proporcionada a cualquier autoridad por una persona que la
posee, cuando la proporcione a efecto de obtener licencias, premios, autorizaciones, registros o cualquier acto
de autoridad."


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b. La
Protección
La protección que brinda la figura de los secretos industriales consiste en impedir que terceros usen,
adquieren o divulguen la información confidencial que controla el titular de la misma.(artículo 72 Decisión
344). Las prácticas leales del comercio se protegen en cada país miembro de la comunidad andina, por
diferentes medios, en el caso Colombiano por medio de la ley 256 de 1993 para la represión de la
competencia desleal. En este sentido Kewanee Oil Co. v. Bicron Corp., 416 U.S. 470 (1974), donde se afirma
por parte de la Suprema Corte de los Estados Unidos que se protege al titular contra la revelación y el uso de
la información por parte de terceros que no cuentan con la autorización del titular y que por el contrario
actúan por medio de medios impropios como el hurto, grabaciones o reconocimientos aéreos, pero no le
otorga protección en los casos en los que se llegue a la misma información por medio de investigaciones
independientes o por ingeniería inversa.

La protección contra la adquisición, el uso o la revelación de la información confidencial se extiende por todo
el período en que perduren las circunstancias que dieron origen a la protección.(artículo 75 de la Decisión
344).

Por lo antes expuesto si bien en el sistema de patentes existe seguridad en el término de vigencia (20 años)
vencido este periodo, la tecnología pasa al estado de la técnica pudiendo ser utilizada por terceros. Por el
contrario en materia de secretos industriales no hay un término fijo (ya que habrá protección mientras duren
las condiciones que motivaron su protección). Por ello es claro que si se mantienen las condiciones
(especialmente que la información permanezca confidencial) se mantendrá la protección, pudiendo superar el
término de las patentes que hemos mencionado.

Es importante esta figura como estimulo a la innovación, en razón de que a diferencia de lo que pasa con las
patentes, en los secretos, de existir información controlada por un titular, nada impide a otro desarrollar una
investigación paralela y llegar a los mismos resultados. De esta manera los secretos jamás constituirán una
barrera a nuevos desarrollos tecnológicos. En este sentido dijo la Suprema Corte en el antes citado caso
Kewanee oil Co V. Bicron Corp, que mientras las patentes actúan como barreras, los secretos funcionan
relativamente como coladores.

c. Los Secretos Industriales en el Sector Agroquímico
Como hemos mencionado la protección adecuada de los estudios, pruebas y ensayos que se realizan en este
sector, con la intención de establecer la eficacia y la seguridad de un producto antes de ser puesto en el
mercado y para mantener un producto que ya se encuentra en el mismo, deben ser adecuadamente protegidos
si se aspira que la industria siga realizando cuantiosas inversiones en éstos. Para la adecuada protección de
estos intereses existen dos importantes herramientas: De un lado las normas generales sobre secretos
industriales y de otro las normas particulares sobre trámites antes las autoridades de control (ANDI, 1999).

Entre los países Andinos rige la Decisión 436, la cual contiene norma expresa sobre la protección de la
información confidencial que se entregue a las autoridades sanitarias.

En Colombia las normas del Ministerio de Salud, contienen elementos de protección de la información
confidencial. De conformidad con el Decreto 1843 de 1991 en materia de plaguicidas el cual señala que los
documentos que se presenten deben corresponder a estudios realizados con el ingrediente activo y/o el
producto motivo del registro; el decreto 1482 de 1998 agrega, que autoriza en el caso de conceptos
toxicológicos sobre plaguicidas genéricos (los que ya no tienen patentes), el uso de información del dominio
público (ya sea del primer laboratorio que obtuvo el registro o de un tercero).



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En el ICA, se aplica la Resolución 3079 de 1995, la cual en su artículo 16 parágrafo 61 consagra la protección
de estos datos de manera armónica con la decisión 344. Igualmente se protege la información confidencial
en otras normas vigentes del ICA como la resolución 3492 de 1998 relativa al control sobre Organismos
Genéticamente Modificados (OGM).

Por último la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su guía
para el registro y control de plaguicidas (FAO, 1988) indica que toda la información que soporte una solicitud
de un registro, debe ser tratada como propiedad y no podrá ser divulgada, ni usada por un tercero en apoyo de
una nueva solicitud, salvo autorización de la entidad. Igualmente la FAO en el Código Internacional de
Conducta para Distribución y Utilización de plaguicidas, señala en el artículo 6.1.3 que los gobiernos deberán
proteger los derechos del propietario de los datos en los trámites de registro.

De lo anteriormente expuesto se deriva que la protección actual a los datos relativos a estudios, ensayos y
pruebas sobre la eficacia y seguridad de los productos para la protección de cultivos, proviene no solamente
de las normas generales para la protección de los secretos industriales, sino muy particularmente de las
normas que regulan los diferentes trámites administrativos, para la obtención de esos permisos, licencias y
autorizaciones. Sin embargo la armonización de estas normas es el gran reto de los legisladores y
particularmente el andino que hoy revisa su norma de Propiedad Industrial.

2. Embalaje, Re-embalaje, Etiquetado y Aspectos Publicitarios

Las instrucciones que aparecen en la etiqueta de los productos y de las características en general, están
encaminadas básicamente a identificar el contenido del envase, a orientar al consumidor sobre la correcta
utilización del producto, a proteger su salud y a preservar el ambiente de los riesgos que pueda generar su uso
inadecuado. Para tales efectos, se concibe la peligrosidad de un producto como el riesgo que ofrece a quien lo
manipula, transporta, almacena o usa. En este sentido, el legislador al establecer las disposiciones relativas a
las que debe acomodarse el etiquetado de los plaguicidas, debe tender a asegurarse de que el mensaje sea
comprensible para el público, incluso el de más bajo nivel cultural, y por otra, a determinar cuantos detalles se
deberán incluir en las etiquetas de dichos productos para lograr el objetivo propuesto.

Según los datos disponibles (Centro de Información de Seguridad Sobre Productos Químicos
(CISPROQUIM), 2000), el mayor número de casos de uso incorrecto o abuso de los plaguicidas se registra
por envenenamiento accidental. Estos accidentes disminuirían si los usuarios comprendieran y aplicaran las
recomendaciones e instrucciones contenidas en las etiquetas de plaguicidas. En algunos casos al envase de un
plaguicida se anexa un folleto que amplía los datos incluidos en la etiqueta, por las reducidas dimensiones del
envase.

Sin embargo, el analfabetismo supone una barrera difícil de franquear; el empleo de símbolos solo ayuda
parcialmente en el problema, ya que muchos de ellos, exceptuando la calavera con las tibias cruzadas, carecen
de significado para el analfabeto si no ha sido previamente aleccionado sobre su significado. Es por ello, que
entre las iniciativas tomadas del Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de
Plaguicidas de la FAO, se ha previsto la preparación de pictogramas o rótulos con imágenes para los
plaguicidas a fin de tomar una idea más clara de las indicaciones o advertencias. Serán útiles las actividades
de enseñanza y capacitación a los nuevos usuarios de plaguicidas, que solo podrán llegar a sitios remotos a
través de la radio y la televisión.

Desde hace más de 20 años el país cuenta con la Norma Técnica 200: "Plaguicidas de uso agropecuario.
Rotulado", cuya versión actualizada (sexta actualización, 1995-02-15) es producto de un acuerdo en el ámbito
del Grupo Andino para unificar las exigencias en materia de rotulado de plaguicidas para los países del área


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según se convino en la "Reunión de consulta sobre armonización de etiquetado y registro de plaguicidas" que
se llevó a cabo en Cartagena en 1982. La citada Norma establece los requisitos de Rotulado y Embalaje y
presenta indicaciones complementarias acerca del uso de Pictogramas.

Debido a la variedad de agroquímicos disponibles y a los diferentes niveles de comprensión, escolaridad,
entrenamiento y supervisión, algunos agricultores no siempre están advertidos de adoptar las precauciones
adecuadas y con mucha frecuencia, no están en capacidad de leer o entender las advertencias contenidas en las
etiquetas del producto, especialmente en países subdesarrollados como Colombia, en donde el índice de
analfabetismo en zonas rurales está alrededor del 21% (en zonas de la Costa Caribe como Bolívar es del
28.3% y en el Cesar de 21.8%). Por lo tanto, la Norma describe pictogramas que contienen precauciones y
advertencias para ser incluidos en los rotulados de los plaguicidas, como un complemento a los textos
presentes en la etiqueta, sin pretender reemplazarlos.

En lo referente a la clasificación toxicológica utilizando los colores, el Ministerio de Salud mediante la
Resolución No. 10834 de 1992, exige que además de los textos, los pictogramas y el símbolo de veneno
deberán incluirse dentro de las bandas distintas de la categoría toxicológica, en colores contrastes. Los textos
y el símbolo de veneno deben ir en blanco (ver Tabla 21).
Tabla 21. Clasificación de los plaguicidas según su toxicidad.



Categoría
Observación
Color de la Etiqueta
Toxicológica



I
Extremadamente tóxica
Rojo



II
Altamente tóxica
Amarillo



III
Medianamente tóxica
Azul



IV
Ligeramente tóxica
Verde
Fuente: Resolución No. 10834 de 1992.

Referente al rotulado o etiqueta y de los empaques y envases el capítulo XI del Decreto 1843 de 1991,
establece los requisitos y otras especificaciones del rotulado. Además, en la Decisión 436 de la Norma
Andina para el Registro y Control de Plaguicidas Químicos de uso agrícola, se establecen normas pertinentes.

Respecto al embalaje, el Icontec ha establecido las Normas 844 sobre envases plásticos para plaguicidas
(tercera revisión 1993-11-17); la Norma 2706 sobre envases de vidrio para plaguicidas (1993-11-17); la
Norma 2707 sobre envases metálicos para plaguicidas (1993-11-17); y la Norma 2708 sobre empaques de
papel para plaguicidas (1993-11-17).

Con relación a la Publicidad el interés de los fabricantes de plaguicidas (y de los restantes operadores
económicos en la cadena que va de la producción a su empleo) por incrementar sus ventas puede llevarles a
realizar campañas publicitarias, habitualmente bajo la forma de anuncios en publicaciones especializadas y
otras formas. En Colombia, la publicidad es realizada a través de la difusión de propagandas por televisión
(durante el año de 1999, se utilizaron varios mensajes publicitarios de productos comerciales anunciando sus
precios bajos.), radio, periódicos, revistas de información general y en los puntos de venta. Al mismo tiempo
se utiliza comúnmente la promoción de ventas por medio de la distribución de muestras gratuitas, charlas en
comunidades rurales, exposiciones y ferias, demostraciones, días de campo, entre otras actividades. En este
aspecto, algunos gremios de cultivadores plantean como un problema, la estrategia comercial y de publicidad
de los plaguicidas optada por algunas empresas nacionales y multinacionales (FEDEARROZ, 2000).



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Frente a las campañas institucionales, la legislación sobre los plaguicidas se debe publicar en el Diario
Oficial del país (requisito legal para su entrada en vigor) con las oportunas campañas de divulgación de su
contenido, incluyendo las obligaciones que entraña para productores, importadores, comerciantes y usuarios.
El Decreto 1843 de 1991 del Ministerio de Salud establece la reglamentación pertinente en el Capítulo XV.
Sin embargo, se debe establecer un Comité Intersectorial para el control de plaguicidas y mecanismos de
vigilancia y control de la publicidad y propaganda (Ministerio de Salud, 2000).

3. Políticas de Precio e Intervención del Gobierno

El precio de los plaguicidas al productor agropecuario está condicionado por un buen número de factores,
entre ellos, tenemos la estructura de la producción y comercialización, siendo los determinantes básicos del
precio. Existen otros factores de carácter macroeconómico y estructural del país, como la devaluación que
afecta el costo del componente importado, la inflación que incide en el costo del componente nacional como
son los costos de fabricación y los gastos administrativos de toda la cadena; el costo de transporte de puerto a
centro de fabricación y de éste al de distribución y producción, los gastos de puerto y nacionalización de las
materias primas importadas y los gastos financieros (Gallón A., 1994).

Algunos factores que influencian la demanda y los precios de los plaguicidas son la tasa de cambio, los
precios de los productos agrícolas transables y no transables, la política de crédito agropecuario, la política de
distribución de la propiedad y de tierras y la extensión agropecuaria (Ramírez V., 1998).

En Colombia, los principales componentes del precio de los plaguicidas son el costo de la materia prima (en
promedio el 56% del costo de producción de plaguicidas está representado por el valor de las materias primas
importadas, correspondiéndoles al valor agregado nacional el 44% restante) (Ministerio de Agricultura (DNP,
UEA, DPA), citado por Gallón A., 1989); fletes y seguros (El transporte marítimo se efectúa generalmente en
buques de conferencia. Por tratarse de carga peligrosa, el seguro de transporte internacional está en alrededor
del 1.5% del valor FOB más el transporte cuando se efectúa en contenedores, adicionándole un 0.3% sobre el
valor de los derechos de aduana y un 15% de I.V.A. que en total representa un 2% del valor FOB más fletes.)
(Gallón A., 1989); arancel y sobretasas a la importación; gastos financieros y gastos de comercialización
interna.

El valor agregado nacional de un plaguicida incluye adicionalmente a los rubros citados los costos de
solventes, envases, empaques y etiquetas (ANDI, 2000).

Los precios de los plaguicidas son libres, se desempeñan en un mercado altamente competido y son fijados en
forma independiente y autónoma por cada compañía en particular (ANDI, 2000).

La política de régimen de aranceles para los plaguicidas ha sido diseñada con el fin de propiciar menores
costos de producción agrícola. En ella está presente la idea de liberar la importación de materias primas y
proteger la producción nacional (Gallón A., 1989). En virtud de mecanismos arancelarios de la Comunidad
Andina, el arancel para los plaguicidas terminados es de 5 ò 10%.

El arancel armonizado de Colombia posee una codificación (partida o subpartida) con 10 dígitos arábigos,
donde los seis primeros son comunes a los países que utilizan el sistema; los ocho primeros son comunes a los
cinco países de la comunidad andina, mientras que los dígitos noveno y décimo son autonomía de cada uno de
los cinco países y se pueden utilizar para realizar desdoblamientos nacionales que el país considere necesarios
para individualizar algunas mercancías (Angarita, 2000).



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En 1992, en virtud de las determinaciones tomadas en el Grupo Andino (el acta de Barahona, suscrita por los
presidentes andinos en diciembre de 1991, determina una estructura de 4 niveles 5, 10, 15 y 20%) y elabora
una lista de partidas de cero arancel, la cual incluye materias primas e insumos no producidos en la subregión
(Bustamante de Henao, 1994).

En julio de 1993, para contribuir a la reactivación del sector agropecuario, se modificaron los aranceles de
estos insumos, rebajándolos a cero. Por su parte, los aranceles de los plaguicidas terminados envasados para
ventas al por menor, pasaron de 15 a 10% en 1992 y a 5% en 1993, para los no producidos en la subregión
andina (Bustamante de Henao, 1994).

La implicación de esta decisión radica en que los bienes exentos cuando se promulga la Ley quedan con base
gravable igual a cero, pero existe la posibilidad de incluirlos como objeto de impuesto a través de un decreto
reglamentario; mientras que los bienes que no causan impuesto se excluyen de la Ley, es decir, para ser
gravados se requiere de la promulgación de otra Ley (Bustamante de Henao, 1994).

Posteriormente se promulga el arancel de aduanas colombiano, mediante Decreto 2317/95, con vigencia desde
enero de 1996, el cual ha sido elaborado teniendo como base la nomenclatura de la Comunidad Andina
(Nandina) y ésta a su vez ha sido estructurada a partir del sistema armonizado de designación y codificación
de mercancías (Angarita, 2000).

Ahora bien, en cuanto a la parte impositiva, ella está regulada por la Decisión 370 de 1994 de la Comisión del
Acuerdo de Cartagena y es la que establece gravámenes que deben regir el intercambio comercial entre los
países integrantes de la hoy Comunidad Andina y los terceros países. Esta Decisión aprobó y ratificó los
cuatro niveles arancelarios: 5, 10, 15 y 20% y ordenó que los países ajustaran sus aranceles nacionales a más
tardar el 31 de enero 1995, razón por la que Colombia expidió el Decreto 205 de enero 27/95 (Angarita,
2000).

La misma Decisión señala que se puede diferir la aplicación del arancel externo común por un periodo
máximo de tres meses para atender situaciones de emergencia, también establece reglas especiales para el
tratamiento de los productos a nivel subregional, define comunitariamente una lista de subpartidas con 0% de
arancel, prevé un grupo de productos agropecuarios para imponerles arancel variable y fija una política
común para el sector automotor (hay aranceles de 35%), entre las principales directrices que la Decisión
contempla. No sobra anotar, que a efectos de modificar un arancel, su autorización debe proceder o emanar
de la Secretaría de la Comunidad Andina (Angarita, 2000).

Otras medida tomada para favorecer el sector agropecuario es la Ley 488 de diciembre de 1988, que en su
artículo 424 define los bienes que no causan impuesto al valor agregado y por consiguiente su venta o
importación no causa el impuesto a las ventas. Entre ellos están los plaguicidas e insecticidas, los cuales
utilizan la nomenclatura arancelaria Nandina vigente 38.08, esto es, los productos finales o terminados. Sin
embargo, dicha disposición gravó las materias primas del sector con un IVA del 16%, hoy del 15%.

Para los plaguicidas se aplica lo que se conoce como IVA implícito, el cual se reguló a través del Decreto
1344 de julio 22 de 1999. Allí se establece la tarifa promedio implícita en un nivel de 9.2% y los costos de
producción aplicables a la importación en un nivel del 57.8% de los bienes clasificados en la Partida
arancelaria 38.08, esto es, los plaguicidas e insecticidas finales o terminados. El IVA implícito, aplicado a la
importación de plaguicidas terminados es hoy del 7.7%.

El gobierno colombiano para proteger el sector agropecuario a través de los Ministerios de Agricultura, Salud
y Medio Ambiente, firmaron el Decreto 459 del 14 de marzo de 2000 (deroga el Decreto 1482 de 1998), en el


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cual se define los plaguicidas genéricos como "aquellos plaguicidas que se encuentran en estado de la técnica
y se considera de dominio público". En el mismo Decreto aclaran que para la expedición del concepto
toxicológico, de la licencia ambiental y del registro de venta de los plaguicidas genéricos no será necesaria la
presentación de los estudios toxicológicos, ni la caracterización del producto para evaluación de impacto
ambiental, ni las pruebas de eficacia, cuando el Ministerio de Salud, el Ministerio del Medio Ambiente o el
ICA, respectivamente, hayan expedido con anterioridad dicho concepto, licencia o registro para el mismo
plaguicida, siempre que se trate de las mismas características y usos del producto anteriormente evaluado y
que las mencionadas autoridades se basen exclusivamente en la información de carácter público de acuerdo
con las disposiciones del ordenamiento jurídico andino. De igual manera, se dice que en ningún caso será
calificada como confidencial la información presentada para obtener concepto toxicológico, licencia
ambiental y registro de venta. Al solicitante importador de genéricos se le pide presentar un certificado de
análisis químico cualitativo y cuantitativo de los ingredientes activos y un certificado de composición química
del producto formulado emitidos por un laboratorio nacional o internacional debidamente registrado ante el
ICA.

Los productos genéricos comienzan a ser producidos en países tales como los asiáticos, Sudáfrica e Israel, y
son aquellos en que las empresas con capital nacional, o las asociaciones de productores como importadores
directos de productos terminados, pueden competir con las casas comerciales (Gallón A., 1994).

Con respecto a la incidencia de los precios de los agroquímicos en los costos de producción de los cultivos
comerciales más importantes, durante el primer semestre de 1999 el precio de venta de los agroquímicos
presentó un incremento del 31%, incidiendo de manera negativa sobre los costos de producción y la
rentabilidad de las actividades agrícolas. La participación de los plaguicidas en la estructura de los costos de
producción alcanza niveles del 18.4% en algunos cultivos como el arroz (Sociedad de Agricultores de
Colombia (SAC), 1999b) (ver Tabla 22).

De un listado de los 50 principales agroquímicos, el 60% de ellos registró incrementos superiores al 30%,
siendo los más relevantes: validacin, vidiolan y atabron, cuyo ajuste estuvo por encima del 50%. Este
comportamiento puede estar parcialmente asociado a la imposición del IVA hecha en la reforma tributaria,
sobre las materias primas requeridas para la elaboración de estos productos, con un impuesto al valor
agregado del 15% (SAC, 1999b).









Tabla 22. Los plaguicidas en los postos de producción (% de participación)
(Primer semestre de 1999).




Cultivos
Plaguicidas (%)
Cultivos
Plaguicidas (%)




Arroz
18.4
Soya
6.5




Algodón
16.4
Palma
6.3




Papa
16.0
Banano
6.1




Fríjol
12.3
Plátano
5.9






31

Trigo 9.7 Frutales
4.7




Sorgo
8.3
Hortalizas
4.5




Maíz
6.6
Cacao
0.5
Fuente: CEGA y FEDEPAPA. Tomado de la SAC, octubre de 1999.


D. USO Y APLICACIÓN DE PLAGUICIDAS

1. Cultivos Prioritarios y sus Prácticas Agrícolas Según Cultivo

En la región Caribe los principales cultivos hacen referencia al banano, plátano, algodón, palma africana,
arroz y café de cuyas actividades productivas se esperarían en forma más directa cualquier impacto frente al
Mar Caribe. No obstante, por las características de las principales cuencas hidrográficas del país, el
Magdalena y el Cauca y que precisamente vierten sus aguas, sedimentos y residuos al Mar Caribe, podría
esperarse algún tipo de impacto ambiental de los cultivos que allí se explotan (ver Tabla 23).

Tabla 23. Superficie cultivada y producción de los principales productos agrícolas (1998).
Cultivo Hectáreas TM
Café
900 000
767 000
Arroz
403 000
1 324 000
Caña
174 000
3 436 000
Papa
165 000
2 547 000
Palma
148 000
422 000
Fríjol
121 000
115 000
Hortalizas
98 000
1 161 000
Algodón
47 500
35 000
Banano
40 500
1 436 000
Plátano Exportación
14 100
135 000
Fuente: Anuario Estadístico 1998, Minagricultura y Desarrollo Rural.

a. Cultivo de arroz
En Colombia el cultivo de arroz se desarrolla en 4 grandes zonas geográficas: Costa Norte y Santanderes;
Bajo Cauca; Centro y los Llanos Orientales. De estas zonas consideramos que las tres primeras son las que
pueden tener riesgos de contaminación al Mar Caribe, siendo más directos en las dos primeras.

A nivel nacional el arroz se produce en 60 municipios de los departamentos de Tolima, Huila, Valle, Cauca,
Norte de Santander, Cesar, Magdalena, Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia, Chocó, Meta, Casanare, Arauca y
la Guajira. Existen 28,128 productores en 33,435 unidades productoras de arroz y un área de 493,237
hectáreas, con una producción anual de 2,789,795 TM (FEDEARROZ, 2000).

En la zona correspondiente al Bajo Cauca (Bolívar, Antioquia y Córdoba) y la Costa Norte (Cesar y
Magdalena) existen 19,989 productores, que en 19,370 unidades productoras de arroz (UPA) producen
259,287 TM de arroz paddy verde, lo cual representa el 17.9% de la producción anual y el 25.7 % del área
anual de cultivo.



32

La preparación del suelo para la siembra del arroz, se efectúa de acuerdo al tipo, cultivo anterior, grado de
compactación y humedad del suelo. En áreas húmedas y mal drenadas la operación exige la nivelación de los
terrenos y el manejo del agua (FEDEARROZ, 2000).

Una manera amplia de preparación de tierras utilizada por los agricultores en las diversas zonas arroceras del
País: a) Nivelación; b) Arada, más uno o dos pases de rastra, y de uno a dos pases de rastrillo; c) uno o dos
pases de rastra, más uno o dos pases de rastrillo; d) dos cinceladas (la segunda en ángulo de 451) más una o
dos rastrilladas y e) Fangueo: Varios pases de rastra pesada, más rastra liviana, inundación, rotavator y
rastrillo de púas.

Los sistemas de cultivo más comunes son el Sistema de Riego y el Sistema de Secano; dentro del secano se
han introducido variantes según el manejo, esto es, el sistema de secano manual y el sistema de secano
mecanizado; últimamente éste se denomina sistema de secano favorecido, porque depende del régimen de
lluvias y dispone de drenajes adicionales; por último, se encuentra el sistema de fangueo, cuya superficie ha
venido disminuyendo considerablemente y es poco utilizado en Colombia.

El control de malezas es tal vez uno de los problemas más generalizados de la producción de arroz en
Colombia. En general la preparación inadecuada del suelo, la época inoportuna de aplicación de herbicidas y
el mal manejo del agua, contribuyen a elevar los costos por este concepto.

El control de malezas se realiza con productos químicos aplicados por avión, utilizando productos específicos
para cada uno de los problemas, hoja ancha, gramíneas y cyperáceas. Esta labor se inicia desde antes de la
preparación del suelo, cuando se realiza la quema, demarcándose la aplicación del químico en combate con
las malezas; en algunas zonas arroceras del país se realizan hasta dos quemas como es el caso de Saldaña en el
Tolima, luego vienen los herbicidas preemergentes, luego los postemergentes siendo necesarias de dos a tres
aplicaciones. Hoy día la industria agroquímica ha desarrollado nuevos productos de acción postempranos y
postardíos; por último vienen los herbicidas para el control de cyperáceas y arroz rojo tardío.

Frente a los insectos plagas el cultivo es atacado desde su siembra por los tierreros Agrotis sp, luego vienen
los cucarros que han aumentado en población y daño, luego siguen los Spodoptera o gusano ejército, que
defolian la planta rápidamente y puede mantener su población todo el ciclo del cultivo; otros problemas como
Hydrellia,
Diatraea y chinches se presentan por épocas y por regiones; últimamente y por ciclos de diez años
se presentan las poblaciones virulentas de Sogata, plaga muy importante por la transmisión de virus de la hoja
blanca del arroz, enfermedad muy devastadora, en la etapa de llenado y maduración del grano; los chinches
afectan al grano y permiten posteriormente la entrada de patógenos que deterioran la calidad del grano de
arroz.

La importancia económica que tienen las enfermedades en arroz reviste carácter grave, especialmente la
Pyricularia oryzae,la Rhizoctonia solani, el manchado del grano, la hoja blanca, éstas pueden ser graves en
ciertas regiones arroceras, alcanzando niveles epidémicos de diferente intensidad como es el caso de la
Pyricularia en el sistema de secano favorecido.

Los principales plaguicidas empleados en el cultivo del arroz (ver Anexo 10), se refieren al uso de 34
herbicidas, 30 insecticidas y 30 fungicidas, con dosis de aplicación que va desde 0.3 hasta 8 L de plaguicida
líquido y de 15 g a 25 kg de producto sólido por hectárea (FEDEARROZ 2000).

b. Cultivo del banano
En Colombia, el banano se cultiva principalmente en los departamentos de Magdalena (13,000 ha) y
Antioquia, teniendo este último la mayor área sembrada en la región de Urabá, (29,532 ha, año 2000). El


33

cultivo representa la mayor actividad económica en la zona de Urabá, generando 16,500 empleos directos y
49,500 indirectos. En la zona están establecidas 345 fincas con un rango de área de 20 a 170 ha y un
promedio de 71 ha, las cuales se encuentran en su mayoría afiliadas a Augura, asociación que representa el
83% de las exportaciones (AUGURA, 2000).

Las exportaciones de banano representan el 30% de las exportaciones colombianas agropecuarias sin en tener
en cuenta el café, compitiendo por el primer lugar con las flores. En 1999, Colombia exportó 92 millones de
cajas de banano de 18 kg de peso, representando ventas equivalentes a US$ 463 millones. (En 1999, el
mercado mundial de exportación de banano ascendió a 750 millones de cajas). Colombia es el tercer
exportador mundial de banano, luego de Ecuador y Costa Rica, representando el 11% del mercado mundial.

El cultivo, en la región de Urabá, se realiza con diferentes niveles tecnológicos y presenta todas las fases de
desarrollo simultáneamente, es decir, existen plantas brotando, creciendo, floreciendo y fructificando en el
mismo tiempo, es un agrosistema continuo. El proceso del cultivo comprende las siguientes fases:

Preparación del terreno (drenajes, importantes en Urabá, debido a las altas precipitaciones);Siembra
(semillas de dos fuentes: in-vitro, o hijos de las plantas establecidas en la región);
Crecimiento y desarrollo (fertilización, control de malezas y manejo de plagas y enfermedades);
Floración (identificación de la edad del futuro racimo y protección contra el ataque de insectos, poda
de manos inferiores con el fin de obtener fruta con calibre de exportación, desviar el racimo para
evitar que la fricción con el pseudotallo dañe su calidad y amarre de las plantas para evitar
volcamiento por los vientos);
Cosecha (cortar el racimo, colocarlo en una espuma para evitar golpes y amarrarlo en un sistema de
conducción por cable que lo transporta al área de postcosecha); y
Postcosecha (se seleccionan las manos de fruta que cumplen las calidades de exportación, se cortan
del racimo y se sumergen en una piscina con sulfato de aluminio para precipitar el látex, el cual
puede manchar la fruta, luego se asperjan con una mezcla de fungicidas para prevenir la enfermedad
conocida como pudrición de corona, una vez finalizado este proceso se sellan y empacan en cajas de
20 kilos (UNIBAN, 1998; AUGURA, 1997; FUNDAUNIBAN, 1998, citados por AUGURA, 2000).

La aplicación y uso de agroquímicos se desarrolla en la zona de Urabá con la introducción de los cultivos
tecnificados del banano desde el año 1963. Ya para 1965 se tenía la incidencia de la enfermedad "Sigatoka
Amarilla", año desde el cual comenzó a aplicarse el fungicida manzate, compuesto que dio lugar al comienzo
del control químico de las enfermedades foliares del banano; luego en 1970 se empezó a utilizar el aceite
agrícola, en mezcla con el manzate (Universidad de Antioquia y Corporación Regional para el Desarrollo
Sostenible de Urabá (CORPOURABÁ), 1999).

La Sigatoka negra en Colombia, causada por el hongo Mycosphaerella fijiensis, es la principal enfermedad
del cultivo, que obligó a un cambio profundo en los planes de control de enfermedades. La aparición de este
patógeno de mayor agresividad y virulencia, produjo los siguientes cambios: aumento sucesivo del número de
ciclos según se extendía la infección; introducción de nuevos fungicidas como triazoles y clorotalonil;
aumento de la dosis de fungicida y volumen de aplicación y extensión del control al plátano de exportación
(CORPOICA, 1997).

Su aparición, primero en la zona de Urabá, obligó a las comercializadoras a realizar algunos ajustes
indispensables para intensificar la operación de control, mediante la fumigación aérea, como mejoramiento y
ampliación de la infraestructura en pistas, bodegas, equipos terrestres, personal, importación de aviones Turbo
Trush de gran capacidad (500 galones), construcción de nuevas pistas y el reemplazo de los antiguos equipos
de mezclado por sistemas modernos (torres de tanqueo).


34


El problema de esta enfermedad radica en que en el momento de su aparición cuando está formada la vellota o
bacota, la planta ya no forma mas hojas, por lo que el hongo al destruir las hojas, ocasiona que la planta
reaccione madurando los frutos, lo que en materia de mercado ocasiona rechazo, incluso se han rechazado
embarques completos por encontrar un fruto maduro; para su control se usan ditiocarbamatos, tridemorf,
clorotalonil y propiconazol. En general todos estos fungicidas controlan bien la enfermedad bajo esquemas
de alternancia y rotación, dirigidos a disminuir la presión de selección de cepas virulentas del patógeno. A
continuación se presentan los volúmenes y categorías toxicológicas de los plaguicidas utilizados para el
control de sigatoka negra (ver Tabla 24).
Tabla 24. Volumen de consumo de plaguicidas por categoría toxicológica en el cultivo del banano.



Volumen Consumido por Categoría Toxicológica


Problemática
Categoría
Volumen aplicado (L)



toxicológica
1997
1998
1999





La mayoría de agroquímicos usados II
224 421
256 661
306 966




en Sanidad Vegetal están dedicados III
1 112 111
1 186 512
1 210 711
al control de la Sigatoka negra. El



IV
10 290
12 608
33 109
mayor consumo se registra para los
de categoría toxicológica III.
Fuente: AUGURA, 2000.

Si bien la diversidad de insectos plaga en el cultivo de banano es amplia, su incidencia e importancia
económica es baja en general. Sin embargo, existen algunos que revisten carácter de importancia como son el
Picudo Negro, Cosmopolites sordidus (Germear), plaga del rizoma y pseudo tallo, su control se realiza
mediante combinación de prácticas culturales y aplicación de trampas con insecticidas, destruyendo los
lugares de alimento y albergue, como el pseudo tallo después de cosecha; control adecuado de malezas, uso
de semilla sana y desinfectada y el Colaspis o cucarrón e la fruta, quizá el más importante por afectar la
calidad de la fruta en Urabá, por los daños y los costos de su control. Actualmente se maneja un tratamiento
de prevención que consiste en el uso de la bolsa para protección del racimo, tratada con el insecticida
clorpirifos.

Hasta hace sólo unos años el control de malezas se realizaba mediante el uso de herbicidas en las plantaciones
de una forma indiscriminada, pues se pretendía mantener la plantación totalmente libre de malezas. Sin
embargo, el enfoque ha cambiado y el gremio bananero viene impulsando el control de malezas mediante el
uso de especies nativas y el dejar las hojas y vástagos del cultivo como cubierta vegetal. Los métodos más
utilizados son el cultural, mecánico y químico. Este último fue el más utilizado en las plantaciones bananeras
comerciales. Unicamente se pueden utilizar, aquellos herbicidas y demás plaguicidas que hayan sido
aprobados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de Norte América (USDA) y por la
Agencia de Protección Ambiental (EPA).

En las zonas bananeras los productos más utilizados para combatir las malezas, son el paraquat, herbicida de
contacto y el alkil aril polieter alcohol como un surfactante. Se han estandarizado ciclos de aplicación que
oscilan entre 4 y 6 por ha/año. Si bien existe una amplia gama de productos en el comercio, algunos
sistémicos, la mayoría de contacto, los productores, asistentes técnicos y administradores de fincas han
generalizado el uso del gramoxone como producto básico para el control de malezas.
Tabla 25. Total anual y dosis de productos activos (fungicidas) aplicados durante 1998.








35


Cantidad
Concentración
Total anual
Dosis producto
Dosis anual de
Nombre
producto
producto activo producto
comercial por ha i.a. aplicado por
Genérico
comercial (L)
(kg/L)
activo (kg)
y ciclo
ha (kg)
Mancozeb
551 997
430
237 359
3.0
9.00
Tridemorf
116 415
750
87 311
6.0
3.30
Clorotalonil
69 040
720
49 709
1.7
1.88
Propiconazol
47 402
250
11 850
4.0
0.45
Bitertanol
14 321
300
4 296
5.0
0.16
Benomil*
5 250

5 250
0.280
0.20
*Cantidades en kg.
Fuente: Universidad de Antioquia y CORPOURABÁ, 1999.

La Tabla 25 indican los principales fungicidas, cantidades totales anuales y las dosis de producto comercial
aplicados en cada ha mediante aspersión aérea para controlar la Sigatoka Negra y otras enfermedades foliares
en la zona de Urabá durante 1998.

En el año de 1994 se iniciaron una serie de acuerdos entre las instituciones responsables de la protección
ambiental y el gremio de productores de banano, para establecer los marcos de referencia que permitan
acciones legales para mitigar el impacto ambiental del cultivo. En ese año se firmó el protocolo de política
ambiental con el cual se crea el Comité especializado de política ambiental del sector bananero, el cual fue
firmado por los Ministerios de Salud, Agricultura, Medio Ambiente, las CCII de banano, el Corpes de
Occidente, CORPOURABÁ y AUGURA. Como resultado de este primer acuerdo se crea el Comité
Especializado de banano en el año 1995, el cual ha generado los Términos de referencia para las plantaciones
de banano, embarcaderos y pistas de fumigación aérea. Sin embargo, para las aplicaciones de plaguicidas la
reglamentación establece que corresponde al Ministerio del Medio Ambiente y a las CAR´s determinar las
normas ambientales mínimas y los estándares de emisión máximos permisibles para la aplicación de
plaguicidas, así como expedir las medidas para la prevención y control de la contaminación del aire por
aspersión aérea o manual de agroquímicos (Decreto 948 de 1995) (AUGURA, 2000).

c. Cultivo de papa
La papa se encuentra cultivada básicamente en la región andina, en los departamentos de Boyacá,
Cundinamarca, Nariño, Antioquia y Santander, en un área aproximada de 166,822 ha. La producción anual en
1999 se calculó en 2,690,221 TM, dedicándose a esta actividad aproximadamente 95,000 familias, de los
cuales el 65% son de economía campesina. El consumo percápita en Colombia se estima en 65 kg/año (SAC,
1999a; FEDEPAPA, 2000). Para este mismo año se estimó que de los costos directos de producción, el 31.8
% corresponde al uso de agroquímicos, de los cuales 15.8 % se invierten en abonos y fertilizantes y 16% en
insecticidas y fungicidas (SAC, 1999a).

Para los cultivadores de este tubérculo, las plagas y enfermedades constituyen uno de los problemas más
importantes que afecta la producción; siendo las más importantes como insectos plagas el gusano blanco
(Premnotrypes vorax), la palomilla (Phthorimae operculella - Tecia solanivora) y los trozadores (Agrotis sp.
y Spodoptera sp.) y como enfermedades la gota (Phytophtora infestans) y la roya (Puccinia pitteiriana).
Estudios relativamente recientes concluyen que los agricultores reconocen las plagas, pero no la
sintomatología o el daño, que causa cada una de ellas, lo cual incide directamente en la selección de los
productos a utilizar y puede ser una de las causas de su poca efectividad. (Centro Internacional de Agricultura
Tropical (CIAT), 1999).



36

En general, los pequeños productores son de un nivel de capacitación muy bajo, sin acceso al servicio de
asistencia técnica, aislados y poco organizados y es muy común tanto la sobredosis como la subdosis y el uso
de productos poco apropiados para el manejo del cultivo (FEDEPAPA, 2000).

Algunas motivaciones de los agricultores para usar con mayor intensidad los plaguicidas son entre otras, la
prevención de riesgos imprevistos por ataques de plagas y enfermedades; mayores rendimientos por hectárea;
dependencia al control químico, excesiva publicidad de las casas productoras hacia los agricultores generando
desinformación, fuerte exigencia de los consumidores por un tubérculo con características visuales atractivas,
escasa asistencia técnica por parte de las autoridades, bajos niveles de implementación del MIP.

Lo anterior se ha visto reflejado en encuestas realizadas por algunos investigadores, quienes reportan datos
como que el 42.3 % de los productores no creen en las dosis recomendadas por las casas comerciales, el 46.6
% cree que el número de aplicaciones es insuficiente; el 97 % de los productores mezclan los productos, con
el argumento de mayor efectividad y reducción de mano de obra y tiempo (Fierro y Téllez, 1997).

Los mismos autores reportan que las medidas de protección de los aplicadores son mínimas, especialmente
por que las aspersiones se hacen en forma manual, a pesar de que el 80 % de los mismos considera que los
productos utilizados son tóxicos. Cuando se les preguntó a los agricultores cómo evitar la intoxicación por el
uso y manejo de plaguicidas, el 64.6% respondió no saber. Del mismo modo debe analizarse que los
pequeños productores no disponen de los recursos necesarios para la adquisición de elementos y/o equipos
protectores. El 22% de los agricultores responde que el uso de los plaguicidas no contamina los recursos
naturales y los que han respondido que sí, señalan solamente la contaminación del agua y del aire, más no las
plantas, animales o peces (Fierro y Téllez, 1997).

En el Anexo 11 se presentan los principales fungicidas e insecticidas utilizados en el cultivo de la papa, así
como las dosis recomendadas.

El proceso productivo de la papa, consta de actividades como la preparación del suelo, realizada en terrenos
donde antes existía pasto kikuyo utilizando en muchos casos la tracción animal con bueyes y como
complemento usando el azadón, cavando hoyos de 30 a 40 cm en surcos distanciados un metro donde se
realizan labores como la tapada del tubérculo semilla, desyerbe y aporque. La semilla se clasifica en tres
categorías: básica, registrada y certificada; la básica es producida por el ICA, la registrada es aquella obtenida
a partir de una semilla básica y la certificada es aquella obtenida a partir de una semilla registrada o básica. El
uso de semilla certificada en general constituye un ahorro para el productor, por cuanto es una semilla
mejorada y resistente a enfermedades, sin embargo su uso en Colombia es de sólo el 1 % del total de la
semilla utilizada en la producción. Durante el desyerbe y aporque, se eliminan las malezas y se realiza el
atierre, labor cultural que permite mayor retención de humedad en el suelo y mejor formación de tubérculos,
por acumulación de suelo en la tuberización. Las aspersiones foliares son aplicaciones de plaguicidas,
mediante bombas o aspersoras de espalda; otras prácticas son la cosecha, clasificación y empaque
(FEDEPAPA, 2000).

d. Cultivo de flores
La Sabana de Bogotá, el departamento de Cundinamarca y Rionegro en el departamento de Antioquia, son las
principales zonas productoras de flores tipo exportación, en un área aproximada de 4,600 hectáreas,
calculadas para el año de 1999.

El Renglón de las flores ocupa el segundo lugar de productos de exportación del país después del banano e
igualmente el segundo lugar a nivel mundial en producción de flores, después de Holanda, generando empleos
directos del orden de 75,000, convirtiendo al sector en el de mayor concentración de trabajadores por


37

hectárea. Las especies de mayor área sembrada son clavel, rosa, crisantemo y otras con porcentajes menores
al 4 % como Gypsophila, Alstroemeria y Statis.

El principal problema del clavel es la alta incidencia y susceptibilidad de las variedades al hongo Fusarium
oxysporium f.
sp. dianthi, lo que ha obligado a erradicar grandes áreas del cultivo. En el crisantemo la
presencia de la roya blanca Puccinia chrysathemi, también ha obligado a los productores a erradicar cultivos y
buscar nuevas áreas libres del patógeno.

Entre productos registrados, biorracionales y biológicos existen actualmente más de 150 alternativas para
controlar todas las enfermedades comunes en la floricultura.

Las prácticas agrícolas para el clavel son:
preparación y adecuación del suelo;
levantada de camas;
siembra;
escarificada (remover el suelo para darle mejor aireación a las raíces, entre los 15 y 20 días después
del transplante);
despunte o pinch para evitar la dominancia apical y reproductiva, eliminando el primer tallo emitido
y dejando los primeros 5 o 6 pares de hojas;
enfibrado - empiolado y encanaste;
riego;
control fitosanitario (controles preventivos y curativos según los niveles de daño o presencia del
problema; se emplea una amplia gama de productos, equipos y tecnologías. En la mayoría de los
casos se establece un programa calendario de aplicaciones de carácter preventivo. Dentro de estas
prácticas se incluyen las desyerbas de acuerdo a la incidencia de las malezas tanto en las camas como
en las calles) y desbotone (CORPOICA, 1997).

Las prácticas agrícolas para la rosa son:
preparación y adecuación del suelo;
levantada de camas;
siembra;
formación de plantas;
desbotone;
guiada y desenredada;
riego;
control fitosanitario (en la mayoría de los casos se establece un programa calendario de aplicaciones
de carácter preventivo y se realizan aplicaciones adicionales de carácter curativo de acuerdo a la
incidencia de las plagas. Hay variedad en los productos y equipos empleados según los criterios del
cultivador) (CORPOICA, 1997).

Las prácticas agrícolas para el crisantemo son:
preparación y adecuación del suelo;
levantada de camas;
siembra;
enfibrado - empiolado - encanaste;
riego;
control fitosanitario (se establecen programas calendario de aplicaciones de carácter preventivo y de
ser necesario aplicaciones adicionales de carácter curativo. Dentro de estas prácticas se emplean
bandas de plástico de color amarillo con pegantes y/o aspiradoras, que son desplazadas sobre el


38

follaje, para la captura de insectos plaga. La frecuencia del uso de las aspiradoras varía diariamente
de una a dos veces por semana) (CORPOICA, 1997).

Aunque actualmente no existe un total consenso sobre la necesidad absoluta de usar el STS (tiosulfato de
plata) en el proceso de la poscosecha para el manejo de clavel, Gypsophila y otras flores, el producto ayuda a
prolongar la vida de la flor cortada y permite más manejo de cuarto frío. Algunos minimizan su aplicación y
poseen sistemas para el tratamiento de los residuos de poscosecha. Éste consiste en unas bateas para evaporar
las aguas residuales. Existen alternativas como los sistemas de manejo alternos mediante el uso del MCP
(metil ciclo propeno). En algunos casos para las aguas residuales se utilizan tratamientos en fosos
desactivadores (Kraus, 2000).

El grupo de fabricantes de agroquímicos en Colombia, reportó aproximadamente 125 kg i.a./ha/año en 1995.
El Grupo Piloto I de Florverde reportó un promedio de 130 kg i.a./ha/año, reduciendo éste a 115 kg
i.a./ha/año para el final de la primera fase. Holanda reporta un promedio de 114 kg i.a./ha/año (Kraus, 2000).

Florverde I presenta los siguientes indicadores: el 20 % de las mejores empresas está por debajo de 65 kg
i.a./ha/año. Más del 50 % de las empresas visitadas están en menos de 100 kg i.a./ha/año, lo cual también se
está ratificando en el grupo Florverde II. Por lo tanto se está colocando como meta inicial para el sector
floricultor en Colombia bajar el consumo promedio anual a 100 kg i.a./ha/año (Kraus, 2000).

La meta inicialmente propuesta por el Programa Florverde es de máximo 100 kg i.a./ha/año, sin incluir dentro
de este volumen productos biológicos como extractos vegetales, jabones, aceites, hongos antagonistas,
levaduras o parásitos y predadores. Tampoco se incluyen las hormonas, ni el azufre para las sublimaciones,
siguiendo con esto el modelo holandés del MPS. Para los cultivos que ya hayan superado esta meta el éxito
será reducir aun más el consumo actual y mejorar la composición cualitativa de los mismos (Kraus, 2000).

e. Cultivo de fríjol
El fríjol se cultiva principalmente en los departamentos de Antioquia, Santander, Nariño y el Huila, ocupando
un área de 114,600 ha, con una producción de 114,500 TM/año, siendo uno de los principales productos de
consumo nacional.

En un estudio realizado por el CIAT durante el año 1997, sobre el uso de insecticidas en el cultivo de fríjol
para el control de la mosca blanca en la zona andina de Colombia, Venezuela y Ecuador, arrojó como
resultados que la Mosca blanca Trialeurodes vaporariorum (Westwood) es la especie predominante que causa
daños mecánicos severos a importantes cultivos en las regiones tropicales y los valles interandinos de
Colombia y Ecuador.

Dicho insecto es la plaga más importante en los departamentos de Nariño, Valle, Cundinamarca, y Antioquia.
Afecta el 75% y el 79% de los valles interandinos y las regiones tropicales altas, respectivamente.

La mayoría de los agricultores son hombres, un porcentaje significativo son pequeños productores
(usualmente menos de 1 ha), que cultivan usualmente 3 a 4 cultivos, de los cuales 2 o 3 cultivos son
hospederos de la plaga. Algunos aspectos económicos favorecen las altas poblaciones de la plaga, como la
necesidad de un flujo de caja permanente, los bajos precios cuando los cultivos son sembrados o cosechados
simultáneamente; la mayoría de los cultivadores laboran bajo prácticas tradicionales y muy pocos de ellos
reciben asistencia técnica. La rotación no es posible debido a la poca disponibilidad de semillas u otras
razones económicas.



39

A pesar de ser un cultivo de economía campesina, caracterizado por tener predios pequeños y varios cultivos,
los agricultores adoptan como principal medida de control de plagas, tanto como para el fríjol como para los
otros productos asociados en su unidad productiva, el uso de plaguicidas químicos. Desafortunadamente no
se cuenta con datos estadísticos específicos que permitan realizar un análisis de la incidencia del uso de
plaguicidas en este cultivo de importancia nacional.

f. Cultivo de caña de azúcar
Este cultivo es afectado por múltiples enfermedades (12), sin embargo, como resultado de diversos estudios se
destacan por su importancia solamente el carbón causado por el Ustilago scitaminaea, la roya causada por el
hongo Puccinia melanocephala, el mosaico, causado por el SCMV, la escaldadura de la hojas causada por la
bacteria Xanthomonas albilineans y el raquitismo de la soca causado por la bacteria Clavibacter xyli subsp.
xyli. Las cuatro primeras enfermedades son controladas principalmente por medio del desarrollo de
variedades con buenos niveles de resistencia, para el caso del raquitismo de la soca, no existen muchas
fuentes de resistencia que puedan ser empleadas en un programa de mejoramiento, por lo que se ha hecho
necesario de la termoterapia aplicada a la semilla empleada en la siembra (Victoria K., 1999).

Una iniciativa privada en el manejo de plagas y enfermedades sin usar insumos químicos ha logrado
consolidarse al interior de las empresas que lideran su proceso, como es el caso de cero uso de insecticidas
químicos para el control de Diatraea sacharallis, plaga que es tal vez la más importante en el cultivo de la
caña de azúcar (Departamento del Valle del Cauca) y que se está manejando a través del control biológico,
usando parasitoides.

Sin embargo, un problema serio en este cultivo es el uso de madurantes de la caña a través de herbicidas como
el glifosato, que en el contexto nacional coloca a la caña entre los primeros cinco cultivos demandante de
herbicidas. Algunos ingenios azucareros como el ingenio Cauca en un seminario sobre mercados verdes
organizado por el Ministerio del Medio Ambiente realizado durante los días 9 al 11 de agosto en Bogotá,
presentaron un informe sobre otras formas de madurar la caña sin necesidad del uso de herbicidas.

g. Cultivo de café
El café en Colombia ha sido y sigue siendo uno de los soportes de la economía nacional, a pesar de que en los
últimos años ha venido perdiendo importancia relativa. No obstante, la diversificación de la economía
Colombiana y los nuevos descubrimientos y desarrollos en el sector de petróleos, el café generó el 20% de
los ingresos externos del país en el año 1994, el 18% en el año 1995 y el 15% en el año 1996. En 1993 las
exportaciones superaron los 12 millones de sacos, lo cual representó beneficios en aproximadamente US $1.1
billones. En el año 1993 Colombia produjo el 19% del total de las exportaciones de café en el mundo, el
25% en el año 1994, el 18% en el año 1995 y el 15% en el año 1996 (Ramírez y Avellaneda, 1995). Se
calcula que en las zonas cafeteras de Colombia residen permanentemente 500,000 familias, de las cuales
330,000 son propietarias de las fincas y las restantes 170,000 derivan su ingreso exclusivamente de la mano
de obra. De las 500,000 familias, aproximadamente 300,000 producen café.

La industria del café, la cual incluye la producción y su beneficio, provee empleo a cerca de 800,000
personas, lo que representa aproximadamente una tercera parte del empleo rural en todo el país. De otra parte,
aproximadamente 3 millones de personas, dependen de una u otra forma de las diferentes etapas de la
industria cafetera (producción y cosecha, transformación, comercialización, etc.) (Ramírez y Avellaneda,
1995).

El café tradicionalmente se había considerado un cultivo sano en términos de plagas y enfermedades, con el
correspondiente bajo impacto en el ambiente, hasta que apareció la roya en octubre del año 1983 en
Chinchiná (Caldas). Posteriormente es la aparición de la broca, Hipothenemus hampei en septiembre de 1988,


40

lo que cambia la historia en el patrón de uso de los plaguicidas en el cultivo del café, convirtiéndolo en un
cultivo demandador de insecticidas.

En muchas regiones de Colombia las condiciones son muy favorables para el desarrollo y diseminación de la
broca debido al clima y temperatura favorables que hacen que el café produzca durante todo el año, y por
tanto que la broca no tenga impedimentos para reproducirse permanentemente.

El manejo inadecuado de la plaga, principalmente no hacer la recolección permanente de granos maduros y
sobre maduros, generó la falsa versión que esta plaga sólo se puede controlar con insecticidas químicos, por lo
que iniciando la década del 90 los productores realizaron aspersiones masivas con insecticidas de categorías I
y II, considerados extremadamente y altamente tóxicos, principalmente el endosulfan (CENICAFE, 1994b).

El endosulfan aún se sigue autorizando al amparo de la Resolución 010255 del 9 de diciembre de 1993, del
Ministerio de Salud, la cual permite el uso del producto hasta tanto se disponga de un sustituto comparable
contra la broca del café, a pesar de que CENICAFE, ha realizado investigaciones donde recomiendan
sustitutos de menor peligrosidad (categoría III), como son las formulaciones basadas en los ingredientes
activos: pirimifos metil, fenitrothion, clorpirifos, y fenothion (CENICAFE, 1991). Asimismo, este producto
no es recomendado en las zonas cafeteras (al igual que insecticidas de categorías I y II) por que no se dispone
de un antídoto en caso de intoxicación (CENICAFE, 1994a).

En la actualidad como resultado de las campañas de investigación y extensión de la Federación Nacional de
Cafeteros y especialmente la implementación de nuevas alternativas involucradas en el Manejo Integrado de
Plagas (MIP), su uso indiscriminado se ha reducido.

Otro problema del cultivo es la roya, sin embargo, la Federación Nacional de Cafeteros dispone de variedades
mejoradas como caturra que es resistente a la enfermedad. Por la intensificación que se dio a las campañas de
control de la roya, las ventas de oxicloruro de cobre pasaron de 385.5 TM i.a. en 1986 a 6,908.0 TM en 1987;
posteriormente disminuyó a solo 560.65 TM en 1994, según información obtenida del ICA (Vergara, 1991).

En la zona cafetera de la Sierra Nevada de Santa Marta que es la más cercana al Mar Caribe, según la
Federación Nacional de Cafeteros no se usan insecticidas como el endosulfan para el control de la broca, sin
embargo, tanto el isómero beta endosulfan como el metabolito endosulfan sulfato fue detectado en un
monitoreo (según un estudio realizado por el Laboratorio Químico de Monitoreo Ambiental por solicitud del
Ministerio de Salud, 1996) realizado en aguas superficiales y subterráneas en Santa Marta, lo que podría
explicarse por su uso en cultivos ilícitos (en un estudio realizado por Uribe (1999) el endosulfan es usado en
el cultivo de la coca por medio del producto comercial thiodan y otro estudio realizado por la Dirección
Nacional de Estupefacientes (Junio de 2000) lo reporta usándose en general en cultivos ilícitos por medio de
los productos comerciales thiodan y thionil) en las partes altas o de su uso ilegal en otros cultivos o en el
cultivo del cafeto sin que se haya reportado al Comité Departamental de Cafeteros.

h. Cultivo de algodón
Este cultivo fue uno de los más importantes en la década del 70, con una extensión cultivada de
aproximadamente 377,246 hectáreas para el año 1977, siendo el mayor generador de empleo rural del país,
utilizando una mano de obra cercana a 17,000 trabajadores. No obstante, los procesos de globalización que
condujeron a la apertura económica y los problemas fitosanitarios, determinaron una disminución
considerable del área sembrada, llegando a una superficie cultivable en 1998 de 47,510 ha, ubicadas
principalmente en los departamentos de Córdoba, Tolima y Valle del Cauca.



41

La Federación Nacional de Algodoneros fue el gremio encargado de fijar las políticas de producción de este
importante sector y en la actualidad se encuentra en proceso de liquidación. Este gremio era el encargado de
importar directamente los plaguicidas que demandaba el cultivo a través de su red de comercialización.

En su época de bonanza, el cultivo del algodón se caracterizó por ser altamente demandante de plaguicida
químicos, especialmente los organoclorados, entre ellos el DDT, aldrin, dieldrin, heptacloro y toxafeno entre
otros, llegando muchas veces a realizar de 25 a 30 aplicaciones, para el control de Heliothis. Estos productos,
debido a su alta persistencia y por haber sido utilizados en zonas cercanas al Caribe Colombiano, son
reportados todavía en estudios realizados por institutos de investigación.

La crisis del sector algodonero, la prohibición del uso de productos organoclorados a nivel nacional y la falta
de capacidad técnica, económica e institucional del país en el área ambiental y sanitaria, condujo a una
situación de sobrantes de estos plaguicidas químicos, llevando a realizar prácticas inadecuadas entre ellas el
enterramiento y almacenamiento poco seguro de estas sustancias.

Frente a esta situación de riesgo sanitario y ambiental, el gobierno ha adelantado acciones para promover
nuevamente el cultivo del algodón, con mejores prácticas agronómicas y ambientales, así como ha solicitado
cooperación a organismos de cooperación internacional como la FAO, para adelantar trabajos de recuperación
de áreas afectadas y eliminación de plaguicidas caducados.

Los principales herbicidas que se utilizaron en el cultivo del algodón por hectárea fueron: trifluralina (3.5 L),
pendimetalina, benfuresate, alaclor (3.5 L), metolaclor, diuron (0.8 kg), fluometuron (3.0 L), glifosato,
paraquat, glufosinato de amonio, fenoxi y otros (Federación Nacional de Algodoneros, 1990).

Dentro de los principales insecticidas utilizados por hectárea, se encontraban los arsenicales, fluorados,
mercuriales, azufrados, de origen vegetal, los hidrocarburos clorados como DDT y sus derivados, lindano y
otros hexaclorociclohexanos, ciclodienos, organofosforados, carbamatos, fumigantes, piretroides y otros. El
uso de muchos de estos productos se encuentra prohibido en la actualidad por la legislación nacional, como
son los compuestos de mercurio, aldrin, heptacloro y mirex, entre otros.

i. Cultivos
ilícitos
Para 1999, se estimó que la extensión de cultivos ilícitos fue de 103,500 ha sembradas de coca, 6,500 de
amapola y 2,000 de marihuana. Las áreas de concentración de los cultivos se ubicaron en los departamentos
de Huila, Cauca, Tolima y la Serranía del Perijá (Cesar y Guajira).

Para el establecimiento de los cultivos ilícitos se tala y se quema el bosque luego se procede con la
implementación del cultivo, es decir, con los procesos agrícolas inherentes a la siembra, cuidado y cosecha de
los plantíos. Es en esta etapa que ingresan productos químicos al medio ambiente, no solamente a los
cultivos comerciales, sino también a las pequeñas parcelas. De acuerdo con la Policía Antinarcóticos, en
Colombia el 70% de los cultivos de coca se clasifican como campesinos, con menos de tres hectáreas, el 30%
restante se clasifican como comerciales con más de tres hectáreas (Ministerio de Justicia y del Derecho,
2000).

La amapola y la coca son cultivos que se caracterizan por la demanda de espacio y nutrientes, esto implica
que no son consorciables, por lo tanto, es necesario eliminar la competencia. Los cultivadores de coca, tienen
como objetivo obtener la mayor producción posible de hoja, para esto y debido a la escasa vocación agrícola
de los suelos, es común la introducción de bioestimulantes, abonos y pesticidas para el control de plagas y
malezas.



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2. Tipos y Cantidades del Uso de Plaguicidas por Cultivos Prioritarios

Según cifras publicadas por los lineamientos de política ambiental de plaguicidas, el cultivo de mayor
consumo agregado de plaguicidas es el arroz con el 21%; seguido por la papa con el 19%; los pastos con el
14%; el banano con el 7%; la caña de azúcar con el 6% y el café con el 5% [(ver Gráfico 6(Anexo 17)].

En el país existe deficiencia de información en relación con el consumo de plaguicidas por tipo de cultivo y
unidad de superficie, principalmente por que los sectores productivos, la industria de agroquímicos y las
autoridades regulatorias no han generado aún un sistema de recolección y análisis de datos. De acuerdo con
la información suministrada por algunos gremios de la producción agrícola en los Anexos 10, 11 y 12 y en la
Tabla 23 se relacionan los tipos y dosis de plaguicidas utilizados para los cultivo de arroz, papa, flores y
banano, respectivamente.

3. Métodos y Tasa de Aplicación

Las aplicaciones de plaguicidas en el país dependen de las características de los cultivos, esto es, si son
cultivos de minifundio o pequeñas parcelas o si son cultivos de grandes extensiones, lo cual se relaciona con
las condiciones socioeconómicas de los agricultores. Las aplicaciones de los plaguicidas en pequeñas
unidades productivas se hace en forma manual colocándose las aspersoras o fumigadoras en la espalda,
mientras que en cultivos de grandes extensiones, la aplicación se hace mediante fumigación aérea.

Según el estudio realizado por el Ministerio de Agricultura, el ICA y el Programa Nacional de Transferencia
de Tecnología Agropecuaria B PRONATTA en el Nororiente Antioqueño, el 68% de los pequeños
agricultores no utilizan equipo de protección en la aplicación de plaguicidas y el 18% no tienen en cuenta el
período de carencia. Esta situación es similar en las diferentes regiones del país, la cual se complica si se
tiene en cuenta que los agricultores realizan cambios permanentes de las dosis y frecuencias recomendadas
por el ICA y las empresas productoras y comercializadoras.

En Colombia existen registradas unas 250 aeronaves dedicadas a estas labores, lo que sitúa al país como la
undécima flota del mundo y la cuarta en Latinoamérica. Según los registros de la Aeronáutica y cálculos de
los autores en el país a la fecha existen registradas 149 pistas de fumigación, de las cuales 37 se encuentra
ubicadas en la Costa Caribe, especialmente en los departamentos del Cesar (12 pistas), Magdalena (11), Urabá
Antioqueño (4), Guajira (3), Bolívar (3), Córdoba (3), Sucre (1) y Atlántico (1).

La fumigación aérea presenta muchos problemas de riesgo para el medio ambiente, y por consiguiente para la
salud humana, porque algunas de las pistas utilizadas para estos fines no cumplen los requisitos mínimos de
seguridad en su ubicación, operación y manejo. De un informe presentado por la Contraloría General de la
República en enero de 1995, de 16 pistas visitadas en los departamentos del Huila y Tolima, sólo dos cuentan
con licencia sanitaria de funcionamiento y requieren reubicación. Igualmente según un informe de la
Procuraduría delegada para asuntos agrarios (1994), para esa fecha se encontraron 50 pistas de fumigación no
registradas en el Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil; 9 pistas no registradas en los
Servicios Secciónales de Salud (Cesar, Córdoba, Santander y Tolima); 18 pistas con problemas de ubicación y
adaptación; 8 pistas suspendidas por no cumplir las normas sanitarias; 5 pistas con el permiso de operación
suspendido; 7 pistas con requerimiento son verificadas por las instituciones encargadas y 30 pistas tienen el
permiso de verificación vencido.

En el año de 1991 el consumo de plaguicidas para los principales cultivos demandantes de plaguicidas en
Colombia fue de 9.8 kg/ha, frente a valores en USA para zonas consideradas de alta demanda de plaguicidas
de 6.8 kg/ha (Ardila, 1995). Esta situación es explicada por el autor porque en el trópico el nivel de


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biodiversidad es más alto y por tanto existen más plagas, mayor capacidad de adaptación de las plagas a los
controles químicos, mayores riesgos de la actividad productiva y por que existen ineficiencias en el uso de los
plaguicidas.

4. Acceso a la Información y Programas de Capacitación

De acuerdo con los señalamientos que establece la Constitución Política de Colombia, los Ministerios y sus
entidades adscritas tienen la obligación de informar adecuadamente a la sociedad civil sobre las decisiones
adoptadas en el marco de sus competencias y que en determinado momento puedan llegar a afectar de manera
directa o indirecta a la población.

Las Leyes, Decretos, Resoluciones, Autos y demás actos administrativos son publicados en el Diario Oficial y
en periódicos de amplia circulación nacional. Por otra parte, todos los documentos relacionados con uso y
manejo de plaguicidas y producidos por estas entidades son publicados con recursos de la nación, a través de
la Imprenta Nacional; dentro de estos documentos se pueden mencionar guías técnicas, lineamientos de
políticas, memorias, revistas, estudios de la industria que no sean objeto de confidencialidad, entre otros.

La industria de los plaguicidas y los gremios de la producción agropecuaria publican sus revistas gremiales,
las memorias de los talleres realizados, las investigaciones realizadas con relación al uso y manejo de
plaguicidas y las últimas innovaciones tecnológicas de los cultivos.

El Decreto 1843 del Ministerio de Salud sobre uso y manejo de plaguicidas, establece los mecanismos que se
deben adoptar para informar adecuadamente a los agricultores sobre estos aspectos.

La ley 99 de 1993, por la cual se crea el Ministerio del Medio Ambiente, establece como uno de los principios
fundamentales la debida información y participación ciudadana sobre las actuaciones que se adopten en el
marco del proceso de licenciamiento ambiental de los proyectos, obras o actividades, entre los cuales se
incluye la importación, producción, transporte y aplicación aérea de los plaguicidas. Igualmente establece que
los estudios de impacto ambiental son documentos públicos y por tanto la autoridad ambiental se encuentra en
la obligación de ponerlos a disposición de quien requiera su consulta. El avance en las tecnologías de
intercambio y transferencia de información por vías electrónicas, han facilitado la comunicación y la
divulgación de la información disponible en las diferentes entidades. Es así como en Internet se encuentran
habilitadas páginas web en las cuales se puede acceder a este tipo de información. Sin embargo este medio
tecnológico no cuenta con una cobertura geográfica suficiente.

No obstante lo anterior, el acceso a este tipo de información y su adecuada interpretación por parte de los
agricultores con bajos niveles educativos, es bastante complejo, lo cual se ve reflejado en la utilización de
productos que no están registrados y el desconocimiento de las normas sobre el uso y protección de los
trabajadores. En este sentido, las diferentes instituciones realizan visitas a zonas identificadas con el fin de
divulgar las actuaciones y/o procedimientos expedidos para el uso de los plaguicidas.
Tabla 26. Actividades de capacitación de la cámara de la industria para la
protección de cultivos - realizados por departamentos 1994 a 1999.



Departamento
Seminarios Realizados
Personas Entrenados
Boyacá 41
2
127
Cundinamarca 38
1
144
Antioquia 27
1
081
Tolima 26
1
001


44

Nariño 16
844
Valle del Cauca
25
833



Magdalena*
15
562



Meta
11
402



Atlántico*
6
306
Risaralda 7
277
Caldas 9
269
Santander 7
262
Quindío 6
203
Cauca 4
172



Cesar*
4
128



Sucre*
4
115



Norte de Santander
2
77



Casanare
1
54



Bolívar*
1
51



Huila
2
27



Córdoba*
1
26
Caquetá 1
20
Amazonas 1
15
TOTAL 255
9
996
Fuente: ANDI 2000.
Tabulación: Los autores.
*Los departamentos hacen parte de la Costa Atlántica.

Del total de la capacitación ofrecida por la ANDI sobre el uso y manejo seguro de plaguicidas (la capacitación
incluye temas como clases de plaguicidas y modos de acción; factores de riesgo; formulaciones; formas de
aplicación; toxicología humana; manejo de plaguicidas; seguridad y elementos de protección;
almacenamiento y transporte; emergencias, interpretación de etiquetas y manejo de desechos) en los
departamentos de la Costa Caribe en el período 1994 B 1999, se observa que con relación a los eventos
realizados y al número e personas entrenadas el porcentaje de participación es del 12%, lo cual podría
pensarse que es una cifra que debería incrementarse en los próximos años, por los siguientes aspectos:
aproximadamente el número promedio de personas capacitadas en toda la Costa Caribe por año es de 194
personas a través de 5 eventos (39 personas por evento). Si observamos que la capacitación se ha enfocado en
6 departamentos, el número de personas promedio capacitadas por departamento y por año es de tan sólo 32
personas (ver Tabla 26 y 27).

Tabla 27. Capacitación de la ANDI en la Costa Caribe 1994 B 1999.
Departamentos Costa Caribe
Eventos realizados
Personas entrenadas
Totales 31
1
188
Porcentajes (%) frente al total
12
12
Fuente: ANDI 2000.
Cálculos: Los autores.

La capacitación a los productores también es ofrecida por instituciones tanto públicas como privadas, tal es el
caso, del convenio existente entre el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y la SAC (Convenio


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00089/99) cuyo objeto es "Desarrollo de acciones técnicas en capacitación para el uso, manejo y disposición
racional y eficiente de agroquímicos y protección del medio ambiente en el sector agropecuario".

Desde el año de 1993 existe un convenio entre la ANDI y el Instituto de seguros sociales ISS cuyo objeto es
"Prevención de lesiones profesionales producidas por agentes de riesgos químicos denominado Prevención de
lesiones profesionales producidas por plaguicidas". Este convenio se protocoliza mediante un contrato de
prestación de servicios el cual se renueva anualmente. En desarrollo de este convenio las entidades
anteriormente mencionadas han elaborado varias cartillas, entre ellas las siguientes: Manual de Urgencias;
Cómo hacer el mantenimiento, limpieza y calibración de su bomba de espalda; Cómo hacer de manera segura
la aplicación de plaguicidas con bomba de espalda; manejo seguro de plaguicidas (memorias) y
almacenamiento de plaguicidas, entre otras.

El ICA y la ANDI tienen un convenio (Contrato No. 051B97) en el cual la Cámara de la Industria para la
Protección de Cultivos ANDI se compromete a "promover y apoyar la realización de campañas y actividades
de capacitación para usuarios y funcionarios del ICA sobre los temas relacionados con plaguicidas".

Los Ministerio de Medio Ambiente y Salud y el ICA desarrollan actividades de capacitación a las entidades
regionales en relación con la normatividad sobre uso y manejo de plaguicidas e ilustran sobre los acuerdos y
convenios internacionales ratificados por el país.

5. Reglamentación Existente para el Uso y Manejo, Incluyendo las Pistas de Fumigación

La reglamentación en Colombia para el uso y manejo de plaguicidas está consignada en el decreto 1843 de
1991 expedido por el Ministerio de Salud, la Ley 99 de 1993 y el Decreto 1753 de 1994 del Ministerio del
Medio Ambiente, la Resolución 3079 de 1995 del ICA y en el Manual Técnico del ICA (Resolución 1068 del
24 de abril de 1996). Este último presenta los requisitos relacionados con las actividades de aplicación de
insumos agrícolas por vía aérea y terrestre.

Estas reglamentaciones tienen por objeto prevenir y minimizar los riesgos derivados del uso de los
plaguicidas en materia agronómica, ambiental y sanitaria, para lo cual se requiere la revisión de los estudios
de eficacia agronómica, toxicológicos, ecotoxicológicos y de impacto ambiental.

En este sentido, el Ministerio del Medio Ambiente se encarga de emitir la licencia ambiental para la
importación de los plaguicidas a partir de la evaluación de los estudios de impacto ambiental; el Ministerio de
Salud se encarga de emitir el concepto toxicológico de los productos a partir de la evaluación de los estudios e
investigaciones toxicológicas de los productos y el ICA se encarga de emitir el registro de los importadores,
productores y distribuidores de los plaguicidas.

De otro lado, para poder construir u operar una pista de fumigación, se requiere un permiso, el cual se tramita
ante la Unidad Administrativa Especial de la Aeronáutica Civil (adscrita al Ministerio de Transporte), para lo
cual el interesado ha debido obtener previamente una licencia sanitaria expedida por la Dirección Seccional
de Salud respectiva y la licencia ambiental si se trata de una nueva construcción o un plan de manejo
ambiental, el cual debe ser aprobado por la Corporación Autónoma Regional de la jurisdicción. La norma que
regula su trámite es el decreto 2150 de 1995 y el manual de reglamentos aeronáuticos (Aeronáutica Civil,
2000).


E. MEJORES PRÁCTICAS DE MANEJO (BMPS)



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1. Programas de Manejo Integrado para el Control de Plagas

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es la utilización armónica del mayor numero posible de técnicas
apropiadas para reducir y mantener las poblaciones de plagas por debajo de los niveles de daño económico a
la agricultura o a sus productos (Cancelado, 2000).
Otro enfoque sostenible de MIP, se basa en tres principios fundamentales: a) Uso moderado de productos
químicos para mantener la población de la plaga en niveles bajos, por ejemplo, las prácticas culturales son
utilizadas para hacer el ambiente menos favorable para las plagas y para mantener el cultivo sano y resistente
o tolerante al ataque; esto puede incluir la introducción de agentes patógenos no nativos o enemigos naturales;
b) Manejo de plagas, no erradicarlas; las poblaciones de especies importantes de plagas son monitoreadas y
las intervenciones de control son hechas solamente cuando sean estrictamente necesarias y c) Selectividad de
plaguicidas; éstos deben ser aplicados de tal manera que se minimicen los efectos adversos en los organismos
benéficos, en los humanos y en el ambiente (World Bank, 1991, citado por Peinado et al., 1997).

Una de las formas más usuales para clasificar el MIP, [(ver Gráfico 7 (Anexo 17)] a pesar de que existen
otras, es el sistema de clasificación según su enfoque (Andrews, 1988):
a) enfoque en organismos dañinos, el cual se enfoca principalmente o exclusivamente en una especie de plaga
dada, pero sin enfocar el MIP en un sentido más amplio.
b) enfoque en tácticas, considerada como la escuela con mayor número de practicantes y que define el MIP de
acuerdo con el valor especial que se le asigne a cierta táctica, lo que da lugar a varias subescuelas: enfoque del
uso y manejo racional de los plaguicidas, por lo cual los practicantes tienden a ser entrenados en el control
químico, el cual se aplicaría si los niveles de infestación de las plagas sobrepasan cierto umbral; dicho umbral
se enmarca en el MIP definido como el empleo de una combinación de técnicas de control apropiadas, de
forma tan compatible como sea posible, para mantener las poblaciones de la plaga por debajo de los niveles
que producen daños económicos, aplicando los principios ecológicos básicos a los problemas producidos por
las especies plagas; enfoque con énfasis en el control biológico, táctica que fue la que impulsó en un
comienzo el desarrollo del MIP y que incluye los enemigos naturales a menudo llamados Abenéficos@, los
cuales a su vez incluyen parásitos, predadores, patógenos, y bioplaguicidas; enfoque basado en la resistencia
de la planta hospedera, el cual consiste en alterar genéticamente de forma artificial a la especie hospedadora o
seleccionar naturalmente variedades resistentes de la planta, de manera que no resulte el hospedador adecuado
para la plaga, como lo era originalmente; y finalmente el enfoque que tiende a centrarse en el control
etológico o el reconocimiento de la importancia que tiene la utilización de métodos de represión de las plagas
aprovechando las reacciones del comportamiento de los insectos destacándose en este control el uso de
trampas con feromonas sexuales, que además de servir para programas de detección y monitoreo de la plaga,
también se usa para controlar directamente el insecto mediante su atracción, captura y muerte.
c) enfoque en procesos ecológicos, el cual trata de desarrollar modelos para la dinámica poblacional de
especies de plagas y sus enemigos naturales, así como también los procesos fisiológicos de la planta
hospedera.
d) enfoque en los productores, el cual define el MIP en términos de las necesidades, percepciones y metas de
los agricultores.

Algunos autores plantean el Manejo Integrado del Cultivo y dentro de éste el Manejo Integrado de Plagas y
Enfermedades, considerando objetivos económicos, sociales, de protección al ambiente y a la salud y no
únicamente teniendo como meta prevenir pérdidas en cantidad y calidad. La terminología ha evolucionado
principalmente desde la disciplina entomológica, sin embargo, tiene raíces en la fitopatología: a finales del
siglo XIX ya se habían desarrollado métodos para el Manejo de enfermedades (Bustamante, 2000).

El MIP tiene tres fundamentos: diagnóstico preciso, nivel de decisión y selección de estrategias y tácticas,
dentro de estas últimas se destacan las medidas normativas de cuarentena; la producción y certificación de


47

semillas; las variedades resistentes; el uso racional de agroquímicos, las prácticas culturales y el uso de
microorganismos (Bustamante, 2000).

Dependiendo del cultivo y de la plaga, en general las estrategias y prácticas recomendadas pasan por el
control legal, control cultural (preparación del terreno, fertilización, control del microclima, riego, densidad
de siembra, rotación de cultivos, diversidad de agroecosistemas, destrucción de residuos, uso de variedades
resistentes y semilla certificada), control biológico (entomófagos, entomapatógenos, patógenos de malezas y
antagonistas de patógenos) y de ser necesario control químico a partir del monitoreo de la población de la
plaga.

2. Uso de BMPs (Análisis de Aspectos Culturales y Programas Existentes)

Para realizar cualquier estudio de MIP se debe partir del reconocimiento de que en la adopción del MIP juega
papel importante una serie de barreras como la falta de un entendimiento adecuado de las necesidades,
percepciones y el contexto de los agricultores. Su analfabetismo, fatalismo, capacidad cuantitativa, metas
económicas y organización social deben ser los puntos de partida. Presupuestos inadecuados para programas
de extensión y falta de prestigio e influencia del personal de extensión podrían ser, al final, los factores que
hacen que muchos años de esfuerzo no signifiquen nada. Para los ideólogos y practicantes del MIP,
desconocer o negar estas limitaciones del mundo real es deshonestidad intelectual (Andrews, 1988).

En un estudio sobre la adopción del MIP en el cultivo del cafeto se correlacionó el MIP como variable
dependiente con las variables independientes edad y experiencia de los agricultores, tiempo de permanencia
del agricultor en la finca, disponibilidad de asistencia técnica, densidad y variedad del cultivo (Caturra,
Colombia y Tradicional), nivel de infestación de la plaga, nivel de riesgo del agricultor y los precios de los
insecticidas, mano de obra y fertilizantes (Peinado et al., 1997).

La información se tomó de 185 fincas seleccionadas como muestras en el conjunto de fincas cafeteras de todo
el país para el último trimestre del año 1996. Se tomaron cuatro definiciones del MIP, acogiendo parte de los
planteamientos hechos por Andrews (1988), esto es, teniendo en cuenta la clasificación del MIP de acuerdo
con el enfoque basado en las tácticas, corriéndose una ecuación para cada definición. Primera definición, el
MIP es el control y manejo de la plaga utilizando la técnica más efectiva, el RE-RE; segunda definición, el
MIP es el control y manejo de la plaga dándole mayor énfasis al control cultural e incluye el RE-RE y el
manejo de la pulpa; tercera definición, el MIP es el control y manejo de la plaga que debe incluir el RE-RE,
pero dándole un mayor énfasis al control biológico; cuarta definición, el MIP es el control y manejo de la
plaga utilizando el RE-RE, pero se debe incluir el uso y manejo racional de los insecticidas si los niveles de
población de la plaga sobrepasan el umbral económico, por lo cual en esta definición se incluye la realización
de monitoreo.

Para los cuatro enfoques se realizaron regresiones econométricas con las mismas variables explicativas y
solamente se cambió la variedad del cultivo predominante, tomándola como una variable que de alguna
manera mide el grado tecnológico del agricultor. Con ello se trataba de capturar, la disposición a aceptar
determinados enfoques del MIP por parte de los agricultores con mayores niveles de tecnificación que los
otros por la explotación o no de cierta variedad del cultivo.

Al comparar los distintos enfoques se pudo observar que el enfoque cuatro (MIP4) fue el que presentó los
mejores resultados el cual como ya se dijo incluye el realizar la práctica del RE-RE, efectuar periódicamente
el monitoreo y dependiendo de sí se pasa o no determinado umbral se toma la decisión de aplicar una dosis
prescrita de insecticidas de acuerdo con las recomendaciones de los técnicos.



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El otro enfoque que presentó muy buenos resultados fue el uno (MIP1), el cual implica utilizar
fundamentalmente como técnica de control realizar la cosecha oportunamente a través del RE-RE. De estos
dos enfoques, el uno (MIP1) y el cuatro (MIP4) se puede comentar que mientras en el primero se ha centrado
la campaña de manejo de la broca por parte de la Federación Nacional de Cafeteros, en el último la
Federación solamente lo recomienda como una última alternativa de control bajo ciertas condiciones; sólo que
este último enfoque ha tenido en los últimos años una gran campaña de divulgación y publicidad por parte de
las distintas empresas productoras, importadoras y comercializadoras de plaguicidas en el país, lo que ha
significado su adopción por parte de los agricultores.

Los resultados más desalentadores desde el punto de vista de los niveles de significancia estadística fueron el
enfoque tres, que es el enfoque basado en el control biológico. Esta realidad se puede explicar teniendo en
cuenta parte de los factores analizados en el estudio, como la mayor importancia que le han dado los distintos
programas de manejo de la broca a las prácticas culturales y a que el control biológico si bien ya se dispone de
algunos resultados de investigación aplicada en Colombia, éste se encuentra en la etapa de maduración y
posterior masificación lo cual implica su producción a nivel comercial. Dicho de otra manera, la definición
del MIP en función del control biológico presenta una gran brecha entre la teoría y la práctica, por lo cual se
deben intensificar las campañas de transferencia de tecnología acompañadas de programas y proyectos que
masifiquen su producción (Peinado et al., 1997).

En un estudio que se realizó en el cultivo de la papa en los departamentos de mayor producción como Boyacá
y Cundinamarca, se destaca como factores que explican la adopción o no de programas MIP el producir papa
de buena calidad para el mercado; y mayores rendimientos por hectárea. Dicho estudio recomienda la
validación y ajuste de programas MIP, entre otros los desarrollados por el Centro Internacional de la Papa,
para la polilla guatemalteca y el gusano blanco; programas de transferencia de tecnología y capacitación,
mayor control de las casas comerciales en la protección del medio ambiente y en la capacitación de los
productores para el uso racional de los plaguicidas y programas de investigación sobre plaguicidas para
reducir los impactos al medio ambiente (Fierro y Téllez, 1997).

En otros estudios sobre el cultivo del arroz, se ha encontrado que algunas prácticas que hacen Parte del
Manejo integrado del cultivo, no se utilizan, ejemplo, no se hace un uso adecuado de la maquinaria para la
preparación del suelo; no se realizan análisis de suelos, no se hace rotación de cultivos, no se manejan
adecuadamente las densidades de siembra, el 64% de los agricultores determina la presencia de insectos, pero
desconoce la diferencia entre cuales son plagas y cuales benéficos, mucho menos se determina el nivel de
daño económico; el 78 % de los agricultores utiliza asistencia técnica pero ésta no permite una adecuada
transferencia de tecnología (Contraloría General de la República, 1995a).

Las investigaciones realizadas sobre manejo integrado de plagas y el control biológico se han adelantado por
grupos de investigadores de entidades como CORPOICA, ICA, FEDEARROZ, Federalgodón, Cenibanano,
Cenipalma, Cenicafé, ASOCOLFLORES, Asocaña, ANDI, CIAT, IICA, FAO y Universidades, entre otros.

Por otra parte, el Consejo Nacional Ambiental aprobó la Política Nacional de Producción más limpia, que está
orientada a prevenir y minimizar los riesgos sobre la salud y el medio ambiente, a través de la adopción de
tecnologías ambientalmente sanas y mejores prácticas de manejo en los procesos productivos. Su
implementación se ha viabilidad a través de los Convenios de Producción Más Limpia con el fin de buscar
elementos alternativos a los mecanismos de regulación directa. En este sentido, se han suscrito convenios con
la Andi, Asocolflores; Augura, Fedepalma y el gremio azucarero, en donde se establecen obligaciones y
compromisos entre el sector público y privado para el mejoramiento de la gestión ambiental del país. Dentro
de los compromisos de estos convenios se ha definido el uso racional de los plaguicidas y el manejo integrado
de plagas como prioritarios para mejorar la gestión ambiental del sector agropecuario del país.


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El MIP en algunos cultivos:

a. Cultivo de arroz
El enfoque en este caso es más integral y según FEDEARROZ (2000) involucra todo el Manejo Integrado del
Cultivo (MIC), contemplando la rotación de cultivos con sorgo, soya y crotalaria; adecuada preparación de
suelos; manejo de densidades y sistemas de siembra; liberación de variedades resistentes a plagas y
enfermedades (La resistencia o alta tolerancia de variedades al complejo sogata-hoja blanca ha estado
acompañada de una fauna benéfica natural muy variada, representada principalmente por arañas, Anagrus sp.
y Haplogonatopus hernandezae (Cotes, 1995).); control biológico mediante la aplicación de hongos como el
Metarrhizium anisopliae y Trichoderma spp., en el caso específico del barrenador Diatraea sacharallis y
Sogata (Tagosodes orizicolus) control biológico con Trichogramma exiguum y Haplogonatopus hernandezae,
respectivamente; manejo de riegos y drenajes (El riego de inundación ayuda al control de malezas y un buen
sistema de drenaje contribuye a disminuir el ataque de nemátodos. SENA-SAC, 2000), monitoreo de plagas y
enfermedades; uso y manejo de agroquímicos.

Para CORPOICA (1997), la implementación del MIP a nivel de campo consiste en tres pasos: la evaluación
de los niveles de ataque y riesgo en el campo, la decisión sobre la necesidad de controlar la plaga o de
cambiar el manejo de la misma, comparación de los niveles de daño encontrados con los establecidos como
indicativos para el control y la decisión sobre las medidas a aplicar cuando se alcancen dichos umbrales, pues
es indicativo de pérdidas económicas.

Algunos estimativos en el departamento del Huila arrojan un 20 % de agricultores que adoptan el MIC, no
obstante, la reducción de costos de los plaguicidas es de un 35 % (Contraloría General de la República,
1995b).

El MIC aproximadamente se lleva a cabo por técnicos de FEDEARROZ (40 ingenieros agrónomos y
agrícolas) en 60 municipios de los departamentos de Tolima, Huila, Valle del Cauca, Norte de Santander,
Cesar, Magdalena, Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia,, Chocó, Meta, Casanare, Arauca y la Guajira, de un
total de 19 secciónales en todo el país. Se monitorea cada semestre arrocero, se establecen grupos de
agricultores por rentabilidad y se detectan cuales agricultores gastan más en plaguicidas; posteriormente se
realizan seminarios, talleres y demostraciones en fincas para comparar los sistemas de los agricultores con el
programa MIC sugerido por los técnicos (FEDEARROZ, 2000)

b. Cultivo de papa
Para el control y manejo de una de las plagas más recientes y severas del cultivo, la polilla guatemalteca,
Tecia solanivora (Povolny), la Federación de productores de papa y el Ica han diseñado un programa de MIP,
el cual está basado en la complementariedad de diferentes prácticas como el control cultural, a través del uso
de semillas sanas provenientes de regiones libres de plaga, desyerbas oportunas y aporques, manejo de la
humedad, cosechar a tiempo y evitar dejar los tubérculos en el campo, enterrar los tubérculos dañados;
rotación de cultivos; control etológico para lo cual se utilizan trampas con feronomas, lo cual también sirve de
monitoreo y el uso del control biológico en la semilla con Baculovirus y Bacillus Thuringiensis y solo en
casos severos se recomienda el control químico.

En el control y manejo del gusano blanco, CORPOICA y el CIP en noviembre de 1993, con el objetivo de
validar y ajustar el MIP desarrollado en el Cusco- Perú (El programa MIP comprende 15 alternativas: en
almacén: uso del hongo Beauveria brogniartii en áreas de almacén definitivo, empleo de pollos como
predadores de larvas en áreas de prealmacenamiento, roturación del suelo para destruir las fuentes de
infestación y empleo de pollos, almacenamiento en luz difusa; en campo: roturación del suelo en áreas de
amontonamiento en la cosecha, roturación del suelo en áreas de campos recién cosechados, roturación del


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suelo en campos con cultivos de papa abandonados, uso de zanjas perimetrales alrededor del almacén, uso de
zanjas perimetrales alrededor del campo, empleo de barreras vegetales y dentro del campo de cultivo:
recolección manual de adultos, eliminación de plantas espontáneas, uso selectivo de insecticidas y
aplicaciones dirigidas, siembra y cosecha oportuna y uso de mantas a la cosecha.), aplicaron una encuesta a
113 productores en el Municipio de Motavita, Departamento de Boyacá, mostrando que el 95% de los
agricultores tuvieron problemas con el gusano blanco y que año tras año el daño causado por la plaga se
intensificaba (los daños causados por esta plaga se estiman entre un 10 a un 25 % de la producción y en caso
extremos puede ser del 100%). Los conocimientos de biología de la plaga son mínimos y para el 100% de los
encuestados la única alternativa conocida es el control químico. Sin embargo, el 89% de los encuestados
manifestó estar dispuestos a adoptar métodos de control diferentes al químico siempre que sean eficientes. En
junio de 1994, se validaron 15 alternativas de control incluyendo el uso del hongo Beauveria brogniartii,
encontrando que 7 de ellas tienen mayor aceptación entre los agricultores de la zona: roturación del suelo en
el campo, recolección manual de adultos, uso de almacén con luz difusa, roturación del suelo en almacén,
eliminación de plantas espontáneas, zanjas alrededor del almacén y control químico dirigido.

c. Cultivo de algodón
Según Cardona (1985) para el control del Heliothis virescens (F), la principal plaga del cultivo del
algodonero, Colombia pasó de usar un promedio de 3 a 4 aplicaciones de insecticidas en 1960 a 12-14 en
1976 y a 20-27 en 1977; y por el uso indiscriminado de productos de toda clase se generó resistencia de la
plaga. Según el mismo autor (1989) como resultado del MIP, se logró reducir la aplicación de 20 a 25 veces
por cosecha a tan solo 8-9 aplicaciones. En este caso el MIP involucra el monitoreo de insectos, la reducción
en el uso de insecticidas para el control de plagas menores como áfidos y Alabama, el uso de Bacillus
thuringiensis,
la liberación de Trichogramma y el uso de un nivel de daño económico.

En la actualidad se dispone de un enfoque mucho más integral, enmarcado en el Manejo del cultivo usando
varios métodos o técnicas de control de plagas, siendo las más importantes, el control legal o regulación
gubernamental; el control cultural, por medio de la buena preparación del terreno, la rotación de cultivos, la
diversidad del agro-ecosistema, siembras durante un período corto de tiempo, destrucción de residuos y el uso
de variedades de corto ciclo vegetativo; el control con plantas resistentes; el control biológico (Una
identificación de solamente insectos hymenópteros parasitoides de las principales plagas del algodonero,
incluye una cantidad de 8 familias y 32 especies (Federación Nacional de Algodoneros, 1990).) y el control
químico, usando productos selectivos ya sean por el producto en sí, la manipulación de dosis, formulación,
época y forma de aplicación y delimitación del área tratada (Federación Nacional de Algodoneros, 1990).

d. Cultivo de café
La ejecución del MIP requiere conocimientos previos sobre biología y comportamiento del insecto plaga,
dinámica poblacional de la plaga, conocimiento de la fauna benéfica del ecosistema en estudio, fenología del
cultivo y su relación con el insecto plaga, información sobre la eficiencia de los métodos de control que se
incluirán en el programa de manejo y la compatibilidad entre estos métodos, y el establecimiento de umbrales
de daño económico a través de evaluaciones de poblaciones en el campo. En este orden de ideas, las
recomendaciones sobre el manejo integrado de la Broca se basan en el establecimiento de los niveles de
infestación, el control cultural basado en una cosecha bien hecha, el tratamiento de los frutos brocados en la
etapa del beneficio y las aspersiones del hongo Beauveria bassiana para infectar los adultos de Broca que
están penetrando los frutos de café (CENICAFÉ, 1993). El control químico es otro componente del MIP pero
usado como último recurso, después de intentar manejar la broca con el control cultural (RE-RE) y el control
biológico, determinando la correcta determinación del porcentaje de infestación y aplicado según las
recomendaciones de los técnicos (Federación Nacional de Cafeteros, 1992; CENICAFE, 1993). El uso de
insecticidas se restringe a aquellos casos que lo ameriten, para lo cual se recomiendan productos de baja
toxicidad (categoría III y IV) y poco impacto ambiental. Las parcelas de manejo integrado de plagas que


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CENICAFE monitorea en fincas de cafeteros han mostrado la viabilidad de las recomendaciones para que el
cafetero pueda seguir produciendo café tipo Federación en presencia de la broca (Bustillo, 1991).

Los insecticidas son eficaces en el control de la broca solo si se cumplen las siguientes condiciones: a) si los
niveles de infestación de broca son superiores al 5%, b) si se asperja solo en los focos o "puntos calientes"
(los que más broca tienen), c) si se aplica solo cuando la broca esté penetrando el fruto o se encuentre en el
canal de penetración, d) si se calibran los equipos de aspersión, y e) si el personal que realiza las aspersiones
está previamente entrenado (CENICAFE, 1994a).

Frente a la racionalización en el uso de los plaguicidas, la Federación Nacional de Cafeteros, a través de sus
respectivos Comités Departamentales ofrece una atención personalizada a las fincas mayores de 10 hectáreas,
las cuales considera que son las que recurren más al uso de agroquímicos (Federación Nacional de Cafeteros,
2000).

e. Cultivo de plátano
El énfasis del MIP en este cultivo es biológico, utilizando el hongo Beauveria bassiana y el nemátodo
Steinernema sp. para ayudar a infectar los picudos Cosmopolites sordidus y Metamasius hemipterus,
reduciendo sus poblaciones en más del 50% (Cotes, 1995).

f. Cultivo de banano
El MIP está enfocado de una manera integral en el cultivo mediante el embolse, labor indispensable para la
obtención de fruta de excelente calidad; se recomienda proteger al racimo con la funda o bolsa plástica, antes
de que el pedúnculo floral muestre su primera mano para obtener grosor y largo de los dedos, aceleración del
período de corte, protección contra daños mecánicos de hongos e insectos, así como brillo y color de la fruta);
deshoje, actividad que consiste en eliminar de las matas todas las hojas enfermas o las partes que se
encuentran afectadas; manejo de drenajes, control de malezas; el monitoreo y el control químico cuando se
requiera.

Para el control de la Sigatoka negra (Mycosphaerella fijiensis), las empresas comercializadoras de la fruta,
mantienen un estricto control en el desarrollo epidémico de la enfermedad, mediante la aplicación del sistema
de pronóstico bioclimático, para decidir las frecuencias de fumigación e incluso cuentan con un sistema de
monitoreo muy particular el cual es llevado a cabo por los Apisqueros@, quienes inspeccionan los síntomas
de la hoja más joven infectada para tomar la decisión de fumigar.

Tabla 28. Parámetros medidos para tomar decisiones de manejo de la Sigatoka Negra.
Climatológicos
Humedad Relativa, precipitación, temperatura (diarios).
Biológicos Sensibilidad
de
Mycosphaerella fijiensis a los fungicidas utilizados en su
control.
Epidemiológicos
Incidencia y severidad de la enfermedad en las plantaciones.
Fuente: AUGURA, Comercializadoras Internacionales de Banano, 2000.
Tabla 29. Eficacia de algunas prácticas de manejo integrado de plagas y enfermedades (Urabá).


Práctica
Eficacia


1. Manejo de Moko, Brigadas de Sanidad Sustitución del uso del bromuro de metilo para el control
Vegetal - Augura.
del moko.
Disminución del número de plantas enfermas tratadas,
desde 23,901 plantas en el año 1993, hasta 1,958 plantas
en el año 1999.




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2. Vigilancia epidemiológica de introducción Zona libre del virus del Bunchy Top y Fusarium
de materiales importados, ICA.
oxysporum (Foc) raza 4.


3. Monitoreo de la sensibilidad de
Hasta el momento no se ha detectado resistencia a los
Mycosphaerella fijiensis hacia los
grupos químicos fungicidas, triazoles, estrobilurinas y
fungicidas utilizados para su control, morfolinas, como si ha sucedido en países de
Augura.
Centroamérica, debido a que el programa permite una
adecuada rotación de productos para evitar la pérdida de
eficacia.
Fuente: AUGURA, ICA, Comercializadoras, 2000.

Para la toma de decisiones de aplicación de producto se analizan las interrelaciones de los parámetros (ver
Tabla 28) y se procede a aplicar fungicidas por vía aérea cuando se prevén condiciones favorables para el
desarrollo de una epidemia. En el proceso se tienen en cuenta los siguientes aspectos:
Comportamiento de la enfermedad respecto a las condiciones ambientales y a los fungicidas
(sensibilidad). Augura realiza el programa para el monitoreo de la sensibilidad de Mycosphaerella
fijiensis
a los fungicidas, esto permite utilizar los fungicidas con el criterio de eficacia del producto,
para mantener poblaciones sensibles a los fungicidas;
Ubicación satelital de las áreas a asperjar y determinación de áreas buffer (zona de amortiguación, en
implementación);
Prácticas culturales que disminuyan las fuentes de inóculo: deshoje, control de malezas, manejo de
drenajes, manejo de las poblaciones de plantas, adecuada nutrición de la planta;
Período de reingreso de personal post-aplicación;
Manejo de los fungicidas y envases en plantas de mezclas y pistas (circuito cerrado, triple lavado); y
Capacitación en manejo de agroquímicos.






Tabla 30. Cobertura de las mejores prácticas de manejo (Zona de Urabá).


Práctica implementada
Cobertura


Construcción de sistemas de recirculación de agua.
En 122 de 350 fincas (35%).


Implementación de Sistemas de Posicionamiento Todas las fincas.
Geográfico (GPS), para la aplicación de fungicidas
(sustitución del sistema de señalización convencional).


Recolección y manejo de desechos orgánicos (banano no Todas las fincas, 377 000 TM de residuos/año.
exportable y vástagos).


Reubicación de los campamentos para el personal de las Todas las fincas.
fincas.


Utilización de coberturas nobles y control mecánico de Disminución en la aplicación de herbicidas, aún
a
m lezas.
no cuantificado en forma precisa.


Periodo de reingreso postfumigación aérea.
2 CCII de banano de 7 tienen este plan en
funcionamiento (2.7%).
Fuente: CORPOURABÁ, AUGURA, Compañías fumigadoras, Comercializadoras Internacionales de Banano, 2000.



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El manejo de la enfermedad lo realizan las comercializadoras internacionales de banano (CCII) las cuales les
cobran el servicio a los productores. El productor afiliado a una determinada CCII, debe acogerse al plan de
manejo diseñado por la división de sanidad vegetal de la compañía a la que pertenece. Estos productos son
obtenidos por la comercializadora directamente de las casas matrices productoras de los agroquímicos, los que
son transportados vía marítima hasta los embarcaderos Zungo o Nueva Colonia y de allí hasta las pistas de
fumigación (AUGURA, 2000).

Para la erradicación del moko (Pseudomonas solanacearum), todos los tratamientos evidencian que los
métodos de control van dirigidos a remover el patógeno de las plantaciones y más específicamente al control
de la fuente de inoculo. Se han diseñado seis métodos de erradicación, según la época y el tratamiento
seguido con la planta o plantas infectadas y de acuerdo con los productos químicos empleados (CORPOICA,
1997).

En las Tablas 29 y 30 se resumen la eficacia y la cobertura de algunas prácticas de manejo integrado de
plagas.

g. Cultivo de caña
Usualmente la forma de monocultivo que tiene la caña de azúcar propicia el desarrollo de ciertas plagas, por
la abundancia de alimentos, lo que justifica por parte de los productores las aplicaciones químicas, sin
embargo, en Colombia existen varios ejemplos, donde es posible manejar ciertas plagas sin necesidad del uso
de plaguicidas, es el caso del manejo y control de Diatraea sacharallis, plaga que es manejada a través de
programas de control biológico mediante el uso de parasitoides como Trichogramma spp. ó Paratheresia
clavipalpis
. Los ingenios azucareros poseen laboratorios y personal especializado para la producción de estos
agentes biológicos, los cuales son liberados después de hacer monitoreos de la plaga (Hueth y Peinado, 1998).

Para el control de la plaga Diatraea spp, este cultivo cuenta con un programa que incluye el control biológico
y el monitoreo estableciendo como criterios de decisión en el cultivo de la caña de azúcar el 3% de las yemas
dañadas y el 5% de las yemas dañadas más la intensidad de infestación (Escobar y Raigosa, 1984, citado por
Escobar, 1986).



h. Cultivo de flores
El enfoque es el de Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades (MIPE), el cual contempla los siguientes
aspectos: Monitoreo, teniendo en cuenta el recurso humano, Mapeo (cada bloque de producción debe ser
representado mediante un mapa donde aparezca cada cama, de manera que pueda ubicarse un foco de
infección), Recolección de información para establecer niveles de daño por enfermedad, trampas para insectos
que permitan evaluar las poblaciones presentes de un insecto determinado, reportes de sala de poscosecha
sobre la presencia de un problema que por algún motivo pueda haber escapado la observación en campo. Al
mismo tiempo, se deben llevar datos climáticos (precipitación, humedad relativa, temperatura) que permitan
hacer una correlación entre la incidencia de una plaga o enfermedad y el clima presente, sobre todo
precipitación.

Interpretación de resultados y toma de decisiones: Las estadísticas generadas, deben permitir establecer un
umbral de daño sobre el cual se justifique la aplicación de plaguicidas; ello es demostrable mediante gráficas
periódicas, que sirven además para establecer un historial de enorme utilidad. Lo anterior debe convertir la
aplicación de plaguicidas en tratamientos curativos a focos, o tratamientos preventivos basados en un
historial.



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Con base en la información generada, la finca debe implementar un programa de rotación de productos
químicos demostrable, que busque evitar la resistencia de las plagas y agentes causantes de enfermedades.
Para la selección de un producto, fuera de que debe cumplir con todos los requisitos de registro, debe primar
en orden de importancia los siguientes conceptos: eficacia, modo de acción, mecanismo de acción, categoría
toxicológica, costos, concentración y dosis.

Se deben establecer diferentes umbrales para cada cultivo, para cada estado de desarrollo del mismo y
posiblemente para las diferentes variedades del mismo cultivo, para cada plaga y dentro de lo posible también
para enfermedades.

Dentro de lo posible los controles fitosanitarios con químicos (curativo) solo se deben dirigir a focos en donde
se presenta el problema. Cuando las condiciones fitosanitarias o climáticas lo exijan, se pueden realizar
aplicaciones generales a un invernadero completo.

Otros controles son saneamiento y mantenimiento de invernaderos; control físico y mecánico; control
biológico; uso de variedades resistentes a enfermedades o plagas y control químico, para el cual debe haber
una adecuada rotación de productos, cambiando siempre de grupo químico, con diferente mecanismo de
acción.

3. Entrenamiento y Otra Información en BMPs

A continuación se describen los programas de capacitación que ha realizado el ICA a nivel nacional durante el
año 1999. Esto hace parte del convenio ICA B ANDI para elevar el nivel de conocimiento sobre el buen uso
y manejo de plaguicidas en Colombia (ver Tabla 31).

El SENA y la SAC a través de un convenio para la capacitación en manejo ambiental fitosanitario ha
realizado programas en manejo integrado de plagas y uso racional de plaguicidas en 14 departamentos del
país beneficiando a 2,000 productores agrícolas incluyendo a técnicos de los gremios y unidades municipales
de asistencia técnica agropecuaria (SAC, 2000).



Tabla 31. Acciones de capacitación a nivel nacional - ICA 1999.



Seccional
Número* Población / Tema



Cundinamarca 577
Se capacitaron distribuidores, productores y técnicos de Umatas, en temas
relacionados con el buen uso y manejo de agroquímicos, 276 emisiones de
cuñas radiales, publicación de 3 textos una agenda.



Valle del
435
Cursos y conferencias sobre buen uso y manejo de plaguicidas, dirigidas a
auca
C
productores, distribuidores y aplicadores.



Norte de
434
La población capacitada cubrió a usuarios e intermediarios sobre
Santander
normatividad, almacenamiento y manejo eficiente de insumos agrícolas.



Antioquia-
225
Cursos sobre normas y manejo de insumos agropecuarios, dirigido a
Chocó
expendedores.



Atlántico
170
Manejo y uso adecuado de plaguicidas.



Risaralda
160
Día de campo a agricultores y técnicos.



Sucre
140
Cursos y charlas sobre buen uso y manejo de plaguicidas.


55


Tabla 31. Acciones de capacitación a nivel nacional - ICA 1999.



Seccional
Número* Población / Tema



Cauca
120
Se capacitaron distribuidores sobre uso seguro de plaguicidas.



Boyacá
106
Capacitación dirigida a los agricultores, Umatas y productores, con el tema de
uso y manejo adecuado de plaguicidas.



Santander
97
Capacitación dirigida a distribuidores y técnicos de Umatas, sobre uso y
a
m nejo adecuado de insumos agrícolas.



Tolima
65
Dirigidos a distribuidores de agroquímicos en el Líbano y aplicadores
terrestres en Ibagué



Bolívar
60
Se capacitaron distribuidores, sobre normatividad, buen uso y manejo de
insumos agrícolas



Magdalena
12
Capacitación sobre buen uso y manejo de plaguicidas.



Córdoba
4
Se dictaron conferencias a ingenieros agrónomos y zootecnistas, bodegueros,
sobre manejo, uso seguro de plaguicidas y almacenamiento de insumos
agrícolas. Se realizaron campañas de prevención coordinadas por la Cámara de
la Industria para la protección de cultivos.



Guajira
3
La temática se dirigió a propietarios de almacenes agropecuarios, sobre buen
uso y manejo adecuado de plaguicidas y almacenamiento de los mismos.



Cesar
3
Cursos y conferencias sobre buen uso y manejo de plaguicidas, dirigidas a
productores, distribuidores y aplicadores de insumos agrícolas



Nacional
??
Como estrategia de capacitación en el uso seguro de plaguicidas y en
colaboración con entidades del sector se han diseñado afiches como:
Pictogramas de seguridad para el uso de plaguicidas; Manejo integrado de
plagas en el cultivo de Algodón; Disposición de envases de Agroquímicos;
Amigo Agricultor (dirigido a expendedores); Señor Viajero (para prevenir
contrabando).
*Participantes y/o eventos.
Fuente: ICA, 2000; Tabulación: Los autores.

4. Eficiencia de las BMPs

A pesar de las ventajas económicas asociadas a la adopción del MIP, en Colombia no se dispone de muchos
estudios al respecto. En la Tabla 32 se presenta una serie de beneficios o reducciones en costos para cuatro
cultivos.

Para el control y manejo de Diatraea sacharallis como medida alternativa los ingenios azucareros han
logrado montar todo un programa de manejo integrado de plagas con énfasis en el uso del control biológico,
lo que les ha representado no solo el manejo de la plaga a niveles bastante aceptables sino que han logrado
bajar los costos de producción aumentando por esta vía la rentabilidad de sus cultivos.
Tabla 32. Reducción de costos por la adopción del MIP (Año 1994).


Cultivos
Reducción de Costos


Arroz
Reducción de costos de los plaguicidas es de un 35%


Plátano
Reducción de las poblaciones de plagas en más del 50%


Caña de azúcar
Reducción de costos de los plaguicidas de un 50%


Algodón
Reducción de costos de los plaguicidas entre un 49-92%




56

Tomate, soya y yuca*
Reducción de costos de los plaguicidas en más del 50%
*Corresponde al año 1992.
Fuente: Cotes, A. 1995 y García F., 1993 (citado por Torres, 1998).
Elaboración: Los autores.

Frente la eficacia del control etológico usando el grandlure en el algodonero, algunos estudios reportan en el
departamento del Cesar usando 100 trampas en 10 sitios la captura de 177,226 adultos de picudo durante la
temporada 1986 B 1987. En el mismo departamento el establecimiento de siete islas socas en un cultivo de
800 hectáreas, permitió la eliminación de 2,079,800 adultos de picudo en la temporada temprano de 1986 B
1987. En el departamento de Córdoba, el establecimiento de cultivos trampa tempranos en la temporada
1983 B 1984, dio lugar a la captura de 0.86 adultos/día/trampa, lo cual significó un retraso de 28 días en la
aparición del picudo, en relación con un testigo comercial, ahorro en jornales (recolección y destrucción de
botones infestados), ahorro de tres aplicaciones de insecticidas y el incremento de la producción en un 12.5%
(Lobatón, 2000).

De igual manera, frente a la eficacia del gossyplure en una finca de zarzal (Valle del Cauca) usando trampas
delta para el monitoreo y el control directo de Pectinophora gossypiela, implicó la no aplicación de
insecticidas contra esta plaga (vs una en el testigo) y el aporte de este componente de manejo en los 2,700
kg/ha de la producción (Lobatón, 2000).

5. Otras Prácticas no Usadas Corrientemente

En el cultivo del algodonero, algunos estudios (Lobatón, 2000) reportan resultados satisfactorios asumiendo
el control etológico en el control integrado de plagas, particularmente usando dos feromonas sexuales la de
Anthonomus grandis o grandlure y la de Pectinophora gossypiela o gossyplure.

El grandlure a diferencia de la mayoría de las feromonas sexuales de los insectos, es secretado por los machos
para atraer a las hembras para la cópula e igualmente a hembras y machos en una función típica de
agregación. Como complemento se usan trampas (Hardee o Scout) y los tubos mata picudo, las cuales
contiene la feromona y un insecticida gasificable; en Colombia, se usan durante la destrucción de las socas, en
las islas socas, en los cultivos trampa temprano y los cultivos trampa tardíos. Las islas socas temprano tienen
acción preventiva y las tardías tiene acción curativa. Sin embargo, ambas solamente son eficientes en la
captura de adultos de A. grandis, hasta el momento en que las plantas de algodón inician la producción de
botones, pues de ahí en adelante la cantidad y calidad de feromonas que secretan los machos al alimentarse de
polen superan los valores del grandlure de las trampas, y las hembras acuden a ellos para la cópula normal
desentendiéndose de ellas, por lo cual las capturas se reducen a casi cero.

El gossyplure o feromona sexual de Pectinophora gossypiela es secretado por las hembras y su acción
consiste en confundir las polillas machos, evitando su atracción normal hacia las polillas hembras, reduciendo
el apareamiento y la postura de huevos fértiles. Como complemento se usan las trampas delta en el monitoreo
entre los 50-60 días y como control directo entre los 80 y 120 días.

Con relación al control y manejo de plagas en papa, el reciente descubrimiento de la feromonas sexuales
sintéticas para las polillas de la papa Pthorimaea operculella (Zeller) y las polillas guatemalteca Tecia
solanivora
(Povolny) ha permitido desarrollar con gran éxito el control etológico, capturando los machos
adultos por la atracción de las feromonas. En la actualidad se está investigando en la síntesis de la feromona
para Symmestrichema plaesiosema (Tunner), otra polilla que corresponde al igual que las anteriores a la
familia Gelechidae (Mora, 2000).



57

Desde el punto de vista legal, el ICA mediante la resolución 4313 de 1991, dictó disposiciones sobre la
producción, comercialización y manejo de insecticidas microbiales y nemátodos entomopatógenos, pero aún
no existe una legislación sobre microorganismo biocontroladores de fitopatógenos (Cotes, 1995).

De otra parte, desde el punto de vista de la limpieza y recuperación de las fuentes hídricas contaminadas con
petróleo, desechos industriales y pesticidas, una de las soluciones que se han venido estudiando en los últimos
años es la biorremediación. Este sistema comprende el fenómeno natural de la degradación de materiales
tóxicos por medio de microorganismos (Bains, 1993; Rincón, 1997).

La bio-remediación está basada en dos etapas primordiales para su aplicación (Bains, 1993). La primera etapa
consiste en seleccionar microorganismos de rápido crecimiento y de mayor eficiencia para la degradación del
químico blanco. Por lo general en estos métodos de biodegradación se utilizan Pools de microorganismos los
cuales presentan una mayor actividad puesto que cada uno participa con una parte del rompimiento del
complejo molecular a degradar; la segunda etapa consiste en la aplicación de los microorganismos a una
planta piloto para evaluar de una manera más natural el proceso de biodegradación. En esta etapa se debe
tener en cuenta diferentes condiciones para la optimización del proceso, para lo cual es necesario mantener el
cultivo de microorganismos en un tanque birreactor.

6. Incentivos Usados sobre BMPs e Incentivos Potenciales

Un incentivo que intenta promover la agricultura orgánica es la Resolución No. 0544 de 1.995 del Ministerio
de Agricultura, mediante la cual se establece el reglamento para la producción, elaboración, empaque,
importación y comercialización de productos ecológicos. Dicha resolución establece que durante estos
procesos no se permitirá para productos agrícolas ecológicos, biológicos u orgánicos, la utilización de ningún
insumo, procedimiento o método que reduzcan la actividad biológica del suelo o que produzcan desbalances
en el equilibrio biológico natural. Sin embargo, los resultados aún son muy incipientes, por lo que en la
actualidad los Ministerios de Medio Ambiente con el de Agricultura y Desarrollo rural con otras entidades se
encuentran revisando la citada norma para su actualización y ajuste.

Un caso de agricultura orgánica en el país, es el café orgánico certificado, tipo exportación, producido en los
Municipios de Argelia, Balboa y la Vega, en el departamento del Cauca con la asesoría de la GTZ. Éste es un
esfuerzo de las comunidades por agremiarse a través de cooperativas hacia una comercialización competitiva
en el mercado internacional ( CIAO, BIOMA, y Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 1998).

De otra parte, las tarifas arancelarias aplicadas en Colombia a las importaciones de plaguicidas procedentes de
terceros países están definidas por el Arancel Externo Común adoptado por la Comunidad Andina de
Naciones, el cual presenta niveles de 5, 10, 15 y 20% según los grados de elaboración y complejidad
tecnológica de los productos; y excepcionalmente de 0% para algunos bienes no producidos en los Países
Miembros, cual es el caso de la inmensa mayoría de los ingredientes activos de plaguicidas utilizados en el
país por ser considerados insumos básicos para la competitividad y productividad del sector agropecuario
(ANDI, 2000).

Comparando los aranceles a la importación de tres plaguicidas de categoría I, los cuales tienen restricciones
de uso en Colombia y los agentes biológicos Bacillus thuringiensis y Trichogramma spp, se observa que
mientras los plaguicidas químicos tienen cero arancel para entrar a Colombia provenientes de cualquier país;
los agentes biológicos tienen un arancel del 15 y del 5%, respectivamente; para importarlos del grupo de los
tres (G-3) el arancel es del 15 y del 2.2%, respectivamente; de Argentina y/o Brasil 15 y 4.4.%,
respectivamente; de Paraguay 15 y 3%, respectivamente y de Uruguay y/o Cuba del 15 y 4%,
respectivamente. Como se puede observar las señales que se están enviando al mercado son contrarias a las


58

que se deberían enviar y aplicar para la protección de la salud humana y del medio ambiente (ver Tabla 33).
Según revisión de los autores, las avispas de Trichogramma no se han importado en los últimos dos años
hacia Colombia, no obstante, durante 1999 se importaron 30,954 kg de Bacillus thuringiensis; 19,200 kg de
estéres tiofosfóricos y sus sales y derivados nitrados o nitrosados paration metil o metil paration y 1,499,532
kg de dicloruro de paraquat; y 447,840 kg de endosulfan en 1998 lo cual nos invita a hacer una reflexión de
la necesidad de revisar la política arancelaria (Agne, 1998).

Sin embargo, el Trichogramma, es un material de cierta complejidad tecnológica, producido en la Comunidad
Andina, inclusive en Colombia. Por lo tanto, dicho tratamiento arancelario tiene por objeto proteger la
producción existente en la subregión (ANDI, 2000).

Tabla 33. Comparación de incentivos arancelarios entre agentes biológicos y plaguicidas.
Nombre Común
%
%
CAN % *

G-3
Acuerdos ALADI %
Gravamen IVA
MEX Bilaterales



BO - EC - PE
CH
AR -
PA UR -
VE
BR
CU
Bacillus thuringiensis 15 15
0 0
15
0 15
15
15
Berliner**
Trichogramma spp.
5
0.7
0
0
2.2
0
4.4
3.3 4
Endosulfan*** 0 15
0
0
0
0
0 0
0
Metil Paration***
0
15
0
0
0
0
0
0
0
Paraquat*** 0 15
0 0
0
0 0
0
0
*Comunidad Andina de Naciones; **Categoría IV; ***Categoría I.
Fuente: DIAN-ICA-LEGIS.
Elaboración: Los autores.

Un incentivo potencial de BMP es el manejado en forma gremial es el programa Banatura (Banano Natural),
el cual es un proceso de gestión y desempeño social y ambiental que se desarrolla en la región de Urabá, en el
departamento de Antioquia, administrado por Augura (Asociación de Bananeros de Colombia). Banatura es
un proceso de gestión y desempeño, apoyado en ISO 14001 y trabajo de campo basado en la cultura de la
medición, el registro permanente de indicadores y la adopción de mejores prácticas (AUGURA, 2000).

Otro incentivo es el programa denominado Flor Verde que fue liderado por Asocolflores-Antioquia y la
Corporación Autónoma Regional Rionegro-Nare-Cornare, con el cual se establece el compromiso de apoyar
el control de la contaminación, adoptar métodos de producción más limpia y mejorar la gestión pública. Este
caso se trata de un acuerdo formal entre la empresa privada y el gobierno y hace parte de todo un programa de
manejo ambiental por parte del Ministerio del Medio ambiente para disminuir los niveles de contaminación o
de impacto ambiental a través de los Acuerdos de concertación en el marco de la implementación de la
política nacional ambiental enmarcada en el Documento CONPES 2750 de diciembre 21 de 1994, que adopta
como programa de acción el promover la producción más limpia. En la actualidad Asocolflores amplió el
programa en la Sabana de Bogotá y Cundinamarca asumiendo como política hacer del manejo de productos
fitosanitarios una práctica racional que esté de acuerdo con los principios de la sostenibilidad, respetando la
salud humana, minimizando el impacto ambiental y manteniendo o incrementando la calidad en la
producción
y como metas: Reducir el promedio del consumo cuantitativo de productos fitosanitario de origen
sintético a máximo 100 kg i.a./ha/año para diciembre de 1999; Mejorar la composición cualitativa de los
productos usados; y Lograr un almacenamiento y manipulación segura de los plaguicidas dentro del cultivo.



59

La política ambiental colombiana busca, en aras de sus objetivos, introducir instrumentos como las tasas
retributivas por vertimientos puntuales, que lleven al logro de metas ambientales al mínimo costo posible para
la economía y para el sector regulado. Además, es importante tener en cuenta que existen oportunidades
tributarias para que el sector regulado realice inversiones ambientales, lo que representa un estímulo adicional
para buscar tecnologías de producción limpia y de descontaminación que resulten menos costosas (Ministerio
del Medio Ambiente, 1998).

De otro lado, la DIAN por solicitud del Ministerio del Medio Ambiente en la actual reforma tributaria, exime
de Impuesto de Valor Agregado IVA, la importación o producción de equipos orientados a prevenir la
contaminación ambiental, así como equipos para el control y el monitoreo ambiental.


F. Evaluación del Impacto por el Uso de Plaguicidas en la Salud Pública y el Medio Ambiente de la
Costa del Caribe

1. Riesgos Ecológicos Sobre el Medio Ambiente Marino

En Colombia, el Ministerio del Medio Ambiente y CORPOICA, desarrollaron durante el año 1997 una
metodología que busca evaluar el impacto ambiental de los plaguicidas, la cual fue presentada como un
insumo a la comunidad andina para la elaboración del manual técnico (Decisión 436), no obstante, esta
metodología aún no ha sido validada en el país.

Con este trabajo se pretende incorporar el concepto de evaluación del riesgo, entendido como los peligros
potenciales que la liberación de estos compuestos puede ocasionar en el ambiente, de forma tal que se
adquieran compromisos del sector privado en la adopción de medidas de prevención y control para minimizar
el riesgo por el uso de los plaguicidas. Se espera también, identificar los vacíos de información y precisar las
necesidades de investigación en el área ambiental en el país (CORPOICA, 1997).

Como marco de referencia para la evaluación de riesgos CORPOICA utilizó el proceso escalonado, sugerido
por la FAO (1989), iniciando con los dos primeros niveles. En el primer nivel se pretende determinar los
compartimentos potencialmente expuestos, partiendo de la forma de aplicación del plaguicida, y adelantando
un análisis del destino del producto. Se van a identificar con prioridad, como posibles fuentes de riesgo, con
base en las propiedades físicas y químicas, la persistencia, tanto del ingrediente activo como de sus productos
de transformación, el poder bioconcentrador de los mismos, la movilidad, o la posible formación de residuos
no extractables (RNE). También, con base en la toxicidad aguda y crónica (carcinogénesis, mutagénesis,
teratogénesis y neuro toxicidad retardada), según los lineamientos del Ministerio de Salud, y a la ecotoxicidad
en especies indicadoras, se van a identificar los compuestos que representen un posible riesgo para los
organismos presentes en los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Una vez identificados los compartimentos potencialmente expuestos, las propiedades inherentes prioritarias y
la ecotoxicología, se van al segundo nivel que es básicamente la selección del peor escenario. Para esta
selección se parte del cultivo en donde más se usa el compuesto, luego se determina la mayor área geográfica
cultivada y en ella se reconocen sus características físicas (pendiente, profundidad del agua subterránea,
patrón de precipitación, etc.). El paso siguiente es determinar los ecosistemas acuáticos que rodean el área
(ríos, lagos, ciénagas, tomas de acueductos etc.), lo mismo que los terrestres (selvas, bosques, etc.) según el
caso.



60

La definición más simple de evaluación de riesgo ecológico es quizá la probabilidad de que un efecto le
ocurra a un sistema ecológico. La palabra probabilidad es clave. La evaluación del riesgo incluye la
estimación del peligro y de la exposición (Landis y Yu, 1995).

Así, para que un compuesto inherentemente tóxico, como es un plaguicida, represente un riesgo para el
ambiente este último debe entrar en contacto, es decir estar expuesto a dicho compuesto. Por lo cual el riesgo
conjuga el peligro con la exposición. La evaluación del riesgo ecológico a una sustancia química integra las
propiedades físicas, químicas y toxicológicas inherentes al compuesto con los resultados de la evaluación de
la exposición.

a. Análisis del peligro
Peligro es el potencial de un estresor a causar un efecto adverso sobre un sistema. Así la determinación de
una dosis letal cincuenta (LD50) o de la mutagenecidad producida por un plaguicida es una manera de estimar
el peligro que posee este compuesto. El peligro es una propiedad inherente del compuesto y no tiene carácter
probabilístico. La información de los efectos ecológicos puede provenir de muchas fuentes de acuerdo a lo
que se considere prioritario a estudiar como puede ser la movilidad de un compuesto al agua subterránea. La
información ecológica disponible puede ayudar a enfocar la evaluación hacia que componentes ecológicos
específicos se quieren proteger.

b. Análisis de la exposición
Exposición es una medida de la concentración y persistencia de un compuesto químico dentro de un sistema
definido. La determinación de la concentración en un medio acuoso, en el suelo o en el aire de un compuesto
determinado es una forma de determinar la exposición de estos componentes de los ecosistemas a dicho
compuesto.

El análisis de la exposición se puede adelantar de forma cualitativa con un análisis de destino que nos indica,
además del sitio de aplicación, los otros ecosistemas alrededor a donde potencialmente va a llegar el
compuesto, después de su descarga o liberación en el ambiente. Éstos son los ecosistemas dentro del cual el
compuesto actúa y el medio ecológico en donde se van a evaluar las interacciones plaguicida B ecosistema, de
importancia para el estudio.

La empresas importadoras de plaguicidas en Colombia presentaron al Ministerio del Medio Ambiente los
estudio de impacto ambiental como requisito del proceso de licenciamiento ambiental los cuales contiene la
evaluación del riesgo ambiental de los diferentes productos que se importan al país, dichos estudios se
encuentran en proceso de evaluación por parte de este Ministerio.

Como resultados del Taller Nacional sobre el escurrimiento de plaguicidas al Mar Caribe realizado en Bogotá
los días 25 y 26 de octubre del 2000 a continuación se presenta los comentarios del grupo interinstitucional
(Ministerios de Salud y Ambiente, CORPOICA, ANDI y Fundepúblico) que evaluó este capítulo.

Para realizar el análisis de impacto del uso de los plaguicidas, deberá adelantarse una evaluación del riesgo de
los mismos, el cual deberá tener dos componentes que son: Análisis de la exposición y Análisis de peligro
(Toro, 1997).

El cálculo del riesgo para la evaluación del impacto se hace seleccionando el peor escenario posible, con el fin
de que la aproximación tenga en cuenta verdaderamente todos los potenciales efectos que podrían darse.

c. Criterios para la evaluación de impacto
i. Análisis de la exposición


61

Fuentes de contaminación de plaguicidas
o Puntuales: como los vertimientos de las aguas residuales de las plantas de producción de plaguicidas.
o Difusas: provenientes del uso de plaguicidas en cultivos. Para caracterizar las fuentes deberán
determinarse los cultivos presentes en la Costa Caribe. Luego en estos cultivos se establecen los patrones
de uso diferenciando por cultivo, plaga y plaguicida, determinando:
1.
Forma de aplicación
2. Frecuencia
3.
Tiempo de carencia
Destino de los plaguicidas usados
Caracterización biofísica del entorno
Propiedades físico químicas de los plaguicidas
Transporte de los plaguicidas aplicados
Deriva
Escorrentía
Infiltración
Transferencia al medio ambiente de los productos que se usan
Kd
Koc
Kow
constante H
Transformación de los productos aplicados, teniendo en cuenta los siguientes procesos:
t1/2 hidrólisis
t1/2 fotólisis
t1/2 biológica

ii. Análisis del peligro
Cálculo de la concentración ambiental esperada
Cálculo del riesgo
Disposición de residuos
Evaluación del impacto
Planteamiento de un Plan de Manejo del riesgo para cada plaguicida y cultivo.

Para abordar un plan de manejo del riesgo, se identifican los puntos críticos responsables de dicho impacto.

d. Elementos para tener en cuenta en la realización del estudio de impacto en la Región del Mar Caribe por el
uso de plaguicidas
i. Caracterización de la Región Caribe
Para realizar una adecuada caracterización de la Región del Mar Caribe en relación con el problema de los plaguicidas, es
necesario determinar los aspectos que a continuación se enumeran.
Hidrología
Geomorfología
Geología
Suelos
Clima
Debemos recordar además que con el fin de hacer esta determinación, se cuenta con la información, entre otra, en las
siguientes instituciones:


62

Información IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales)
(1:500.000)
Información CORPOICA (1:100.000 y 1:50.000)
Información Centro de Investigación Oceanográfica de la Armada

ii. Caracterización de las fuentes que afectan la Región bajo estudio
Fuentes puntuales: En este punto se pretende la determinación de la ubicación geográfica y
espacial de las plantas de producción de plaguicidas y verificación del manejo de los
vertimientos.
Fuentes difusas: Se deben analizar las zonas indicadas a continuación, por ser áreas de
influencia representativas del uso de plaguicidas en esta región.
o Mojana: como parte de la depresión momposina, la Mojana es un punto indicador de
la contaminación de plaguicidas en la región Andina ya que es una zona de
sedimentación y además allí confluyen los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge,
después de haber recorrido algunas de las más importantes zonas cultivadas del país.
o Golfo de Urabá (Antioquia): recibe los vertimientos por uso de plaguicidas en la
zona bananera.
o Golfo de Morrosquillo (Montería-Córdoba): desembocadura del Río Sinú que recorre
la zona agrícola y ganadera del departamento de Córdoba.
o Bahía de Cartagena: recoge la contaminación por plaguicidas transportada por el
Canal del Dique que recorre la zona arrocera del departamento de Bolívar.
o Bocas de Ceniza: desembocadura del Río Magdalena después de haber recorrido
desde Magangué, parte de los departamentos de Bolívar, Magdalena y Atlántico.
o Ciénaga Grande de Santa Marta: a la cual drenan vertimientos generados en la zona
bananera del Magdalena y de los ríos que vienen de la Sierra Nevada de Santa Marta.
o Sierra Nevada de Santa Marta: que drena directamente al Mar Caribe.

Como se puede observar las diferentes entidades del país han concentrado esfuerzos por definir una metodología que
permita evaluar el impacto ambiental de los plaguicidas y sus incidencias en la salud humana. En este mismo sentido se
han realizado diversos estudios para determinar la presencia de plaguicidas en el recurso hídrico los cuales se presentan
en el Anexo 16.

En los departamentos de la región Caribe los principales cultivos donde se usan plaguicidas, hacen referencia al arroz
(Cesar, Magdalena, Bolívar, Sucre, Córdoba, y la Guajira), banano y el plátano (zona de Urabá y el Departamento del
Magdalena), algodón (Córdoba), palma africana (Magdalena, Cesar y Atlántico) y café (Sierra Nevada de Santa Marta y
Cesar), de cuyas actividades productivas se esperarían en forma más directa cualquier impacto frente al Mar Caribe. No
obstante, por las características de las principales cuencas hidrográficas del país, el Magdalena y el Cauca y que
precisamente vierten sus aguas, sedimentos y residuos al Mar Caribe, también se espera algún tipo de impacto ambiental
de los cultivos que allí se explotan [(ver Gráfico 8 (Anexo 17)].

Como se mencionó anteriormente y como lo indica European Chemical Bureau (1996), González (1996) y Tarazona
(1992), el impacto ambiental de las sustancias químicas se valora mediante los conceptos de peligro y riesgo. La
solución pasa por establecer también un sistema escalonado para la aceptabilidad del riesgo, que permita valorar en
primer lugar la relevancia ecológica real de los peligros para los que se ha identificado un nivel de riesgo no aceptable, de
forma que pueda valorarse en cada caso, y de forma sencilla, la relevancia de los peligros y escenarios en función de las
condiciones de uso.

2. Mecanismos de Transporte, Escurrimiento y Destino en Vertientes Costeras y el Mar Caribe


63


En la metodología de evaluación del impacto ambiental por plaguicidas presentada por CORPOICA B Ministerio del
Medio Ambiente se presentan los mecanismos del destino ambiental de los plaguicidas: se parte de un estresor conocido,
el plaguicida que se va a evaluar y de la forma más común de aplicación. De allí se determina la distribución espacial del
compuesto adelantando un análisis de transporte, transferencia y transformación o análisis de las tres trans. Esto nos va
ha determinar los puntos de exposición potencial, es decir en donde se van a poner en contacto el estresor y los
componentes ecológicos.

Usando como punto de partida el modo de aplicación se determina el destino del plaguicida, lo cual se logra con un
análisis de lo que yo llamo las tres trans, es decir, transporte, transformación, transferencia. El transporte envuelve el
movimiento del compuesto de un lugar a otro sin que éste sufra ningún cambio, un análisis de la capacidad de transporte
de un compuesto nos va a determinar su movilidad, la cual nos va a indicar el riesgo potencial que el compuesto bajo
análisis pueda representar para el agua subterránea. Las propiedades fisicoquímicas que se usan para predecir dicha
movilidad son, principalmente, la solubilidad en agua, la estructura química que nos permite definir si el compuesto es
iónico o no iónico. Si el compuesto es iónico, con las constantes de ionización (pKa o pKb), se puede deducir si el
compuesto va a estar o no ionizado, a las condiciones normales de pH del medio.

La transferencia ocurre cuando el compuesto se mueve de un componente del sistema a otro, por ejemplo, del agua al
suelo, la proporción transferida se puede determinar de la constante de equilibrio o coeficiente de sorción (Kd); se dice
sorción para generalizar la transferencia e independizarla del mecanismo de interacción, ya sea esta adsorción o partición.
La partición o distribución entre dos medios se ha encontrado que correlaciona con el Kow, y su valor depende
fundamentalmente del contenido de materia orgánica del medio. Por lo cual se ha generalizado, para determinar la
interacción del compuesto con el suelo o sedimento, otra constante conocida como Koc o constante de sorción
normalizada por el contenido de materia orgánica. Para predecir la transferencia de un compuesto del agua al aire
comúnmente se usa el coeficiente de partición agua-aire, o constante de la Ley de Henry.

La transformación ocurre cuando el ingrediente activo se descompone para producir nuevos compuestos, esta
transformación puede ser de origen biótico o abiótico. Las transformaciones bióticas comprenden la metabolización por
microorganismos, plantas y fauna. La abiótica comprende la producida por la absorción de la energía solar por moléculas
con dobles enlaces conjugados o fotólisis, y la química. En la química están comprendidas reacciones tales como son la
hidrólisis, la oxidación, la reducción, la eliminación, etc. Estas reacciones están mediadas por compuestos o superficies
activas, presentes en los compartimentos ambientales, tales radicales libres formados en el aire por radiación solar o los
grupos activos de minerales y arcillas del suelo, los sedimentos o sustancias coloidales suspendidas en el agua.

Luego en estos medios podemos observar la persistencia por medio de la vida media (Dt50) del producto, o tiempo en que
la mitad de la cantidad aplicada ha desaparecido. Si la vida media es alta nos está diciendo que este compuesto es
estable en el ambiente, ya sea porque no es biodegradado por los microorganismos del medio o porque no es
biodisponible. Algunos compuestos conocidos como recalcitrantes tienen grupos funcionales que están enlazados muy
fuertemente y las enzimas de los microorganismos no los pueden degradar. Otros interactúan con la parte mineral del
suelo o con la materia orgánica en forma tal que no están disponibles para los microorganismos. Cuando el compuesto
tiene una vida media corta, es decir se transforma, es importante analizar la toxicidad y persistencia de los productos de
degradación.

El sistema octanol-agua (Kow) se ha usado también para predecir la lipoficidad de los compuestos y su poder de partición
entre un medio acuoso y un medio biológico, características estas responsables del poder bioconcentrador de un
compuesto. En general podemos decir que un compuesto bioconcentrable es también residual y va a entrar en la cadena
alimentaria, lo cual lo hace potencialmente bioacumulable por ingestión.

Una vez conocidos los compartimentos ambientales destino del compuesto, los datos de toxicidad, y ecotoxicidad
potencial, en los indicadores pertinentes, (si bien aún no tenemos los más apropiados para Colombia), nos dan una
indicación de la posible exposición de los organismos vivos al usar el plaguicida y en consecuencia permite concluir
cuales son las medidas a tener en cuenta para un manipuleo adecuado de los plaguicidas, con miras a prevenir y
minimizar los efectos adversos tanto para los humanos como para el ambiente.


64


Durante la evaluación de riesgo se han considerado unos valores que hemos llamado valores críticos para los parámetros
indicadores de las características ambientales bajo análisis, por encima o por debajo de los cuales, según el caso este
valor se considera riesgoso o preocupante. Como una guía en la evaluación de riesgo. También se incluyen unos
intervalos que deben considerarse durante la evaluación para ecosistemas terrestres y acuáticos.

Una de las mayores limitaciones en la evaluación del riesgo es la predicción del destino de los compuestos tóxicos en el
aire, entre ellos, el destino de los plaguicidas que se aplican con aspersión aérea o terrestre. Éstos además de entrar en
contacto directo con el aire, se depositan en el follaje de las plantas, en la superficie del suelo o en la superficie del agua.
Por muchos años se creyó que, como la mayoría de estos compuestos tienen presión de vapor baja, no representaban un
riesgo en el aire, sin embargo se ha encontrado que muchos de ellos desaparecen de la superficie de las plantas y del
suelo por evaporación (Schwarzenback et al., 1993).

Fundamentalmente, la debilidad existe en el conocimientos de los valores básicos confiables de las propiedades que
caracterizan los compuestos tóxicos, en general. Así, no existe medida directa de los coeficientes de la ley Henry, éstos
se calculan, algunas veces, de la medida de la presión de vapor saturada de los compuestos puros y de la solubilidad de
los mismos a la saturación en agua. En otros casos se calcula con base en la sumatoria de las energías de los grupos
funcionales, por lo que se ha encontrado gran discrepancia entre estos valores (Schwarzenback et al., 1993).

De acuerdo a los resultados obtenidos en el análisis anterior (nivel I), se propone un nivel 2 en que se seleccione un
escenario Colombiano.

Para el análisis, en este caso cualitativo de la exposición (ya que no contamos con la caracterización nacional detallada)
se recomienda usar el mejor criterio para evaluar las propiedades físicas del medio, basado en la información secundaria
existente y seleccionando el peor escenario, de acuerdo a las condiciones de uso del producto. Con esto se quiere decir,
el área de mayor consumo del producto y de acuerdo a la forma de aplicación, compartimento(s) ambiental(es) expuestos
deducidos del nivel I, se selecciona siempre el peor escenario posible porque usando este criterio se adiciona un factor de
seguridad al análisis.

La decisión que se tome, con relación a la exigencia de estudios de campo y en general a cualquier decisión por parte de
la autoridad ambiental, debe obedecer a un análisis Riesgo B Beneficio, en el cual entren en consideración todos los
factores económicos, sociales y técnicos, esenciales para ser justos, objetivos e imparciales, en definir lo mejor para el
país.

Por no disponer de una metodología avalada científicamente para determinar el escurrimiento de plaguicidas al Mar
Caribe es difícil emitir una cifra sobre las cantidades que pueden ser vertidas en forma difusa al medio ambiente marino.

La aplicación de plaguicidas se realiza por vía terrestre y aérea, con distintos tipos de referencia: banda en hileras; basal
con aplicación en tallos; inmersión parcial o completa; dirigida en una parte específica de la planta; foliar; en las hojas de
las plantas; saturación: se satura el suelo con determinado plaguicida, en surcos: antes de realizarse la siembra, inyección:
debajo de la superficie del suelo.

A través de los escurrimientos, la erosión y la mala aplicación, cantidades significativas de plaguicidas están llegando al
medio marino y costero donde pueden afectar a las especies no elegidas como objetivo, y mediante la contaminación de
alimentos marinos, podrían convertirse en un problema de salud pública. Una vez aplicados, los compuestos plaguicidas
llegan a las áreas costeras de la región por medio de los ríos y la atmósfera. Se ha estimado que un porcentaje importante
de los plaguicidas que se aplican no alcanzan a las especies elegidas como objetivo. Como consecuencia, la
contaminación por plaguicidas puede generar un alto nivel de preocupación por su alta toxicidad y la tendencia a
acumularse en la biota marina y costera (IDEAM, 2000).

En general los plaguicidas pueden ser biodegradables (no persistentes) y no biodegradables (persistentes). Los segundos
tienen la capacidad de resistir a la influencia de factores ambientales (como la temperatura, precipitación, humedad
relativa y brillo solar, entre otros aspectos) sin modificarse a lo largo de muchos años o si lo hacen el metabolito


65

resultante es más estable que el producto original. Un ejemplo de este grupo son los organoclorados y algunos herbicidas
(fenoxiacéticos, triazínicos y los que contengan en sus moléculas metales como el mercurio, plomo y cobre entre los
principales).

El uso de plaguicidas puede directamente contaminar el agua, o con las precipitaciones o canales de riego. En general los
efectos en aguas superficiales y subterráneas se miden teniendo en cuenta el consumo de productos químicos y variables
como topografía, características del suelo, naturaleza del químico, tipo de cultivo, comportamiento climático entre
presiembra y cosecha y manejo de envases y residuos (IDEAM, 2000).

Cuando un plaguicida es liberado en el medio ambiente interacciona con los componentes bióticos y abióticos de éste,
sufriendo transformaciones en su estructura, capaces de modificar profundamente sus características físico-químicas y su
acción biológica. La degradación puede ser total o parcial, llegando en caso extremos a la obtención de compuestos
inorgánicos como H2O, CO2, haluros, amonio y fosfatos.

Las reacciones de degradación son muy variadas (oxidación, reducción, hidrólisis, sustitución, eliminación de grupos
funcionales, fotólisis y otros) la cinética de degradación se ve afectada por factores como: cantidad de plaguicida y
accesibilidad a éste del sistema que lo va a degradar; presencia de microorganismos o sistemas enzimáticos capaces de
degradar los plaguicidas; nivel de actividad de los microorganismos; éste a su vez se ve afectado por condiciones
ambientales tales como T°, humedad, aireación y por condiciones físico-químicas como el contenido de materia orgánica
y de arcillas, textura, estructura y pH, entre otras.

La facilidad de degradación de un plaguicida depende de su estructura molecular. En general los más resistentes son los
organoclorados y entre éstos los fenol-bencenos altamente sustituidos. Entre los menos resistentes están los
organofosforados.

Los plaguicidas organoclorados causan severos problemas en la calidad del agua, debido a su lenta velocidad de
degradación. Los plaguicidas organofosforados se hidrolizan fácilmente y su velocidad de degradación es muy variable.
Los carbamatos se degradan con relativa rapidez y tienen una limitada acción residual.

La dinámica de un plaguicida en el suelo exige considerar factores que determinan su adsorción, movilidad, persistencia,
biodegradación y efectos sobre microorganismos responsables de mantener la fertilidad del suelo. Al aplicar un
plaguicida, éste puede quedar inmóvil por mecanismos de adsorción; o puede ser transportado por mecanismos de
difusión, lixiviación y absorción por las plantas: o en último caso, degradado aumentando o disminuyendo su toxicidad.

Entre las propiedades de los plaguicidas que influyen en su movimiento hacia las aguas subterráneas se destacan:
solubilidad, volatilidad, persistencia y sorción en los materiales del suelo y las plantas.

La persistencia de un plaguicida en el suelo se define como el tiempo que se requiere para que su concentración se
reduzca a la mitad; a menudo se le denomina también AVida media en el suelo@. Los más resistentes son los
organoclorados y los menos resistentes son los organofosforados (ANDI, LAPCA, Universidad Nacional de Colombia,
2000).

Los plaguicidas aplicados por aspersión aérea contaminan la atmósfera. De éstos sólo el 53% del total se deposita en el
área blanco y el 47% restante se deposita en los suelos, en aguas colindantes o se dispersa en la atmósfera hacia
ecosistemas distantes, dependiendo de las condiciones climáticas. Las aspersiones aéreas son una de las principales
causas de contaminación atmosférica.

Normalmente el país cuenta con dos temporadas secas, dos lluviosas y otras que son de transición, con lo cual se
determina el calendario agrícola. La climatología ejerce influencia en la activación o inactivación de un plaguicida y en
que sea rápida o lenta; unido a otras variables biofísicas (como características del suelo, naturaleza del químico,
topografía) y las prácticas culturales inconvenientes. En climas húmedos, el exceso de humedad hace que la
concentración de oxígeno sea mínima generando menor degradación. La mayoría de los plaguicidas se degradan mejor
en presencia de oxígeno.


66


Con las precipitaciones el plaguicida se transporta por escorrentía. Otra alternativa es la de infiltrarse dependiendo de
tipo de suelo y de la estructura química del compuesto. No todo el compuesto se "mueve"; el modo de aplicación y su
solubilidad, persistencia (degradación suelo-agua), sorción (interacción del compuesto con partículas del suelo) y
asimilación por parte de las plantas lo influencian. Así, el agua se puede mover en superficie, provocando escorrentías
superficiales, o verticalmente a través del perfil del suelo, transportando los plaguicidas que lleve disueltos hacia zonas
profundas del suelo y si el compuesto es suficientemente persistente, hacia el agua subterránea.

La Ciénaga de la Virgen de Cartagena sigue siendo el destino final de mucho plaguicidas entre ellos los organoclorados
aportados por diferentes vías, tales como arroyos, canales de alcantarillado, escorrentías de asentamientos humanos con
alta presencia de basuras domésticas. El fenómeno se incrementa en las épocas húmedas, por efectos del lavado de
suelos o a través de los canales de alcantarillado (Castro, 1997).

Al igual que la lluvia, el riego incrementa el grado de lixiviación disminuyendo la cantidad de plaguicida que se
volatiliza desde el suelo, y un exceso de aquel puede inyectar los contaminantes directamente en el acuífero. El uso de
zanjas (tubos) de drenaje también puede producir una entrada directa de plaguicidas en aguas subterráneas.

Las labores agrícolas en la aplicación del plaguicida influyen más cuando se utiliza métodos como inyección e
incorporación al suelo ya que tienen mayor probabilidad de producir problemas de contaminación de aguas subterráneas.

Dependiendo de la topografía del terreno, los plaguicidas son incorporados a suelos que ocupan lugares llanos, la
probabilidad de que se infiltren hacia capas profundas y lleguen a alcanzar aguas subterráneas es mayor que cuando lo
son en suelos pendientes, ya que en este último caso se hace más patentes los procesos de escorrentía superficial. En
lugares de fuerte pendiente se suele presentar espesores de suelo menores debido a su arrastre por procesos de erosión.
Al no haber suelo presente, y por lo tanto disminuir los procesos de adsorción, es más probable que el plaguicida alcance
fácilmente el agua subterránea.

3. Calidad del Agua y Datos Sobre la Calidad del Medio Ambiente

Para efectos de evaluar los resultados de los estudios realizados de contaminación por plaguicidas en aguas se deben
considerar los valores permisibles de acuerdo con la destinación del recurso, esto es, si es para preservación de flora y
fauna o si es para agua potable.

El Decreto No. 1594 de 1984 establece los criterios de calidad admisibles para la destinación del recurso para
preservación de flora y fauna, en aguas dulces, frías o cálidas y aguas marinas o estuarinas (ver Tabla 34).

Tabla 34. Valores letales de algunos plaguicidas en las fuentes de agua (mg/L).





Tipo de
Expresado como
Agua fría dulce Agua cálida
Agua marina y
Plaguicida
dulce
estuarina





Organoclorados
Concentración de

0.001
0.001
0.001
ingrediente activo





Organofosforados
Concentración de

0.05
0.05
0.05
ingrediente activo
Nota: Los valores están expresados como la concentración letal promedia que causa la muerte a la mitad de la población
en 96 horas CL (96/50).
Fuente: Ministerio de Salud.

De otra parte, el Decreto 475 del 10 de marzo de 1998 promulgado por el Ministerio de Salud y modificatorio
del Decreto 2105 de 1983, establece las concentraciones máximas admisibles para los plaguicidas en el agua
potable:


67

Valor Máximo Admisible 0.0001 mg/L, para Plaguicidas de Categoría Toxicológica I (altamente
tóxicos), sustancias cancerígenas, mutagénicas y/o teratogénicas, y/o cuyos valores LD50 oral más
bajos sean menores o iguales a 50 mg/kg. La suma total de las concentraciones de plaguicidas y
demás sustancias, podrá ser de 0.001 mg/L. como máximo; en ningún caso podrán ser excedidos los
valores individuales.
Valor Máximo Admisible 0.001 mg/L, para Plaguicidas Categorías toxicológicas II y III (mediana y
moderadamente tóxicos), y/o cuyos valores LD50 oral más bajos se encuentren entre 51 y 5000 mg/kg.
La suma total de las concentraciones de plaguicidas y demás sustancias, podrá ser de 0.01 mg/L.
como máximo, en ningún caso podrán ser excedidos los valores individuales.
Valor Máximo Admisible 0.01 mg/L, para los plaguicidas y otras sustancias clasificadas en la
categoría toxicológica IV (baja toxicidad) y/o cuyos valores LD50 oral más bajos se encuentren
entre 5001 y 15000 mg/kg. La suma total de las concentraciones de plaguicidas y demás sustancias,
podrá ser de 0.1 mg/L. como máximo; en ningún caso podrán ser excedidos los valores individuales
señalados en este artículo.
Independientemente de lo considerado anteriormente, la suma total de las concentraciones de
plaguicidas y demás sustancias concernientes al decreto no podrán ser superiores a 0.1 mg/L.
Cuando por inconvenientes o imposibilidades técnicas de realizar los análisis correspondientes y/o
mientras se implementan las metodologías analíticas respectivas, las personas prestadoras del
servicio de acueducto, mínimo realizarán trimestralmente (o en caso de emergencia sanitaria y/o que
a juicio de la autoridad sanitaria se requieran), análisis de sustancias indicadoras de la eventual
presencia de plaguicidas y/u otros componentes considerados.

Dentro de los estudios de nuestros ríos, se destaca el análisis detallado en el Río Cauca durante los años 1983
a 1987, por el Laboratorio de Aguas de la CVC, para evaluar las concentraciones de pesticidas
organoclorados y organofosforados encontrados en las aguas de sus diecinueve estaciones de muestreo, desde
Salvajina hasta la Virginia (Cartago) en 421 km de recorrido.

Se encontraron concentraciones de organoclorados que sobrepasan los límites establecidos en los Acriterios
de calidad del agua@ establecidos por la EPA. Sobresalen el Aldrin y el Dieldrin, con valores máximos entre
0.3 - 0.5 Fg/L y el DDT y sus metabolitos, con valores máximos entre 0.89 - 1.250 Fg/L. Entre los
plaguicidas organofosforados sobresalen el metil paration, con un aporte casi del 90%, con valores hasta de
0.598 Fg/L. Dado que el Valle del Cauca es una zona agrícola, sería interesante desarrollar un inventario de
cultivos y plaguicidas así como estudio de concentración en peces y lodos de fondo para evaluar el proceso de
bioamplificación.

La alta utilización de plaguicidas en esta zona tiene influencia en el escurrimiento al Mar Caribe a través de
los Ríos Cauca y Magdalena como lo indican Herrera y Polanco (1995) en Los plaguicidas utilizados en los
últimos 45 años en Colombia.

La región de la Mojana es parte importante en la subregión geográfica denominada La Depresión Momposina.
Tiene un área de 476,000 ha y comprende los departamentos de Sucre (72%), Bolívar (16%), Córdoba (10%)
y Antioquia (2%).

El Laboratorio Nacional de Insumos Agrícolas B Lania del ICA participó mediante el convenio CORPOICA
B ICA B Uniandes en el proyecto Grado de contaminación de los recursos hídricos e ictiológicos de la
región de la Mojana
, determinando los niveles de plaguicidas organoclorados y organofosforados en muestras
de agua, suelos y peces recolectados en la zona en dos épocas.



68

Los resultados indican que en las muestras de agua tomadas no se detectaron residuos de insecticidas
organofosforados, ni carbámicos. Estos resultados confirman la poca permanencia de estos plaguicidas en
este sustrato dada su degradabilidad por hidrólisis.

En cuanto a los residuos de los insecticidas organoclorados, solo en una muestra 0.04 ppb de lindano,
insecticida de uso agrícola que fue retirado del mercado en 1993, y en 17 muestras de las 29 correspondientes
se detectaron trazas del insecticida clordano (menos de 0.5 ppb) otro producto prohibido en Colombia desde
1988. Estos resultados confirman, como era de esperarse dada la persistencia de los organoclorados, que a
pesar de la suspensión de su uso, residuos de estos productos permanecen por largo tiempo en muestras
ambientales.

En los peces de la zona fueron detectados solo residuos organoclorados, específicamente metabolitos de DDT.
En el primer muestreo todas las muestras contenían residuos de pp´DDE en niveles entre 1.6 y 0.6 ppb y en
las muestras del segundo muestreo se detectaron residuos de pp´DDD, con niveles de DDT total entre 30.9 y
1.4 ppb mostrando un incremento debido a la época de verano y con ella menor dilución (Torrado P., 1996).

Cortolima suscribió con Colciencias un convenio para llevar a cabo el Estudio ecológico y ambiental en el
departamento del Tolima
, parte del cual es el subproyecto sobre residuos de plaguicidas en fuentes de agua
cuya ejecución le fue encomendada al ICA mediante convenio suscrito con Cortolima.

En general las concentraciones de insecticidas organoclorados y organofosforados encontradas en las
muestras de agua son bajas, señalando que para estos dos grupos la determinación en aguas se hizo con
detector de captura de electrones, uno de los detectores más sensibles usados en el análisis por cromatografía
de gases.

Del total de muestras analizadas el insecticida que con mayor frecuencia se encontró, tanto en sedimentos
como en aguas fue el clorpirifos (32.2%, 77 muestras de un total de 239) lo que plantea una inquietud sobre el
uso de este organofosforado en la zona estudiada, ya que a pesar de que los niveles encontrados no fueron
muy altos, son indicadores de un uso generalizado, tal como lo confirma el hecho de que en 10 de las 18
encuestas levantadas por Cortolima en la zona, los agricultores informan sobre el uso de este producto,
principalmente en arroz y sorgo.

Siguen al clorpirifos en frecuencia de aparición en el total de muestras analizadas (239), los siguientes
insecticidas: mimetoato, DDT, dieldrin, B-BHC, lindano, endosulfan, malation, diazinon, aldrin (Torrado P.
y Londoño U., 1990).

Dentro de los estudios realizados de contaminación por plaguicidas específicamente en la Región Caribe
colombiana se encuentran: La Ciénaga Grande de Santa Marta (CGSM), que es el ecosistema laguno-
estuarino más importante de Colombia. Este sistema es considerado una trampa de sustancias orgánicas como
plaguicidas organoclorados, que son los mayores contaminantes de los sistemas acuáticos, por su poca o
ninguna degradabilidad y por ser capaces de afectar a todos los organismos, tanto animales como vegetales.
La CGSM se encuentra rodeada de una extensa floresta de manglar, representada principalmente por las
especies Rhizophora mangle y Avicennia germinans. El mayor desarrollo de los mangles se encuentra en el
costado este, que es el área de influencia de los ríos provenientes de la Sierra Nevada de Santa Marta. Es
importante resaltar que los residuos organoclorados que se absorben en las partes aéreas de las plantas
estuarinas pueden pasar a la red alimentaria y de esta forma amplificarse hasta llegar a las especies
consumidas por el hombre, convirtiéndose en un riesgo para la salud. Con esta justificación se realizó el
estudio Análisis de residuos de plaguicidas organoclorados en Rhizophora mangle y Avicennia germinans de
la Ciénaga Grande de Santa Marta y la Bahía de Chengue (Espinosa et al., 1995).


69


El objetivo de este trabajo fue determinar las cantidades de los residuos de plaguicidas organoclorados:
lindano, aldrin, pp´DDE, pp´DDD Y pp´DDT, en hojas de dos especies de mangle presentes en la CGSM y en
la Bahía de Chengue del Parque Nacional Natural Tayrona, escogida como referencia, bajo el supuesto de
tener un impacto ambiental menor.

Los compuestos que aparecieron en casi todas las estaciones y épocas de muestreo fueron: lindano que
alcanzó su mayor concentración (15.1 ng/g); heptacloro (15.9 ng/g) y aldrin (6.75 ng/g) todos en época seca.
La explicación puede ser que en época seca en la cual se registran los valores más altos de salinidad, las
plantas de mangle estarían sometidas a tensión por este factor, disminuyendo su capacidad de seleccionar el
tipo de iones que entran a las células, lo que produciría un aumento en la concentración de las sustancias
como los residuos de los plaguicidas organoclorados.

Es importante resaltar, que las plantas pueden tomar organoclorados de la atmósfera, ya que la zona bananera
aledaña a la CGSM es fumigada por vía aérea; la falta de control sobre este factor hace que aumente la
cantidad de plaguicidas en el ambiente, lo que probablemente explica las concentraciones elevadas en una
sola época y para una sola estación, como es el caso de los DDTs.

Teniendo como referencia un estudio de monitoreo realizado por el Centro de Investigaciones Oceanográficas
e Hidrográficas (CIOH) en 1993, y la disposición de los cultivos de arroz en la zona oriental de la Ciénaga
después de ese año, se realizó un nuevo Estudio de la contaminación por pesticidas en ecosistemas costeros
en el área de Cartagena, Ciénaga de la Virgen y zona agrícola adyacente
(Castro, 1997).

El estudio concluyó, que el suelo de la zona adyacente a la Ciénaga de la Virgen, utilizada durante algunas
décadas al cultivo de arroz, presenta compuestos organoclorados como DDT, DDD, DDE, heptacloro,
lindano, cuyos valores se encuentran entre 0.02 y 2.86 ng/g en la época seca y 0.07 y 21.0 ng/g en la época
húmeda. Por lo tanto la persistencia de estos compuestos, la continua aplicación y los metabolitos de
degradación siguen siendo vertidos a la Ciénaga tanto por arroyos de esta área como por efecto del lavado del
suelo o a través de canales de alcantarillado, fenómeno que se incrementa especialmente en la época de
invierno.

Los sedimentos presentan también DDT y sus metabolitos, lindano, heptacloro, metoxiclor y PCBs en
intervalos de concentraciones entre 0.030 y 3.831 ng/g. El lindano encontrado en los sedimentos presenta
valores relativamente bajos, 0.261 ng/g como máximo, si se le compara con el encontrado en la CGSM, 44.2
ng/g. Sin embargo, el pez analizado refleja resultados inquietantes al detectarse DDT, DDE, DDD y lindano
en concentraciones de 0.090 a 0.783 en ng/g, por ser un factor de riesgo para la población que lo consume
(Ramírez, 1985).

El Ministerio de Salud en desarrollo de la legislación de potabilización del agua, decidió realizar una
inspección en diferentes Acueductos Municipales para evaluar la presencia en el agua de consumo humano la
presencia de Trihalometanos (THMs). De otra parte y dada la evolución en cuanto al número de sustancias
plaguicidas utilizadas en la actualidad, el Ministerio de Salud incluyó igualmente la inspección en el agua a
nivel municipal, la evaluación de 28 plaguicidas diferentes a los contemplados en la legislación vigente en el
momento del estudio (Decreto 2105/83) y de amplia utilización en las actividades agropecuarias en el país.
En el momento de la terminación de este estudio, estaba vigente el Decreto No. 2105 de 1983 para aguas
potables, el cual establecía como límite máximo de plaguicidas totales para aguas potables, 0.1 mg/L; es decir,
aunque individualmente no se encuentren fijados los límites máximos para diferentes plaguicidas, su
contenido total no debe sobrepasar dicho límite.



70

En general, es difícil llegar a establecer conclusiones muy amplias, dadas las limitaciones del número de
muestras y por tratarse de un muestreo puntual en el tiempo. De otra parte, el muestreo en la mayoría de los
casos se realizó después de la época de mayor fumigación, por lo cual se puede afirmar que muchos de los
niveles hallados corresponden a los productos o sus metabolitos estables por varios meses.

Muchos de los picos de los cromatogramas no se identificaron, y todo indica que podrían tratarse de
carbamatos, organofosforados y triazinas. Los niveles de plaguicidas encontrados muestran que existen
varios productos entre ellos una concentración bastante alta de endosulfan beta, indicando por la poca
metabolización a endosulfan sulfato, una contaminación reciente. De igual manera, se encontró etilentiourea,
el metabolito del mancozeb. Llama la atención los niveles encontrados en pozos subterráneos (Cárcamo) en
la Universidad del Magdalena, ya que presentan contaminación múltiple y niveles altos (ver Tablas 35 A y B).

El Ministerio de Salud, como parte del objetivo de determinar las cantidades totales de contaminantes
descargados por las distintas fuentes provenientes de las actividades desarrolladas en los cultivos de flores en
la Sabana de Bogotá, contrató la realización de un estudio respecto al contenido de plaguicidas
organoclorados, organofosforados, carbamatos y ETU (etilentiourea) en aguas y material vegetal en el
Municipio de Madrid, Cundinamarca, tendiente a obtener a obtener la información más confiable y
representativa posible que le permita valorar el estado de la calidad fisicoquímica y biológica, en las
operaciones relacionadas con dicha actividad.

Los pesticidas organoclorados están presentes en todas las muestras de aguas en concentraciones que oscilan
entre 11.17 F/L y 0.01 F/L, estos valores están por debajo de los límites permisibles según el Decreto 2105/83
para aguas potables y 1594/84 para aguas naturales. Las muestras de material vegetal presentan
concentraciones mayores que las muestras de agua. Las concentraciones encontradas para pesticidas
organoclorados en material vegetal varían en el rango de 2.8 y 23.3 F/kg.

Los insecticidas organofosforados en las muestras de agua presentan concentraciones que oscilan entre 159.6
y 0.01 F/L. Otra muestra presenta la mayor concentración de fosforados con una concentración de 159.6 F/L,
este valor está por encima del límite permisible estipulado por el Decreto 1594/84 en 100 F/L.

El aldicarb y la etilentiourea no fueron detectados en ninguna de las muestras de agua, ni del material vegetal
en estudio.

Los bisdiocarbamatos de etileno actúan por un mecanismo que involucra la descomposición oxidativa del
producto químico en la superficie de la hoja, que podrían involucrar la formación de compuestos tales como la
etilentiourea (ETU), compuesto altamente tóxico a muy bajas concentraciones. Por esta razón, en este estudio
se consideró la determinación de la ETU como residual de los fungicidas etilebisditiocarbámicos (Ministerio
de Salud, 1995).

Los acueductos del país dependen en gran medida de la calidad de las fuentes de agua y el hecho de no
realizar una buena conservación de las cuencas y microcuencas, incluyendo el agua subterránea, los deja en
situación de alta sensibilidad. Según el estudio realizado por el Laboratorio Químico de Monitoreo ambiental,
por solicitud del Ministerio de Salud, en los países industrializados se emplean diferentes tecnologías para la
remoción de los contaminantes por sistemas de tratamiento no convencionales, por lo cual proponen la
instalación en los acueductos del país de un sistema de filtración con carbón activado granular, por
considerarlo el procedimiento mejor estandarizado, sin embargo, es bastante costoso.
Tabla 35A. Niveles de plaguicidas en acueductos (ríos) Colombianos (Fg/L).*


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Ríos





Plaguicida
Sinú
Turbo
Apartadó
Manzanares
Guatapurí
Montería
(Mamatoco)**
Valledupar






Etilentiourea
4.39
6.57
1.73
5.30
6.14






Endosulfan b
12.40

19.80
116.60
3.04






Endosulfan sulfato


30.20








3,4-Dicloroanilina



0.38
0.76






Metamidofos

40.30









Malathion


6.72
10.85
6.51






Clorpirifos











Monocrotofos




0.37






Oxadiazon

0.37









Propiconazol











Acido aminometil




8.50
fosfónico






Glifosato





Fuente: Ministerio de Salud y Laboratorio Químico de Monitoreo Ambiental; 1996.
Elaboración: Los autores.
*Los datos en blanco corresponden a valores no detectables (ND).
**Santa Marta.









Tabla 35B. Niveles de plaguicidas en acueductos (pozos) Colombianos (Fg/L).*



Pozos


Plaguicida
Sincelejo
Subterraneo Cárcamo U.
Magdalene**



Etilentiourea
(1.03 - 1.24)
2.98



Endosulfan b

30.20



Endosulfan sulfato





3,4B Dicloroanilina
(0.81 - 1.72)
0.42



Metamidofos





Malathion





Clorpirifos

2.80



Monocrotofos





Oxadiazon





Propiconazol

0.26



Acido aminometil fosfónico

6.80





72

Glifosato

Fuente: Ministerio de Salud y Laboratorio Químico de Monitoreo Ambiental; 1996.
Elaboración: Los autores.
*Los datos en blanco corresponden a valores no detectables (ND).
**Santa Marta.

En un reciente estudio elaborado por la Universidad de Antioquia comparan diferentes alternativas más
asequibles para la adsorción de organofosforados como el malation y organofosforados como el endosulfan
(thiodan), encontrando el mayor porcentaje de eficiencia de adsorción en el carbón vegetal con porcentajes de
99 % y 99.9 % respectivamente (ver Tabla 36).
Tabla 36. Evaluación de alternativas de adsorción de plaguicidas.



Material
% Adsorción Malation % Adsorción Endosulfan



Ladrillo
86
89



Carbón Vegetal
99
99.9



Mármol
99
98.6



Andisol
93
95
Fuente: Lopera, 1995.

La Corporación Regional para el Desarrollo Sostenible de Urabá (CORPOURABÁ), conjuntamente con la
Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia (durante el período febrero de 1995 a
junio de 1999), llevó a cabo El "Estudio Ambiental por Uso de Agroquímicos en la zona de Urabá B Eje
Bananero B", específicamente en los Municipios de Chigorodó, Carepa, Apartadó y Turbo, como una
herramienta para la formulación de planes de manejo, cumplimiento y contingencia aplicados a las
actividades de transporte (terrestre, marítimo, fluvial y aéreo), almacenamiento, formulación, envasado y
aplicaciones terrestre y aérea de dichas sustancias.

Para evaluar el impacto ambiental por agroquímicos en la zona de Urabá, se aplicó la matriz Batelle B
Columbus modificada con 55 factores de decisión agrupados en 15 componentes los cuales a su vez se
distribuyeron en cuatro grandes categorías ambientales: Parámetros físicoquímicos y bacteriológicos;
Contaminación ambiental por agroquímicos; Paisaje, Aspectos Estéticos y Aspectos de interés Humano.

El plan de ubicación del muestreo se realizó mediante el Sistema de Posicionamiento Global y de acuerdo con
la longitud del río, se seleccionó un número determinado de puntos de muestreo (estaciones) uniformemente
distribuidos a lo largo del cauce. Los plaguicidas seleccionados se pueden ver en la Tabla 37.

Tabla 37. Plaguicidas seleccionados para análisis en el laboratorio.
Nombre Genérico
Grupo Químico
Actividad Biológica
Clorpirifos Organo
fosforado
Insecticida
Fenamifos Organo
fosforado
Nematicida
Etoprop
Organo fosforado
Nematicida B Insecticida
Diazinon Organo
fosforado
Insecticida
Clorotalonil Carbonitrilo Fungicida

Terbufos
Organo fosforado
Nematicida B Insecticida
Fuente: Universidad de Antioquia y CORPOURABA, 1999.

Los sectores más comprometidos por contaminación de agroquímicos son los siguientes: el Tramo del río


73

En el estudio realizado por la Universidad de Antioquia y Corpourabá en los ríos León, Chigorodó, Carepa,
Vijagual, Zungo, Apartadó, Currulao y en diferentes estaciones en el Golfo de Urabá se encontraron niveles
importantes de etoprop, fenamifos y concentraciones menores de terbufos y clorotalonil; en el río Riogrande y
Turbo se encontraron niveles de etoprop, fenamifos y diazinon, y concentraciones menores de terbufos y
clorotalonil. Además se destacan las siguientes conclusiones: la cuenca hidrográfica del río León y sus
afluentes principales está siendo impactada negativamente por el uso y aplicación de agroquímicos en mayor
grado en el río Riogrande con (-264,817 A.I.U.), le siguen en su orden, el río León (-236,040 A.I.U), el río
Carepa (-215,070 A.I.U.), el río Apartado (-194,480 A.I.U.) y finalmente el río Chigorodó (-19,290 A.I.U.).
El índice para cada factor de decisión expresado en unidades de impacto ambiental (U.I.A.) se expresa
mediante la formulación matemática: U.I.A. - C.A. * U.I.P., donde U.I.A. - Unidades de impacto ambiental
para el factor de decisión; C.A. Valor de la escala de calidad ambiental y U.I.P. - Unidad de importancia del
factor de decisión.

León donde desemboca el río Carepa con un A.I.U. igual a -63,150; la Desembocadura del río Chigorodó al
León con un A.I.U. igual a -14,610; la Parte media del río Carepa con un A.I.U. igual a -112,900; la Parte alta
de la cuenca del río Apartadó con un A.I.U. igual a -99,880 y la Parte media del río Riogrande con un A.I.U.
igual a -96,690.

4. Programas Nacionales y Locales para el Monitoreo de la Calidad del Agua o de Otros Métodos
de Vigilancia del Medio Ambiente

La Ley 99 de 1993, creó el Ministerio del Medio Ambiente y elIDEAM.

El Programa de Fisicoquímica Ambiental del IDEAM, tiene por misión básica obtener periódicamente el
estado ambiental del país a nivel nacional, regional y local. El Programa genera las directrices y elementos
decisorios en las políticas ambientales del gobierno y produce información periódica sobre los indicadores
fisicoquímicos y bióticos básicos de los sistemas acuáticos continentales, cuencas aéreas, suelos y ecosistemas
en áreas críticas y de referencia, seleccionada de acuerdo con elementos como: uso intensivo de los recursos,
vulnerabilidad y recursos con bajas presiones de uso.

El Programa debe estar soportado por las redes nacionales, regionales y locales de calidad de agua, aire, suelo
y biota, las cuales pueden tener cubrimiento para el seguimiento y evaluación de los indicadores ambientales
de los recursos hídricos, atmosféricos, edáficos y bióticos de la Nación.

En los últimos 25 años se han realizado mediciones fisicoquímicas de las variables ambientales de los
recursos naturales del país, por parte de los laboratorios pertenecientes al sector institucional (núcleos de una
red ambiental), los cuales han originado estudios, diagnósticos e informes sobre los procesos de deterioro del
aire, agua, suelos y ecosistemas de alcance local, regional y nacional.

Los esfuerzos realizados no han logrado obtener una visión sistemática e integral de las variables que
determinan el conocimiento del estado ambiental del país y de las relaciones de causalidad entre las fuentes de
emisión de contaminantes o alterógenos, originadas por las actividades socioeconómicas y sus efectos sobre el
ambiente y la salud pública. La falta de homologación y acreditación de las metodologías de medición
ambiental ha dificultado su comparabilidad y también el alcance de las metas de fijar criterios y estándares de
calidad ambiental.

El IDEAM tiene la misión, de acuerdo con el Decreto 1277/95, de establecer el estado de la calidad ambiental
del territorio nacional fundamentado en una red básica con la participación de las redes locales y regionales
operadas respectivamente por los DAMAs y Corporaciones Regionales.


74


El Decreto 1600 fija como función al Programa de Fisicoquímica Ambiental del IDEAM y a su Laboratorio,
realizar la parametrización de la calidad ambiental del país, y le asigna funciones de centro de referencia de
los estudios ambientales en el contexto del SINA y la misión de homologación y acreditación de las
mediciones ambientales realizadas por los laboratorios ambientales y lo constituye en el nodo de la
información fisicoquímica y biológica ambiental de los procesos que afectan el ambiente de la nación.

Los datos e información ambiental constituyen insumos necesarios para la formulación de indicadores de
calidad ambiental, modelos predictivos, inicialmente de carácter descriptivo, posteriormente cuantitativos, en
la medida en que se logre interpretar los procesos generados por las diferentes actividades socioeconómicas
actuantes en los ámbitos acuáticos, aéreos, edáficos, ecológicos y de asentamientos humanos. Los anteriores
productos son necesarios para la toma de decisiones políticas del Ministerio del Medio Ambiente, las
Corporaciones Regionales, los DAMAs, y fuente de información para el SINA.

El tratamiento estadístico, incluye los estudios y los métodos analíticos empleados y el número de réplicas por
muestra analizados en la red de laboratorios ambientales con la coordinación del IDEAM.

El programa nacional de monitoreo de Química Ambiental, está diseñado con criterios de gestión ambiental
en zonas o regiones particulares, identificación de procesos de alteración de los recursos por relaciones de
causalidad (presiones), evaluación sistemática de la información necesaria solicitada por el SINA, viabilidad
del monitoreo frente a los efectos hipotéticos en la modificación de la calidad del recurso o sobre la salud
humana.

El Laboratorio Ambiental cuenta con una infraestructura física, instrumental y humana adecuada para el
análisis de plaguicidas en el agua; sin embargo, la realización de un monitoreo permanente de los diferentes
cuerpos de agua implica un esfuerzo de recursos humanos y económicos tanto para el muestreo como para el
análisis, que limitan esta labor.

En el momento actual no se están monitoreando plaguicidas por parte del IDEAM, pero el proyecto se está
implementando y se espera pronto comenzar la ejecución.

En el ámbito local, se notó el interés entre otras entidades de las Corporaciones Autónomas Regionales de la
Costa Caribe, especialmente Corpurabá, Cardique, Corpomojana, Corpamag, el CIOH e Invemar quienes han
venido realizando o contratando estudios en diferentes épocas para la verificación de la calidad de las aguas;
estos estudios se presentan en este documento. Sin embargo, se sugiere trabajar como laboratorios principales
los del CIOH e Invemar.

Ingeominas y el Ministerio del Medio Ambiente, conjuntamente con algunas Corporaciones Autónomas
Regionales, adelantan programas y estudios para conocer la disponibilidad y calidad de las aguas subterráneas
de algunos acuíferos importantes del país.

El Laboratorio Nacional de Insumos Agrícolas (LANIA) del ICA, en Tibaitatá, cuya función principal es
ejercer el control de calidad de fertilizantes, plaguicidas y plaguicidas biológicos. En el área de control de
calidad del laboratorio se analizan las características del ingrediente activo que garantiza el productor.
También cuentan con el área de residuos de plaguicidas, la cual presta servicios a terceros, fundamentalmente
como apoyo a las empresas particulares u oficiales (acueductos municipales, floricultores) para verificar el
contenido de plaguicidas en productos vegetales, aguas y suelos. De igual forma determina plaguicidas en
productos de cosecha para establecer el límite máximo residual, LMR.



75

5. Impactos en la Salud Pública y en el Medio Ambiente de Aguas Dulces y Costeras

Los plaguicidas son adversos por la toxicidad que producen en la salud de los seres vivos, la cual se presenta
según categorías de exposición, con lo cual se establece el tipo de intoxicación y sus manifestaciones. Los
plaguicidas pueden interactuar con el DNA y causar daños los cuales pueden ser registrados como
aberraciones cromosómicas (Cornjorth, 1983; Sognier 1979); éstas son una de las pruebas más sensibles y
útiles para identificar mutágenos, cancerígenos y teratógenos (Auletta y Abhby, 1987; Tennat et al., 1987).

Las actividades de formulación, fabricación, distribución y aplicación (aérea, terrestre y sanitaria), son las que
generan mayor riego sobre la salud humana. Se han demostrado efectos carcinogénicos, mutagénicos,
trastornos de la reproducción, teratogénicos; sin embargo, el efecto más devastador es el que causan al sistema
nervioso (manifestándose por ejemplo en neuropatías, encefalopatías, perturbaciones visuales, delirios,
convulsiones) (Repetto y Baliga, 1995).

La exposición a plaguicidas puede llegar a inducir aberraciones de tipo cromosómico (ambas cromátidas del
cromosoma presentan problemas); cromatídico (una sola cromátida presenta anormalidades); intercambio de
cromátidas hermanos y micronúcleos, registrados por estudios citogénicos. Algunos plaguicidas mutagénicos
evaluados son el paration, metil paration, deltametrin, triasofos, permetrin, dimetoato y lindano (evaluados
por Mohn, 1973; Bhuma y Pat, 1990; Maten et al., 1990; Velásquez et al., 1990; Barrueco et al., 1992;
Dolama, 1992; Poly et al., 1993).

Plaguicidas carcinogénicos evaluados son el aldrin, p, p-DDT, dieldrin, heptachlor, DDT, lindano, captan y
clordano (evaluados por Dean, 1972; Axelson y Sundell, 1974; Shirasha et al., 1976; Weisburger, 1982;
IARC, 1987).

Plaguicidas teratogénicos evaluados en Parma, conejos, hasmsters ratas y ratones son carbaril, captan,
difolatan, paraquat y aldrin (evaluados por Durham y Williams, 1972; Borgan et al., 1980; Thomas, 1980;
Gordon, 1981; Smith et al., 1982; Restrepo et al., 1988).

De todos los plaguicidas, los que mayor agresión ecológica causan son los organoclorados, motivo por el cual
muchos de estos agentes químicos han sido prohibidos en muchos países.

Según las conclusiones del estudio de la contaminación por plaguicidas organoclorados en la Ciénaga de la
Virgen de Cartagena, estos productos por los valores hallados en peces, sedimentos y algunas veces en aguas,
pueden penetrar al ser humano por tres vías: absorbida por el tubo digestivo; por el tracto respiratorio; y a
través de la piel por contacto directo, creando enfermedades de tipo hepático y neurológico (Castro, 1997).

La salud humana se puede ver alterada por diferentes vías de exposición a plaguicidas utilizados en forma
inadecuada, como patologías pulmonares en el caso de las vías respiratorias, diferentes dermatosis por
exposición de la piel, trastornos gastrointestinales y en general alteraciones del metabolismo que dependen del
producto y de la dosis de exposición. En general, los trabajadores de la región bananera de Urabá más
expuestos a los agroquímicos son los operarios encargados de producir las bolsas (0.01% de clorpirifos) para
la protección contra insectos y de embolsar los racimos de la fruta. En 1999 se atendieron 577 consultas
ocupacionales de las cuales las dermatitis ocupó la segunda causa, el 40.5% de los pacientes evaluados por
dermatitis fueron embolsadores; este mismo grupo registró el 17.5% de todas las consultas presentando como
primera causa la inhibición de los niveles de colinesterasa, seguida de la dermatitis (Seguro Social, 2000,
citado por AUGURA, 2000).



76

El glifosato, N-fosfonometil glicina es un herbicida en forma de ácido relativamente fuerte que reacciona con
las bases apropiadas para dar las sales de glifosato correspondientes; sus propiedades químicas son similares a
las de los ácidos amino diacéticos y da muchas de las reacciones de los -aminoácidos secundarios, pero su
baja solubilidad en solventes orgánicos dificulta la realización de éstos. La acción fitotóxica ejercida por el
glifosato se debe principalmente a la inhibición de la ruta del ácido shikímico (exclusiva de plantas y algunas
bacterias), deteniendo la biosíntesis de ácidos amino aromáticos por inhibición competitiva de la EPSP
Cintaza. Dicha competencia se lleva a cabo con la enzima fosfoenol pirúvico (PEP). Es prácticamente
atóxico para los animales y el hombre.

Las sales isopropilamínicas de glifosato como la formulación Roundup, han sido estudiadas en cuanto a
toxicidad letal aguda en peces e invertebrados. Comparando los resultados obtenidos por Folmar et al., (1976,
1979), Sacher (1978) y Hildebran et al.,(1982) quienes investigaron la toxicidad de los dos compuestos en un
amplio grupo de animales acuáticos (truchas, camas, ostras, camarones, langostas de agua dulce, cangrejos y
otros peces), Tooby (1985) se llegó a las siguientes conclusiones:
a) En la mayoría de los experimentos no hubo diferencia importante entre la DL50 a las 24h y 96h y su
relación indica que la supervivencia se incrementa en cuatro veces cuando la concentración del glifosato
disminuye en el 50%;
b) sin tenerse en cuenta las condiciones de experimentación, no parece existir gran diferencia en la
sensibilidad de varias especies de peces al glifosato;
c) tampoco hay gran diferencia en la sensibilidad al herbicida entre peces y macroinvertebrados, aunque los
crustáceos parecen ser menos sensibles que los peces;
d) el Roundup es más tóxico que el glifosato puro en peces; el surfactante sólo (POEA) es más tóxico que los
anteriores, lo que indica que los compuestos adicionados al herbicida puro, pueden modificar su toxicidad de
manera importante (Castaño P., 1996).

Los experimentos realizados en un buen número de especies de animales muestran que el glifosato es
relativamente atóxico. La toxicidad relativa (DL50) del glifosato y de su sal, isopropilamina en ratas son
ligeramente diferentes; 4.32 g/kg y 4.31 g/kg respectivamente.

Se realizó una aproximación a la clasificación toxicológica del Roundup, teniendo en cuenta sus efectos
letales sobre peces los resultados de los ensayos con tres especies de peces indicaron en todos los casos el
CL50/96 obtenido fue inferior a 5 ppm. Al comparar esta CL50/96 con la clasificación propuesta por Clark et
al. (1984), citada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) (1984), se tiene una
clasificación para el glifosato de categoría II (tóxica). En la legislación colombiana, la categoría II es
altamente tóxica, lo que no coincide con lo establecido actualmente de medianamente tóxico. Al profundizar
en los efectos de los plaguicidas sobre el medio natural, encontramos, por consiguiente, incongruencia sobre
las normas de clasificación que solo pueden ser resueltas a través de proyectos independientes de
investigación que conduzcan a establecer, con mayor rigor científico, los efectos de los agroquímicos sobre
los diferentes compuestos de las redes alimenticias (Jiménez D. y Puentes, 1994).

Las CL50/96, con base en los cuales se clasifica un producto, se toman de pruebas hechas con mamíferos. Sin
embargo, en el caso del glifosato comercial, éste como sustancia organo-fosfatada, afecta el funcionamiento
normal del sistema nervioso, al poseer una capacidad excepcional de inhibir la colinesterasa, que es una
enzima y biocatalizador clave en el metabolismo y la neurotransmisión. Al poseer los peces un nivel de
colinesterasa mayor al de la mayoría de mamíferos, son más duramente afectados que éstos, no pudiendo ser
comparables los efectos sobre los dos tipos de organismos, haciéndose necesario la elaboración de una
reglamentación y reclasificación de productos tóxicos, teniendo en cuenta otros organismos, incluyendo los
mamíferos y aves (Duvigneand, 1978; Garcés et al.; Acevedo, 1982; Monsalve, 1993).



77

El estudio del glifosato como herbicida seguro con poco o ningún impacto en la salud humana o en el medio
ambiente no está completo. Existen varias dudas con respecto a su uso, como: Objeciones a la reducción en la
clasificación del riesgo en EUA, desde un tipo carcinógeno clase D hasta la clase E (evidencia que no es un
carcinógeno en términos de salud humana) que se presentó en 1991 (EPA, 1991). Algunos estudios
ambientales en suelos selváticos en climas moderados y boreales sugieren que glifosato puede persistir
durante largos períodos, con tasas bajas de degradación y con efectos en las poblaciones microbianas,
micorrizas, nitrificación y desnitrificación (Carlisle y Trevors 1986; Rov et al., 1989; Tortensson et al., 1989;
Chakravsrty y Chatarpaul, 1990; Fenge et al., 1990; Stratton, 1990; Wardle y Parkinson, 1990). Estos efectos
parecen ser más graves en suelos anaeróbicos; la ausencia de cualquier forma de prueba experimental en los
efectos del glifosato sobre el medio ambiente natural de Colombia, sugiere que se debe tener mucho cuidado.
Los efectos directos que se observan en otros lugares también pueden presentarse en condiciones montañosas
tropicales, así como impactos indirectos que son muy difíciles de predecir (Contraloría General de la
República, 1995a).

En Colombia, el Inderena introdujo la utilización de bioensayos como un medio de evaluar los efectos de la
contaminación sobre organismos acuáticos, con la creación de un laboratorio de ensayos biológicos en el
Centro de Investigaciones Pesqueras en Cartagena. Algunas de las investigaciones realizadas por el Inderena
comprenden la toxicidad de efluentes de petróleo sobre algunas especies del río Magdalena (Escobar, 1975),
de pesticidas sobre especies ícticas continentales (Lara et al., 1977; Montoya G., 1981) y sobre
Macrobrachium acanthurus (Arévalo et al., 1981). Igualmente, la Universidad del Valle y la CVC han
realizado algunas pruebas de toxicidad con organismos acuáticos (Zúñiga, 1989).

La Universidad de Antioquia posee actualmente un Laboratorio de Ecotoxicología acuática, donde se efectúan
pruebas de toxicidad y ensayos biológicos desde hace cerca de cinco años. Dentro de sus investigaciones,
evaluó la toxicidad letal del clorpirifos sobre la mojarra plateada, Oreochromis niloticus. La selección del
pesticida se fundamentó en su amplio empleo en las zonas de cultivos comerciales de algodón, arroz, sorgo y
soya. Tanto la talla como el período de aclimatación mostraron tener influencia sobre la susceptibilidad de
Oreochromis niloticus al Clorpirifos. La CL50 (96 h) estimada a través del modelo Probit, fue de 0.0709 mg/L
para especímenes con un peso promedio de cuatro gramos.

Este proyecto constituye una etapa preliminar de una investigación aprobada por Colciencias, sobre la
bioacumulación de éste y otros pesticidas en el camarón de agua dulce y tilapia roja (Proyecto Colciencias
115 09-019-90; Determinación de los efectos subletales de bioacumulación de algunos pesticidas en el
camarón de agua dulce, Macrobrachium rosembergii, y tilapia roja, Oreochromis mossambicus albina x
Oreochromis niloticus) (Henao M., 1992).

El monitoreo genético permite la identificación de los peligros de exposición después de un corto período y
utilizando poblaciones pequeñas; mientras que en los estudios epidemiológicos tradicionales, que evalúan las
consecuencias en salud y que luego se expresan en los problemas de salud, se necesitan poblaciones muy
grandes y períodos de exposición crónica de mayor tiempo (de 10 - 20 años) (Hoyos, 1994).

6. Criterios para Establecer Plaguicidas de Mayor Interés para el Control de la Contaminación
del Medio Marino

Según un estudio realizado en el año 1997 por CORPOICA y financiado por el Ministerio del Medio
Ambiente denominado Ametodología de evaluación de los impactos ambientales generados por el uso de
plaguicidas@, se establecieron criterios para la evaluación de dichos impactos los cuales fueron ajustados
para la región del Caribe por un grupo de profesionales de entidades como CORPOICA , Ministerio del
Medio Ambiente, Fundepúblico, ANDI y Ministerio de Salud, las cuales se presentan en el Anexo 13.


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Como criterios para identificar el grupo de plaguicidas que potencialmente generan los mayores riesgos
ambientales en el medio marino se seleccionaron los siguientes:
Altos niveles de consumo en la Región del Gran Caribe.
Toxicidad.
Persistencia.
Bioacumulación.
Solubilidad en agua.

Se determinó elegir entre los plaguicidas con altos volúmenes de consumo (mayor de 100 TM al año) aquellos
que se encuentren en grupos de categoría toxicológica I, II y III (según la resolución 10834 del 25 de
noviembre de 1992 del Ministerio de Salud), ya que los primeros por su alta toxicidad crean un efecto
inmediato sobre el ambiente y los otros dos grupos por sus efectos a largo plazo pueden tener consecuencias
irreversibles.

Como criterios para la selección de los plaguicidas según su toxicidad, fueron escogidos los siguientes: a)
Toxicidad aguda y DL5O oral y dérmica en ratas, b) Concentración letal 50 (CL50) vía inhalatoria en ratas.

La Toxicidad aguda suele definirse como el estudio de los síntomas que experimentan los animales (reactivos
biológicos) después de la aplicación de una sola dosis de la sustancia test (vía oral, dérmica o inhalatoria), o
dosis múltiples en un período no mayor a 24 horas.

Un parámetro derivado de la toxicidad aguda, es la DL5O, el cual es un valor estadístico que representa la
dosis que produce la muerte en el 50% de una población de animales empleados en la prueba de laboratorio.

Los estudios de toxicidad son generalmente realizados en ratas o ratones, pero para algunos compuestos
químicos se ha demostrado que estas especies de animales no son los más adecuados; por tanto, la EPA ha
desarrollado una serie de guías para uso en los ensayos de plaguicidas y sustancias tóxicas que van a ser
sometidas a procesos regulatorios. Con este propósito, se emplean otras especies de animales y estudios como
los siguientes: toxicidad aguda vía oral y dietaria en aves, ensayo de reproducción aviar, toxicidad aguda por
contacto (abejas), irritación ocular y dérmica (conejo, cobayo), estudio de la CL5O en peces (trucha, bluegill,
salmón, bagre, entre otras especies), estudio de la CL5O, en 48 horas (Daphnia).
Tabla 38. Intervalos de dosis tóxicas en ciertos organismos y su ensayo correspondiente.



Organismo
Ensayo
Rango de Valores



Pájaros
DL5O aguda
100 - 500 mg/kg. b.w.*



Pájaros
CL5O dietaria (5 días)
500 - 1000 mg/kg. (food)



Mamíferos Silvestres
DL5O rata
100 - 500 mg/kg. b.w.



Peces
CL5O aguda (96h)
5 B 10 mg/L water



Daphnia
CE50 (48 h)
5 B 10 mg/L water



Abejas
DL5O oral aguda
50 B 100 Fg/bee
Fuente: FAO - EPA.
Tomado de: Valero (Novartis), 2000 (Seminario de plaguicidas, ICA, 2000).
*b.w: Peso corporal.

Generalmente los efectos observados en todos los ensayos de toxicidad, incluyen una disminución en la
supervivencia de los animales, o un aumento en el número de muertes, como también una reducción en el
crecimiento y alteración en el desarrollo, complementada con una reducción en la capacidad reproductiva,


79

cambios genéticos y defectos en los recién nacidos. También, se presentan cambios en los sistemas
corporales incluyendo el comportamiento. Cualquiera de estos efectos puede influenciar la habilidad de las
especies para adaptarse y responder a otros factores estresantes del ambiente y a las diferentes interacciones
entre las comunidades.

La FAO y la EPA reportan un listado de intervalos de dosis tóxicas para cualquier sustancia utilizando ciertos
organismos y su ensayo correspondiente, dentro de los cuales se espera no se presente ningún riesgo (ver
Tabla 38).

Por otro lado la contaminación de plaguicidas a los cuerpos de agua puede efectuarse a través de varias vías:
Por fumigación desde los aviones en el control de plagas forestales y agrícolas; pueden ser transportados por
los vientos y depositados desde la atmósfera, por medio de precipitaciones pluviales y los residuos de
pesticidas pueden llegar al agua por escorrentía superficial del suelo.

Cuanto mayor es la solubilidad en agua de un plaguicida, mayor es la cantidad del mismo que puede ser
transportado en disolución. En general se admite que cuando la solubilidad es mayor a 30 ppm, existe un
riesgo potencial de que el plaguicida alcance el agua subterránea (Canter, 1986).

La persistencia se puede evaluar con base en la vida media o el tiempo de desaparición del producto. Existen
valores críticos establecidos para determinar si un compuesto es persistente y al mismo tiempo evaluar su
potencial de lixiviación, bioacumulación y volatilización, los cuales se presentan después de que se ha
establecido un equilibrio y se ven influenciados de manera directa por factores climáticos como la temperatura
y el nivel de precipitación pluvial.

La persistencia se mide por medio del DT50, entendido éste como el tiempo que toma un pesticida para
descomponerse en la mitad de la cantidad inicial; también DT90 (ver Tabla 39).
Tabla 39. Persistencia de plaguicidas en los suelos.


Clasificacion
Vida media (días)


Baja persistencia
30


Moderada persistencia
30 B 100


Alta persistencia
Mayor de 100
Fuente: EXTOXNET pesticide information notebook, Cornell University.

Si el tiempo de vida media (t1/2) o el DT5O es muy corto, el compuesto va a desaparecer muy rápidamente del
ambiente sin causar ningún problema, sin embargo el compuesto se puede adsorber a las arcillas del suelo, a
los minerales o a la materia orgánica y convertirse así en un residuo no extractable; pero si presenta una alta
solubilidad en agua y las condiciones externas son propicias, se podrá mover rápidamente a través de ciertos
suelos. Tanto como se aleje de la superficie se alejará también de agentes degradantes como la luz del sol y
las bacterias y se descompondrá más lentamente teniendo mayor probabilidad de llegar a aguas subterráneas.

Los plaguicidas pueden adsorberse en la materia orgánica o conjugarse con ésta por medio de un enlace
permanente, lo que podría constituir una fuente permanente de contaminación ya que todos éstos son procesos
de equilibrio y el compuesto se va a liberar lentamente.

Bioacumulación significa un incremento en la concentración de una sustancia química en un organismo
biológico a través del tiempo, comparado con la concentración de la sustancia química en el ambiente. Los


80

compuestos químicos se acumulan en los organismos vivientes en cualquier momento posterior a la absorción
y se almacenan más rápido de lo que ellos se degradan o excretan.

Bioconcentración es el proceso de bioacumulación específica por el cual la acumulación de una sustancia
química en un organismo llega a ser mayor que su concentración en el aire, el agua o en el alimento que rodea
al organismo. Para los peces y otros animales acuáticos, la bioconcentración después de la absorción a través
de las branquias, es usualmente el más importante proceso de bioacumulación.

Las sustancias químicas que se disuelven fácilmente en grasas pero no en agua tienden a ser más lentamente
eliminadas por el cuerpo y por tanto tienen un mayor potencial de acumularse. Para ingredientes activos que
no son completamente degradables y son lipofílicos, se requiere realizar un ensayo de bioacumulación en
peces. Se debe evaluar el factor de bioconcentración (BCF), la cinética de absorción y la cinética de
eliminación. Los resultados obtenidos de los peces, no son extrapolables a otros organismos acuáticos, ya que
los mecanismos de metabolización y eliminación son diferentes. Pero si se dispone de los resultados en otros
organismos acuáticos, la evaluación es completada de acuerdo al esquema dado para peces.

En la Tabla 40 se relacionan los plaguicidas con mayor énfasis para el control de contaminación en el medio
ambiente marino, según una metodología elaborada por el Ministerio del Medio ambiente durante el año de
1996, para adelantar programas de seguimiento y monitoreo de plaguicidas y en la cual se tienen en cuenta
criterios como toxicidad, persistencia, bioacumulación, solubilidad en agua y clasificación química (Arias,
1997); sin embargo, esta metodología aún no ha sido validada.
Tabla 40. Lista preliminar de plaguicidas de mayor interés para el control de la contaminación del medio
a
m rino.






Plaguicida
Toxicidad
Persistencia Bioacumulación
Solubilidad en Clasificación
H2 O
química

Insecticidas






Carbaril
II y III (+)
M
Si
No
C






Clorpirifos
III (++)
M
Si
No
F






Carbofuran
I (++)
M
No
Si
C






Dimetoato
I (++)
B
No
Si
F






Endosulfan
I
M
Si
No
Cl






Endosulfan b

A









Endosulfan

A



sulfato






Metil paration
I (++)
M
No
Si
F






Metomil
I (++)
B
No
Si
C






Monocrotofos
I (+)
B
No
Si
F

Fungicidas






Captan
II (+)
B
No
No
C






Mancozeb
III (++)
M
No
No
C

Herbicidas






2,4 B D
II y III
B
No
No
Cl






Picloram
III (+)
M
No

Derivado de
Piridina






Propanil
III (+)
B
Si
Si
Amida


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(+) moderadamente tóxico para peces; (++) altamente tóxico para peces.
B = baja; M = media; A = alta.
C = Carbamato; F = Fosforado; Cl = Organoclorado.
Fuente: Arias, 1997 (Ministerio del Medio ambiente).

Otro método recomendado para el seguimiento y monitoreo de los plaguicidas y validado por la comunidad
económica europea, es el determinado por un convenio (OSPAR). Un análisis de evaluación de riesgo de
primer nivel deberá ser hecho con los plaguicidas para determinar si realmente éstos tienen o no problemas
(ANDI, 2000).

El laboratorio de residuos de plaguicidas del departamento de química de la Universidad Nacional utiliza para
el análisis de aguas el protocolo PIRI (Pesticide Impact Ranking Index), metodología Australiana del doctor
Kookana.

7. Sistema de Manejo de Emergencias y Contingencias

En la actualidad, el sistema de manejo de contingencias por derrames, incendios, fugas, explosiones, entre
otros, no se ha evaluado en la medida que no ha ocurrido una situación contingente de gravedad en el país,
que coloque en evidencia todas las debilidades que existen al respecto. Las empresas de plaguicidas cuentan
con sus propios planes de contingencia, sin embargo el nivel de coordinación con las instituciones no es el
más adecuado debido a que estas últimas aún no cuentan con la capacidad técnica, logística y operativa.

El Ministerio del Interior elaboró durante el año de 1996 el Plan Nacional de Contingencia contra derrames de
Hidrocarburos, Derivados y Sustancias Nocivas, en Aguas Marinas, Fluviales y Lacustres. Dicho plan tiene
como objetivo general dotar al Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres de una herramienta
estratégica, informática y operativa que permita coordinar la prevención, el control y el combate eficaz de un
eventual derrame de hidrocarburos, derivados y sustancias nocivas, en aguas marinas, fluviales y lacustres,
con la participación de entidades competentes en la materia como el Ministerio de Minas y Energía,
encargado de la formulación de la política de hidrocarburos, La Empresa Colombiana de Petróleos B
ECOPETROL, responsable de la política de hidrocarburos; la Dirección General Marítima, responsable del
control de contaminaciones en zonas marinas; el Ministerio del Medio Ambiente, responsable de la política
nacional ambiental; Asociación Colombiana de Petróleo, como representante del gremio petrolero;
Asociación Nacional de Industrias B ANDI, como representante del sector químico; el Consejo Colombiano
de Seguridad, promotor de la prevención de riesgos y control de emergencias relacionadas con la industria
química entre otras. El Plan Nacional de Contingencia tiene cobertura Nacional y por lo tanto cubre las
contingencias que afectan aguas marinas, fluviales y lacustres en todo el territorio nacional, las aguas
interiores, el Mar Territorial, zona económica exclusiva y los espacios marítimos y fluviales cubiertos por
convenios y acuerdos internacionales en que se haga parte (ver Anexo 14).

Recientemente la Oficina de Atención y Prevención de Desastres de la Presidencia de la República, desarrolló
el plan Nacional de Contingencias para el transporte de sustancias químicas, considerando las principales
zonas industriales y las vías de mayor tráfico de estas sustancias en el país.

En la actualidad se asume que el cuerpo de bomberos de cada localidad es la entidad encargada de atender
situaciones de emergencia; sin embargo, éstos no cuenta con un plan de operación y atención inmediata frente
a la contingencia. Su plan de acción fundamentalmente está dirigido a resolver las situaciones particulares
que se presenten en el momento; ellos aportan trajes especiales dotados con guantes y máscaras que evitan
cualquier contacto con la sustancia para poder manipularla en caso necesario. Tratan de conseguir
información técnica del producto, pero muchas veces no existe. Se apoyan principalmente en CISPROQUIM


82

o en Cistema para tratar de identificar los productos. Manifiestan su preocupación por esta falta de
información y entrenamiento y consideran necesario que se les capacite en este tema para minimizar riesgos y
poder atender esta clase de emergencias más eficientemente (Subdirección de Prevención, Estación de
Bomberos de Puente Aranda, Bogotá, septiembre de 2000).

La preocupación por los posibles riesgos y accidentes que se generen con el manejo de sustancias químicas en
general fue catalogada como alta; sin embargo la habilidad para manejar las situaciones es media o baja, esto
debido entre otros factores a falta de capacitación técnica del talento humano que tiene que ver con el manejo
de las sustancias químicas, así como la carencia de recursos financieros destinados de manera específica para
hacerle frente a la problemática (Perfil para la Gestión en Sustancias Químicas, 1998).

Dentro de las entidades encargadas de la atención de emergencias están: Consejo Colombiano de Seguridad,
cuya función principal es la de promoción y capacitación en seguridad ocupacional de las empresas afiliadas;
CISPROQUIM, entidad avalada por la Organización del Consejo Colombiano de Seguridad cuya función
principal es coordinar las actividades de atención de emergencias específicamente de productos químicos y
sustancias peligrosas dentro de las cuales están los plaguicidas; cuenta con empresas afiliadas a las cuales les
envía información y divulgación de planes de seguridad, así como un centro de información o biblioteca y una
página en internet denominada Cisred.

Durante la ocurrencia de emergencias el apoyo se centra en centros toxicólogicos previamente contactados,
como Bomberos y Cruz Roja. Respecto al manejo de planes de contingencia con plaguicidas utiliza la
información suministrada por las empresas productoras de plaguicidas afiliadas y otras informaciones
tomadas de internet. Solo funciona en Bogotá y cuando ocurren emergencias fuera de esta ciudad, la entidad
encargada de coordinar las acciones es el Comité Nacional de Emergencias a través de sus dependencias
departamentales, las cuales a su vez se comunican con CISPROQUIM.

En Bogotá, también existe Cistema, Centro de Información de Sustancias Químicas, Emergencias y Medio
Ambiente, perteneciente a la ARP Suratep. Coordinan las emergencias a nivel telefónico a partir de sus bases
de datos. Poseen las hojas de seguridad de la mayoría de plaguicidas las cuales tratan de enviar vía fax al sitio
más cercano de la emergencia.

Para poder afrontar y resolver adecuadamente una emergencia que involucre un derrame o incendio de
plaguicidas, debe establecerse un Procedimiento Operativo Normalizado, tal como un Plan Nacional de
Contingencia para el Manejo de Emergencias con Productos Químicos Peligrosos, en el cual se implementen
procedimientos operativos como: Primera Respuesta para el Manejo de Emergencias con Productos Químicos
Peligrosos (ver Anexo 15), el cual determina las primeras acciones que se deben realizar y establece cuatro
fases:
1. Evaluación (reconocimiento por visualización).
2. Documentación (identificación del producto)
3. Seguridad (infraestructura de equipos de protección para hacer el acercamiento)
4. Plan de acción y operativos generales.
Para lograr esto, se necesita la implementación de Programas de capacitación y ejercicios de entrenamiento
(National Response System- NRS, National Pesticide Telecomunications Network- NPTN).

8. Manejo de Desechos y Residuos Generados en las Diferentes Actividades del Ciclo de Vida de
los Plaguicidas

Los plaguicidas en desuso son almacenados y no pueden seguir utilizándose con los fines previstos o con
cualquier otro fin, por lo que deben ser eliminados. Un producto se ha deteriorado cuando: ha sufrido


83

cambios químicos y/o físicos que tienen como resultado efectos fitotóxicos en el cultivo al que está destinado,
o un peligro inaceptable pan la salud humana o el medio ambiente; ha sufrido una pérdida inaceptable de su
eficacia biológica a causa de la degradación de su ingrediente activo u otros cambios químicos o físicos; sus
propiedades físicas se han modificado hasta tal punto que no puede seguir aplicándose con el equipo de
aplicación habitual o estipulado.

Según la FAO, en Colombia existen unas 200 toneladas de DDT que fue adquirido para utilizarlo contra la
malaria; una cantidad importante la tiene almacenada el Ministerio de Salud en el Municipio de Honda y es
necesario hacer el inventario y definir un plan de acción para su manejo y disposición final.

En el Municipio de Codazzi, Cesar en la sede de la antigua sede de la Federación de Algodoneros existe un
enterramiento de plaguicidas organoclorados (DDE, DDT, endosulfan, hexaclorobenceno, toxafeno) y
organofosforados (metil paration y paration).

La compañía Geosísmica y Ambiente, fue contratada en 1997 por Corpocesar para hacer un estudio de
diagnóstico y propuesta de disposición final de los mismos; encontró contaminación en suelos y aguas
subterráneas. Se detectaron tres sitios dentro del antiguo colegio en los cuales hay evidencia de
enterramientos, con volúmenes a remover en las áreas afectadas del orden de 1900 m3.

Una vez evaluada la información, el estudio recomienda la remoción de los productos enterrados para ser
depositado en un relleno sanitario de alta seguridad. La recuperación del suelo se debe hacer mediante
biorremediación in situ a través de estimulación de bacterias.

En Caracolicito, se encuentran 620 canecas de metil paration y toxafeno, lo cual originó la realización de un
proyecto tendiente a proponer una solución, mediante la construcción de un incinerador (Universidad
Nacional de Colombia). Para atender esta situación, se analizaron como posibles alternativas el
confinamiento técnico, el tratamiento químico y la incineración a alta temperatura.

El estudio recomienda como alternativa más viable, la adaptación de un sistema de tratamiento técnico, que
consta de una cámara de combustión, dos cámaras de post-combustión y un sistema de purificación de gases.
Para validar la alternativa seleccionada, se diseñó y construyó un Horno Incinerador Piloto (HIP), con el cual
se mostró la posibilidad de realizar un proceso térmico con materiales de bajo costo.

Se determinó cómo al programar el uso a lo largo de la vida útil del horno, los precios por kg de material
incinerado son competitivos con los precios en el mercado internacional de disposición de residuos de
plaguicidas, haciendo este proceso económicamente factible (Martínez S. y Meza V., 2000).

El proyecto aborda el tema de los plaguicidas obsoletos en territorios de países en vías de desarrollo y
específicamente en Colombia, teniendo en cuenta las condiciones principalmente económicas que afecta la
adecuación de tecnologías para procesos de remediación y disposición de materiales peligrosos.

Sin embargo, este estudio no menciona las posibles consecuencias que se pueden originar por emisión de
dioxinas y furanos, ya que estos plaguicidas caducados pueden ser precursores de estas sustancias. Ante esta
problemática, la FAO aprobó recientemente un proyecto de asistencia técnica para la eliminación de
plaguicidas caducados en Colombia.

En la Universidad Javeriana se han realizado algunos estudios sobre la biodegradación de plaguicidas, entre
los cuales se pueden referenciar los siguientes: Determinación y degradación bacteriana de residuos de
plaguicidas en un cultivo de flores de una empresa floricultora de la sabana de Bogotá (Universidad Javeriana,


84

1991) y Biodegradación bacteriana de plaguicidas en una torre Biológica de tratamiento de aguas, la cual está
basada en los hallazgos de los géneros bacterianos: Escherichia, Enterobacter, Acinetobater, Citrobater,
Pseudomonas, Micrococcus y Bacillus;
obteniéndose como resultado que las bacterias con más capacidad de
degradación son Bacillus sp. y Pseudomona aeruginosa, que actúan con mayor eficiencia entre: Escherichia,
Enterobacter, Citrobacter, Acinetobacter y Micrococcus
(Universidad Javeriana, 1995).

Actualmente el Ministerio del Medio Ambiente en coordinación con la ANDI y Cementos Boyacá S.A., ha
realizado una prueba piloto en dos fases para la eliminación de envases plásticos de plaguicidas en hornos
cementeros. En la primera fase se determinaron las concentraciones de metales pesados (cadmio, mercurio,
arsénico, plomo, cromo, cobalto, níquel, vanadio, cobre, manganeso, antimonio y estaño), compuestos
orgánicos volátiles, material particulado, NOX, SOX y CO. En la segunda fase se determinó dioxinas y
furanos, teniendo en cuenta para ambas fases los límites máximos permisibles para la EPA y la Comunidad
Europea (Cardozo, et al., 1999).

En inmediaciones de la ciudad de Cartagena, en un predio donde funcionó una de las instalaciones de la
Federación Nacional de Algodoneros, se encontró en 1989 un entierro de plaguicidas que contenía entre otros
productos DDT, aldrin, dieldrin, metil paration, paration. toxafeno y aldicarb. Según estudios contratados por
el Banco de Colombia con entidades nacionales e internacionales la alternativa más viable desde el punto de
vista técnico, económico y ambiental era el confinamiento in situ, siguiendo las recomendaciones técnicas de
la EPA, debido a los grandes volúmenes de tierra contaminada, el riesgo mínimo de contaminación de un
acuífero salino presente en la zona y ausencia de infraestructura tecnológica en el país para su incineración.
Tabla 41. Algunas formas de disposición de desechos de plaguicidas.


Plaguicida
Disposicion de Desechos


Aldicarb
Biodegradación aerobia
Carbofuran
Paration


Endrin
Biodegradación anaerobia
Glifosato
Maneb



Incineración a:
Paraquat
592 - 613 °C
DDT
500 - 850 °C
Malation
650 - 715 °C
Carbaril
678 B 724 °C
Zineb
690 B 840 °C
Clorinados
900 B 1100 °C


Carbaril
Alcalinización con óxido de calcio ó
Carbofuran
hidróxido de sodio.
Fenitrotion
Kepone


Metamidofos
Acidificación con ácido muriático.


Clorpirifos
Oxidación con hipoclorito de sodio o
hipoclorito de calcio.


Aldrin (pequeñas cantidades)
Confinamiento de alta seguridad.
Cipermetrina (pequeñas
cantidades)


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Fuente: Smith and Helmick, 1991.

Entre los factores que determinan el grado de peligro de los plaguicidas en desuso se incluyen los siguientes:
Volumen de los plaguicidas, estado de los recipientes, envases e importancia de la pérdida; toxicidad de los
productos; comportamiento del producto en el medio ambiente (persistencia, movilidad en el suelo,
solubilidad en el agua, volatilidad); lugar de almacenamiento y material del piso (grado de permeabilidad);
proximidad a zonas densamente pobladas (algunos almacenes están situados en zonas urbanas); nivel de las
aguas subterráneas y proximidad del lugar de almacenamiento a masas de agua (instalaciones de riego, ríos o
puertos).

Las existencias de plaguicidas en desuso, especialmente si sus envases pierden o están deteriorados, deben ser
confinadas y eliminadas de inmediato. Lamentablemente, no existen métodos económicos para eliminar
fácilmente los plaguicidas. Existen varios métodos que no deben utilizarse, como la quema al aire libre o el
enterramiento, teniendo en cuenta que podrían causar graves daños a la salud pública y al medio ambiente.

Por lo que respecta a los métodos de eliminación disponibles (ver Tabla 41), la situación es distinta si las
cantidades del producto que ha de eliminarse son grandes o pequeñas. Los métodos de eliminación para
grandes cantidades son más limitados porque las necesidades de adoptar medidas de seguridad son mayores.
El que una cantidad se defina como grande o pequeña depende de los peligros para la salud y el medio
ambiente que entraña el producto.

Entre los métodos de eliminación que pueden aceptarse dependiendo del tipo de producto y de las
circunstancias locales se pueden mencionar: La incineración controlada a altas temperaturas, hornos de
cemento con altas especificaciones técnicas, confinamiento in situ dependiendo de las condiciones
hidrogeológicas, el tratamiento químico y la eliminación en países industrializados, cumpliendo las directrices
del Convenio de Basilea.


G. EFICIENCIA DE LOS PROGRAMAS, POLÍTICAS Y REGULACIONES SOBRE EL REGISTRO DE
PLAGUICIDAS Y PARA EL CONTROL DE LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL Y LA PROTECCIÓN DE LA
SALUD PÚBLICA


1. Legislación y Reglamentación

Como se menciono en el B.1 la legislación y reglamentación de los plaguicidas está encargada de los
ministerios del Medio Ambiente, Salud y Agricultura y Desarrollo Rural.

La regulación de los plaguicidas en Colombia ha estado enmarcada en medidas de regulación directa (o de
comando y control) por parte del Estado, las cuales han obedecido en cierto orden a la influencia de medidas
similares que se han tomado en algunos países industrializados, como los Estados Unidos, pero sin tener en
nuestro país la misma capacidad de regulación y control (Peinado et al., 1997).

Ello obedece a varios factores: a) Gran número y dispersión de las normas que deben hacer cumplir muchas
instituciones; b) Asignación de escasos recursos tanto técnicos como logísticos para la vigilancia y el control;
c) Falta de coordinación institucional; d) Particularización de las normas; e) Desconocimiento de las normas
en el ámbito regional y local; f) reestructuraciones permanentes de las entidades que generan confusión en
cuanto a competencias.



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El proceso de descentralización del país se ha caracterizado por su falta de planeación, lo cual ha generado
confusión en el cumplimiento de las normas a nivel regional y local. Esto aunado a la aparición de nuevos
organismos de control como las CAR=s, ha dificultado la delimitación de funciones en el marco del Decreto
1843 de 1991, que continúa vigente.

El Plan de Desarrollo del actual gobierno, definió su componente ambiental a través del Proyecto Colectivo
Ambiental, el cual busca enfrentar la situación de crisis en que se encuentra el país, básicamente por haber
debilitado los dos pilares en que sustentaba su desarrollo, como son el mejoramiento de la calidad de vida y la
construcción de un entorno de paz.

El Proyecto Colectivo Ambiental define dentro de sus objetivos específicos, dinamizar el desarrollo urbano y
regional sostenible, y por otra parte contribuir a la sostenibilidad ambiental de los sectores. Para el
cumplimiento de estos objetivos se definieron programas prioritarios; tales como:


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Agua: Las políticas de este programa se dirigen, en conjunto, a avanzar en el ordenamiento,
manejo adecuado y recuperación de los ecosistemas continentales y marinos. En los primeros,
aumentando la capacidad de regulación de agua en las cuencas hidrográficas y en ambos,
promoviendo la eficiencia y sostenibilidad en su uso, y reduciendo los niveles de contaminación
y los riesgos. Se continuará trabajando en programas regionales de manejo y recuperación de
ecosistemas marinos y costeros, con énfasis en la protección de ecosistemas y especies, uso
sostenible de los recursos y en la prevención y control de fuentes terrestres de contaminación
marina.
Biodiversidad: La política que orienta el programa de Biodiversidad apunta a la conservación y
restauración de áreas prioritarias de ecosistemas forestales y no forestales en ecorregiones
estratégicas y a la protección de especies amenazadas y de distribución limitada. Busca además,
fortalecer los sistemas de conocimiento e innovación sobre los componentes y usos de la
biodiversidad, y optimizar sus beneficios sociales y económicos, fortaleciendo la capacidad
tecnológica, de manejo y negociación por parte del Estado y de la sociedad.
Bosques: La política del programa bosques tiene como objeto principal avanzar en la
conservación y restauración de áreas prioritarias en ecorregiones estratégicas. En este contexto,
busca promover e incentivar la acción conjunta del Estado y la sociedad civil en la conservación
y el uso sostenible de los bosques, la reforestación, la restauración ecológica y el establecimiento
de plantaciones productoras que generen beneficios económicos y sociales a la comunidad.
También busca fortalecer su incorporación a la economía nacional y al mejoramiento de la
calidad de vida de la población. En el marco de este programa tendrá prioridad la creación de
paquetes tecnológicos para los diferentes tipos de reforestación, tales como la industrial, de
protección de aguas y suelos y para combustibles, entre otras.
Sostenibilidad de los procesos productivos endógenos: La política que guía este programa tiene
por objeto impulsar y fomentar el uso sostenible de la diversidad biológica y el patrimonio
cultural en los procesos de conservación, para beneficio económico y social de las regiones,
como estrategia para el fortalecimiento del desarrollo endógeno regional. En el contexto de este
programa, tendrán prioridad las acciones dirigidas a conservar, fortalecer y enriquecer los
conocimientos sobre usos de especies promisorias, prácticas tradicionales y tecnologías
alternativas, asociadas a los sistemas de conservación y producción local y regional.
Calidad de vida urbana: La política que orienta este programa se dirige a prevenir y controlar los
factores de deterioro de la calidad ambiental en las áreas urbanas de mayor dinámica poblacional
y económica; promover la adopción de modelos de desarrollo urbano sostenibles, acordes con las
condiciones particulares de los asentamientos humanos; atender las necesidades ambientales
colectivas, y proteger y consolidar su capital natural. Teniendo en cuenta el gran problema de
basuras que tiene el país, se dará apoyo a los proyectos tecnológicos y de manejo integrado,
reciclaje y rehuso de los residuos sólidos y peligrosos. Así mismo, tendrán prioridad los sistemas
de prevención, control y monitoreo de la contaminación hídrica y atmosférica, con énfasis en la
reducción de contaminación por fuentes móviles y al desarrollo y uso de tecnologías de mayor
rendimiento energético y bajo desperdicio.
Producción más limpia: La orientación de esta política se dirige a promover la producción más
limpia en los sectores dinamizadores de la economía y con mayor impacto ambiental. Se destaca
de manera especial la minería y en segundo lugar sectores como el energético, industrial,
turístico, agropecuario y la construcción. Se dirige, igualmente, a incorporar la dimensión
ambiental en el desarrollo de la infraestructura nacional y en el crecimiento de los sectores de la
economía, con miras a promover su sostenibilidad.
Mercados Verdes: Esta política está dirigida a incentivar la producción de bienes y servicios
ambientalmente sanos y a incrementar la oferta de servicios ambientales competitivos en los


88

mercados nacional e internacional, garantizando el reconocimiento de los derechos intelectuales
y de país de origen a que haya lugar.

De otro lado, desde el punto de vista de la participación de la comunidad, se puede afirmar que la comunidad
en general había sido excluida de los temas ambientales y que el intercambio de la información al respecto,
involucraba únicamente a la autoridad ambiental y al interesado en obtener el permiso o licencia ambiental.
Un avance importante en la Legislación fue la promulgación de la Constitución de 1991, que siguió los
principios de la democracia participativa y dejó a un lado la representativa.

Siguiendo estas directrices, la Constitución estableció, entre otras, la obligación de involucrar a la comunidad
en la toma de decisiones ambientales (Artículo 79) y la de convocar a consultas populares para la toma de
decisiones que conciernen al municipio (Artículo 311); pero quizás lo más importante es que lo dotó de los
instrumentos para lograr su participación. Estos mecanismos de participación, judiciales y administrativos y
de creación tanto constitucional como legal, que pueden utilizarse frente al problema del mal uso y manejo de
los plaguicidas (Mora P., 1994) son:
Acción de tutela: esta acción es de creación constitucional y busca la protección inmediata de los
derechos constitucionales fundamentales, como la vida y la salud de las personas; cuando se
afecta el derecho de gozar de un ambiente sano, y como mecanismo transitorio y provisional
mientras se interpone una acción judicial de fondo. Esto significa, que cuando nos encontramos
frente al problema de los plaguicidas, la acción de tutela puede ser utilizada por cualquier
ciudadano afectado.
Acción Popular: las acciones populares son los mecanismos idóneos para la defensa de los
derechos colectivos, como por ejemplo el medio ambiente. Se encuentran consagrados desde el
Código Civil, principalmente en el artículo 1005 (para la defensa de los bienes de uso público) y
2356 (acción popular de daño contingente). A diferencia de la acción de tutela, puede ser
iniciada a través de abogado, sin que el ciudadano que la ejerza tenga que demostrar que ha sido
afectado directamente. La acción popular entonces precede para la defensa del medio ambiente
(Ley 9 de 1989 y Ley 99 de 1993), cuando han sido afectados por ejemplo con la producción o
utilización de plaguicidas.
Acción de cumplimiento: es de reciente creación Constitucional y puede intentarse para buscar el
cumplimiento de las leyes y los actos administrativos. El tema de los plaguicidas se encuentra
reglamentado en el Código Sanitario, pero específicamente en el Decreto 1843 de 1991 y en el
numeral 8 del artículo 52 de la Ley 99 de 1993.
Intervención en los trámites administrativos de expedición de licencias ambientales: de
conformidad con el artículo 69 de la Ley 99 de 1193, cualquier persona puede intervenir en el
trámite administrativo de expedición de licencias ambientales, sin necesidad de demostrar interés
alguno. En este orden de ideas, la Ley, establece la obligación de obtener licencia ambiental para
la producción e importación de plaguicidas y de aquellas sustancias, materiales o productos
sujetos a controles por virtud de tratados, convenios y protocolos internacionales. De tal manera
que cuando se inicie este trámite administrativo, cualquier persona podrá intervenir a través de la
realización de una audiencia pública o el ejercicio del derecho de petición.
Acción de nulidad: cualquier persona puede presentar una acción pública de la nulidad contra los
actos administrativos que concedan, modifiquen o revoquen una licencia ambiental (Artículo 73
de la Ley 99 de 1993). De manera que cuando la presente irregularidad es la expedición de una
licencia ambiental para la producción o importación de plaguicidas, cualquier persona podrá
solicitar la nulidad del acto administrativo y que se subsane la irregularidad.



89

En el ámbito internacional, Colombia hace parte de un gran número de acuerdos, convenciones y protocolos
para la protección de la biodiversidad, el medio ambiente, la salud y el manejo adecuado de las sustancias
químicas, a continuación se resume algunos de estos acuerdos:
Código Internacional de Conducta para la Distribución y Uso de Plaguicidas, es un instrumento
jurídico aprobado por la FAO, el cual tiene como objetivo promover las prácticas que fomenten
el uso seguro y eficaz de los plaguicidas, lo que implica entre otras cosas la reducción al mínimo
de los efectos perjudiciales para los seres humanos y el ambiente y la prevención del
envenenamiento accidental provocado por una manipulación impropia de los mismos.
Convenio de Rotterdam, cuyo objeto es promover la responsabilidad compartida, los esfuerzos
compartidos de las partes en la esfera del comercio internacional de ciertos productos químicos
peligrosos, a fin de proteger la salud humana y el medio ambiente frente a posibles daños y
contribuir a su utilización ambientalmente racional, facilitando el intercambio de información
acerca de sus características, estableciendo un proceso de adopción de decisiones sobre su
importación y exportación y difundiendo sus decisiones a las partes. A este respecto, el país aún
no ha ratificado este convenio, ni tampoco ha definido el proceso de evaluación de la
información y la autoridad designada para la toma de decisiones.
Convención de RAMSAR del 2 de febrero de 1971: Esta convención es un tratado
intergubernamental que promueve la cooperación internacional en lo que se refiere a los hábitats
de humedales. El objetivo principal de la convención es impedir la pérdida de los hábitats de
humedal y asegurar su conservación. En Colombia el Congreso de la República, mediante la Ley
357 del 21 de enero de 1997, adhirió al país a la convención de Ramsar y posteriormente la
embajada de Colombia ante la Unesco realizó la adhesión protocolaria del país a la convención
de Ramsar, el 18 de junio, que rige a partir del 18 de octubre de 1998.
Convención sobre el comercio internacional de fauna y flora silvestre (CITES) del 3 marzo de
1973: Ratificada por Colombia mediante la Ley 17 de 1981.
Convención para la protección del patrimonio mundial cultural y natural del 23 de noviembre
de 1973: Ratificada por Colombia mediante la Ley 45 de 1983.
Convenio para la protección y desarrollo del medio marino en la región del gran Caribe, del 24
de marzo de 1983: Ratificado por Colombia mediante la Ley 56 de 1987.
Protocolo relativo a las áreas de Fauna y flora silvestre especialmente protegidas en la región
del gran Caribe (SPAW) del 18 de enero de 1990: Ratificado por Colombia mediante la Ley 56
de 1987.
Cumbre de La Tierra (1992): La cual se llevó a cabo en Río de Janeiro el 14 de Junio de 1992 y
se le conoce como Agenda 21 o Cumbre de Río y en la cual se establecen compromisos
ambientales internacionales relacionados con el Fomento de la Agricultura y del Desarrollo Rural
Sostenible, Conservación de la diversidad biológica, Manejo de Aguas, Fortalecimiento del papel
de los agricultores, Gestión Ecológicamente Racional de los Desechos Peligrosos, Protección y
Fomento de la Salud humana. Por otra parte, la Agenda 21 pone de manifiesto, Alos Estados
convienen en que, para apoyar las medidas que tomen los países en desarrollo en el cumplimiento
de ese compromiso (proteger y preservar el medio marino de todas las fuentes de contaminación,
incluidas las actividades realizadas en tierra), será preciso que se suministren recursos financieros
adicionales, por conducto de los mecanismos internacionales apropiados, y se cuente con acceso
a tecnologías menos contaminantes y a las investigaciones pertinentes.
Protocolo para controlar la contaminación marina procedente de fuentes y actividades
terrestres, 1992: Se desarrolló en 1992 para la Revisión de las Leyes nacionales e internacionales
y los Programas de acción existentes. Igualmente se convino lo siguiente: Aplicar criterios de
prevención, precaución y previsión para evitar la degradación del medio marino; Evaluar
previamente las actividades con posibles efectos perjudiciales al medio marino; Integrar la
protección del medio marino en las políticas generales pertinentes; Establecer incentivos


90

económicos para aplicar tecnologías limpias e incorporar los costos ambientales, como el de que
contamina paga y Mejorar el nivel de vida de las poblaciones costeras, sobre todo de los países
en desarrollo, a fin de contribuir a la reducción de la degradación del medio costero y marino.
Decisión 18/32 del Consejo de Administración del PNUMA de Mayo de 1995: Acuerdo para
adoptar medidas internacionales y elaborar un instrumento mundial, jurídicamente vinculante,
que complemente otras medidas internacionales y regionales para la reducción y/o eliminación de
las emisiones, descargas, intencionadas o no, y, cuando proceda, la eliminación de la fabricación
y el uso, así como del tráfico ilícito, de contaminantes orgánicos persistentes, POP´s (Persistent
Organic Pollutants) enumerados en la decisión 18/32 del Consejo de Administración del
PNUMA, respecto de los cuales se haya demostrado científica y técnicamente la necesidad de
adoptar medidas, teniendo en cuenta los principios de la declaración de Río, en particular el
principio 15.
Conferencia intergubernamental para la adopción de un Programa de acción mundial para la
protección del medio marino frente a las actividades realizadas en tierra. (PNUMA,
Washington, 23 de 0ctubre al 3 de noviembre de 1995): El objetivo de este programa es el de
prevenir la degradación del medio marino derivada de actividades realizadas en tierra facilitando
el cumplimiento de la obligación que tienen los Estados de preservarlo y protegerlo. Está
concebido para prestar asistencia a los Estados en la adopción individual o conjunta, con arreglo
a sus políticas, prioridades y recursos, de medidas encaminadas a prevenir, reducir, controlar y/o
eliminar la degradación del medio marino, así como a lograr que se recupere de los efectos de las
actividades realizadas en tierra. La consecución de los objetivos del programa de acción
contribuirá a mantener y, llegado el caso restaurar la capacidad productiva y la diversidad
biológica del medio marino así como asegurar la protección de la salud humana y a fomentar la
conservación y utilización sostenible de los recursos marino vivos.
Convención sobre la Diversidad Biológica del 5 de junio de 1992: el Convenio sobre Diversidad
Biológica (CDB) entró en vigor el 29 de diciembre de 1993 y ha sido ratificado por mas de 165
países, entre ellos Colombia (ley 165 1994). Este convenio proporciona, por primera vez, un
marco jurídico convenido internacionalmente para acciones concertadas de preservación y
utilización sostenible de la diversidad biológica.
Convenio de Basilea, ratificado mediante Ley 253 de 1996 sobre el control de los movimientos
transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, dentro de los cuales se incluyen los
desechos corrientes resultantes de la producción y la utilización de biocidas y productos
fitofarmaceúticos. Igualmente se incluyen como desechos aquellos que tengan como
constituyentes, diferentes elementos o compuestos químicos considerados contaminantes.
Protocolo de Montreal el cual propone la implementación de un programa para sustituir las
sustancias agotadoras de la capa de ozono, entre ellas el bromuro de metilo.
Decisión 436 Norma Andina de junio de 1998, por la cual Colombia, con los demás países de la
región, definen mecanismos para armonizar las normas de registro y control de plaguicidas
químicos de uso agrícola y contribuir en el mejoramiento de las condiciones de producción,
comercialización, utilización y disposición final de desechos que permita elevar los niveles de
calidad, eficacia y de seguridad para la salud humana y el ambiente. Esta decisión entrará en
vigor una vez sea aprobado conjuntamente el manual técnico.
Decisión 344 y 486 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena sobre Régimen Común de
Propiedad Industrial.
Convenio de Bioseguridad, firmado en enero de 2000 en Canadá, en la cual actuó el Ministro de
Medio Ambiente de Colombia como secretario general y de donde surgió el protocolo de
bioseguridad de Cartagena, firmado por 41 países.

2. Infraestructura
Institucional


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Los Ministerios del Medio Ambiente, Salud y Agricultura cuentan con sedes propias en Bogotá, teniendo
funcionarios designados para la evaluación ambiental, toxicológica y agronómica de los productos. Estas
entidades cuentan con institutos de investigación adscritos; para el caso del Ministerio del Medio Ambiente se
encuentra IDEAM, INVEMAR, Instituto SINCHI, Instituto de Investigaciones del Chocó Biogeográfico y el
Instituto Alexander von Humboldt; por su parte el Ministerio de Salud cuenta con el Instituto Nacional de
Salud y el Instituto para la Vigilancia de Medicamentos y Alimentos INVIMA; por último el Ministerio de
Agricultura cuenta con el ICA, CORPOICA, DRI, Instituto Nacional de Adecuación de Tierras (INAT),
Instituto Nacional para la Reforma Agraria INCORA, Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura INPA.

A su vez estos Ministerios se apoyan en el orden regional a través de las 34 Corporaciones Autónomas
Regionales y de Desarrollo Sostenible, las Secretarías Departamentales de Salud y Agricultura, las Unidades
Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria UMATAS y las regionales del ICA y en algunos casos de
CORPOICA.

En relación con los mecanismos de coordinación para el control de los plaguicidas, el Decreto 1843 de 1991
establece un Consejo Nacional de Plaguicidas, en donde participan las principales entidades del orden central
y a su vez establece Consejos Departamentales de Plaguicidas, en donde tienen participación las entidades
regionales. Sin embargo la operatividad del Consejo a nivel nacional no se da en la actualidad y en el caso
regional funcionan de manera esporádica, principalmente en Antioquia y la zona cafetera.

Desde el punto de vista del Mar Caribe, el apoyo institucional se encuentra representado en entidades como
Corpourabá, CVS, Corpomojana, Cardique, Corpoguajira, CRA, Coralina, Corpocesar, Corpamag, Carsucre,
Dadima, Dagma, Damarena, INVEMAR, CIOH, la DIMAR, las Secretarías Departamentales de Salud y de
Agricultura de Antioquia, Córdoba, Bolívar, Cesar, Guajira, Atlántico, San Andrés y Providencia, Magdalena
y Sucre, así como las regionales del ICA en estos departamentos.

En el país existen laboratorios tanto oficiales como privados con los equipos y personal científico para
muestreo y análisis de plaguicidas en los diferentes compartimentos ambientales.

En el Laboratorio de Fisicoquímica Ambiental del IDEAM dentro de sus funciones tiene el programa de
acreditación de Laboratorios Ambientales. Actualmente hay inscritos 80, de los cuales varios han manifestado
tener la infraestructura de equipos para análisis de plaguicidas (GC con ECD y/o NPD) y/o (HPLC). Otros
laboratorios no inscritos en el programa tienen la capacidad analítica y de hecho han realizado o realizan
actualmente análisis de plaguicidas, los cuales se referencian en el Anexo 18.

Dentro de los laboratorios oficiales a nivel nacional, con funciones definidas están los siguientes: El
Laboratorio Nacional de Insumos Agrícolas (LANIA) del ICA, en Tibaitatá, cuya función principal es ejercer
el control de calidad de fertilizantes, plaguicidas y plaguicidas biológicos. En el área de control de calidad del
laboratorio se analizan las características del ingrediente activo que garantiza el productor. También cuentan
con el área de residuos de plaguicidas, la cual presta servicios a terceros, fundamentalmente como apoyo a las
empresas particulares u oficiales (Acueductos municipales, floricultores) para verificar el contenido de
plaguicidas en productos vegetales, aguas y suelos. De igual forma determina plaguicidas en productos de
cosecha para establecer el límite máximo residual, LMR.

El Laboratorio Toxicológico del Ministerio de Salud: su función es otorgar el concepto toxicológico, que
establece las características toxicológicas para el registro de los importadores o productores del plaguicidas de
acuerdo con el Artículo 13 del Capítulo III del Decreto 1843 de 1991 del mismo Ministerio.



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El Laboratorio de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud hace parte de la Subdirección de
Epidemiología y Laboratorio Nacional de Referencia. Allí están conformados dos grupos: Red e
Investigación. El grupo Red involucra los laboratorios de las diferentes seccionales de salud para la vigilancia
de plaguicidas, de acuerdo con el programa VEO, o vigilancia epidemiológica de organoclorados,
organofosforados y carbamatos; se hacen análisis en muestras biológicas tendientes a detectar la afectación de
la salud de la población; esta capacidad analítica se adaptó para el análisis de plaguicidas residuales en aguas.

Actualmente está participando en el programa de vigilancia epidemiológica para plaguicidas prohibidos o en
desuso y principalmente estudiando la posibilidad de hacer análisis de glifosato, por exigencia del Ministerio
del Medio Ambiente a los organismos de Estupefacientes.

El grupo de investigación realiza nueve programas, uno de los cuales es el de plaguicidas. Dentro de él,
actualmente realizan investigaciones relacionadas con la floricultura en la Sabana de Bogotá y Antioquia.
Este laboratorio, realiza análisis de plaguicidas para aguas potables pero en forma no rutinaria.

Es muy importante reseñar el nuevo Laboratorio de Residuos de Plaguicidas, ubicado en el Departamento de
Química de la Universidad Nacional. Este laboratorio participa en un proyecto interdisciplinario con la
Facultad de Agronomía, denominado Evaluación y Estudio Residual de la Aplicación de Plaguicidas en
Productos de Cosecha y Flores de Corte, financiado por el Organismo Internacional de Energía Atómica. En
la actualidad están terminando el montaje del laboratorio, con toda la infraestructura, metodologías analíticas
y sistemas de Aseguramiento de Calidad Analítica, pues una de las exigencias es que sea certificado
internacionalmente. Ya han realizado varios estudios de residualidad de plaguicidas en suelos y aguas, los
cuales se referencian en el documento.

Respecto a los laboratorios de análisis de plaguicidas, además de poseer la infraestructura de equipos, es una
exigencia establecer los programas de Aseguramiento de la Calidad Analítica de los datos, efectuar la
validación de las metodologías analíticas y de muestreo y participar en los programas de intercalibración.

Para poder cumplir con esos objetivos sería recomendable establecer un Programa Nacional para el análisis de
plaguicidas, debidamente organizado y financiado que permita unificar metodologías y establecer programas
de monitoreo prioritarios.

3. Permisos y Aplicación

Aunque en América Latina, Colombia ha sido considerado como un país líder en la aprobación de leyes y
normas para la protección Ambiental y de la salud de la población, su aplicación no ha sido posible en forma
eficaz. En general en el proceso de normalización no se ha tenido en cuenta la capacidad Institucional del
país para emitir su reglamentación y hacerlas cumplir (Perfil para la Gestión en Sustancias Químicas, 1998).

En términos generales el país cuenta con una amplia información en aspectos de importación, exportación,
producción, registros, licencias y permisos en el campo de los plaguicidas. Sin embargo esta información se
encuentra dispersa en muchas instituciones, no está sistematizada y varía de una entidad a otra.

El ICA tiene entre sus funciones emitir conceptos técnicos sobre plaguicidas para su importación, producción,
comercialización y exportación; realizar la evaluación y seguimiento en materia control y asesorar los
procesos de aplicación y uso de plaguicidas. Con el decreto 1843 de 1991 se reglamenta el registro de
plaguicidas y el cual debe corresponder a los estudios realizados con el ingrediente activo.



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El Instituto Colombiano de Comercio Exterior por su parte emite la licencia de importación, de conformidad
con la Ley de Comercio Exterior (Decreto 2680/1999), previo el visto bueno del ICA para la importación de
productos, materias primas e insumos pecuarios.

El Ministerio del Medio Ambiente debe expedir la Licencia Ambiental para la importación y producción de
los plaguicidas teniendo en cuenta los Estudios de Impacto Ambiental. A las Corporaciones Autónomas
Regionales les corresponde ejercer acciones de vigilancia y control ambiental en el área de su jurisdicción, a
través de las licencias ambientales y los permisos, concesiones y autorizaciones para el uso de los recursos
naturales.

El Ministerio de Salud y el ICA expiden los permisos de experimentación de los plaguicidas. No obstante, se
han presentado dificultades en la coordinación con las autoridades ambientales regionales. Por su parte, el
INVIMA expide el registro de los plaguicidas de uso doméstico.

4. Apoyo Técnico y Jurídico


En cuanto al apoyo técnico tanto para funcionarios públicos como privados, se requiere:
Preparar a los funcionarios en metodologías de evaluación del riesgo-beneficio de los
plaguicidas.
Fortalecer la investigación, la asistencia técnica y la transferencia de tecnología en el manejo
integrado de plagas o de cultivos.
Fortalecer la capacidad técnica, financiera y logística de los laboratorios nacionales para el
monitoreo y control de los plaguicidas (equipos, técnicas analíticas, metodologías,
estandarización de métodos).
Establecer un sistema unificado de información que permita compilar, manejar y analizar datos
alfanuméricos y geográficos relacionados con los plaguicidas, de tal manera que exista un
elemento de apoyo en los procesos de planeación y toma de decisiones.
Fortalecer la capacidad de información y divulgación de los riesgos asociados a los plaguicidas,
al público en general.
Propiciar mecanismos de cooperación técnica internacional, para la implementación a través de
planes, programas y proyectos nacionales, de los diferentes compromisos de carácter
internacional adquiridos por el país.
Parametrizar los procedimientos para realizar la clasificación toxicológica y evaluación de los
plaguicidas para facilitar las tareas del uso y minimizar el riesgo de contaminación por
plaguicidas.
Fortalecer técnica y económicamente la infraestructura institucional para evitar las existencias de
plaguicidas caducados y realizar su eliminación adecuada.
Fortalecer la capacidad técnica para el uso y manejo adecuado de los plaguicidas durante su ciclo
de vida, en aspectos relacionados con seguridad ocupacional e industrial, protección del medio
ambiente y la salud humana.
Fortalecer la capacidad técnica, logística, analítica y financiera de las autoridades de la región
Caribe.
Promover la generación, validación, ajuste y adopción de tecnologías limpias para el sector
agropecuario.

En cuanto al apoyo jurídico, se requiere:
Analizar el marco jurídico en el área ambiental, agronómica y sanitaria de los plaguicidas e
identificar las principales falencias y debilidades de la normatividad vigente.


94

Proponer la eliminación y reducción de regulaciones que se traslapen y/o generen confusión al
público, a las autoridades regulatorias y al sector regulado, con el fin de dar transparencia a las
decisiones tomadas.
Proponer una normatividad y reglamentación única, para la gestión de los plaguicidas, que tenga
en cuenta las competencias en la evaluación agronómica, ambiental y sanitaria.
Homologar y armonizar la normatividad colombiana que se proponga para la gestión de los
plaguicidas, con los acuerdos jurídicamente vinculantes de carácter internacional, incluyendo los
directamente relacionados con la región Caribe.

5. Sensibilización y Comunicación al Público

El proceso de sensibilización sobre la problemática ambiental ha venido despertando en el sector Industrial y
Agroindustrial la necesidad de utilizar tecnologías limpias que reduzcan los procesos de contaminación y el
deterioro de los Ecosistemas y de la Calidad de vida de la población. En este sentido el Ministerio del Medio
Ambiente, a través de la formulación y aplicación de la política de producción más limpia, ha generado una
estrategia para su promoción, con la suscripción de los convenios de concertación entre el sector público y el
sector productivo, a partir de la firma del Convenio Marco de Concertación para una producción más limpia.
En el citado Convenio se establecen las directrices para la elaboración de Convenios Sectoriales y Regionales
(Perfil para la Gestión en Sustancias Químicas, 1998).

En Colombia, en junio de 1998 se aprobaron los lineamientos de Política Ambiental de los plaguicidas, por
parte del Consejo Nacional Ambiental. En dicho lineamientos se incluye como uno de los instrumentos
claves el diseñar un Sistema de Información y divulgación dirigido a los aplicadores y a la comunidad
expuesta, sobre los riesgos asociados a la salud y los posibles impactos ambientales que puede generar el uso
inadecuado de los plaguicidas y la mala disposición de los envases y empaques que éstos generan. Sin
embargo, en el país no existe un Sistema de Información Ambiental mucho menos para el subsector de los
plaguicidas que permita identificar claramente los problemas ambientales y sobre la salud humana asociados
al ciclo de vida de los mismos, así como sus beneficios en el desarrollo del sector agropecuario, que sirva en
la definición y planificación de las prioridades ambientales, agronómicas y sanitarias, lo cual ha dificultado
diseñar estrategias y metas de calidad ambiental para el país en el corto, mediano y largo plazo.

Frente a la información y conocimiento de la población respecto a los peligros y riesgos que representan los
plaguicidas se han identificado algunas actividades realizadas por los Ministerios como las siguientes: Cursos,
talleres y seminarios sobre plaguicidas y cultivos ilícitos; elaboración de guías para el manejo de plaguicidas;
elaboración de afiches; encuentros regionales; programas de salud ocupacional y reuniones de los comités
técnicos de los convenios de producción más limpia.

Organizaciones no gubernamentales como el Consejo Colombiano de Seguridad, la Asociación Colombiana
de Medicina del trabajo, el ISS, ANDI, ACOPI entre otras, desarrollan actividades de capacitación y
actualización en los diferentes temas relacionados con el manejo seguro de las plaguicidas. También realizan
publicaciones periódicas como revistas y boletines.

A nivel de la industria, por normas de salud ocupacional y riesgos profesionales, las ARP deben informar a
sus trabajadores sobre los diferentes riesgos a los cuales están expuestos en sus sitios de trabajo.


95

H. PROGRAMA DE ACCIÓN NACIONAL PARA MEJORAR EL MANEJO DE PLAGUICIDAS Y REDUCIR SU
ESCURRIMIENTO AL MAR CARIBE

1. Institucional: Objetivos y Estructura Legal de Políticas Nacionales

a. Objetivo
General
Prevenir y minimizar los impactos y riesgos a los seres humanos y al medio ambiente marino ocasionados
durante las diferentes etapas del ciclo de vida de los plaguicidas, garantizando la protección de los recursos
naturales, mediante la promoción de prácticas ambientalmente sanas y seguras y la racionalización y
optimización del uso de los plaguicidas.

b. Objetivos
Específicos
Identificar fuentes de contaminación.
Estimar la magnitud del problema.
Determinar los impactos ambientales asociados y riesgos para la salud humana.
Establecer un marco de trabajo administrativo para el manejo de las fuentes de contaminación.
Identificar las mejores prácticas existentes y su efectividad.
Establecer un programa de verificación.
Crear conciencia sobre el medio ambiente marino y los impactos de la contaminación por el
escurrimiento de plaguicidas.
Implementar programas de entrenamiento para agencias gubernamentales y el sector productivo sobre
mejores prácticas.
Transferir e intercambiar tecnología e información.
Establecer programas de incentivos económicos y no económicos para promover el uso de las
mejores prácticas.
Evaluar los programas nacionales, políticas y mecanismos legales, y recomendar modificaciones.
Formular un Plan de Acción Nacional y Regional.

c. Estrategias en el marco de las políticas nacionales
Promover la participación de la comunidad en las decisiones adoptadas para el uso y manejo de
los plaguicidas.
Revisión de la cadena de custodia o ciclo de vida del producto estableciendo las
responsabilidades de cada integrante de este proceso. Los responsables deben ser las autoridades
de registro y concertarlo con las diferentes empresas involucradas.
Fortalecer la capacidad institucional de las autoridades de la región Caribe, a fin de proteger el
medio ambiente marino.
Identificar indicadores ambientales para el monitoreo y seguimiento de los impactos ocasionados
por los plaguicidas en el Mar Caribe.
Desarrollar un sistema georeferenciado de los principales cultivos, plaguicidas aplicados y los
impactos ambientales asociados a su uso y manejo en el Mar Caribe.
Promover el desarrollo de estudios epidemiológicos en una zona que se identifique como crítica
por el uso y manejo inadecuado de plaguicidas en la región del Caribe.
Seleccionar y fortalecer un laboratorio ambiental de la región Caribe, en aspectos relacionados
con el monitoreo y análisis de contaminación ambiental por uso de plaguicidas.




2. Técnico: Uso y Ejecución. Destino en el Medio Ambiente y sus Efectos


96


Establecimiento de una línea base de diagnóstico de la cuenca caribe para establecer una
radiografía inicial de lo que se tiene para identificar los problemas y priorizar las acciones
concretas a desarrollar.
Promover el manejo integrado de plagas en los principales cultivos de la región Caribe (arroz,
algodón, banano y hortalizas).
Realizar un inventario de los principales plaguicidas utilizados en la región del Caribe, así como
de almacenes, distribuidores y existencias de plaguicidas caducados.
Realizar un inventario de áreas afectadas por entierros de plaguicidas, con el fin de identificar el
destino ambiental y sus efectos sobre el medio ambiente marino.
Realizar un programa permanente de monitoreo y seguimiento ambiental por el uso y manejo de
plaguicidas, en agua, aire, suelo y alimentos.
Propiciar la conformación de un sistema de información y comunicación de las diferentes
entidades de la región Caribe.
Definir un comité técnico intersectorial e interinstitucional para el desarrollo de las actividades
propuestas.
Definir un plan de acción que contemple de manera específica responsabilidades y tiempos para
el cumplimiento de las actividades programadas. El plan incluirá la definición de compromisos,
cronogramas, recursos y apoyo financiero.

3. Mejoras en los Programas Público, Privados y Gubernamentales

Crear un Consejo Regional de Plaguicidas para la región Caribe.
El ICA debe optimizar la recolección, administración y divulgación de la información, a través la
creación y/o fortalecimiento de una dependencia especializada en el tema, con personal experto,
software actualizados, red de información nacional sobre plaguicidas, sistematización, bases de datos,
captura e intercambio de información con las demás entidades relacionadas con la gestión de los
plaguicidas. Estos párrafos deberían ir al plan de acción.
Para la recolección de información se sugiere parametrizar y sistematizar la información requerida
por las entidades para realizar las estadísticas y así disponer más ágilmente de ésta; Crear un sistema
nacional de información sobre plaguicidas que reúna toda la información existente y permita ser
actualizada permanentemente y la Creación de un formato único para la recolección de la
información por parte de las entidades que regulan y controlan el uso, manejo y comercialización de
plaguicidas.
Aplicar a nivel regional las mismas clasificaciones y definiciones internacionalmente aceptadas.
Establecer subpartidas arancelarias para cada producto que permita recuperar información en forma
más precisa.
Definir mecanismos de coordinación de los convenios de producción más limpia suscritos entre
sectores productivos y autoridades regionales de la región Caribe, en el marco de la Política de
Producción más Limpia.
Fortalecer el proceso de acreditación de un laboratorio en la Costa Atlántica, en concordancia con las
directrices del IDEAM.
Establecer un Sistema de Atención de Emergencias y Contingencias ocasionados durante las
diferentes etapas del ciclo de vida de los plaguicidas, de tal forma que a nivel nacional y regional se
cuente con la capacidad técnica, humana y la infraestructura adecuada para su atención efectiva e
inmediata.
Fortalecer a las autoridades encargadas de controlar el ingreso de plaguicidas, en los puestos
fronterizos y aduaneros, así como en las zonas francas.



97

4. Incentivos y Desincentivos (Económicos y No Económicos)

Diseñar un programa de reconocimiento de aquellas empresas o personas que obtengan
resultados exitosos en el manejo integrado de plagas y/o en otras alternativas de control y manejo
de plagas que impliquen una reducción en el consumo de plaguicidas.
Estudiar la viabilidad de una línea de crédito blanda para reconversión tecnológica y adopción de
tecnologías ambientalmente sanas en el sector agropecuario.
Diseñar, validar y ajustar proyectos pilotos sobre sistemas de depósito - retorno, a través de las
empresas productoras, comercializadoras y distribuidoras de plaguicidas, buscando el reintegro
de los envases y empaques para su eliminación y/o manejo adecuado.
Diseñar un esquema de tasas ambientales para plaguicidas altamente contaminantes o
persistentes, con el fin de reducir su uso y promover buenas prácticas de manejo, con los recursos
obtenidos a partir de este instrumento. (Según Agne (1998), existen experiencias recientes sobre
aplicación de tasas a los plaguicidas, como Dinamarca que aplica desde el año de 1996 una tasa
del 37% a los insecticidas y desinfectantes del suelo y una tasa del 15% a los herbicidas,
fungicidas, repelentes y reguladores del crecimiento; Noruega, aplica una tasa de control del 6%
y una tasa ambiental del 13%; y Suecia que cobra U.S $ 2.7 por kg i.a.)
Desestimular la publicidad de productos que siendo prohibidos a nivel internacional aún se
utilizan en el país, así como aquellos que tengan restricciones en el ámbito nacional e
internacional.
Agilizar los procedimientos administrativos de los importadores de productos de baja toxicidad y
bajo impacto ambiental.
Eliminar los incentivos perversos, como por ejemplo, bajos o cero arancel para productos
altamente tóxicos.

5. Apoyo Financiero para los Planes de Acción Nacionales

Establecer un programa de acción nacional que incluya recursos tanto nacionales como de cooperación
internacional, que incluya como mínimo lo siguiente:
Permanencia del comité técnico que coordinará el plan de acción nacional.
Apoyo para la realización del inventario de plaguicidas que se consideren prioritarios para ser
evaluados.
Creación de un sistema de información georeferenciado sobre plaguicidas.
Fortalecimiento de laboratorios para el monitoreo y análisis de los posibles efectos ambientales de los
plaguicidas seleccionados en los componentes agua y suelo, ecosistemas y especies, incluyendo
capacitación de personal, estandarización de métodos de muestreo y analíticos, consecución de
equipos, aprovisionamiento de reactivos y mantenimiento.
Creación de un modelo de monitoreo, que defina las estaciones, equipos y personal requerido.
Publicación y divulgación de los resultados obtenidos y definición de las acciones a mediano y largo
plazo para prevenir la contaminación del medio ambiente marino por efecto de los plaguicidas.
Recuperación de áreas afectadas por escurrimientos, entierros o mala disposición de plaguicidas y
eliminación de plaguicidas obsoletos.
Promoción e implementación de un programa nacional de manejo integrado de plagas y de buenas
prácticas de manejo.




6. Educación, Entrenamiento y Sensibilización


98


Promover la realización de eventos de capacitación sobre manejo integrado de plagas y uso
racional de plaguicidas a los cultivadores y campesinos que han generado alta dependencia de los
plaguicidas químicos.
Capacitar a los agricultores en la interpretación del contenido de las etiquetas de los plaguicidas y
los efectos sobre la salud y el medio ambiente de estos productos.
Capacitar y sensibilizar a los agricultores sobre la importancia de la protección personal durante
la aplicación de plaguicidas.
Ilustrar a los agricultores, sobre los riesgos ambientales y sobre la salud humana que puede
generar el mal uso de los plaguicidas y sus residuos.
Entrenamiento de capacitadores multiplicadores sobre manejo integrado de plagas y experiencias
exitosas logradas en el control y manejo de plagas.
Entrenamiento a los profesionales y técnicos en el manejo y calibración de equipos de monitoreo
y de laboratorio, técnicas analíticas, de muestreo e interpretación de datos.
Entrenamiento al personal técnico que alimentarán y procesarán las bases de datos y los sistemas
de información georeferenciada.
Divulgación a las autoridades regionales y locales sobre las regulaciones nacionales e
internacionales de los plaguicidas.
Entrenamiento con expertos internacionales a las autoridades nacionales y del sector privado,
sobre el manejo y eliminación de residuos peligrosos.
Sensibilización al sector público y privado, sobre los riesgos asociados al mal uso de los
plaguicidas y sus efectos sobre el medio ambiente y la salud humana.
Sensibilización al sector privado sobre la necesidad de generar mecanismos de cooperación
mutua con las entidades públicas para el control y la vigilancia de los efectos negativos que
genera el mal uso de los plaguicidas.
Programas de asesoría y entrenamiento en evaluación del riesgo, basados en metodologías
reconocidas internacionalmente y aplicables en el contexto nacional y regional, tanto para el
sector público como privado.
Capacitación a funcionarios del sector salud en sistemas de vigilancia epidemiológica por el uso
y manejo de plaguicidas.
Incluir dentro de los programas académicos de las Universidades y otros Centros educativos que
imparten enseñanza en áreas agronómicas, ambientales y sanitarias, temáticas referentes a los
riesgos a la salud y el medio ambiente asociados con el uso y manejo de los plaguicidas, que
permita en el futuro divulgar la información adquirida en este sentido y sean generadores de
alternativas de solución.

7. Desafíos al Mejor Manejo y su Solución Institucional

a. Institucionales
Disponer de normas actualizadas que definan claramente las competencias y realizar el
seguimiento y control de su cumplimiento mediante mecanismos de coordinación adecuados.
Revisión de la legislación eliminando la legislación que facilita la importación de plaguicidas por
personas que no se ha establecido la responsabilidad y sin realizar una evaluación adecuada del
producto.
Determinación e implementación de la infraestructura que ayuda inmediatamente a reducir el
escurrimiento de plaguicidas a la cuenca del Mar Caribe. Ejemplo: en las empacadoras de
banano, plantas recicladoras de agua con filtros que atrapen los ingredientes activos utilizados
para hacer tratamiento a la fruta.


99

Asignar recursos técnicos económicos y logísticos que aseguren la ejecución de los planes de
acción definidos en las políticas de gobierno y en los acuerdos internacionales.
Asegurar el efectivo intercambio de información legal y técnica entre entidades gubernamentales,
empresariales, ONGs y la comunidad, que permita una acción interdisciplinaria,
intergubernamental e intersectorial en pro de la protección del ambiente y de la promoción de la
salud.
Establecer un sistema de registro único de plaguicidas que contenga la evaluación agronómica,
sanitaria y ambiental, en estrecha coordinación con las autoridades a quienes le compete la
evaluación específica.


b. Socio-culturales
Eliminar las barreras sociales y culturales que han generado una dependencia de los agricultores
al control químico, mediante el fomento e implementación del Manejo Integrado de Plagas (MIP)
y el control biológico.
Elevar el nivel de conocimiento de los agricultores sobre los riesgos asociados al manejo y
disposición inadecuado de plaguicidas.
Sensibilizar a la comunidad sobre la necesidad de proteger los recursos naturales y el medio
ambiente.
Propiciar espacios de participación de la comunidad en los planes, programas y proyectos de
gestión de los plaguicidas.
Promover la investigación nacional a través de las universidades y centros especializados en
aspectos socioculturales relacionados con las diferentes tecnologías de control y manejo de
plagas.

c. Económico-técnicos
Posicionar la producción agrícola nacional y del Caribe en los mercados internacionales.
Estandarizar procedimientos, protocolos, normas, límites permisibles, técnicas analíticas y
metodologías con entidades y organismos internacionalmente reconocidos.
Disminuir los costos de producción en los principales cultivos del país y de la región, a través de la
implementación de controles alternativos de las plagas.
Contar con una infraestructura adecuada que permita realizar la eliminación de plaguicidas obsoletos
y la recuperación de áreas afectadas por la mala disposición de estos productos.
Disponer de un laboratorio con capacidad para atender las necesidades regionales en materia de
plaguicidas.
Establecer un Sistema Nacional de Atención de Emergencias y Contingencias ocasionados durante
las diferentes etapas del ciclo de vida de los plaguicidas, de tal forma que a nivel nacional y regional
se cuente con la capacidad técnica, humana y la infraestructura adecuada para su atención efectiva e
inmediata.


100

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ANEXO 1

NORMAS PARA LA RECEPCIÓN, TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO

Ley 9 de 1979, o Código Sanitario Nacional. Ley reglamentada por el Ministerio de Salud en el Decreto
1843 del 22 de julio de 1991, el cual a partir de unas nuevas disposiciones generales y definiciones, constituye
el marco que rige en la actualidad las actividades relacionadas con plaguicidas en aspectos tales como la
producción, proceso y formulación, almacenamiento, distribución, transporte, aplicación aérea de plaguicidas
y las medidas de protección del ambiente y de las personas.

Ley 33 de 1986 en los artículos 68 y 69 se refiere a Licencia sanitaria expedida por las autoridades respectivas
para ejercer el control en el transporte o almacenamiento de plaguicidas con fines comerciales.

Decreto 1843 de 1991, originario del Ministerio de Salud Pública, reglamenta el control y vigilancia
epidemiológica en el uso y manejo de plaguicidas, con el objeto de evitar que afecten la salud de la
comunidad, la sanidad animal y vegetal o causen deterioro en el ambiente. Igualmente, se establecen
controles para las diferentes actividades relacionadas con los plaguicidas y se precisa el concepto toxicológico
como una condición previa de los requisitos para la licencia de venta establecida por el ICA; los interesados
deben presentar información en original sobre la composición del producto, un informe sobre las propiedades
físico-químicas, mecanismos de acción, documentos sobre pruebas de toxicidad, pruebas de tolerancias del
producto, entre otros.

Resolución No. 992 de marzo de 1992. En desarrollo de los decretos 843 de 1969 y 1843 de 1991, el ICA
dicta disposiciones sobre el régimen de la industria y comercio de los plaguicidas de uso agrícola.

Ley 99 de 1993 y su decreto reglamentario 1753 sobre las Licencias Ambientales. La Ley 99 en su Título II,
Artículo 5 , numerales 2, 11, 25 y 26 entre otros, correspondientes a las funciones del Ministerio señala que
esta entidad regulará las actividades y las sustancias contaminantes en el territorio nacional.

Ley 100 de 1993 de los Ministerios de Salud y de Trabajo por la cual se reglamenta el sistema integral de
seguridad social y se constituye el sistema general de riesgos profesionales.

Decreto 1753 de agosto 3 de 1994. Al Ministerio del Medio Ambiente le corresponde otorgar la licencia
ambiental para la producción e importación de pesticidas y para la construcción de aeropuertos
internacionales, lo cual según fallo del Consejo de Estado , por un recurso interpuesto por la Aeronáutica
Civil, se hace extensivo también a la ampliación de los mismos. Igualmente determina que las CAR´s, sean
las que otorguen la licencia ambiental para la construcción, ampliación, modificación, adecuación y operación
de aeropuertos nacionales públicos y privados, y de terminales aéreos de fumigación. Además, son
competentes en su respectiva jurisdicción de otorgar licencia para el transporte y almacenamiento de
sustancias, desechos y residuos peligrosos u otros materiales que puedan ocasionar daño al medio ambiente.

Decreto 1840 de agosto 3 de 1994, por el cual se reglamenta el artículo 65 de la ley 101 de diciembre 23 de
1993 (Ley Agraria) y le asigna las funciones al ICA, entre ellas, que esté actuando en permanente armonía
con la protección y preservación de los recursos naturales .

Resolución No. 30 de 1.995 del I.C.A. Por la cual se adopta el Manual Técnico de Procedimientos para
acreditación y muestreo de Insumos Agrícolas, cuyos procedimientos serán de obligatoria observancia.



109

Resolución 3079 del 19 de noviembre de 1995, del ICA, con la cual se dictan disposiciones sobre la industria,
comercio y aplicación de bioinsumos y productos afines, de abonos o fertilizantes, enmiendas,
acondicionadores del suelo y productos afines: plaguicidas químicos, reguladores fisiológicos, coadyuvantes
de uso agrícola y productos afines.

Resolución 1068 del 24 de abril de 1996, del ICA, la cual adopta el manual técnico en aplicación de insumos
agrícolas (conforme con el artículo 27 de la Resolución 3079 del ICA del 19 de octubre de 1995). Con esta
Resolución se asignan responsabilidades a los agricultores, propietarios de bodegas de vegetales almacenados
y profesionales que recomienden o prescriban plaguicidas de uso agrícola, entre otros aspectos.

Ley 253 de 1.996, por medio de la cual se aprueba el Convenio de Basilea sobre el control de los
movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, dentro de los cuales se incluyen los
desechos corrientes resultantes de la producción y la utilización de biocidas y productos fitofarmaceúticos.
Igualmente se incluyen como desechos aquellos que tengan como constituyentes, diferentes elementos o
compuestos químicos considerados contaminantes.


110

ANEXO 2

RELACIÓN DE LAS NORMAS SOBRE PLAGUICIDAS EN COLOMBIA

Ley 203 de 1938, la cual dicta disposiciones sobre la inspección y control del comercio y aplicación de
insecticidas y fungicidas y maquinaria para el empleo de los mismos.
Decreto 1795 de 1950, el cual establecía las sanciones a los infractores de las disposiciones sobre sanidad
agropecuaria (la cancelación de licencias de venta de productos insecticidas).
Resolución 1300 de 1956, la cual reglamentó la importación, manufactura, comercio, uso y aplicación de los
plaguicidas. Características de los productos y antídotos. Además establece daños a terceros.
Decreto 557 de 1957, la cual reglamentó el registro de plaguicidas de uso agrícola y hacía referencia a las
operaciones de reempaque.
Resolución 351 de 1963, la cual reglamentaba la venta y aplicación de plaguicidas.
Resolución 004 de 1965, la cual reglamentaba la venta y aplicación de plaguicidas.
Decreto 331 de 1964, la cual establecía las modalidades del cultivo del algodonero en el sur del departamento
del Tolima, haciendo indispensable la prescripción de un Ingeniero Agrónomo para fines de control de plagas.
Resolución 033 de 1965, la cual fijaba las fechas para la siembra del algodonero y exigía la licencia del
Ministerio de Agricultura para la aplicación o venta de plaguicidas.
Decreto 219 de 1966, reglamenta la asistencia técnica y dictó normas sobre la autorización escrita de un
Ingeniero Agrónomo para efectuar aplicaciones de plaguicidas.
Decreto 779 de 1967, el cual exigió por primera vez el Certificado de eficiencia a los plaguicidas. También
estableció definiciones precisas sobre ingrediente activo, materiales técnicos, aditivos; señaló requisitos
toxicológicos a cargo del Ministerio de Salud y exigencias sobre normas técnicas a cargo del Ministerio de
Fomento.
Decreto 2420. En 1968, a raíz de la estructuración del sector agropecuario mediante dicho Decreto, las
funciones de control de los insumos agropecuarios pasaron a ser responsabilidad del ICA. Inicialmente se creó
la División de Control de Supervisión Técnica en enero de 1969, para ejercer funciones conjuntas en insumos
tanto agrícolas como pecuarios, luego se cambió la estructura orgánica y es así como actualmente funcionan
en forma independiente la División de Insumos Agrícolas y la División de Insumos Pecuarios.
Decreto 843 del 26 de mayo de 1969, expedido por la Presidencia de la República, con el cual se regula el
comercio de insumos agrícolas. Este decreto establece que toda persona natural o jurídica que se dedique a la
producción e importación de fertilizantes, plaguicidas de uso agrícola, alimentos para animales y drogas
veterinarias debe registrarse en el ICA (Derogado).
Ley 23 de 1.973. El objeto de esta Ley es prevenir y controlar la contaminación del medio ambiente y buscar
el mejoramiento, conservación y restauración de los recursos naturales renovables, para defender la salud y
bienestar de los habitantes del territorio nacional.
Ley 9 de 1979, o Código Sanitario Nacional. Ley reglamentada por el Ministerio de Salud en el Decreto
1843 del 22 de julio de 1991, el cual a partir de unas nuevas disposiciones generales y definiciones,
constituye el marco que rige en la actualidad las actividades relacionadas con plaguicidas en aspectos tales
como la producción, proceso y formulación, almacenamiento, distribución, transporte, aplicación aérea de
plaguicidas y las medidas de protección del ambiente y de las personas.
Ley 33 de 1986 en los artículos 68 y 69 se refiere a Licencia sanitaria expedida por las autoridades respectivas
para ejercer el control en el transporte o almacenamiento de plaguicidas con fines comerciales.
El decreto 1843 de 1991, originario del Ministerio de Salud Pública, reglamenta el control y vigilancia
epidemiológica en el uso y manejo de plaguicidas, con el objeto de evitar que afecten la salud de la
comunidad, la sanidad animal y vegetal o causen deterioro en el ambiente. Igualmente, se establecen controles
para las diferentes actividades relacionadas con los plaguicidas y se precisa el concepto toxicológico como
una condición previa de los requisitos para la licencia de venta establecida por el ICA.


111

Resolución No. 992 de marzo de 1992. En desarrollo de los decretos 843 de 1969 y 1843 de 1991, el ICA
dicta disposiciones sobre el régimen de la industria y comercio de los plaguicidas de uso agrícola.
Resolución 10834 del 25 de noviembre de 1992 expedida por el Ministerio de Salud, por la cual se reglamenta
parcialmente el capítulo III del decreto 1843 de 1991. Con esta resolución se logran ampliar las categorías y
los criterios para la clasificación toxicológica de los plaguicidas, pasando de tres a cuatro categorías; y
teniéndose en cuenta los siguientes criterios:
Dosis letal media oral y dérmica y concentración letal media inhalatoria en ratas;
Estudios de toxicidad crónica;
Efectos potenciales cancerígenos, mutagénicos y teratogénicos;
Presentación y formulación;
Forma y dosis de aplicación;
Persistencia y degradabilidad;
Acción Tóxica, aguda, subaguda y crónica en humanos y animales;
Factibilidad de diagnóstico médico y tratamiento con recuperación total;
Efectos ambientales a corto plazo.
Ley 99 de 1993 y su decreto reglamentario 1753 sobre las Licencias Ambientales. La Ley 99 en su Título II,
Artículo 5 , numerales 2, 11, 25 y 26 entre otros, correspondientes a las funciones del Ministerio señala que
esta entidad regulará las actividades y las sustancias contaminantes en el territorio nacional.
Decreto 1753 de agosto 3 de 1.994. Al Ministerio del Medio Ambiente le corresponde otorgar la licencia
ambiental para la producción e importación de pesticidas y para la construcción de aeropuertos
internacionales, lo cual según fallo del Consejo de Estado , por un recurso interpuesto por la Aeronáutica
Civil, se hace extensivo también a la ampliación de los mismos. Igualmente determina que las CAR´s, sean
las que otorguen la licencia ambiental para la construcción, ampliación, modificación, adecuación y operación
de aeropuertos nacionales públicos y privados, y de terminales aéreos de fumigación. Además, son
competentes en su respectiva jurisdicción de otorgar licencia para el transporte y almacenamiento de
sustancias, desechos y residuos peligrosos u otros materiales que puedan ocasionar daño al medio ambiente.
Decreto 1840 de agosto 3 de 1994, por el cual se reglamenta el artículo 65 de la ley 101 de diciembre 23 de
1993 (Ley Agraria) y le asigna las funciones al ICA, entre ellas, que esté actuando en permanente armonía
con la protección y preservación de los recursos naturales .
Resolución No. 30 de 1.995 del I.C.A. Por la cual se adopta el Manual Técnico de Procedimientos para
acreditación y muestreo de Insumos Agrícolas, cuyos procedimientos serán de obligatoria observancia.
Resolución 3079 del 19 de noviembre de 1995, del ICA, con la cual se dictan disposiciones sobre la industria,
comercio y aplicación de bioinsumos y productos afines, de abonos o fertilizantes, enmiendas,
acondicionadores del suelo y productos afines: plaguicidas químicos, reguladores fisiológicos, coadyuvantes
de uso agrícola y productos afines.
Resolución 1068 del 24 de abril de 1996, del ICA, la cual adopta el manual técnico en aplicación de insumos
agrícolas (conforme con el artículo 27 de la Resolución 3079 del ICA del 19 de octubre de 1995). Con esta
Resolución se asignan responsabilidades a los agricultores, propietarios de bodegas de vegetales almacenados
y profesionales que recomienden o prescriban plaguicidas de uso agrícola, entre otros aspectos.
Decreto número 475 del 10 marzo de 1998, por el cual se expiden normas técnicas de calidad del agua
potable. En este decreto se determinan las Concentraciones máximas admisibles para los Plaguicidas en el
agua potable.








112

1. Normas
complementarias

Decreto No. 2811 de 1.974 Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio
Ambiente. Establece los criterios generales sobre la protección a los recursos renovables y al medio
ambiente.
Decreto No. 1541 de 1.978. Reglamenta la parte III de Libro II del Código de los Recursos Naturales en lo
concerniente a las aguas no marítimas y modifica parcialmente la Ley 23 de 1973. Igualmente en su Capítulo
I Título IX, establece la clasificación de las aguas con respecto a sus vertimientos y el control de los mismos.
Decreto No. 1875 de 1.979. En sus Artículos 3 y 9 establece las prohibiciones del vertimiento al mar de
sustancias químicas y de la necesidad de dotarse de los equipos necesarios para evitar este tipo de
contaminación.
Decreto No. 1594 de 1.984. Reglamentario de la Ley 9 de 1979 y del Decreto 2811 de 1974 en cuanto al uso
del agua y sus residuos líquidos. En el Artículo 20 de dicho Decreto se consideran las sustancias de interés
sanitario dentro de los cuales están los plaguicidas y sus metabolitos. En los Artículos 37 al 45 se establecen
los criterios de admisibilidad del recurso para consumo humano, la preservación de la fauna y flora entre
otros. Del Artículo 60 hasta el 97 correspondientes al Capítulo VI, hacen referencia a Vertimientos de
Líquidos, destacándose especialmente los Artículos 71, 74 y 84.
Decreto No. 1974 de 1.989. Reglamentación sobre Distritos de Manejo Integrado de los Recursos Naturales
Renovables. En dicho Decreto se indica en el Capítulo V Numeral 4 la recuperación para la producción de
los suelos y cuerpos de agua que presentan procesos de contaminación por manejo inadecuado de
agroquímicos.
Ley 13 de 1.990. Estatuto General de Pesca. En el Capítulo II, Artículo 54, numeral 6, prohibe abandonar en
las playas y riberas o arrojar al agua desperdicios, sustancias contaminantes u otros objetos que constituyan
peligro para la navegación , la circulación o la vida.
Ley 30 de 1.990. Aprobación por parte del Congreso de Colombia del Convenio de Viena para la protección
de la capa de ozono. En su Anexo I numeral 4, este Convenio estima que ciertas sustancias químicas de
origen tanto natural como antropogénico, tienen el potencial de modificar las propiedades químicas y físicas
de la capa de ozono; dentro de estas sustancias se encuentran algunas cloradas y bromadas utilizadas
comúnmente en la elaboración de agroquímicos.
Ley 100 de 1993 de los Ministerios de Salud y de Trabajo por la cual se reglamenta el sistema integral de
seguridad social y se constituye el sistema general de riesgos profesionales.
Resolución No. 189 de 1.994 del Ministerio del Medio Ambiente. Por la cual se dictan regulaciones para
impedir la introducción al territorio nacional de residuos peligrosos. Artículo Primero, define y clasifica
como residuos tóxicos a los residuos de plaguicidas.
Resolución No. 0478 de 1.994 del Ministerio de Agricultura. Por la cual se crea el Consejo Nacional de
Agricultura Biológica. Dentro de las funciones de dicho Consejo se definen la de recomendar estrategias y
políticas al Gobierno para la promoción efectiva de la agricultura biológica en el país, y la de proponer
estrategias de sostenibilidad para las orientaciones de la Política Agraria Nacional.
Decreto No. 948 de 1.995 del Ministerio del Medio Ambiente. El objetivo del Decreto es la prevención y
control de la contaminación atmosférica y la protección de la calidad del aire, proteger la salud humana y el
medio ambiente, mejorando la calidad del aire existente. Dicta además, las disposiciones generales sobre
normas de calidad, niveles de contaminación, emisiones contaminantes.
Resolución No. 0544 de 1995 del Ministerio de Agricultura. Por la cual se establece el reglamento para la
producción, elaboración, empaque, importación y comercialización de productos ecológicos. Establece que
durante estos procesos no se permitirá para productos agrícolas ecológicos, biológicos u orgánicos, la
utilización de ningún insumo, procedimiento o método que reduzcan la actividad biológica del suelo o que
produzcan desbalances en el equilibrio biológico natural.


113

Ley 253 de 1.996. Por medio de la cual se aprueba el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos
transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, dentro de los cuales se incluyen los desechos
corrientes resultantes de la producción y la utilización de biocidas y productos fitofarmaceúticos. Igualmente
se incluyen como desechos aquellos que tengan como constituyentes, diferentes elementos o compuestos
químicos considerados contaminantes.
Decreto Numero 475 del 10 marzo de 1998, el cual expide normas técnicas de calidad del agua potable. En
este decreto se incluyen las concentraciones máximas admisibles para los plaguicidas en el agua potable.



114

ANEXO 3

Normas sobre Mares y Costas
(Otras Normas complementarias)

Decreto 1874 del 2 de agosto de 1979: Por el cual se crea el Cuerpo de Guardacostas y se dictan otras
disposiciones.
Decreto 1875 del 2 de agosto de 1979: Por el cual se dictan normas sobre la prevención de la contaminación
del medio marino y otras disposiciones.
Decreto 1876 del 2 de agosto de 1979: Por el cual se adoptan medidas en materia de recursos naturales
marinos.
Decreto 1877 del 2 de agosto de 1979: Se dictan Normas para el aprovechamiento integral de los recursos
marinos.
Decreto 1436 del 13 de junio de 1984: Se reglamenta parcialmente el artículo noveno de la ley 10 de 1978.
Decreto no. 0644 del 23 de marzo de 1990: Por el cual se reglamenta parcialmente el Decreto - Ley 2420 de
1984, se establece el trámite de las solicitudes para realizar investigaciones científicas o tecnológicas marinas
en los espacios marítimos jurisdiccionales colombianos y se dictan otras disposiciones.
Decreto no. 0710 del 30 de marzo de 1990: Por el cual se reglamenta parcialmente el Código de Minas.
Decreto no. 0951 del 7 de mayo de 1990: Por el cual se reglamenta parcialmente el Decreto Ley 2324 de
1984, sobre competencia de la Dirección General Marítima y Portuaria en las áreas fluviales de su
jurisdicción.
Decreto no. 1131 del 16 de junio de 1993: Por medio del cual se modifican los artículos 7 y numeral 11 del
artículo 23 del Decreto 838 del 28 de mayo de 1992.
Ley 009 del 15 de marzo de 1961: Por la cual se aprueba la Convención sobre la Plataforma Continental,
suscrita en Ginebra el 29 de abril de 1958, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Plataforma
Continental.
Ley 034 del 22 de diciembre de 1971: Por la cual se crea la Dirección General de Navegación y Puertos, y se
dictan otras disposiciones.
Ley 010 del 25 de julio de 1978: Por medio de la cual se dictan normas sobre mar territorial, zona económica
exclusiva, plataforma continental, y se dictan otras disposiciones.
Ley 045 del 26 de febrero de 1985: Por medio de la cual se aprueban el "Convenio para la Protección del
Medio Marino y la Zona Costera del Pacífico Sudeste", el "Acuerdo sobre la Cooperación Regional para el
Combate contra la Contaminación del Pacífico Sudeste por Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas en
Casos de Emergencia", firmados el 12 de noviembre de 1981, en Lima, Perú, el "Protocolo Complementario
del 'Acuerdo sobre la Cooperación Regional para el Combate contra la Contaminación del Pacífico Sudeste
por Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas' y el 'Protocolo para la Protección del Pacífico Sudeste contra la
Contaminación Proveniente de Fuentes Terrestres' ", suscritos en Quito, Ecuador, el 22 de julio de 1983.
Ley 056 del 23 de diciembre de 1987: Por medio de la cual se aprueban el "Convenio para la Protección y el
Desarrollo del Medio Marino en la Región del Gran Caribe" y el "Protocolo relativo a la Cooperación para
Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del Gran Caribe", firmado en Cartagena de Indias el 24
de marzo de 1983.
Ley 055 del 7 de noviembre de 1989: Por medio de la cual se aprueba el Convenio Internacional sobre
Responsabilidad Civil por Daños Causados por la Contaminación de las Aguas del Mar por Hidrocarburos de
1969 y su Protocolo de 1976.
Ley 099 del 22 de diciembre de 1993: Por la cual se crea el Ministerio Del Medio Ambiente, se reordena el
Sector Público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales
renovables, se organiza el Sistema Nacional Ambiental -SINA- y se dictan otras disposiciones.
Decreto no. 2278 del 1 de septiembre de 1953: Por el cual se dictan medidas sobre cuestiones forestales.


115


1. Educación
Ambiental
Decreto 1337 del 10 de julio de 1978: Por el cual se reglamentan los artículos 14 y 17 del decreto ley 2811 de
1974.
Decreto no. 1743 del 3 de agosto de 1994: Por el cual se instituye el Proyecto de Educación Ambiental para
todos los niveles de educación formal e informal y se fijan criterios para la promoción de la educación
ambiental no formal e informal y se establecen los mecanismos de coordinación entre el Ministerio de
Educación Nacional y el Ministerio del Medio Ambiente.
Ley 023 del 12 de diciembre de 1973: Por la cual se conceden facultades extraordinarias al presidente de la
república para expedir el Código de Recursos Naturales y de Protección al Medio Ambiente y se dictan otras
disposiciones.

2. Vertimientos
Líquidos
Decreto 1449 del 27 de junio de 1977: Por el cual se reglamentan parcialmente el inciso 1 del numeral 5 del
artículo 56 de la Ley 135 de 1961 y el Decreto Ley No. 2811 de 1974.
Decreto no. 1541 del 26 de julio de 1978: Por el cual se reglamenta la Parte III del Libro II del Decreto - Ley
2811 de 1974: "De las aguas no marítimas" y parcialmente la Ley 23 de 1973.
Decreto no. 1594 del 26 de junio de 1984: Por el cual se reglamenta parcialmente el Título I de la Ley 9 de
1979, así como el Capítulo II del Título VI -Parte III- Libro II y el Título III de la Parte III -Libro I- del
Decreto - Ley 2811 de 1974 en cuanto a usos del agua y residuos líquidos.
Decreto 2340 del 19 de septiembre de 1984: Por el cual se aclara el decreto 1594 del 26 de junio de 1984.

3. Aguas No Marítimas
Decreto 1381 de 1940: Sobre aprovechamiento, conservación y distribución de aguas nacionales de uso
público.
Decreto 1382 de 1940: Por el cual se dictan algunas disposiciones sobre aprovechamiento, distribución y
conservación de aguas nacionales de uso público.
Decreto 0132 de 1976: Por el cual se transforma el Servicio Colombiano de Meteorología e Hidrología.
Decreto 1449 de 1977: Por el cual se reglamentan parcialmente el inciso 1 del numeral 5 del artículo 56 de la
Ley 135 de 1961 y el Decreto Ley No. 2811 de 1974.
Decreto 1541 de 1978: Por el cual se reglamenta la Parte III del Libro II del Decreto - Ley 2811 de 1974: De
las aguas no marítimas y parcialmente la Ley 23 de 1973.
Decreto 2857 de 1981: Por el cual se reglamenta la Parte Xlll, Título 2, Capítulo lll del Decreto-Ley 2811 de
1974 sobre cuencas hidrográficas y se dictan otras disposiciones.
Decreto 1135 de 1983: Por el cual se aprueba el Acuerdo No. 0040 de 10 de noviembre de 1982, de la Junta
Directiva del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente -INDERENA- que
establece y reglamenta el incentivo de conservación de aguas y suelos en el Proyecto Cuenca Alto Magdalena.
Decreto 1594 de 1984: Por el cual se reglamenta parcialmente el Título I de la Ley 9 de 1979, así como el
Capítulo II del Título VI -Parte III- Libro II y el Título III de la Parte III -Libro I- del Decreto - Ley 2811 de
1974 en cuanto a usos del agua y residuos líquidos.
Decreto 2340 de 1984: Por el cual se aclara el decreto 1594 del 26 de junio de 1984.
Decreto 1700 de 1989: Por el cual se crea la Comisión Nacional de Agua Potable y Saneamiento Básico.
Resolución 0165 de 1969: Sobre el uso de aguas en el Distrito de Riego Magdalena No. 1.
Resolución 1915 de 1978: Por la cual se acuerda la tasa retributiva a aplicar a los usuarios que vierten sus
aguas residuales a cuerpos de agua de las cuencas dentro del territorio de su jurisdicción.
Resolución 0291 de 1979: Por la cual se determina el procedimiento para efectuar las reglamentaciones y
revisiones de corrientes o depósitos de agua de uso público.
Resolución 1225 de 1979: Por la cual se adiciona la Resolución No. 1915 del 23 de diciembre de 1978.


116

Acuerdo 027 de 1970: Por el cual se establece el servicio de vigilancia y se crean Grupos de Control y
Vigilancia de Aguas en corrientes reglamentadas en los Departamentos del Huila, Tolima, Cundinamarca,
Meta, Santander, Magdalena, Cesar y Guajira, y se les adscriben funciones.
Acuerdo 026 de 1974: Por el cual se modifica el artículo 5 del Acuerdo No. 0027 de 1970.
Acuerdo 003 de 1993: Por el cual se prohibe en el Distrito Capital la captación o alumbramiento de aguas
subterráneas, por encima de la formación Guadalupe y se reglamenta su explotación dentro de la misma.
Ley 79 de 1986: Por la cual se provee a la conservación del agua y se dictan otras disposiciones.
Ley 55 de 1989: Por medio de la cual se aprueba el Convenio Internacional sobre Responsabilidad Civil por
Daños Causados por la Contaminación de las Aguas del Mar por Hidrocarburos de 1969 y su Protocolo de
1976.
Ley 99 de 1993: Por la cual se crea el MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE, se reordena el Sector
Público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, se
organiza el Sistema Nacional Ambiental, SINA, y se dictan otras disposiciones.

4. Tratados
Internacionales
Ley 009 del 15 de marzo de 1961: Por la cual se aprueba la Convención sobre la Plataforma Continental,
suscrita en Ginebra el 29 de abril de 1958, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Plataforma
Continental.
Ley 119 del 24 de noviembre de 1961: Por la cual se aprueba la "Convención sobre Pesca y Conservación de
los Recursos Vivos de la Alta Mar", suscrita en Ginebra el 29 de abril de 1958, durante la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Derecho del Mar.
Ley 074 del 28 de diciembre de 1979: Por medio de la cual se aprueba el Tratado de Cooperación Amazónica,
firmado en Brasilia el 3 de julio de 1978.
Ley 010 del 4 de febrero de 1980: Por medio de la cual se aprueba el "Protocolo relativo a la prohibición del
empleo en la guerra de gases asfixiantes, tóxicos o similares, y de medios bacteriológicos", firmado en
Ginebra el 17 de junio de 1925, y se autoriza al Gobierno de Colombia para adherir a dicho Protocolo; y la
"Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas
(Biológicas), y toxínicas y sobre su destrucción", hecha en tres ejemplares en Washington, Londres y Moscú
el 10 de abril de 1972.
Ley 017 del 22 de enero de 1981: Por la cual se aprueba la "Convención sobre el Comercio Internacional de
Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres", suscrita en Washington, D.C. el 3 de marzo de 1973.
Ley 045 del 15 de diciembre de 1983: Por medio de la cual se aprueba la "Convención para la Protección del
Patrimonio Mundial Cultural y Natural", realizada en París el 23 de noviembre de 1972 y se autoriza al
Gobierno Nacional para adherir al mismo.
Ley 045 del 26 de febrero de 1985: Por medio de la cual se aprueban el "Convenio para la Protección del
Medio Marino y la Zona Costera del Pacífico Sudeste", el "Acuerdo sobre la Cooperación Regional para el
Combate contra la Contaminación del Pacífico Sudeste por Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas en
Casos de Emergencia", firmados el 12 de noviembre de 1981, en Lima, Perú, el "Protocolo Complementario
del 'Acuerdo sobre la Cooperación Regional para el Combate contra la Contaminación del Pacífico Sudeste
por Hidrocarburos y otras Sustancias Nocivas' y el 'Protocolo para la Protección del Pacífico Sudeste contra la
Contaminación Proveniente de Fuentes Terrestres' ", suscritos en Quito, Ecuador, el 22 de julio de 1983.
Ley 034 del 3 de febrero de 1986: Por medio de la cual se aprueba el "Acuerdo de Pesca entre la República de
Colombia y Jamaica", firmado en Cali el 30 de agosto de 1984.
Ley 056 del 23 de diciembre de 1987: Por medio de la cual se aprueban el "Convenio para la Protección y el
Desarrollo del Medio Marino en la Región del Gran Caribe" y el "Protocolo relativo a la Cooperación para
Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del Gran Caribe", firmado en Cartagena de Indias el 24
de marzo de 1983.


117

Ley 047 del 20 de octubre de 1989: Por la cual se aprueba el Convenio Internacional de las Maderas
Tropicales, Ginebra, 18 de noviembre de 1983.
Ley 055 del 7 de noviembre de 1989: Por medio de la cual se aprueba el Convenio Internacional sobre
Responsabilidad Civil por Daños Causados por la Contaminación de las Aguas del Mar por Hidrocarburos de
1969 y su Protocolo de 1976.
Ley 030 del 5 de marzo de 1990: Por medio de la cual se aprueba el Convenio de Viena para la Protección de
la Capa de Ozono, Viena, 22 de marzo de 1985.
Ley 164 del 27 de octubre de 1994: Por medio de la cual se aprueba la "Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático", hecha en Nueva York el 9 de mayo de 1992.
Ley 165 del 9 de noviembre de 1994: Por medio de la cual se aprueba el "Convenio sobre la Diversidad
Biológica", realizado en Río de Janeiro el 5 de junio de 1992.

5. Aprovechamiento de Recurso Hídrico
Decreto no. 1381 del 17 de julio de 1940: Aprovechamiento, conservación y distribución de aguas nacionales
de uso público.
Decreto no. 1382 del 17 de julio de 1940: Por el cual se dictan algunas disposiciones sobre aprovechamiento,
distribución y conservación de aguas nacionales de uso público.
Decreto 1449 del 27 de junio de 1977: Por el cual se reglamentan parcialmente el inciso 1 del numeral 5
artículo 56 de la Ley 135 de 1961 y el Decreto Ley No. 2811 de 1974. Artículo 2.
Decreto no. 1541 del 26 de julio de 1978: Por el cual se reglamenta la Parte III del Libro II del Decreto - Ley
2811 de 1974: "De las aguas no marítimas" y parcialmente la Ley 23 de 1973. Artículos 4 27.
Decreto no. 1594 del 26 de junio de 1984: Por el cual se reglamenta parcialmente el Título I de la Ley 9 de
1979, así como el Capítulo II del Título VI -Parte III- Libro II y el Título III de la Parte III -Libro I- del
Decreto - Ley 2811 de 1974 en cuanto a usos del agua y residuos líquidos. Artículos 28-36.
Acuerdo no. 0049 del 30 de noviembre de 1992: Por medio del cual se deroga el Acuerdo 044 de 1987 y se
reglamenta el aprovechamiento del recurso hídrico en época de estiaje.
Ley 113 del 21 de noviembre de 1928: Sobre estudio técnico y aprovechamiento de corrientes y caídas de
agua.
Ley 099 del 22 de diciembre de 1993: Por la cual se crea el Ministerio Del Medio Ambiente, se reordena el
Sector Público encargado de la gestión y conservación del medio ambiente y los recursos naturales
renovables, se organiza el Sistema Nacional Ambiental -SINA- y se dictan otras disposiciones.


118

ANEXO 4

RELACIÓN DE LOS PLAGUICIDAS PROHIBIDOS Y RESTRINGIDOS EN COLOMBIA

Resolución 1180 de 1953, la cual reglamentó el uso del 2,4-D y herbicidas similares. Esta resolución fue
derogada por la Resolución No. 482 de 1968.
Resolución 2189 del 14 de Noviembre de 1974, expedida por el ICA, la cual cancela los registros de
fungicidas agrícolas con base en compuestos de mercurio.
Resolución 447 del 6 de diciembre de 1974, expedida por el Ministerio de Agricultura, la cual prohibe el uso
y venta de insecticidas organoclorados en el cultivo del tabaco.
Resolución 1042 del 5 de julio de 1977, expedida por el ICA, la cual cancela los registros de plaguicidas a
base del ingrediente activo leptofos (Phosvel).
Resolución 209 del 12 de mayo de 1978, expedida por el Ministerio de Agricultura, la cual prohibe el uso de
organoclorados en el cultivo del cafeto.
Resolución 6461 de junio 19 de 1978, de los Ministerios de Salud, Agricultura y el Departamento
Administrativo de la Aeronáutica Civil, por la cual se autoriza el uso de clordimeform (Fundal y Galecron)
solo para el cultivo del algodonero por vía aérea y naves con sistema de llenado de circuito cerrado
(Derogada).
Resolución 749 del 18 de mayo de 1979, expedida por el ICA, la cual cancela los registros de venta de los
productos herbicidas a base de 2,4,5-T y 2,4,5- TP.
Resolución 243 del 8 de febrero de 1982, emitida por el ICA, la cual prohibe la importación, producción y
venta de los plaguicidas a base de dibromocloropropano o (DBCP) utilizados en el control de plagas del
suelo.
Resolución 1158 del 5 de junio de 1985, expedida por el ICA la que prohibe la importación, producción y
venta de los plaguicidas de uso agrícola que contengan el ingrediente activo dibromuro de etileno (EDB).
Resolución 1849 del 23 de septiembre de 1985, expedida por el ICA, la que prohibe los insecticidas de uso
agrícola que contengan el ingrediente activo endrin.
Decreto 704 del 3 de marzo de 1986, del Ministerio de Salud y del Ministerio de Agricultura, el cual cancela
las licencias del DDT sus derivados y compuestos en la agricultura, sin embargo, su uso es autorizado en
programas y campañas del Ministerio de salud hasta diciembre de 1994 según Resolución 010255 del 9 de
diciembre de 1993 (fue prohibido totalmente).
Resolución 891 del 10 de abril de 1986 del ICA, la cual cancela las licencias de venta de insecticidas agrícolas
que contengan DDT en su composición.
Resolución 930 del 14 de abril de 1987 emitida por el ICA, la que prohibe la importación, producción y venta
de los herbicidas de uso agrícola que contengan el ingrediente activo dinoseb.
Resolución 19408 del 28 de diciembre de 1987, expedida por el Ministerio de Salud, la cual prohibe los
productos con base en clordimeform y sus sales.
Resolución 366 del 19 de febrero de 1987 y las Resoluciones 531, 540, 723-724 y 874 de marzo 22 y 23, abril
12 y 26 de 1988 respectivamente, expedidas por el ICA, las cuales cancelan las licencias de venta de los
insecticidas organoclorados que contengan los ingredientes activos: aldrin, heptacloro, dieldrin, clordano y
canfecloro en su composición.
Resolución 47 de 1988 del ICA, la cual cancela las licencias de venta de los plaguicidas que contienen
clordimeform en su composición.
Decreto 305 del 16 de febrero de 1988, de los Ministerios de Salud y de Agricultura, por el cual se prohibe la
importación, producción, formulación y venta de los insecticidas organoclorados aldrin, heptacloro,
dieldrin, clordano
y canfecloro; Sin embargo, se autorizan temporalmente dieldrin y clordano en las
maderas; igualmente canfecloro en la mezcla toxafeno más metil paration en Ultra Bajo Volumen para
algodón por vía aérea según Resolución 010255 del 9 de diciembre de 1993.


119

Resolución 3028 del 15 de agosto de 1989 expedida por el ICA, la cual prohibe la aplicación por vía aérea en
el territorio nacional de los herbicidas que contienen el ingrediente activo paraquat.
Resolución 5053 del 7 de diciembre de 1989 del ICA. prohibe la importación, producción y venta en el
territorio nacional de los fungicidas de uso agrícola que contengan el ingrediente activo captafol y se
cancelan las licencias de venta.
Resolución 2308 de 1990, expedida por el ICA, la cual prohibe la importación, producción, venta y aplicación
en el territorio nacional de los fungicidas en uso agrícola que contengan el ingrediente activo tebuconazol.
Resolución 2471 del 10 de julio de 1991, expedida por el ICA, la cual restringe los usos del paration
únicamente a plagas de algodón y pastos, y del metil paration únicamente a plagas del algodón y de arroz
tecnificado.
Resoluciones 2156, 2157, 2158 y 2159 del 19 de junio de 1991 y 3501 del 11 de octubre de 1991, expedidas
por el ICA, las cuales cancelan la venta del insecticida lindano, bajo las formulaciones polvos mojables y
concentrados emulsionables.
Resolución 29 del 8 de enero de 1992, expedida por el ICA, la cual prohibe los insecticidas de uso agrícola
que tengan como base fonofos.
Resolución 9913 del 6 de diciembre de 1993, expedida por el Ministerio de Salud, la cual prohibe la
importación, producción, formulación, comercialización, manejo, uso y aplicación de los fungicidas maneb y
zineb y sus compuestos relacionados. De estos productos etilenbisditiocarbamatos (EBDC´s), aún se sigue
utilizando mancozeb.
Resolución 10255 del 9 de diciembre de 1993, del Ministerio de Salud, la cual prohibe la importación,
producción, formulación, comercialización, uso y manejo de los siguientes productos: dieldrin, clordano,
dodecacloro o mirex, pentaclorofenol, dicofol, DDT, BHC (HCH), heptacloro, lindano y sus compuestos
relacionados. Sin embargo, se autoriza temporalmente el lindano como ectoparasiticida en la salud humana,
y el endosulfan hasta tanto se disponga de un sustituto comparable contra el Hypothenemus hampei (la broca
del café). También se autoriza el DDT por el término de un año en campañas de lucha antivectorial en Salud
Pública (Derogada).
Resolución ICA 922 del 3 de marzo de 1994. Niega renovación de la Licencia de Venta No. 1728
correspondiente al producto ciclodrin 3% G, cuyo titular es la firma Quimor S.A. por contener lindano.
Resolución ICA 923 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1648 correspondiente al
producto mirex SB, cuyo titular es la firma Minagro Ltda. por contener dodecacloro.
Resolución ICA 924 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1657 correspondiente al
producto agronexit 2.5 suflo, cuyo titular es la firma Shell Colombia S.A.
Resolución 925 del 3 de marzo de 1994 del ICA. Cancela la Licencia de Venta No. 1717 correspondiente al
producto lindafor 2.5 DP, cuyo titular es la firma Rhone Poulenc Colombia S.A. por contener lindano.
Resolución ICA 926 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1205, 1980 y 1465
correspondientes a los productos gorgoricida agricense, lexagro, 10% agricense y lexagro 3% agricense,
cuyo titular es la firma Agricense Limitada.
Resolución ICA 927 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1948 correspondiente al
producto mirenex GB, cuyo titular es la firma fitogranos comercializadora agroindustrial Ltda. por contener
dodecacloro.
Resolución ICA 928 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1204 correspondiente al
producto kelthane 35, cuyo titular es la firma Rohm and Haas Colombia S. A. por contener dicofol.
Resolución ICA 929 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1666 correspondiente al
producto bravo WP, cuyo titular es la firma bio-agrícola valcab Ltda. por contener maneb y zineb.
Resolución ICA 930 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 0608 correspondiente al
producto brestan 60 WP, cuyo titular es la firma hoechst colombiana S. A. hoy agrevo S.A. por contener
Maneb y zineb.


120

Resolución ICA 931 del 3 de marzo de 1994. Cancela la Licencia de Venta No. 1773 correspondiente al
producto lindano "Almagrícola" 2.5% suelo, cuyo titular es la firma almacén agrícola limitada
"Almagrícola", por contener lindano.
Resolución 138 del 17 de enero de 1996, del Ministerio de Salud, que prohibe el uso de plaguicidas que
contengan el fumigante bromuro de metilo. Otra disposición reciente del Ministerio de Salud, permite el uso
de este fumigante para las cuarentenas que se establezcan en el control fitosanitario de algunos productos
importados (ejemplo, frutas frescas); sin embargo, en la práctica el exigir que se usen sistemas de
recuperación total del producto lo hacen prohibitivo, ya que dicha recuperación es costosa y solo se utiliza en
los Estados Unidos para grandes cantidades del mismo.
Resolución ICA283 de Febrero 16 de 1996. Cancela la Licencia de Venta No. 1535 de bromuro de metilo a
la Empresa Electrofumigación Toro Ltda.
Resolución 02152/96 del Ministerio de Salud. Por la cual se restringe el uso del bromuro de metilo. Artículo
Primero
: Autorizar la importación, comercialización y uso de bromuro de metilo, solo para el control de
plagas exóticas en tejidos vegetales frescos a nivel de puertos y pasos fronterizos, hasta que se encuentre un
sustituto viable que permita su reemplazo. Parágrafo: La aplicación de este plaguicida deberá practicarse
herméticamente y con sistema cerrado de recuperación del plaguicida mencionado, para lo cual el Ministerio
del Medio Ambiente en Coordinación con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural a través de la
División de Sanidad Vegetal del I.C.A. avalarán el método a utilizar y supervisarán la aplicación correcta y
segura del plaguicida, según sus competencias.
Resolución ICA 2934 de octubre 15 de 1996. Cancela la licencia de venta no. 1991 de miral 500 CS, a la
empresa Ciba Geigy de Colombia S. A., hoy Novartis de Colombia S.A. (Por solicitud de la Empresa).
Resolución ICA 3330 de Noviembre 15 de 1996. Cancela la Licencia de Venta No.1618 de forgoren 50 W.P.
a la Empresa Ciba Geigy de Colombia S.A. hoy Novartis de Colombia (Solicitado por la Empresa).
Resolución ICA 3881 de Diciembre 16 de 1996. Por la cual se cancela la Licencia de Venta No. 1801, del
Producto galben M 8-65 correspondiente a la Empresa Dow Elanco de Colombia S.A., hoy Dow
Agrosciences de Colombia S.A. (Solicitud de la Empresa).
Resolución ICA 3971 de Dic. 27/96. Por la cual se ordena el Registro del Producto bromuro de metilo, a la
Firma Electrofumigación Toro y Cia. Ltda. cumpliendo lo estipulado en la Resolución 02152 del Ministerio
de Salud.
Resolución ICA 712 de abril 9 de 1997. Por la cual se cancela el Registro de Venta No. 05-4-2187 del
Producto denominado comercialmente fosfamin A de la Empresa Electrofumigación Toro y Cía Ltda., de
acuerdo a lo dispuesto por Minsalud en el Oficio SPT-002031-95.
Resolución 1669 de mayo 27 de 1997 del Ministerio de Salud. Por a cual se autoriza el uso de productos con
base en endosulfan únicamente para el control de la broca del cafeto (Hypotenemus hampei), en
cumplimiento de la Resolución 01669 del Ministerio de Salud.
Resolución 4166 del 12 de noviembre de 1997, por la cual se prohibe la importación, fabricación,
formulación, comercialización y uso de los productos plaguicidas con base en lindano sólo o en combinación
con otras sustancias químicas.
Resolución 483 de marzo 29 de 1999. Por el cual se modifican los registros de venta de los productos
elaborados con el Ingrediente Activo endosulfan, de la empresa Agroser S.A., permitiéndose el uso
únicamente para el Control de la Broca del café (Hypotenemus hampei) en cumplimiento de la Resolución
No. 1669/97 del Ministerio de Salud.
Resolución 484 de marzo 29 de 1999. Por el cual se modifican los registros de venta de los productos
elaborados con el Ingrediente Activo endosulfan, de la empresa Magan de Colombia Ltda., permitiéndose el
uso únicamente para el Control de la Broca del café (Hypotenemus hampei) en cumplimiento de la Resolución
No. 1669/97 del Ministerio de Salud.
Resolución 485 de marzo 29 de 1999. Por el cual se modifican los registros de venta de los productos
elaborados con el Ingrediente Activo endosulfan, de la empresa Agrevo S.A.., permitiéndose el uso


121

únicamente para el control de la broca del café (Hypotenemus hampei) en cumplimiento de la Resolución No.
1669/97 del Ministerio de Salud.
Resolución 486 de marzo 29 de 1999. Por el cual se modifican los registros de venta de los productos
elaborados con el Ingrediente Activo endosulfan, de la empresa Rhone Poulenc Agro Colombia Ltda.,
permitiéndose el uso únicamente para el Control de la Broca del café (Hypotenemus hampei) en cumplimiento
de la Resolución No. 1669/97 del Ministerio de Salud.
Resolución 1559 de julio 27 de 1999. Por la cual se cancela el registro de venta No. 0852 correspondiente al
insecticida biológico denominado dipel WP, de la Empresa Abbott Laboratories De Colombia S.A. (Por
solicitud de la Empresa con oficio del 22 de julio de 1999).



122

ANEXO 5

DECRETO NUMERO 475 DEL 10 MARZO DE 1998

Por el cual se expiden normas técnicas de calidad del agua potable

1. Concentraciones Máximas Admisibles para los Plaguicidas en el Agua Potable

ARTICULO 11. La concentración máxima admisible para cada uno de los siguientes plaguicidas y otras
sustancias no consideradas en los demás artículos del presente Decreto, es de 0.0001 mg/litro:
Los plaguicidas y otras sustancias consideradas como cancerígenas, mutagénicas y/o teratogénicas por el
Ministerio de Salud o las referencias reconocidas por el mismo (se excluye el asbesto, pues se considera
cancerígeno solo por inhalación).
Los componentes clasificados en la categoría toxicológica I (altamente tóxicos) según la clasificación vigente
del Ministerio de Salud.
Las sustancias cuyos valores LD50 oral más bajo sean menores o iguales a 50 mg/kg según las referencias
reconocidas por el Ministerio de Salud.
Aquellos cuya única información, reconocida por el Ministerio de Salud, los catalogue como muy venenosos,
muy tóxicos, muy letales y/o muy peligrosos.
Las sustancias desconocidas, extrañas y/o nuevas de origen natural o sintético de las cuales no se tenga
conocimiento científico sobre su toxicidad.
ARTICULO 12. La concentración máxima admisible para cada uno de los siguientes plaguicidas y otras
sustancias no consideradas en los demás artículos del presente Decreto, es de 0.001 mg/litro:
Los plaguicidas y otras sustancias comprendidas en las categorías toxicológicas II y III (mediana y
moderadamente tóxicos) según la clasificación vigente del Ministerio de Salud. Se excluyen las
sustancias cancerígenas, mutagénicas y/o teratogénicas según el Ministerio de Salud o las referencias
reconocidas por el mismo.
Las sustancias cuyos valores LD50 oral más bajos se encuentren entre 51 y 5000 mg/kg según las referencias
reconocidas por el Ministerio de Salud. Se excluyen las sustancias cancerígenas, mutagénicas,
teratogénicas y/o las de la categoría toxicológica I según el Ministerio de Salud o las referencias
reconocidas por el mismo.
ARTICULO 13. La concentración máxima admisible para cada uno de los siguientes plaguicidas y otras
sustancias no consideradas en los demás artículos del presente Decreto, es de 0.01 mg/litro:
Los plaguicidas y otras sustancias clasificadas en la categoría toxicológica IV (baja toxicidad) de acuerdo a la
clasificación vigente del Ministerio de Salud. Se excluyen las sustancias cancerígenas, mutagénicas y/o
teratogénicas según el Ministerio de Salud o las referencias reconocidas por el mismo.
Las sustancias cuyos valores LD50 oral más bajos se encuentren entre 5001 y 1500 mg/kg según las
referencias reconocidas por el Ministerio de Salud. Se excluyen las sustancias cancerígenas, mutagénicas,
teratogénicas y/o las de las categorías toxicológicas I, II y III según el Ministerio de Salud o las
referencias reconocidas por el mismo.
Aquellos cuya única información, reconocida por el Ministerio de Salud, los catalogue como de poca, ligera o
baja toxicidad.
ARTICULO 14. La concentración permisible en el agua potable, para cada uno de los plaguicidas y demás
sustancias concernientes a los artículos 11, 12 y 13, será menor que el límite de detección de los métodos
analíticos de referencia estandarizados.
ARTICULO 15. La concentración total de plaguicidas y demás sustancias concernientes a los artículos 11, 12
y 13, se ajustará de acuerdo a lo siguiente:


123

La suma total de las concentraciones de plaguicidas y demás sustancias, cuyo valor individual máximo
admisible sea de 0.0001 mg/L, podrá ser de 0.001 mg/L como máximo; en ningún caso podrán ser
excedidos los valores individuales.
La suma total de las concentraciones de plaguicidas y demás sustancias, cuyo valor individual máximo
admisible sea de 0.001 mg/L., podrá ser de 0.01 mg/L como máximo, en ningún caso podrán ser
excedidos los valores individuales.
La suma total de las concentraciones de plaguicidas y demás sustancias cuyo valor individual máximo
admisible sea de 0.01 mg/L, podrá ser de 0.1 mg/L como máximo; en ningún caso podrán ser excedidos
los valores individuales señalados en este artículo.
PARAGRAFO. Independientemente de lo considerado anteriormente, la suma total de las concentraciones de
plaguicidas y demás sustancias concernientes al presente artículo no podrán ser superior a 0.1 mg/L.
ARTICULO 16. Los plaguicidas y las demás sustancias consideradas en los artículos 11,12 y 13 que deban
analizarse en una determinada muestra, se seleccionarán con base en la información que contemple los datos
suministrados por los responsables y/o afectados por la eventual presencia de esos tóxicos en el agua. De
igual manera, para este efecto y cuando no se tenga la información completa y consistente, se considerarán de
acuerdo a la región, las sustancias tóxicas utilizadas, los cultivos y las plagas a combatir, lo mismo que otros
factores que conduzcan a establecer los posibles contaminantes, los cuales se confirmarán por los análisis de
laboratorio.
ARTICULO 17. Cuando por inconvenientes o imposibilidades técnicas de realizar los análisis
correspondientes al artículo 16 y/o mientras se implementan las metodologías analíticas respectivas, las
personas prestadoras del servicio de acueducto, mínimo realizarán trimestralmente (o en caso de emergencia
sanitaria y/o que a juicio de la autoridad sanitaria se requieran), análisis de sustancias indicadoras de la
eventual presencia de plaguicidas y/u otros componentes considerados en los artículos 11, 12 y 13, así:
Organoclorados persistentes, tales como PCBs, DDT y otros de amplio uso y/o peligrosos como alaclor,
aldicarb, benomil, carbofurano, clorpirifos, clordano, 2.4-D, triazinas, hidrocarburos del petróleo,
pentaclorofenol u otros que puedan analizarse mediante pruebas rápidas y específicas de inmunoensayo
internacionalmente reconocidas. De esta lista se seleccionará (n) el (los) compuesto(s) a analizar de
acuerdo a lo establecido en el artículo 16 del presente decreto.
Organofosforados y/o carbamatos inhibidores de la acetilcolinesterasa. El análisis se realizará por inhibición
enzimática in vitro de la colinesterasa a través de la técnica analítica validada en el Instituto Nacional de
Salud, de acuerdo con lo contemplado en el artículo 16 del presente Decreto.
También se podrán realizar pruebas biológicas indicadoras de la eventual presencia de plaguicidas u otras
sustancias conforme al artículo 16 del presente decreto.
En el caso de no realizarse las pruebas contempladas en el presente artículo, se efectuarán los análisis
correspondientes de acuerdo al presente Decreto.
ARTICULO 18. El Ministerio de Salud podrá en cualquier momento establecer los valores máximos
admisibles individuales y/o totales para los plaguicidas u otras sustancias, mediante el correspondiente acto
administrativo.



124

ANEXO 6

PRODUCTOS LISTA PIC
Cuadro 1. Productos lista PIC que requieren consentimiento previo del país importador.


Producto Químico
Categoría
2,4,5 - T
Plaguicida - (no consentido)
Aldrin
Plaguicida - (no consentido)
Captafol
Plaguicida - (no consentido)
Clordano
Plaguicida - (no consentido)
Clordimeformo
Plaguicida - (no consentido)
Clorobencilato
Plaguicida - (no consentido)
DDT
Plaguicida - (no consentido)
Dieldrin
Plaguicida - (no consentido)
Dinoseb y sales de Dinoseb
Plaguicida - (no consentido)
1,2- dibromoetano (EDB)
Plaguicida - (no consentido)
Fluoroacetamida
Plaguicida - (no consentido)
HCH (mezcla de isómeros)
Plaguicida - (no consentido)
Heptacloro
Plaguicida - (no consentido)
Hexaclorobenceno
Plaguicida - (no consentido)
Lindano
Plaguicida - (no consentido)
Compuestos de mercurio, incluidos compuestos inorgánicos de Plaguicida - (no consentido)
mercurio, compuestos alquílicos de mercurio y compuestos
alcoxialquílicos y arílicos de mercurio.
Pentaclorofenol
Plaguicida - (no consentido)
Monocrotofos (formulaciones liquidas solubles de la Sustancia que Formulación plaguicida
sobrepasen los 600 g/L de ingrediente activo.)
Extremadamente peligrosa
Metamidofos (formulaciones líquidas solubles de la sustancia que Formulación plaguicida
sobrepasen los 600 g/L de ingrediente activo)
Extremadamente peligrosa.
Fosfamidon (formulaciones liquidas solubles de la sustancia que Formulación plaguicida
sobrepasen los 100 g/L de ingrediente activo)
Extremadamente peligrosa.
Metil-paration (concentrados emulsificables (CE) con 19,5%, 40%, Formulación plaguicida
50% y 60% de ingrediente activo y polvos que contengan 1,5%, 2% Extremadamente peligrosa.
y 3% de ingrediente activo).
Paration (se incluyen todas las formulaciones de esta sustancia - Formulación plaguicida
aerosoles, polvos secos (PS), concentrado emulsificable (CE), Extremadamente peligrosa.
gránulos (GR) y polvos humedecibles (PH) - excepto las
suspensiones en cápsula (SC))
Crocidolita Industrial
Bifenilos policromados (PB B)
Industrial
Bifenilos policlorados (PCB)
Industrial
Terfenilos policlorados (PCT)
Industrial
Fosfato de tris (2,3-dibromopropil)
Industrial
Binapacril y Toxafeno




125

ANEXO 7

PLAGUICIDAS RESTRINGIDOS Y PROHIBIDOS POR LA EPA
Cuadro 2. Plaguicidas restringidos y prohibidos por la EPA.

1. aldrin
2. bezene hexachloride [BHC] (voluntary cancellation).
3. 2,3,4,5- Bis (2-butylene) tetrahydro-2-furaldehyde [Repellent-11]
4. bromoxynil butyrate (voluntary cancellation)
5. cadmium compounds (voluntary cancellation)
6. calcium arsenate (voluntary cancellation)
7. captafol (voluntary cancellation)
8. carbón
tetrachloride.
9. chloranil (voluntary cancellation)
10. chlordane
11. chlordimeform (voluntary cancellation)
12. chlorinated camphene [toxaphene] (voluntary cancellation)
13. chlorobenzilate (voluntary cancellation)
14. chloromethoxipropylmercuric acetate [CPMA]
15. copper arsenate (voluntary cancellation)
16. cyhexatin (voluntary cancellation)
17. DBCP
18. decachlorooctahydro - 1,3,4-metheno-2h-cyclobuta(cd) pentalen-2-one [chlordecon]
19. DDT
20. dieldrin
21. dinoseb and salts
22. Di (phenylmercury) dodecenylsuccinate [voluntary cancellation]
23. EDB
24. endrin (voluntary cancellation)
25. EPN (voluntary cancellation)
26. ethyl hexyleneglycol [6-12] (voluntary cancellation)
27. hexachlorobenzene [HCBJ (voluntary cancellation)
28. lead arsenate (voluntary cancellation)
29. leptofos (Never received initial registration)
30. mercurous chloride
31. mercuric chloride
32. mevinphos
33. mirex (voluntary cancellation)
34. monocrotophos (voluntary cancellation)
35.nitrofen (TOK) (voluntary cancellation)
36. OMPA (octamethylprophosphoramide)
37. phenylmercury acetate [PMA]
38. phenylmercuric oleate [PMO] (voluntary cancellation)
39. Potassium 2,4,5-trichlorophenate [2,4,5-TCP]


126

Cuadro 2. (continuación).
40. pyriminil [Vacor] (voluntary cancellation)
41. safrole (voluntary cancellation)
42. silvex
43. sodium arsenite
44. TDE (voluntary cancellation)
45. Terpene polychlorinates [Strobane] (voluntary cancellation)
46. thallium sulfate
47. 2,4, 5-Trichlorophenoxycetic acid [2,4, 5-T]
48. vinyl chloride
EPA: Agencia Estatal para el manejo y registro de plaguicidas en U.S.A.



127

ANEXO 8

SITUACIÓN DE LOS PLAGUICIDAS DE LA DOCENA SUCIA EN COLOMBIA
Cuadro 3. Situación de los plaguicidas de la docena sucia en Colombia.



Plaguicida
1991
1996
Aldicarb Libre
Libre
Canfecloro Restringido
Prohibido
Clordano Restringido
Prohibido
Heptacloro Prohibido
Prohibido
Clordimeform Prohibido
Prohibido
Dibromocloropropano Prohibido
Prohibido
Aldrin Prohibido
Prohibido
Dieldrin Restringido
Prohibido
Endrin Prohibido
Prohibido
Etilendibromuro Prohibido
Prohibido
H.C.H /B.H.C
Libre
Prohibido
Lindano Libre
Prohibido
D.D.T Restringido
Prohibido
Paraquat Libre
Restringido
Paration Libre
Restringido
Metil Paration
Libre
Restringido
Pentaclorofenol Libre
Prohibido
2,4,5,T ( Triclorofenil )
Prohibido
Prohibido
Elaborado por la Subdirección de Planificación y Administración de Bosques y Flora del Ministerio del Medio
Ambiente, con base en datos proporcionados por la División de Insumos del I.C.A.



128

ANEXO 9

PLAGUICIDAS UTILIZADOS EN CULTIVOS ILÍCITOS
Cuadro 4. Insecticidas y fungicidas utilizados en cultivos ilícitos.





Nombre del producto Ingrediente activo
Conc. (g/L)
Categoria
Accion
toxicologica

Manzate Mancozeb
80% III
Fungicida
Tamaron Metamidofos
600 I
Insecticida
Sevin Carbaril
80%
II Insecticida
Metavin Metomil
90% I
Insecticida
Furadan Liquido
Carbofuran
Insecticida
Granulado
Carbofuran 330
I
Curacron Profenofos
500 II
Insecticida
Thionil Endosulfan
350 I
Insecticida
Oxicloruro de cobre
Oxiclouro de cobre 35%
III
Fungicida
Paration Metil
Paration
48% I
Insecticida
Matador Lambda
Insecticida
Cyhalothrina 50
III
Thiodan Endosulfan
350 I
Insecticida
Bavistin Carbendazin
50% III Fungicida
Malathion Malation 604 III
Insecticida
Nuvacron Monocrotofos
600 I
Insecticida
Lorsban Líquido
Clorpirifos y
500
Insecticida
Granulado
Cipermetrina
50
Clorpirifos
50 g/kg
II
Cowboy Cipermetrina
y
25
Insecticida
Diacinon
200 III
Politrin Cipermetrina
200 II Insecticida



129

ANEXO 10

PRINCIPALES PLAGUICIDAS UTILIZADOS EN EL CULTIVO DEL ARROZ

Cuadro 5. Principales insecticidas utilizados en el cultivo del arroz.
Nombre comercial Nombre tecnico
Casa comercial
Usos
Dosis
(L / ha)
Basudin 600 Ec
Diazinon
NOVARTIS
Sogata, chinches
0.8 - 1
Buldock EC 025
Betacyflutrina
BAYER
Cucarro, cogollero
0.25
Curacron Profenofos
NOVARTIS
Cogollero,
epitrix
0.8
Cymbush Cypermetrina
BASF
Cucarro,
cogollero
0.15-0.25
Decis 2,5 EC
Deltametrina
AGREVO
Cucarro, cogollero
0.25-0.3
Dimecron Fosfamiden
NOVARTIS
Sogata,
Blissus 0.4-0.6
Dimilin 25%
Diflubenzuron
PROFICOL
Cogollero, Hidrellia
250-300 g
Dimilin 48%
Diflubenzuron
PROFICOL
Cogollero, Hidrellia
130-150 g
Dipel
Bacillus
ABBOTT Cogollero
0.3-0.4
thuringiensis
Ekatin 25
Tiometon
PROFICOL
Afidos, sogata
0.3-0.5
Fastac 10 EC
Alfa-
CYANAMID Cucarro,
cogollero 0.2
cypermetrina
Furadan Carbofuran
AGREVO
Sogata,
áfidos 1
Furadan granulado Carbofuran
AGREVO
Plagas del suelo
10 kg
Insectrina Cypermetrina
FEDEARROZ
Cucarro,
cogollero
0.25
Karate Lambda
BASF Cucarro,
cogollero
0.25
cyhalotrina
Lannate Metomil
DU
PONT
Chinches
0.8-1.2
Larvin 375 SC
Tiodicarb
RHONE-
Spodoptera 1
POULENC
Lorsban 2,5 DP
Clorpirifos
DOW ELANCO
Tierreros, Hormigas
20-30 kg
Lorsban 4 EC
Clorpirifos
DOW ELANCO
Sogata, cogollero
0.8-1.2
Malation 57%
Malation
PROFICOL Sogata,
cogollero 1.0-1.5
Metil paration
Metil paration
AGREVO Sogata,
cogollero
1.0-1.5
Monocrotofos 600 Monocrotofos FEDEARROZ Sogata,
cogollero
0.7-1.2
FED
Orthene 3%
Acefato
PROFICOL
Plagas del suelo
15-25 kg
Profitox 80
Triclorfon
PROFICOL
Cucarrón
1 kg
Regent Fipronil
RHONE-
Cucarrón 0.25-0.3
POULENC
Roxion 40 EC
Dimetoato
CYANAMID
Sogata, chinches
0.6-0.8
Saluthion Clorpirifos
+
BASF Sogata,
chinches
1.75
Dimetoato
Sevin 5 DP
Carbaril
RHONE-
Plagas del suelo
20 kg
POULENC
Trebon Etofenprox
RHOM
AND
Cucarro, Sogata
0.5-1
HAAS
Volaton
Phoxim
BAYER
Plagas del suelo
18-20 kg


130

Cuadro 6. Principales herbicidas utilizados en el cultivo del arroz.
Nombre
Nombre tecnico
Casa comercial
Usos
Dosis
comercial
(L / ha)
Actril D.S.
2,4-D
+ RHONE-
Hoja ancha, Piñita
0.3-0.6
Ioxiniloctanoato
POULENC
Ally
Metsulfuron metil
DU PONT
Hoja ancha, Piñita
15 g
Anikil 4
2,4-D ester
BASF
Hoja ancha
0.5-0.8
Anikilamina 4
2,4-D amina
BASF
Hoja ancha
hasta 1
Arrozin Anilophos AGREVO
Potencializador
*
1-1.5
Arsenal 240
Imazapir
CYANAMID
Quemas
2.0-3.0
Aura 20 EC
Clefoxydim (ácido) BASF
Graminicida
0.75
Avirozan Piperofos /
FERSAGRO Amplio
espectro 0.5
Dimetametrina
Basagran Bentazon
BASF
h.ancha,
cyperáceas
2.5-3.5
Bolero (Saturno) Bentiocarbo
CYANAMID
Piñita, gramíneas
2.5-3.5
Classic Arroz
Bensulfuron
+ DU PONT
Cyperaceas
70 g
Clorimuron
Clincher EC
Cyhalofop n-butyl DOW-ELANCO Gramíneas
1.2-1.5
ester
Command Clomazone DU
PONT Gramíneas
1.0-1.2
Duplosan Combi 2,4-D + 2,4-DP
BASF
Hoja ancha
0.3-0.7
Facet SC
Quinclorat
BASF
Gramíneas
1.0-2.0
Foresite Oxadiazon BAYER Gramíneas
1.3-1.7
Furore I
Fenoxaprop-etil
AGREVO
Gramíneas
1.0-1.5
Goal
Oxifluorfen
RHOM & HAAS Gramíneas
1.0-1.2
Gramoxone Paraquat
BASF
Quemas
3.0-4.0
Logran 75 WG
Triasulfuron
FEDEARROZ
Hoja ancha
18 g
Machete
Butachlor
FEDEARROZ
Gramíneas y piñita
3.0-4.0
Fedearroz
Nominee
Bispiribac-Sodium
BAYER
Amplio espectro
0.4 - 0.5
Propanil
Propanil (480 g/L)
FEDEARROZ
Gramíneas, cortadera
5.0-10.0
Fedearroz
Prowl 330 EC
Pendimetalin
PROFICOL
Gramíneas
3.0-4.0
(caminadoras)
Rifit Pretilaclor
NOVARTIS
gramíneas,
piñita
3
Rocket
Glifosato
MONSANTO
NO SELECTIVO **

Round up
Glifosato
MONSANTO
Quemas
2.5-4.0
Rymein Oxyfluorfen
+
RHOM AND
Gramíneas, alg. cyper
4
Piperofos
HASS
Skoll Etoxisulfuron
AGREVO
Cyperaceas 100
g
Sierra
Propanil/Fenotiol
PROFICOL
Gramíneas y h. ancha
6.0-10.0
Sirius Pirasulfuron
etil
CYANAMID
Cyperaceas 2
Stampir Propanil
+
RHOM AND
Gramíneas, Hoja ancha 5.0-8.0
Triclopyr
HAAS
Tiller
Fenoxaprop etil + AGREVO Gramíneas
1-1.2
2,4-D


131

Tordon 101
2,4-D + Picloran
DOW ELANCO
Hoja ancha
0.3-0.6

Cuadro 7. Principales fungicidas utilizados en el cultivo del arroz.
Nombre
Nombre tecnico
Casa comercial
Usos
Dosis
comercial
(L / ha)





Antracol
Propineb
BAYER
Manchado de grano
1.2 - 1.6 kg
Bayleton Triadimefon BAYER Escaldado

Benlate
Benomil
DU PONT
Piricularia, Escaldado
250 - 500 g
Bim 75 WP
Triciclazol
PROFICOL
Piricularia
200 - 300 g
Bla-S
Blasticidin
PROFICOL
Piricularia
1 - 1.5
Bravo 500
Clorotalonil
PROFICOL
Helmintos, Manchado
2
Calidan SC
Iprodione
+ RHONE-
M, de grano, añublo
1.25 - 1.5
Carbendazim
POULENC
Derosal 500
Carbendazim
AGREVO
Cercospora, m. grano
0.5 kg
Dithane FMB
Mancozeb
ROHM
AND Protectante, A espectro 3 - 4
HAAS
Du-ter 20%
FHT
PROFICOL
Piri, Rhincho, Helminto 1.5 - 2 kg
bifenilhidróxido de
Sn
Elosal 720 SC
Azufre elemental
AGREVO
Protectante, A espectro 1.0 - 2.0
Fongoren
Piroquilon
NOVARTIS
Piricularia
0.5 - 0.6 kg
Fudiolan Isoprotiolan AGREVO Piricularia
1
Hinosan Edifenfos BAYER Piricularia
1.0
Indar 2 OF
Fenbuconazole
ROHM & HASS
Rhizoctonia
0.4 - 0.5
Kasumin 2%
Kasugamicina
FEDEARROZ
Piricularia en hoja
1 1.5
Kasumin P
Kasugamicina
+ FEDEARROZ
Piricularia, Helmintospo 1 - 1.5 kg
Fosdiphen
Kidan 250 S.C.
Iprodione
RHONE-
Piricularia, Helmintospo 1 - 1.5
POULENC
Kitazin 48 EC
Iprobenfoz
CYANAMID
Piricularia, Rhizoctonia 1 - 1.25
Monceren WP Pencycuron BAYER Rhizoctonia
0.8
kg
25
Moncut 20 SC
Flutolanil
AGREVO
Rhizoctonia
1.5
Octave
Procloraz
AGREVO
Piricularia, escaldado
0.25 kg
Pro-gro
Carboxin + Thiran
PROFICOL
Rhizoctonia, P. Semillas 2
Kg
Punch Flusilazol DU
PONT
Rhizoctonia 0.35
Ridomil Metalaxil
+
NOVARTIS
Mildeos en Frutales
1.5
Mancozeb
Taspa 500 EC
Propi + Difeconazol NOVARTIS
Rhizoctonia
0.2 - 0.25
Tifon Propiconazol
+
NOVARTIS
Piricularia, Manchado
0.5 kg
Piroquilón
Tilt
Propiconazol
NOVARTIS
Rhizoctonia, m de grano 0.5
Validacin 3%
Validamicina
FEDEARROZ
Rhizoctonia
1 - 2
Vitavax 300
Carboxin + Captan
PROFICOL
Protectante, a. espectro
a la semilla
Fuente: FEDEARROZ Puentes (1998).
*Se adiciona al propanil para aumentar la eficiencia de éste. **Dosis para bomba espaldera.


132

ANEXO 11

PLAGUICIDAS UTILIZADOS EN EL CULTIVO DE PAPA

Cuadro 8. Resumen general de insecticidas y fungicidas utilizados en el cultivo de papa.
Ingrediente Activo
Dosis (L/ha)
Ingrediente Activo
Dosis (kg/ha)
Insecticidas

Insecticidas

Bacillus thuringiensis 1.5
Aldicarb
12.0
Betaciflutrina 0.45
Benomyl
0.50
Carbaryl 0.25
Carbofuradan
30
Carbofuran 3.3
Carbofuran 9
-
30
Clorpirifos 1.0
Disulfoton 3.5
Cypermetrina 0.25
Fenamifos
40.0
Deltametrina 0.5
Forato
35
Diazinon 0.15
Metomyl 0.50
Diclorvos
1.5
Triclorfon
0.5 - 1.5
Dimetoato
0.5 - 1.0
Propa-mocarb HCL

Fosfamidon 0.30


Isazofos 2.5
Fungicidas

Lambda-cihalotrina 0.50
Benomyl
0.50
Malation 1.5
Captan 2.0
Metamidofos
1.0
Carboxin + Captan
1.5 kg/TM
Metomyl 1.5
Clorotalonil
0.6
-2.5
Pentoato
0.75
Cymoxanil + Mancozeb
1.5 - 2.0
Profenofos
0.50
Cymoxanil + Propineb
2.5
Teflutrina
0.50
Fenilamida + Mancozeb
2.0
Tiometon
0.40
Fosetyl Al + Mancozeb
1.5 - 2.0

Hidroxido
cúprico
4.5
Fungicidas

Mancozeb
2.0 - 3.0
Azufre
1.0 - 1.5
Mancozeb + Oxicob
2.5
Carbendazin
1.0
Metalaxil + Mancozeb
2.5
Clorotalonil
1.5 - 3.0
Metiram
2.5
Fentin Hidróxido
0.5
Ofurace + Mancozeb
2.5
Mancozeb
3.0
Oxadixyl + Mancozeb
2.5
Propamocarb HCL
2.5
Oxicarboxin
1.0
Thiabendazol 0.8
L/0.2
L
Propineb 1.8
inmersión
1.0 (aspersión)
Validacin A
2.0
Trifenil Hidroxido de estaño
1.0





Carbendazin
0.30
kg/TM/semilla



133

ANEXO 12

PRINCIPALES PLAGUICIDAS UTILIZADOS EN LA FLORICULTURA

La siguiente lista de plaguicidas químicos presenta algunas de las alternativas para el control de plagas y
enfermedades comunes en la floricultura. I ncluye productos registrados para este uso y otras alternativas.
No corresponde necesariamente a una lista completa de todas las alternativas disponibles, ni representa la
lista de productos aprobados (Asocolflores, 2.000).
Cuadro 9. Acaricidas para el c ntrol de acaros
o
o arañitas. Tetranychus urticae o Tetranychus cinabarinus.





Producto Comercial
-1 Grupo Quimico
Cat. Tox.
Acción





VERTIMEC
R
Biológico
III
Insecticida/Acaricida





MILBEKNOCK
R
Biológico
III
Insecticida/Acaricida





TEDION
R
Clorado
III
Acaricida





PENTAC
R
Clorado
IV
Acaricida





OMITE
R
Ester Sulfitado
III
Acaricida





ORNAMITE
R
Ester Sulfitado
III
Acaricida





DURSBAN 50 WP
R
Fosforotioato
II
Insecticida/Acaricida





CURACRON
R
Org.Fosforado
II
caricida
A





KENDO
R
Oxima
III
Acaricida





KARATE
R
Piretroide
III
Insecticida/Acaricida





MAWRIK AQUA.
R
Piretroide
III
Insecticida/Acaricida





TALSTAR
R
Piretroide
III
Insecticida/Acaricida





RUFAST
R
Piretroide
IV
Acaricida





RUFAST ADVANCE
R
Piretroide
IV
Acaricida





SANMITE
R
Pyridozinone
III
Acaricida





CASCADE
R
Regulador
IV
Acaricida





ACARISTOP
R
Tetrazina
IV
caricida
A





NISSORUN
R
Thiazolidinon
IV
Acaricida





MITAC
R
Triazapentadieno
III
Insecticida/Acaricida





PEROPAL

R
Triazol
II
Acaricida





POLO
R
Triazol
III
Acaricida





NEORON
R
Bromobenzilato
IV
Acaricida





VULCANO
R
Organo Sulfurado
III
Acaricida

Cuadro 10. Fumigantes, desinfectantes del suelo. Nemátodos, Plagas del suelo, Fusarium oxysporum f.sp.
dianthi





BUMA
R
Carbamato
I
Fumigante





TRIMATON
R
Carbamato
I
Fumigante





TELONE
R
Clorado
I
Fumigante





BASAMID
R
Thiadiazina
III
Fumigante


134


Cuadro 11. Fungicidas para el control de moho gris. Botrytis cinnerea





Producto Comercial
-1 Grupo Quimico
Cat. Tox.
Acción





BAVISTIN
R
Benzimidazol
III
Fungicida





KEMDAZIN
R
Benzimidazol
III
Fungicida





MAKIO 600
R
Benzimidazol
III
Fungicida





DEROSAL
R
Benzimidazol
IV
Fungicida





MERTECT
R
Benzimidazol

IV
Fungicida





CLORTOCAFFARO
R
Clorado
II
Fungicida





DACONIL 75
R
Clorado
II
Fungicida





BRAVO 500
R
Clorado
II
Fungicida





CONTROL 500
R
Clorado
II
Fungicida





ORTHOCIDE
R
Dicarboxamida
II
Fungicida





ROVRAL
R
Dicarboxamida
III
Fungicida





CAPTAN
R
Dicarboximida
II
Fungicida





EUPAREN
R
Org.Fosforado
III
Fungicida





SUMILEX
R
Dicarboxamida
III
Fungicida





SCALA
R
Inhib. Enzymas
III
Fungicida





TOPSIN M 50
R
Benzimidazol
IV
Fungicida





TOPSIN M70
R
Benzimidazol
IV
Fungicida





VONDOZEB
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida

Cuadro 12. Fungicidas para el control de la mancha foliar anillada. Cladosporium echinulatum antes
(Heterosporium echinulatum)





TOPSIN-M 50
R
Benzimidazol
IV
Fungicida Sistémico.





TOPSIN-M 50
R
Benzimidazol

IV
Fungicida Sistémico.





DEROSAL
R
Benzimidazol

IV
Fungicida Sistémico.





MERTECT

R
Benzimidazol

IV
Fungicida Sistémico.





BRAVO 500
R
Clorado
II
Fungicida





CONTROL 500
R
Clorado
II
Fungicida





DACONIL 75
R
Clorado
II
Fungicida





CLORTOCAFFARO
R
Clorado
II
Fungicida





ANTRACOL
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida





DITHANE M-45
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida





DITHANE MB F
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida





POLYRAM
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida





OCTAVE
R
Imidazol
III
Fungicida





SPORTAK

R
idazol
Im
III
Fungicida





GRANIT
R
Imidazol
III
Fungicida





TRIFMINE
R
Imidazol
III
Fungicida





FUNGIBACT 222
R
Metálico
III
Fungicida





EUPAREN
R
Org.Fosforado
III
Fungicida





SCORE
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico.





ALTO
R
Triazol

IV
Fungicida Sistémico.





BAYLETON EC
R
Triazol
IV
Fungicida





TOPAS
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico.







135

ANVIL R
Triazol
I
ungicida
V
F
Sistémico.





BAYCOR
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico.
Cuadro 13. Fungicidas para el control del mildeo velloso. Peronospora sparsa, Erysiphe spp.





PREVICUR-N
R
Carbamato
IV
Fungicida Sistémico.





DITHANE M 45
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





DITHANE MB F
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





VONDOZEB
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





POLYRAM
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





FONGARID
R
Fenilamida
IV
Fungicida Sistémico.





ALIETTE 80 WP
R
Fenilamida
IV
Fungicida Sistémico.





GALBEN
R
Fenilamida + Mz
III
Fungicida Sistémico.





RIDOMIL Mz
R
Fenilamida + Mz
III
Fungicida Sistémico.





SANDOFAN
R
Fenilamida + Mz
III
Fungicida Sistémico.

Cuadro 14. Fungicidas para el control de otras enfermedades foliares. Ascochyta chrysanthemi, Septoria
Phoma
, y Colletotrichum spp., Diplocarpon rosae, Cercospora, Alternaria y Fusarium spp.





TOPSIN-M 50
R
Benzimidazol
IV
Fungicida





TOPSIN-M 70
R
Benzimidazol
IV
Fungicida





BAVISTIN
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





DEROSAL
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





MERTECT
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





MAKIO 600
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





KENDAZIM
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





CAPTAN
R
Dicarboxamida
II
Fungicida Contacto





CLORTOCAFFARO
R
Clorado
II
Fungicida Contacto





BRAVO 500
R
Clorado
II
Fungicida Contacto





CONTROL 500

R
Clorado
II
Fungicida Contacto





DACONIL 75
R
Clorado
II
Fungicida Contacto





DITHANE M 45
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





DITHANE MB F
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





VONDOZEB
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





ANTRACOL
R
Ditiocarbamato
III
Fungicida Protectante





OCTAVE
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





SPORTAK
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





GRANIT
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





TRIFMINE
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





SAPROL
R
Piperazina
IV
Fungicida Protectante





TOPAS
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico





ANVIL
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





BAYCOR
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





SCORE
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico





ALTO
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





BAYLETON EC
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico



136

Cuadro 15. Fungicidas para el control de royas. Uromyces dianthi, Puccinia horiana.





Producto Comercial
(1) Grupo Quimico
Cat. Tox.
Acción





DACONIL 75
R
Clorado
II
Fungicida Protectante





CLORTOCAFFARO
R
Clorado
II
Fungicida Protectante





BRAVO 500
R
Clorado
II
Fungicida Protectante





CONTROL 500
R
Clorado
II
Fungicida Protectante





SAPROL
R
Piperazina
IV
Fungicida Protectante





SCORE
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico





BAYLETON EC
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





BAYCOR
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





ANVIL
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





ALTO
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





TOPAS
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico





PLANTVAX
R
Carboxamida
IV
Fungicida

Cuadro 16. Fungicidas para el control del mildeo polvoso u oidium, Sphaerotheca pannosa





BAVISTIN
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





TOPSIN M
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





DEROSAL
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





MERTECT
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





MAKIO 600
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





KENDAZIM
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





OCTAVE
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





SPORTAK
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





GRANIT
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





TRIFMINE
R
Imidazol
III
Fungicida Sistémico





AZUCO
No Metálico
III
Fungicida Protectante





ELOSAL
R
Metálico
III
Fungicida Protectante





MICROTHIOL 80
R
Metálico
III
Fungicida Protectante





TOPSUL
R
Metálico
III
Fungicida Protectante





MELTAFUN
R
Morfolina
III
Fungicida Sistémico





EUPAREN
R
Org.Fosforado
III
Fungicida





PIPRON
R
Piperalina
II
Fungicida Sistémico





SAPROL
R
Piperazina
IV
Fungicida Protectante





RUBIGAN
R
Pirimidina
IV
Fungicida Sistémico





TOPAS
R
Triazol
III
Fungicida Sistémico





ANVIL
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





BAYCOR
R
Triazol
IV
Fungicida Sistémico





BAYLETON EC
No Triazol
IV
Fungicida Sistémico


137






Producto Comercial
(1) Grupo Quimico
Cat. Tox.
Acción

Cuadro 17. Fungicidas para el control de hongos patogenos del suelo. Pythium debarianum, Rhizoctonia
solani, Sclerotinia
spp., Sclerotium rolfsii





KEMDAZIME
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





MAKIO 600
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





DEROSAL
R
Benzimidazol
IV
Fungicida Sistémico





MERTECT
R
Benzimidazol
IV
Fungicida Sistémico





BAVISTIN
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





TOPSIN M
R
Benzimidazol
III
Fungicida Sistémico





PREVICUR-N
R
Carbamato
IV
Fungicida Sistémico





ORTHOCIDE
R
Dicarboxamida
II
Fungicidas





FONGARID
R
Fenilamida
IV
Fungicida Sistémico





ALIETTE 80 WP
R
Fenilamida

IV
Fungicida Sistémico





GALBEN
R
Fenilamida + Mz
III
Fungicida Sistémico





SANDOFAN Mz
R
Fenilamida + Mz
III
Fungicida Sistémico





RIDOMIL Mz
R
Fenilamida + Mz
III
Fungicida Sistémico

Cuadro 18. Insecticidas para el control de pulgones o afidos. Macrosiphum rosae, Myzus persicae, otros





METHAVIN 90
R
Acetamida
I
Insecticida





PIRIMOR
R
Carbamato
III
Insecticida





CONFIDOR
R
Imidazol
III
Insecticida





MALATHION
No Org. Fosforado
I
Insecticida





TAMARON
No Org. Fosforado
I
Insecticida





DIMECRON
No Org. Fosforado
II
Insecticida





MONITOR
No Org.Fosforado
I
Insecticida





BASUDIN 600
R
Org.Fosforado
II
Insecticida





POLO
R
Triazol
III
Insecticida

Cuadro 19. Insecticidas para el control de minadores. Liriomysa trifolli y Liriomysa huidobrensis





VERTIMEC
R
Biológico
III
Insecticida





DURSBAN 50 WP
R
Fosforotioato
II
Insecticida





PADAN
R
Nereistoxina
III
Insecticida





AFUGAN
R
Org.Fosforado
III
Insecticida





KARATE
R
Piretroide
III
Insecticida





MAWRIK AQUA.
R
Piretroide
III
Insecticida





DECIS
R
Piretroide
IV
Insecticida





TALSTAR
R
Piretroide
IV
Insecticida





EVISECT - S
R
Tio-Oxalato
III
Insecticida





TRIGARD
R
Triazina
IV
Insecticida



138







Producto Comercial
(1) Grupo Quimico
Cat. Tox.
Acción

Cuadro 20. Insecticidas para el control de plagas del suelo. Colembolos y Simfílidos





TEMIK 15 Gr
R
Carbamato
I
Insecticida

Insecticidas para el contrtol de la mosca blanca. Trialeurodes vaporariorum, Bemiscia tabaci





PADAN
R
Nereistoxina
III
Insecticida





BASUDIN 600
R
Org.Fosforado
II
Insecticida





DECIS
R
Piretroide
IV
Insecticida





RUFAST
R
Piretroide
IV
Insecticida





RUFAST ADVANCE
R
Piretroide
IV
Insecticida





KARATE
R
Piretroide
III
Insecticida





MAWRIK AQUA.
R
Piretroide
III
Insecticida





TALSTAR
R
Piretroide
IV
Insecticida





OPORTUNE
R
Thiadiazina
III
Insecticida





EVISECT - S
R
Tio-Oxalato
III
Insecticida

Cuadro 21. Insecticidas para el contrtol del trips. Frankliniella occidentalis y Trips tabaci





METHAVIN 90
R
Acetamida
I
Insecticida





MESUROL
R
Carbamato
II
Insecticida





DURSBAN 50 WP
R
Fosforotioato
II
Insecticida





PADAN
R
Nereistoxina
III
Insecticida





PADAN
R
Nereistoxina
III
Insecticida





SUMITHION
R
Org. Fosforado
I
Insecticida





CURACRON
R
Org. Fosforado
I
Insecticida/Acaricida





BASUDIN 600
R
Org.Fosforado
II
Insecticida





DECIS
R
Piretroide
IV
Insecticida





EVISECT - S
R
Tio-Oxalato
III
Insecticida





MITAC
R
Triazaoentadieno
III
Insecticida/Acaricida




139

ANEXO 13

CRITERIOS PARA LA EVALUACIÓN DEL IMPACTO EN LA COSTA CARIBE POR EL USO DE PLAGUICIDAS

En la salud humana
1. Propiedades toxicológicas de los plaguicidas
A. Aguda, utilizando el parámetro LD 50
B. Crónica, en la cual deberán estudiarse lo siguiente:
a. Carcinogénesis
b. Mutagénesis
c. Teratogénesis
d. Neurotoxicidad retardada
e. Efectos en la reproducciónResiduos de Plaguicidas en agua y
alimentos
En el medio ambiente
1. Propiedades inherentes de la molécula
i. Persistencia
ii. Bioacumulación
iii. Movilidad
2. Propiedades Toxicológicas en especies no objeto de control
i. Ecosistemas Terrestres
a. Mamíferos, usando el parámetro LD50
b. Aves, utilizando el parámetro LC50
c. Abejas, en el cual deberá tenerse en cuenta los parámetros LD50 y
LC50
d. Lombrices, mediante el parámetro LC50
e. Microorganismos, con el parámetro LC50
f. Plantas, en las cuales se medirá fitotoxicidad mediante el parámetro
t1/2
ii. Ecosistemas acuáticos
a. Peces, toxicidad que deberá medirse mediante el parámetro LC50
b. Algas, en las cuales se medirá la fitotoxicidad mediante el parámetro
t1/2
c. Pulga de agua, cuya toxicidad se medirá a través del parámetro LC50




140

ANEXO 14

PLAN NACIONAL DE CONTINGENCIA CONTRA DERRAMES DE HIDROCARBUROS, DERIVADOS Y
SUSTANCIAS NOCIVAS, EN AGUAS MARINAS, FLUVIALES Y LACUSTRES


El presente documento es un elemento de la política medio ambiental y de prevención de desastres
que permite afianzar y fortalecer las operaciones de respuesta ya existentes en el país y crear un
marco de desarrollo en aquellos ámbitos nacionales donde no se cuenta con esquemas adecuados
para la prevención y atención de derrames de hidrocarburos, derivados y sustancias nocivas, en
aguas marinas, fluviales y lacustres. el ámbito internacional, el desarrollo del Plan Nacional de
Contingencia permitirá fortalecer e implementar acuerdos binacionales e internacionales de
cooperación para prevenir y enfrentar derrames de gran magnitud en aguas territoriales.

1. Plan Estrategico
El Plan Estratégico del Plan Nacional de Contingencia es el documento que contiene la filosofía, los
objetivos, el alcance del plan, su cobertura geográfica, organización y asignación de
responsabilidades y los niveles de respuesta.

2. Objetivo General del PNC
Dotar al Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres de una herramienta estratégica,
informática y operativa que permita coordinar la prevención, el control y el combate eficaz de un
eventual derrame de hidrocarburos, derivados y sustancias nocivas, en aguas marinas, fluviales y
lacustres, con la participación de entidades competentes en la materia como el Ministerio de Minas y
Energía, encargado de la formulación de la política de hidrocarburos, La Empresa Colombiana de
Petróleos ECOPETROL, responsable de la política de hidrocarburos; la Dirección General
Marítima, responsable del control de contaminaciones en zonas marinas; el Ministerio del Medio
Ambiente, responsable de la política nacional ambiental; Asociación Colombiana de Petróleo, como
representante del gremio petrolero; Asociación Nacional de Industrias ANDI, como representante
del sector químico; el Consejo Colombiano de Seguridad, promotor de la prevención de riesgos y
control de emergencias relacionadas con la industria química entre otras.

3. Alcance
El Plan Nacional de Contingencia contra derrames de Hidrocarburos, Derivados y Sustancias
Nocivas en Aguas Marinas, Fluviales y Lacustres cubre todo derrame de hidrocarburos, sus
derivados o sustancias nocivas, en aguas marinas, fluviales y lacustres, en todo el territorio nacional
y en las áreas de interés designadas por convenios bilaterales o multilaterales y acuerdos
internacionales.

4. Areas de Responsabilidad Geografica
El Plan Nacional de Contingencia tiene cobertura Nacional y por lo tanto cubre las contingencias
que afectan aguas marinas, fluviales y lacustres en todo el territorio nacional, las aguas interiores, el
Mar Territorial, zona económica exclusiva y los espacios marítimos y fluviales cubiertos por
convenios y acuerdos internacionales en que se haga parte.


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El país estará dividido en 6 zonas, para efectos de soporte, coordinación y sectorización de los
procedimientos de ayuda, así: Zona 1. Costa Atlántica; Zona 2. Costa Pacífica; Zona 3. Centro
Occidente; Zona 4. Nororiente; Zona 5. Suroriente; Zona 6. Sur. Los centros de coordinación
tendrán la función de integrar los recursos de los Comités Regionales para la prevención y atención
de desastres que conforman cada una de las zonas, para lo cual dispondrán de facilidades de
comunicación, informática y seguridad. Estos centros estarán a cargo de un coordinador designado
por cada una de las entidades responsables de los centros y con funciones asignadas por el Comité
Técnico Nacional del Plan Nacional de Contingencia.

Zona 1. Costa Atlántica: Abarca la línea costera de la zona fronteriza con Venezuela hasta la
frontera terrestre con Panamá y las aguas interiores, mar territorial, zona contigua, zona económica
exclusiva y plataforma continental colombiana del Mar Caribe. El Centro de Coordinación de apoyo
para operaciones conjuntas del Plan Nacional de Contingencia estará localizado en la Base Naval de
Cartagena, con un centro delegado en las Instalaciones de ECOPETROL en Coveñas, bajo la
coordinación del Director en Escena y la Autoridad Marítima, con el apoyo de los Comités
Regionales de PAD respectivos, aunque podrá estar localizado en cualquier punto cercano al
derrame, de acuerdo con las necesidades específicas.

5. Estructura Basica
El Plan Nacional de Contingencia estará coordinado por la Dirección Nacional para la Prevención y
Atención de Desastres DNPAD del Ministerio del Interior, a través de Sistema Nacional para la
Prevención y Atención de Desastres SNPAD, conformado por un Comité Técnico y un Comité
Operativo del Plan Nacional de Contingencia, dos Sistemas de Información y un Centro de
Respuesta Nacional, con la participación de entidades competentes en la materia como el Ministerio
de Minas y Energía, La Empresa Colombiana de Petróleos ECOPETROL, la Dirección General
Marítima DIMAR, de la Armada Nacional, el Ministerio del Medio Ambiente, la Asociación
Colombiana de Petróleo, la Asociación Nacional de Industrias ANDI, y Consejo Colombiano de
Seguridad, entre otras.

Al concebirse como un módulo dentro del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de
Desastres, utiliza la estructura de los Comités Regionales y Locales de Prevención de Desastres, para
su complemento.

En caso de la presencia de un derrame, el Comité Operativo Local del Plan Nacional de
Contingencia COLPNC- será coordinado por un nivel directivo de la empresa o industria encargada
del derrame, quien tendrá como función canalizar toda la ayuda logística dada por el comité.

6. Equipo de Respuesta del Plan de Contingencia de la Empresa
Cada industria debe contar con un equipo de control de derrames, establecido según su propio Plan
de Contingencia y con unas funciones y responsabilidades específicas, de acuerdo a cada caso.

7. Programa de Implementación


142

El Programa de Implementación del Plan Nacional de Contingencia se divide en cuatro fases:
Diagnóstico, Estructura e Implementación, Implantación y Mantenimiento Operacional.

8. Plan Operativo
El Plan Operativo define las bases y los mecanismos de notificación, organización, funcionamiento y
apoyo del PNC a los Planes locales, o a la eventual activación inmediata de su estructura de nivel
tres.

9. Procedimientos Operativos del Plan Nacional

a. Mecanismo de reporte del derrame
El reporte del derrame se constituye como una herramienta estratégica del Plan Nacional de
Contingencia, en la cual el Comité técnico Nacional del Plan Nacional tiene la información sobre la
ocurrencia del derrame y pone en alerta a los estamentos participantes en el Plan Nacional, para una
posible cooperación en la atención y manejo del derrame.
b. Reporte inicial del derrame
La empresa o industria afectada elaborará un Reporte Inicial del derrame, el cual contendrá la
información básica de las circunstancias específicas del derrame (modo, tiempo y lugar), con el fin
de estimar preliminarmente la magnitud y severidad de la emergencia.

En caso de un derrame de sustancias nocivas, en el cual la empresa encargada del manejo del
derrame no tiene conocimiento de la ocurrencia del mismo, la primera autoridad que tenga
conocimiento del acto, hará un reporte a través de la comunicación suministrada por la persona que
detectó el hecho, remitido al operador de la sustancia para determinar las medidas correctivas del
caso.

c. Informe final del derrame
Se deberá presentar un informe final escrito, dirigido a las diferentes agencias gubernamentales
responsables de los aspectos ambientales (Corporación Autónoma Regional respectiva, Ministerio
del Medio Ambiente, Capitanía de Puerto, si el derrame se presenta en aguas marinas o fluviales de
su competencia) y a la Coordinación del Comité técnico Nacional del Plan Nacional de
Contingencia, dentro de los veinte (20) días contados a partir del día de la ocurrencia del derrame,
con el fin de tener un conocimiento detallado de las circunstancias del derrame y su atención y
control.

d. Evaluacion del derrame
La evaluación del derrame se desarrollará desde el Nivel del Plan Local de Contingencia a través de
procedimientos específicos de cada plan, el cual tendrá criterios técnicos para valorar su capacidad
de atención al evento y a su vez identificar los riesgos inmediatos del derrame.

En el evento de un derrame, es necesario conocer completamente los aspectos que afectarán el
comportamiento del hidrocarburo, derivado o sustancia nociva, para así definir la estrategia de
respuesta al derrame.


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10. Selección de Niveles de Activacion del Plan Nacional de Contingencia

Como resultado de la evaluación del derrame y con base en las capacidades de respuesta de los
Planes de Contingencia locales y regionales, la vulnerabilidad y sensibilidad del escenario de la
emergencia y el comportamiento del derrame, se pondrá en marcha el PNC de acuerdo con los
niveles de activación I, II y III.

a. Movilizacion de equipos y expertos
Para los mecanismos de préstamo, consecución y movilización de equipos y expertos para la
atención de contingencias, el PNC cuenta con el Sistema Nacional de Equipos y Expertos SINEEX-
, el cual constituye una herramienta informática dentro del Plan. Es un inventario detallado a nivel
nacional. Como insumo principal del sector de sustancias nocivas, CISPROQUIM se constituye
como la base de datos de personal para la atención de emergencias y futura base de datos de equipos
y de control y manejo de emergencias. Así mismo los Comités de Ayuda Mutua establecidos y el
Programa SUME de Bogotá D.C., aportarán toda la información existente en sus bases de datos con
el fin de complementar datos en cuanto a sustancias nocivas.

b. Plan de accion para el control del derrame
Cada plan de contingencia local debe contar con un equipo de respuesta propio. Una respuesta
inmediata a una situación de derrame debe ser ejecutada por dicho Equipo de Respuesta, el cual
operará desde su respectivo centro de operaciones. Este equipo debe estructurarse con personal
clave que cubra todas las actividades de la instalación industrial o lugar. El PNC local en este nivel
puede activar el Plan Nacional de la compañía, el cual puede enviar expertos de otras áreas del país,
para complementar el equipo. Simultáneamente, el Comité Local para la Prevención y Atención de
Desastres convoca al Comité Operativo Local del Plan Nacional, con el fin de iniciar las tareas de
apoyo e información a la comunidad.

c. Comunicados de prensa o radio
La información que se suministre por el Director en escena será lo más precisa posible, sin
especulaciones, lo más completa posible y la misma para todos los medios de comunicación. Debe
mantenerse el equilibrio entre los intereses y el derecho de la comunidad a ser informada.

d. Finalizacion de la emergencia
Una vez finalizada la emergencia, el coordinador en escena deberá desarrollar una serie de
actividades con el propósito de determinar el momento del cierre definitivo de las operaciones,
evaluar las consecuencias derivadas del derrame en lo concerniente a la eficiencia de los procesos de
limpieza y descontaminación, y a efectos en el entorno.

El criterio para la finalización de las operaciones de limpieza y descontaminación será la
reglamentación sanitaria vigente con respecto a los usos del agua y del suelo, relacionada con la
información existente de la línea base del Plan de Contingencia local.



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Después de finalizada la emergencia y con base en los reportes diarios de las operaciones de las
bitácoras, se realizará una evaluación detallada de la efectividad del Plan local, teniendo como
referencia la atención del derrame. Dicha evaluación la realizará la empresa afectada por el derrame
y permitirá determinar los aspectos más importantes a tener en cuenta para la reformulación y
rediseño del Plan de Contingencia.

e. Plan
informatico
Establece las bases de lo que este requiere en términos de sistemas de manejo de información, a fin
de que los planes estratégico y operativo sean eficientes. Toda la información del PNC será
recopilada y actualizada permanentemente a instancias del Comité Técnico Nacional del PNC, sobre
los requerimientos de información establecidos por este, y que se consolidan en los siguientes tipos
de información: sobre Legislación, de Referenciación, Logística, Estadística, sobre Planes Locales
de Contingencia e Industriales, aspectos ambientales.

Así mismo, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales IDEAM- tendrá la
función de administrar la información remitida al Plan Informático, de acuerdo con las directrices
del Comité Técnico Nacional del Plan Nacional de Contingencia. (Plan Nacional de Contingencia
contra derrames de Hidrocarburos, Derivados y Sustancias Nocivas, en Aguas Marinas, Fluviales y
Lacustres. Ministerio del Interior. 1996).




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ANEXO 15

CORRECTIVOS QUE SE DEBEN TOMAR PARA SOLVENTAR UN PROBLEMA DE CONTAMINACIÓN POR
DERRAMES DE PLAGUICIDAS


Los derrames y lugares de almacenamiento contaminados, deberán limpiarse del material perdido o
derramado, se debe leer las instrucciones que figuran en la etiqueta del producto o las fichas de
seguridad, debe impedirse la entrada de personas no autorizadas a la zona contaminada, el almacén
deberá ventilarse inmediatamente, deberá trabajarse en equipos de dos personas como mínimo, en
caso de pérdida, se colocará el bidón que pierde en uno mayor o se bombeará el contenido a otro
bidón; el producto proveniente de la pérdida deberá ser enjuagado con material absorbente, recogido
y envasado; se formará un cerco con material absorbente alrededor de la zona contaminada, que se
humedecerá con una solución de detergente (por ejemplo, una solución de carbonato sódico saturada
al 10 por ciento, o una solución de soda cáustica al 5 por ciento), después de fregar el piso, se
empujará la solución hacia el cerco de material absorbente, el cual se retirará una vez que haya
absorbido todo el líquido; el material contaminado se considerará un desecho peligroso, que deberá
ser envasado cuidadosamente y etiquetado de modo apropiado con miras a su eliminación o a su
almacenamiento temporal hasta que pueda ser eliminado.

Dependiendo el tipo de contaminación, los suelos fuertemente contaminados deberán ser excavados
o sometidos a un tratamiento químico. Todos los residuos sólidos tóxicos y materiales
contaminados, así como el suelo contaminado de modo significativo deberán ser envasados en
recipientes idóneos, etiquetados y eliminados de la misma manera ecológicamente racional que los
plaguicidas en desuso.

Los planes de contingencia recomendados para el manejo de derrames de plaguicidas deben incluir
materiales descontaminantes entre los cuales se recomiendan: absorbentes (arcilla granulada,
ceniza, aserrín, celite, cal), alcoholes (metílico, etílico, isopropílico), soda cáustica, detergente
casero.

Hay plaguicidas altamente inflamables que, al quemarse, expelen humo y gases tóxicos. Los
disueltos en solventes orgánicos, de baja inflamabilidad y algunas formulaciones en polvo, son de
mucho peligro, pues pueden explotar en presencia de fuego y entonces, se tornan más tóxicos. Los
que son muy inflamables alzan llama rápidamente, se queman o, bien, explotan al calentarse. Los de
baja inflamabilidad deben llevar impresas las advertencias específicas sobre el riesgo de
inflamabilidad.

Quienes manejan plaguicidas de este tipo deben atender las recomendaciones que aparecen en la
etiqueta, para evitar riesgos de fuego y explosiones. El agua empleada para apagar incendios de
estos productos es altamente tóxica, pues lleva grandes concentraciones del o los materiales que se
queman, por lo que es importante escoger debidamente el sitio y el tipo de construcción de la
bodega, para evitar conflagraciones y contaminaciones.



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Cuando ocurre un incendio hay que tener a mano la información completa sobre clase, cantidad y
localización de los materiales en el lugar o en sus vecindades, para darla a las autoridades. El
incendio debe atacarse contra el viento o desde un ángulo recto, con un mínimo de agua, para reducir
las corrientes tóxicas, y éstas deberán llevarse a un lugar seguro para que se filtren rápidamente o
puedan descontaminarse. Las personas que vivan a favor del viento, deben ser evacuadas; se debe
alejar a las no autorizadas a permanecer en el área, y las que resulten contaminadas deben ser
tratadas inmediatamente, bañadas con agua y jabón y examinadas por un médico inmediatamente.

El área afectada debe mantenerse aislada, evitando la entrada de personas no autorizadas, aun
después de terminada la limpieza del lugar, operación que se hará con personal entrenado, en
coordinación con autoridades de agricultura y salud, capacitadas en el manejo de plaguicidas.

Los plaguicidas almacenados crean graves problemas si las bodegas se inundan. Los que están en
envases a prueba de agua, pueden flotar, pero son barridos por ésta, se rompen luego y vacían su
contenido. Aquellos en recipientes de cartón, papel, o materiales similares, se rompen y derraman
con facilidad. Cualquiera que sea el caso, hay contaminación del agua.

Los que se humedecen o mojan, no pueden utilizarse, y presentan serias dificultades de resolver, aun
luego que se secan, por lo que han de tomarse precauciones para evitar las inundaciones y
almacenarlos en lugares alejados de éstas. Si ello llegara a suceder, el problema debe ser evaluado y
manejado por personas competentes. Los productos inundados deben ser localizados y asegurados
para prevenir los derrames. Si el agua entró en contacto con ellos, las comunidades, caseríos,
poblaciones y fincas situadas río abajo, han de prevenirse y se deben usarse métodos e información
útiles para el caso.

Algunos plaguicidas son altamente volátiles y, en consecuencia, pueden contaminar productos que
se encuentran cerca de ellos, como sucede con los herbicidas. Sus gases no sólo son peligrosos
como contaminantes de otros productos, sino que también causan daños directos a personas,
animales, plantas y semillas, en sus vecindades. Por tal motivo debe tenerse cuidado al manipular
herbicidas, o al almacenarlos en las cercanías de invernaderos y en lugares en que hay plantas
sensibles (Fernández, 1983).




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ANEXO 16

ESTUDIOS REALIZADOS EN ECOSISTEMAS ACUÁTICOS Y DATOS RELACIONADOS

Los estudios para determinar concentraciones de compuestos organoclorados y organofosforados en
ecosistemas acuáticos marinos en Colombia, han sido relativamente puntuales y aislados. Uno de
ellos fue realizado por el Ministerio de Salud en los años 1978 y 1979 en la desembocadura del río
Magdalena en Barranquilla, analizando muestras de agua solamente. En la ampliación del estudio se
detectó en la época húmeda (octubre de 1.980) concentraciones de aldrin, heptacloro-epóxido,
endrin, o.p´-DDT, o.p´-DDE y p.p´-DDE, en un rango de 0.0005 a 0.302 ng/L. En la época seca
(enero de 1981) se detectaron concentraciones de o.p´-DDE; eldrin; o.p´-DDT y p.p´-DDT en un
rango de 0.020 a 0.322 ng/L. Las mayores concentraciones corresponden a endrin (0.322 ng/L)
detectado a 0.5 m en la desembocadura del Canal del Dique y o.p´-DDT (0.012 ng/L) en Castillo
Grande.

Durante la época seca disminuye considerablemente el número de plaguicidas y la concentración de
éstos en la Bahía a excepción del endrin en la afluencia del Canal del Dique. En la época intermedia
(mayo de 1981) se detectó aldrin, heptacloro-epóxido, dieldrin, p.p´-DDT, o.p´-DDE y p.p´-DDD en
un rango de 0.0002 a 0.020. Como conclusión de las tres épocas, en promedio en la época húmeda
se presenta mayores concentraciones en la bahía de Cartagena (Pagliardini, 1982).

Posteriormente entre 1980-1982, el CIOH con la cooperación de la Universidad de Miami,
realizaron un estudio sobre contaminación por plaguicidas, en la bahía de Cartagena. En este
estudio se analizaron muestra de agua, sedimentos y organismos marinos, llegándose a detectar
concentraciones apreciables de Aldrin, DDT y otros organoclorados (Garay, 1990).

Otro estudio lo realizó el Instituto de Investigaciones Marinas (INVEMAR) de Punta de Betín (Santa
Marta) (Ramírez, 1986), donde se analizaron muestras de aguas, sedimentos y organismos. Los
resultados muestran apreciables concentraciones de plaguicidas organoclorados, entre los cuales la
mayoría, han sido prohibidos desde 15 años atrás. Tal es el caso del aldrin, DDT y dieldrin, entre
otros (Garay, 1990).

El CIOH ha realizado otros trabajos desde año 1996 hasta el año 2000 en la Bahía de Cartagena y la
Ciénaga de Tesca; así mismo, Invemar viene trabajando desde 1995 hasta el 2000, 6 años continuos
en la Ciénaga Grande de Santa Marta, la Zona Costera del Departamento del Magdalena y en el
Golfo de Morrosquillo (Garay, 2000).

Una secuencia de estudios sobre concentraciones de plaguicidas organoclorados llevados a cabo en
la Costa Caribe se puede observar en la tabla siguiente.

Cartagena de Indias es una de las cinco ciudades colombianas más importantes con 750,000
habitantes en 1997, siendo un centro turístico, puerto comercial, zona industrial y patrimonio
histórico de la humanidad por sus tesoros arquitectónicos. Los servicios de alcantarillado sirven a
solo el 60% de la población. Las descargas del sistema actual de la Ciudad con un promedio total de


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144,000 metros cúbicos/día van hacia la bahía interior en un 40% y a la Ciénaga de Tesca el 60%
restante. Este hecho ha ocasionado una notoria degradación de la calidad del agua y afectado a las
comunidades residentes en las orillas de la Bahía y de la Ciénaga.

Cuadro 22. Concentración de algunos plaguicidas organoclorados detectados en aguas de varios
sitios de la Costa Caribe Colombiana (ppb).




Desembocadura Río
Bahía de Cartagena
Ciénaga Grande Santa
Compuesto
Magdalena 1975
1980
Marta 1986
Aldrin
10
13
0.2 1.1
Heptacloro epox 10
30
N.A.
DDT y Metabol 140
18
1
Lindano
N.D.
N.A.
0.4 44.2
Heptacloro
N.D.
N.A.
282
Dieldrin
N.D.
2
0.2 1.9
Endrin
N.D.
32
N.A.
Fuente: Garay, T. Jesús. 1990
Metodología validada por la EPA.

En la actualidad se encuentra en la etapa de concertación la construcción del Proyecto Emisario Submarino
en Cartagena para el manejo de las aguas residuales. Previamente se contrató la firma Neotrópicos para
realizar el estudio de impacto ambiental, concluyéndose en el mismo la presencia de contaminantes de clase
IV (químicos tóxicos o compuestos orgánicos sintéticos) en las aguas residuales de Cartagena. De seis
químicos evaluados en la ciénaga de Tesca (Dieldrin, Aldrin, Endrin, DDT, PCB y HAPN), tres exceden los
limites establecidos en Holanda, esto es, PCB´s y los insecticidas Dieldrin y DDT (Carinsa Haskoning,
1996). Sin embargo estas sustancias pueden ingresar a Tesca vía escorrentía de zonas agrícolas y no vía
aguas servidas de Cartagena (Hasen and Sawyer, 1998a). Lo anterior, hace necesario incluir en la monitoría
y en el establecimiento de información antecedente, un programa de detección y medición de los
contaminantes de clase II, III y IV, sobre cuya presencias en las aguas residuales de Cartagena no se tiene
certeza (Neotrópicos- Aguas de Cartagena, 1999).

Durante la última década los patrones del uso de plaguicidas han ido cambiando en la Región del Gran
Caribe, con una firme tendencia a reemplazar los compuestos persistentes con otros plaguicidas menos
persistentes tales como los compuestos organofosforados, carbamatos y piretroides. En la actualidad se
dispone de muy poca información sobre el comportamiento de los compuestos mencionados al aplicarse en el
medio marino de las costas tropicales.

Desde el punto de vista ambiental, el análisis persistencia/degradabilidad de los plaguicidas es clave para
inferir efectos sobre los recursos naturales, biota y población, que luego deben ser validados en estudios de
campo. Para entenderlo, se aborda el tema partiendo de la naturaleza química de los productos, la cual, los
clasifica en organoclorados, con enlaces entre átomos de carbono y cloro, que por ser tan escasos en la
naturaleza los organismos vivos no están adaptados para descomponerlos. Por esta razón y por ser altamente
lipofílicos tienden a acumularse a través de las cadenas alimenticias; se metabolizan a nivel hepático y se
almacenan en la grasa de seres humanos y animales. Tienen características de gran persistencia y


149

acumulación. Al respecto, estudios realizados por Invemar en la Ciénaga de Santa Marta, en 1986, muestran
apreciables concentraciones de plaguicidas organoclorados que han sido prohibidos 15 años atrás.

Los organofosforados son moléculas orgánicas que contienen fósforo, se hidrolizan fácilmente y han venido
reemplazando a los organoclorados, porque son menos persistentes en el ambiente y no se acumulan en los
organismos. Sin embargo, la velocidad de degradación en estas sustancias es muy variable (La
fotodegradación mediante los rayos solares es uno de los principales mecanismos) y en algunos casos, el
producto degradado es más tóxico que el producto original.
Los carbamatos se degradan fácilmente en el medio ambiente, pero presentan sinergismos cuando se
combinan con organoclorados y/o organofosforados (mezclas/bombas). Sin embargo, aisladamente se
consideran biodegradables, no bioacumulables, con residualidad de pocas semanas. En algunos casos, son
inhibidores del crecimiento celular y de la fotosíntesis. Presentan toxicidad para abejas, peces, aves y
animales domésticos.

Los piretroides son insecticidas sintéticos similares a las piretrinas naturales, con baja toxicidad para
mamíferos, baja persistencia, no son acumulables, poco solubles en agua, quedan retenidos en las capas
superficiales del suelo antes de desaparecer; por ello es poco probable que alcancen aguas subterráneas.
Tienen uso doméstico. Sin embargo, pueden producir en humanos dermatitis, rinitis y con dosis altas pueden
ser neurotóxicos. De la misma manera resultan tóxicos para especies menores como peces, abejas, entre otras.

Los mecanismos de afección de los plaguicidas a la salud humana son variables. Generalmente actúan
disolviéndose en la membrana lipídica que rodea a las fibras nerviosas, interfiriendo en el transporte de iones
a su través. Modificando la acción de alguna enzima del metabolismo. Algunos productos tienen acción
cancerígena sobre humanos, son sustancias bastantes lipofílicas, que se depositan principalmente en el tejido
graso y luego (de forma creciente) en hígado, músculo, brazo y sangre.

Otro efecto observado es que se van concentrando en el tejido animal según se asciende en la cadena trófica,
de forma que los consumidores primarios (herbívoros estrictos) presentan una baja concentración en sus
órganos, los carnívoros más elevada y así hasta llegar a aquellos situados en la cúspide (por ejemplo, algunas
aves pescadoras) donde la concentración de plaguicidas en sus órganos es más alta. Conociéndose este efecto
como bio-acumulación. Cuando se pretende evaluar la acción de un plaguicida sobre el medio hay que
considerar su toxicidad y otros factores como la capacidad de bio-acumulación, persistencia, subproductos de
degradación, entre otros.

El DDT, utilizado para erradicar y controlar gran cantidad de plagas e insectos, entre ellos el Mosquito de la
malaria, fue prohibido en muchos países en la época de los 70´s debido a su gran persistencia ambiental; En
Colombia fue prohibida solamente hasta 1986 según Resolución 891/86 del ICA. En el país aún se tiene
existencia de este producto (almacenamiento en el Municipio de Honda por parte del Ministerio de Salud).

Debido a ésta prohibición, las concentraciones de DDT en muestras ambientales ha disminuido y ahora la
atención se centra en los bifenilos policlorados (PCBs), los cuales presentan similar toxicidad. La sumatoria
de concentraciones de DDT determinadas entre 1990 y 1992 en muestras de Mejillones en países de Sur y
Centro América promediaron 839 _ 131 Fg/kg de lípidos.

La presencia de ciertos niveles de organoclorados en organismos terrestres, acuáticos y el hombre ha
sorprendido a los investigadores. La hipótesis lanzada por Duursma y Carrol en 1996 se refiere a que existe
un aparente equilibrio global entre estos organoclorados en lípidos humanos y la atmósfera, y así como, entre
la atmósfera y los lípidos de los Mejillones.


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Esto después de analizar las concentraciones de DDT y PCBs encontradas en aguas del océano, la atmósfera y
relacionándolas con las encontradas en el hombre en distintas altitudes y Mejillones de Sur y Centro América
(Duursma, 1996).

La necesidad de establecer metodologías comunes entre los países del Gran Caribe para detectar el impacto de
sustancias químicas y contaminantes en el ecosistema marino es una necesidad urgente. En este sentido se
han realizado en Colombia una serie de trabajos tendientes a establecer límites de toxicidad en organismos
acuáticos.

Ensayos de toxicidad aguda sobre algunas especies ícticas colombianas mediante sistemas estáticos en
pruebas con aldrin, endrin, dieldrin y heptacloro en 5 especies de peces, demuestran que la potencialidad
tóxica de los insecticidas organoclorados es alta para 96 horas de adsorción (0.56-1861 ppb). El endrin es el
más tóxico de los probados en un intervalo de toxicidad entre 0.66 y 6.18 ppb (Lara, C; Valderrama, J; y
Valderrama, M.; 1977).

En una Prueba de toxicidad LC50 con algunos organoclorados en dos especies ícticas continentales, Mojarra
amarilla (Petenia kraussii) y Tilapia (Tilapia rendalli) a partir de ensayos exploratorios, se utilizó aldrin y
heptacloro con métodos estáticos, con recirculación constante y recambio manual de concentraciones.
Heptacloro resultó más tóxico que aldrin siendo más susceptible la Tilapia. Los valores LC50 para 24, 48 y
96 horas de aldrin en Tilapia: 0.25, 0.18 y 0.14 ppm y para Petenia 0.45, 0.29 y 0.39 ppm. Análogamente los
valores de heptacloro con Tilapia: 0.32, 0.27 y 0.21 ppm y para Petenia a 0.82, 0.96 y 0.55 ppm
respectivamente (Montoya, 1981). A la especie Petenia kraussii, se le considera que tiene un rango de
tolerancia alto (eutrófico) ante el índice de contaminación trófico, medio (0.4-0.6) ante los índices de
contaminación por mineralización y contaminación por materia orgánica, pero es muy bajo (0-0.2) ante el
índice de contaminación por sólidos suspendidos utilizando la media ponderada (Ramírez y Viña, 1998).

En el litoral rocoso de las zonas de Crespo, Marbella, Boca grande, Castillo Grande y la Bahía interna, se
encontró distribuida Parhyale hawaiensis. La CL(I)50 a 72 horas para el DDT en organismos juveniles
correspondió a 0.0015 ppm y en organismos maduros a 0.0030 ppm en 96 horas de respuesta. Tanto el
Cadmio como el DDT alteraron el comportamiento y el proceso de mutación de los organismos, provocaron
necrosis y deformación a nivel de apéndices (Moreno; Quintero; Vanin; Garay, 1991).

El crustáceo Artemia sp, es un organismo de prueba recomendable ya que contrario a los demás organismos,
no requiere de un mantenimiento de cultivo stock. El DDT produce un decrecimiento en los organismos
expuestos a concentraciones entre 1.25 * 10-3 y 1.25 * 10-5 ppm durante un período de exposición de tres días.
Entre los tóxicos empleados, el DDT exhibió una mayor actividad tóxica frente a la respuesta de mortalidad
como a nivel de crecimiento (Bazuerto y Villegas, 1991).

Pruebas de toxicidad aguda con un pesticida clorado policíclico (aldrin) se realizaron en la forma cartagenera
del complejo Porcilia sphenops utilizando métodos estáticos con aireación constante sin intercambio manual
de concentraciones. La LC50 para 12, 24, 48 y 72 horas: 0.063, 0.041, 0.035 y 0.032 ppm, produce
alteraciones en su organismo que la conducen a la muerte; esto fue determinado por los síntomas observados,
lesiones macroscópicas y lesiones histopatológicas evidenciadas (Barreto, 1984).

Evaluando la concentración letal media inicial (LC50) de Tordon 101, Stam 100 y Celbane 40-20 sobre
Macrobraquium acanthurus mediante bioensayos estáticos de corta duración con una sola adición de tóxico al
principio de la prueba, se hicieron los ensayos con y sin aireación. La LC50 con celbane de 0.031, 0.016 y


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0.0074 ppm, fue mucho menor que con Stam (16.0, 6.1 y 3.58 ppm) y Tordon (600, 263 y 150 ppm) en las
dos series de bioensayos (Arévalo; García y Rolón, 1981).

También se realizó con experimentos de campo y laboratorio, la evaluación del impacto de pirimifos metil
(Actellic), sobre colmenas de Apis mellifera L. y en peces como Oreochromis niloticus L. y Oreochromis
niloticus x Oreochromis mossambica (Albina).
En los experimentos con los peces se logró establecer la CL50
a partir de tratamientos con pirimifos metil con las concentraciones: 0; 0.5; 0.8; 1.0; 1.2; 1.35; 1.5 ppm de i.a.
Para Oreochromis niloticus la CL50 encontrada de pirimifos metil (utilizando el modelo Probit) fue de 0.916
ppm, de i.a. y para O. niloticus x O. mossambica (Albina)fue de 0.864 ppm de i.a.; esto sugiere bajo estas
condiciones, que para lograr el efecto de la Cl50 más baja (0.864 ppm), se requiere que un estanque reciba una
descarga equivalente a 283 mililitros de pirimifos metil CE50 en mezcla, por metro cúbico de agua (Arana;
Vargas y García, sin fecha).

Evaluando la dinámica de los organoclorados en la red trófica de la Ciénaga Grande de Santa Marta, se
determinó la concentración en 3 niveles tróficos diferentes. Se demostró la presencia de 14 patrones de
referencia. El DDT y dieldrin fueron encontrados altos en todos los casos, la entrada al sistema lagunar se
hace principalmente por el occidente (contrario a lo esperado). El factor de bioacumulación en peces fue alto,
las concentraciones en planctófagos fueron 2000 veces mayores que en el seston, en el tercer nivel de la
cadena se halló más de 20,000 veces la concentración del seston (Plata, 1990).

Estudiando la bioacumulación y ensayos de toxicidad de algunos contaminantes en organismos marinos
indicadores mediante bioensayos de toxicidad aguda para Artemia sp. y Parhyale hawaiensis con DDT,
fenantreno, fenol y cloruro de Cd, los resultados de LC50 de DDT fueron así: para Nauplius 24 horas, 45.93
ppm, en juveniles 72 horas, 0.52 ppm. (Garay; Calero; Castillo; Moreno et al, 1990).

En el año de 1992 se realizó un inventario de usos en las principales cuencas hidrográficas y sistemas
acuáticos de Colombia, impactos sobre la agricultura ríos y cuencas, estuarios y lagunas costeras, en especial
en la Ciénaga de la Virgen (Cartagena), pero no se presentan los resultados de concentraciones y distribución
en peces, sedimentos y ostras (Garay y Castro, 1992).

Un estudio determinó las tasas de acumulación y depuración del aldrin en ostras (Crassostrea rhizophorae) de
la Ciénaga Grande de Santa Marta mediante experimentos controlados a salinidades de 35, 26 y 17 o/oo con
aldrin durante 24 horas. Se muestra el efecto de salinidad sobre la acumulación y los valores máximos
calculados para el factor de bioconcentración fueron 96,115.5- 37,938.9 y 22,605.1 veces la concentración del
medio, para salinidades de 26, 17 y 35 respectivamente. A 35 o/oo la tasa de filtración es 4 veces inferior que
a 26 o/oo y se desfavorece el proceso de acumulación (Gómez, 1993).

La evaluación del impacto sobre ecosistemas marinos costeros generados por el uso de plaguicidas en zonas
agrícolas adyacentes a la Ciénaga de la Virgen, Cartagena, es el primer inventario de fuentes de plaguicidas
en la zona. Hay ocurrencia en todos los sectores de la ciénaga de organoclorados de HCB, aldrin, heptacloro
epóxido alfa-hexacloro ciclohexano, lindano, DDT´s y PCB´s (Aroclor 1254). En el sedimento (20.7 a 65.6
ng/g); en peces HCB, aldrin, heptacloro, epóxido y DDT´s hasta 8.9 ng/g; en ostras de la Bahía de Cartagena
que se analizaron en del estudio se detectó HCB, heptacloro, epóxido, DDT´s, alfa HCH, lindano y B-HCH en
concentraciones máximas de 3.26 ng/g (Garay et al, 1993).

En el año 1994 se evaluó el estado de la contaminación por metales pesados y residuos de plaguicidas
organoclorados en el sistema hídrico de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Se emplearon patrones de
lindano, heptacloro, heptacloroepóxido, aldrin dieldrin, ppDDE, ppDDT, para analizar agua superficial en 22


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estaciones durante 4 muestreos. El análisis de resultados se realiza de manera semicuantitativa y se concluye
que el 75% de los espacios durante todo el período de muestreo tiene riesgo de toxicidad alto (Ramírez,
1994).

En un estudio de la contaminación por plaguicidas, hidrocarburos y eutrofización en lagunas costeras del
caribe colombiano (cuerpos de agua en Cartagena), se seleccionaron 23 estaciones en la Bahía y 7 en la
Ciénaga, se analizaron en agua, sedimentos y organismos marinos los parámetros fisicoquímicos básicos,
coliformes, hidrocarburos aromáticos y alifáticos y plaguicidas organoclorados. El informe no presenta los
resultados obtenidos para plaguicidas (sic.) (Garay y Castro, 1996).

Las conclusiones del estudio de la contaminación por plaguicidas en ecosistemas costeros en Ciénaga de la
Virgen de Cartagena, sobre las fuentes de contaminación a la Ciénaga determinaron la zona agrícola al este y
aguas negras al costado suroriental. Los suelos y aguas de escorrentía contienen DDT, DDE, DDD, lindano
tanto en época seca como húmeda. Las concentraciones variaron para época seca en un rango de 0-1.426 ng/g
y en húmeda de 0-10.678 ng/g para sedimentos y 493.5 ng/L de DDT para aguas. 0.783 a 0.070 ng/g de DDT
en peces (Castro, marzo de 1997).

Conclusiones similares fueron obtenidas en la ampliación del estudio de la contaminación por plaguicidas en
ecosistemas costeros en el área de Cartagena, Ciénaga de la Virgen y zona agrícola adyacente. En la época
húmeda se presentaron los mayores valores, especialmente DDT y metoxiclor con un promedio total de 0.374
y 0.111 ng/g respectivamente en sedimentos. En aguas los mayores valores fueron para DDT y DDD, con
un valor promedio de 24.490 y 1.291 ng/g respectivamente (Castro, diciembre de 1997).

Por la biodisponibilidad de estos compuestos en la columna de agua, en los peces de la ciénaga de la Virgen
se detectaron niveles de DDT y sus metabolitos por encima de los valores máximos admitidos por la
FAO/OMS. La especie que se analizó fue un pez de talla pequeña (Mugil sp.), el cual es capturado dentro de
la ciénaga por pescadores de la región y al que se le hallaron en el tejido del músculo, DDT, DDE Y DDD en
un rango de 0.07 a 0.78 ng/g. En general, los bivalvos se comportan como los mejores bioindicadores, por
cuanto su producción es muy sensible ante cambios en la calidad de las aguas de la ciénaga y la tala de
mangle (Castro, diciembre de 1997). A la especie Mugil uncilis, se le considera que tiene un rango de
tolerancia muy alto (0.8-1.0) ante el índice de contaminación por mineralización, alto (eutrófico) ante el
índice de contaminación trófico, pero es baja su tolerancia (0.2- 0.4) ante el índice de contaminación por
sólidos suspendidos (Ramírez y Viña, 1998).

En el estudio de la contaminación por plaguicidas en ecosistemas costeros como la Bahía de Cartagena sobre
las fuentes de contaminación a la Bahía se identificaron los vertimientos de aguas negras, el Canal del Dique
y la zona industrial. Se analizaron aldrin, lindano, HCB, pp´DDE, pp´DDD, pp´DDT y los Aroclores 1254 y
1260 en agua, sedimentos y organismos marinos. Se evidencia un proceso de acumulación con respecto a
1980; las ostras, peces y zooplancton con bioacumulación; 0-2.62 y 0-2.44 ng/g de ppDDT y ppDDE y 0-
21.23 ng/g de aroclor en sedimento. En peces y ostras 0.15-15.7 ng/g de ppDDE y ppDDT (Castro, 1998).
Dentro de los estudios que se han realizado en Colombia para identificar los mecanismos de transporte de
plaguicidas se destaca: La evaluación de la residualidad y efecto de la temperatura y humedad en la
degradación de atrazina en un suelo de Saldaña, Tolima .

Dicho suelo se caracterizó y posteriormente se evaluó la permanencia y degradación de la atrazina a dos
profundidades, 0-5 cm y 5-10 cm del perfil del suelo en dos parcelas de 70 m2 c/u., (sin cultivo alguno y que
no han sido tratadas previamente con este tipo de herbicidas). A una de estas parcelas se le aplicó una dosis


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correspondiente a 1.5 kg i.a./ha de atrazina y a la otra una dosis de 3.0 kg i.a./ha de ese mismo herbicida.
Después de la aplicación se tomaron muestras durante un período de dos meses.

Mediante el análisis cromatográfico (HPLC) de las muestras de campo no se detectaron los productos de
degradación DIA y DEA en ninguno de los muestreos durante los dos meses. El compuesto atrazina se
encontró hasta los 15 días después del tratamiento con el herbicida en las dosis de aplicación y a las dos
profundidades. La movilidad de la atrazina en este tipo de suelo es baja y se presenta una mayor actividad de
este herbicida en los primeros 5 cm de profundidad.

La residualidad de la atrazina en el suelo de Usosaldaña es baja. Es mayor cuando se aplica una dosis de 3.0
kg i.a./ha que cuando se aplica una dosis de 1.5 kg i.a./ha, sin embargo a estas dos dosis de aplicación no se
presentarán problemas de toxicidad a cosechas subsiguientes.

En el suelo de Usosaldaña la principal causa de disipación de la atrazina al medio ambiente es el lavado a
causa del agua de riego o del agua lluvia y éste es mayor cuando las condiciones de pluviosidad son altas y/o
cuando el riego del suelo se realiza a saturación.

La temperatura ambiente es un factor determinante en la degradación de la atrazina en este suelo. Ocurre una
mayor degradación del herbicida a 30°C que a 20°C, bajo condiciones de laboratorio. La humedad del suelo
no es un factor muy importante, pero presenta una interacción significativa con la temperatura ambiente
(Acevedo, 1999).



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ANEXO 17

GRÁFICOS

Gráfico 1. Flujos de corrientes marinas en el Mar Caribe.
Tomado de la Presentación de Carlos Hernández y Timothy Kasten, en el taller nacional sobre escurrimiento
de plaguicidas al Mar Caribe, Bogotá, Octubre de 2000.

Gráfico 2. Características geológicas y geográficas de la región Caribe (tomado de Andrade, 2000).

Gráfico 3. Importaciones por clase de producto en kg.

Gráfico 4. Importaciones por clase de producto en L.
Fuente: ICA, 2000.

Gráfico 5.
Fuente: ICA, 2000.

Gráfico 6. Composición de las Ventas por Cultivo en Colombia, 1996.
Fuente: ANDI. Cálculos: Minambiente, 1997.

Gráfico 7. Clasificacion del MIP según su enfoque.

Gráfico 8. Imagen CZCS tomada el 11 de octubre de 1982, donde se muestra un caso extremo de la dispersión
de la pluma del río Magdalena que va desde el Mar Caribe Occidental hasta el noroccidente acercándose a
Jamaica. (Muller-Karger, 1993 citado por Andrade, 2000)




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