Programa Ambiental del Caribe
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
Evaluación de los Impactos Económicos del Huracán Gilbert
sobre los RecuresosMarinos y Costeros en Jamaica
Informe Técnico del PAC No. 4
1989
Nota: Las denominaciones empleadas en este documento y la forma en que aparecen
presentados los datos que contiene, no implican, de parte del PNUMA juicio alguno sobre la
condición jurídica de Estados, Territorios, ciudades o regiones, ni de sus autoridades, ni respecto
de la delimitación de sus fronteras o límites territoriales. Este documento contiene las
observaciones expresadas por los autores en su capacidad propia y no necesariamente refleja las
observaciones del PNUMA.
Para efectos bibliográficos este documento debe ser citado como:
PNUMA: Evaluación de los Impactos Económicos del Huracán Gilbert sobre los Recursos
Marinos y Costeros en Jamaica . Informe Técnico del PAC No. 4. Programa Ambiental del
Caribe del PNUMA, Kingston, Jamaica, 1989.
INDICE
Lista de Figuras
Lista de Tablas
Resumen
1. INTRODUCCIÓN
1.1 Estudio de los daños del huracán
1.2 Términos de referencia
2. METODOLOGÍA
2.1 Recursos por considerar
2.2 Fuentes y recabación de datos
2.3 Evaluación ecológica
2.4 Evaluación económica
3. IDENTIFICACIÓN DE LOS IMPACTOS
3.1 Playas
3.2 Calidad de las aguas costeras
3.3 Arrecifes coralinos
3.4 Praderas de pastos marinos
3.5 Manglares y otras ciénagas
3.6 Bosques y vegetación ribereños
3.7 Recursos pesqueros
3.8 Aves marinas y costeras
4. IMPLICACIONES ECONOMICAS DE LOS IMPACTOS DEL hURACAN
4.1 Valor económico de los recursos
4.2 Estimación de las pérdidas económicas
4.3 Aspectos económicos de la recuperación y prevención de los
daños
i
5. DISCUSIÓN
5.1 Beneficio de la evaluación
5.2 Áreas prioritarias del esfuerzo de recuperación
5.3 Áreas claves para el esfuerzo de investigación y gestión de los
recursos marinos
6. RECONOCIMIENTOS
7. REFERENCIAS
ii
Lista de figuras
A1.1. Arcas de pesca en Jamaica y cota hatimétrica de los 200m
A3.1. Ubicaciones de las tierras pantanosas
A3.2. Porcentaje de desfoliación en Great Salt Pond
A3.3. Daños a Conocarpus, Terminalia y cocoteros en Mammee Bay
A3.4. Daños eólicos menores a Rhizophora ribereña en Priory
A3.5. Arena arrastrada al pantano de Llandovery
A3.6. Restos de algas lanzados contra Rhizophora ribereña en Llandovery
A3.7. Bosque litoral de Conocarpus y Laguncularia desenraizado cerca de Pear Tree Bottom
A3.8. Rhizophora dañada en áreas de asentamiento de garcetas en Pear Tree Bottom
A3.9. Daños cólicos a un bosque de Rhizophora alta en Crater Lake, Discovery Bay
A3.10. Arbol de Rhizophora doblado por encima de sus raíces adventicias en Crater Lake,
Discovery Bay
A3.11. Restos de corales lanzados contra un manglar y bosque litoral dañados por el viento en
Río Bueno
A3.12. Desfoliación de Rhizophora altos, Florida Lands, Falmouth
A3.13. Rhizophora altos dañados por encima de sus raíces adventicias en Florida Lands,
Falmouth
A3.14. Bosque de Avicennia desfoliada de Falmouth
A3.15. Arboles Avicennia desenraizados, Salt Marsh
A3.16. Arboles desfoliados y arrancados, ciénaga Wyndham Rose Hall
A5.1. Puntos de muestreo en la ciénaga de Wyndham Rose Hall
A6.1. Mapa de Jamaica que muestra los lugares de muestreo antes y después del huracán
Gilbert
A7.1. Ubicación de las playas
A8.1. Transectos de los lugares de buceo del USAC
Lista de tablas
Al.l. Recursos considerados en este Informe
Al.2. Terminología empleada en este Informe
Al.3. Algunas características meteorológicas del huracán Gilbert
A5.1. Puntos de muestreo en la ciénaga de Wyndham Rose Hall
A6.1. Niveles de deposición de alquitrán
iii
Apéndices
1. Aiken, KA.
El huracán Gilbert y sus efectos sobre los recursos pesqueros
2. Alleng, G.
Daños del huracán en Port Royal
3. Bacon, P. R.
Observación y Evaluación de los daños del huracán en las marismas
4. Clake, P.
Informe posterior al huracán Gilbert: Llandovery y Port Royal
5. Greenawvay, A.M.
Efectos físicos y químicos del Huracán Gilbert sobre las ciénagas
adyacentes al Hotel Wyndham Rose Hall
6. Joes, M.A.
Efectos del huracán Gilbert sobre las playas y situación de la
contaminación por hidrocarburos
7. NRCD
Extractos del Expediente 11/2/7 del NRCD, Daños del huracán
8. USAC
Investigación de los daños del huracán Gilbert sobre el Parque
Marino de Ocho Ríos
9. Woodley, J. D.
Efectos del huracán Gilbert sobre los arrecifes de coral del área de
Discovery Bay
10. Wright, S.
Efectos del huracán Gilbert sobre determinados sitios dedicados al
cultivo de ostras
11. Lista de documentos de los efectos del huracán sobre áreas de recursos costeros y marinos
en Jamaica
iv
RESUMEN
1. Tras una rápida vista de conjunto se documentan los efectos de/ huracán sobre las
playas, la calidad de/ agua de las costas, los arrecifes de coral, los fondos de algas
marinas, las ciénagas, la vegetación de/ litoral, las pesquerías y las aves marinas.
2. La erosión de las playas fue superior al 50%, habiendo sufrido los peores daños las
costas oriental y septentrional.
3. La recuperación natural de las playas ya se inició.
4. La calidad de/ agua de las costas se deterioró, en especial a consecuencia de/ arrastre de
sedimentos terrestres.
5. La recuperación de la claridad de/ agua tardó unas tres semanas, excepto cerca de las
desembocaduras de los ríos donde persiste la turbíedad.
6. Los daños a los arrecifes de coral fueron desastrosos en las costas oriental y
septentrional.
7. La recuperación lograda por los arrecifes tras el Huracán Allen (1980) fue eliminada
por el huracán Gilbert.
8. Se observaron graves pérdidas de todo tipo de organismos en los arrecifes y algunas
pérdidas de peces de arrecifes.
9. Las praderas de pastos marinos solo sufrieron daños superficiales.
10. Los manglares sufrieron daños graves, con pérdidas hasta de 60% en los árboles de
ciertas áreas. Los daños son peores en las costas oriental y septentrional.
11. Los daños a los manglares se dieron sobre todo en la parte alta de los árboles; /a tierra y
los habítats acuáticos se vieron menos afectados.
12. Las aves acuáticas y los demás animales de los pantanos se vieron poco afectados.
13. Ya se inició la recuperación natural de las zonas de manglares.
14. El bosque y la vegetación de los litorales sufrieron graves daños en las costas oriental y
septentrional.
15. Se sufrieron fuertes pérdidas en aparejos de pesca y en la infraestructura pesquera,
sobre todo en las costas oriental y septentrional.
16. La pesca artesanal se interrumpió entre tres y cuatro meses tras el huracán Gílbert.
17. Hay poca evidencia de daños a los recursos pesqueros primarios (peces de escamas,
crustáceos, conchas, etc.)
18. Los cultivos de ostras y las estructuras de arrecifes artificiales de la costa meridional
también sufrieron daños.
19. Los daños a las poblaciones de aves marinas y costeras parecen ser mínimos.
v
20. Los datos disponibles son inadecuados para realizar una evaluación acertada de los
efectos económicos del huracán Gílbert sobre los recursos marinos y costeros en
Jamaica.
21. Las pérdidas inmediatas sobre los recursos marinos y costeros se estiman en unos
EUA$200 millones.
22. Es posible esperar que las pérdidas a largo plazo sean mucho mayores.
23. Se espera que la mayor parte de los recursos se recuperen en forma natural, sí bien en
algunos casos el período de pérdida económica será de varios años.
24. Se recomienda invertir en las labores de recuperación, pero sólo en unos cuantos
recursos como las playas y las pesquerías.
25. La recuperación de los bosques de las cuencas hidrológicas deberá promoverse para
reducir los efectos adversos de los deslaves sobre las aguas costeras.
26. El informe recalca la necesidad de realizar más estudios de los aspectos económicos de
los recursos costeros y marinos.
27. Se presenta una lista de las áreas escogidas para la investigación sobre los recursos
marinos y los impactos de los desastres.
28. Este informe va respaldado por 10 apéndices que contienen información detallada sobre
los efectos de/ huracán Gilbert.
29. Este informe es la primera compilación de datos y de opiniones profesionales de los
efectos de los huracanes sobre una amplía gama de recursos marinos y costeros en
Jamaica.
30. Este informe pretende servir de estructura de trabajo para un análisis más detallados
sobre los impactos económicos del huracán Gilbert.
vi
CAPÍTULO 1.
INTRODUCIÓN
1.1 Estudio de los daños del huracán
El huracán Gilbert se abatió sobre Jamaica el 12 de septiembre de 1988, causando pérdidas de
vidas y enormes daños materiales. El Gobierno y la comunidad científica actuaron con rapidez
para integrar varios grupos de trabajo encargados de evaluar los daños en diferentes sectores de
la economía (Anon, 1988a) y para ayudar a la reparación de los daños y la recuperación.
Aun cuando se integraron grupos de trabajo con responsabilidad sobre "Medio ambiente y
conservación" y sobre "Agricultura" (el cual presumiblemente incluyó las pesquerías), la Unidad
de Coordinación Regional del Programa Ambiental del Caribe del PNUMA consideró que, por
su importancia sobre la economía de este estado insular, debía prestarse atención especial a los
recursos marinos y costeros. Se decidió que la evaluación de los impactos del huracán Gilbert
sobre estos recursos debía realizarse en dos etapas: a) una investigación rápida para evaluar el
alcance de los daños e identificar los tipos de impactos económicos resultantes; y, de contarse
con fondos disponibles, ésta iría seguida por b) un estudio a un plazo más largo que incluiría un
análisis económico completo de los daños, la reparación, la recuperación y la introducción de
medidas para reducir pérdidas futuras.
El presente informe se ha enfocado en la primera etapa de esta evaluación del impacto
económico y pretende proporcionar un marco de trabajo para los análisis más detallados que
habrán de seguir. Además, tras una revisión crítica de la información existente, el informe señala
las investigaciones posteriores que deberían emprenderse para evaluar con precisión los efectos
del huracán Gilbert sobre los recursos marinos y costeros.
1.2 Términos de referencia
Los Términos de Referencia recibidos el 16.11.88 establecen que:
"Bajo la supervisión directa de la Unidad de Coordinación Regional del Programa Ambiental del
Caribe, el asesor preparará una evaluación ecológica en términos económicos de los daños e
impactos del huracán Gilbert sobre los recursos costeros y marinos de Jamaica.
Específicamente, deberá:
· Realizar una evaluación rápida de la extensión de las alteraciones y/o daños sufridos por
los ecosistemas costeros y los recursos marinos (playas, arrecifes coralinos, pesquerías,
manglares y praderas de pastos marinos) debidos al huracán Gilbert.
· Evaluar las implicaciones económicas de estos efectos con miras a:
1
- identificar las áreas prioritarias de las labores de recuperación
- reducir las pérdidas económicas en caso de presentarse huracanes en el futuro,
- identificar áreas claves para las labores de investigación y de gestión de los
recursos marinos.
Toda la información disponible de los efectos del huracán sobre los recursos costeros y marinos
será recabada y compilada por el asesor, inclusive la información resultante de las entrevistas
con las dependencias gubernamentales y con los cuerpos estatutarios.
Esta consultoría no deberá exceder un mes-hombre."
2
CAPÍTULO 2.
METODOLOGIA
2.1 Recursos por considerar
Los principales recursos naturales de los entornos marino y costero de Jamaica fueron
identificados por el asesor y se muestran en laTabla 1.
El informe sólo analiza superficialmente las estructuras hechas por el hombre para la explotación
y el manejo de los recursos marinos y costeros, como las defensas de las playas y de las costas
(espigones y rompeolas), las infraestructuras pesqueras (cobertizos, almacenes de implementos,
barcos) y los edificios y las instalaciones de las áreas turísticas o recreativas. Se hace hincapié en
los daños sufridos por los propios recursos primarios, como lo estipulan los Términos de
Referencia.
2.2 Fuentes y recabación de datos
La información contenida en este documento proviene de las fuentes siguientes:
· Presentaciones escritas: A siete profesores de la Universidad de las Indiag Occidentales
en Mona, Jamaica, que desarrollan proyectos de investigación en diferentes entornos
costeros se les pidió que registraran las observaciones y mediciones de campo relevantes,
o la información que hubiesen recibido. Estas presentaciones se reproducen completas
como Apéndices 1, 2, 4, 5, 6, 9 y 10 de este informe.
· Departamento de Conservación de los Recursos Naturales: Los informes sobre
investigaciones realizadas por el personal del NRCD del Ministerio de Agricultura y que
se encuentran en los archivos de esa dependencia nos fueron amablemente
proporcionados por el Dr. Marcel Anderson. Estos contienen en observaciones de campo
llevadas a cabo por A. Bailey, P. Campbell, E. Foster, L. Gardner, J. Miller, O. Morgan,
J. Taylor y L. Thompson que se resumen en el Apéndice 7. Se sostuvieron pláticas con
varios de estas personas para aclarar algunos puntos señala dos en sus informes. El
NRCD también posee un conjunto de fotografías de los daños a las playas y a la
Infraestructura de las costas, algunas de las cuales fueron estudia das por el asesor.
Mediante contactos con el personal de otras agencias se pudo determinar que era poca
la información que tenían en sus archivos sobre los daños a los recursos costeros
primarios, por lo cual éstos no se consultaron.
3
Tabla 1. Recursos considerados en este Informe
Recurso Tipos de usos y valores del recurso
1. Playas
Esparcimiento y turismo; propiedad costera.
2. Aguas costeras
Valores de la calidad del agua (color, claridad, limpieza) para el
turismo y el esparcimiento (no se consideran sus usos para trans
porte, navegación y vertimiento de desechos).
3. Arrecifes coralinos
Protección de los litorales, pesquerías, esparcimiento, soporte de la
vida marina y productividad (se incluyen la flora y la fauna
asociadas.)
4. Fondos de algas
Soporte para la vida marina y productividad (se incluyen la flora y
5. Manglares
la fauna asociadas.)
Protección de la costa, productividad, lefia, carbón, mariscos,
6. Bosques litorales
soporte de la vida rnarina. (Se incluyen la flora y la fauna
asociadas.)
7. Pesquerías
Protección costera, estabilización de dunas y del litoral, calidad
escénica.
8. Aves marinas
Producción de alimentos (peces de escamas, cangrejos, camarones,
caracoles, ostras, langostas, tortugas).
Producción de alimentos, vida silvestre, esparcimiento y educación.
· Investigaciones: Los días 24, 28 y 29 de noviembre, 8, 9 y 30 de diciembre de 1988 y 1
de enero de 1989, el Autor llevó a cabo un reconocimiento de las ciénagas y de las demás
zonas costeras relacionadas. Los resultados de estos reconocimientos se presentan en el
Apéndice 3. En esas ocasiones se efectuó un registro fotográfico de los daños a las tierras
pantanosas; parte del mismo se reproduce en ese mismo Apéndice. Sesolicitó al Club de
Buceo de la Universidad de las Indias Occidentales que llevara a cabo un reconocimiento
del Parque Marino de Ocho Ríos. Debido a las malas condiciones del mar prevalecientes,
sólo pudo llevarse a cabo un buceo preliminar a tiempo para este infonne. Los detalles de
este reconocimiento, realizado por R. Robinson, M. Lindo, K Roberis y G. Elliot, se
presentan en el Apéndice S.
· Communicaciones personales: Comentarios de todo tipo hechos al autor por numerosas
personas acerca de diferentes aspectos de los daños del huracán, se incluyen en este
informe. El autor asume la responsabilidad de la precisión de dichas comunicaciones.
Las limitaciones de los datos obtenidos de estas fuentes se discuten en la Sección 4.
4
El calendario de tiempo y labores para este proyecto fue el siguiente:
Día
Actividad
1
Planeación del proyecto, definición de los términos,
identificación de las fuentes de información.
2-4
Recabación de datos y de informes existentes.
5-12
Observaciones en el campo (terrestres y aéreas).
13-22
Tiempo subcontratado para labores con especialistas que
brindaron su colaboración; entrevistas y pláticas, visitas a
dependencias gubernamentales.
23-25
Análisis de la información; revisión con especialistas que
brindaron su colaboración.
26-30
Elaboración del informe.
2.3 Evaluación ecológica
No existe un conjunto de criterios generalmente aceptados para evaluar los impactos de los
huracanes sobre los sistemas naturales; una amplia gama de terminología se ha empleado en
informes anteriores sobre los daños de los huracanes a los ecosistemas costeros y marinos en la
región del Caribe (Craighead y Gilbert, 1962; Alexander, 1968; Lugo y Snedaker, 1974; Zack,
1986).
Los informes de los archivos del Departamento de Conservación de los Recursos Naturales no
definen los criterios a emplear para evaluar los daños, ni el significado de los términos
empleados, como "severo" y "extenso". Además, la terminología no se estandarizó entre los
especialistas que elaboraron las presentaciones escritas que se presentan como apéndices de este
informe.
La revisión de estos informes, apoyada por observaciones de campo y el estudio de la literatura
disponible, dio lugar a que se adoptaran los términos que se enurneran en la Tabla 2, para
describir sectores del entorno costero y el grado de los daños.
5
Tabla 2. Terminología empleada en este Informe
1. Términos generales:
Litoral
- zona costera sujeta a la influencia de las mareas
Borde costero
- zona activa de la costa (parte principal de las playas)
Costa próxima
- zona entre el nivel inferior del agua y los arrecifes o las islas de
Costa marina
barrera.
Tierra firme
- z(11a del lado del mar de los arrecifes o las islas de barrera.
- tierra seca, por encinia del nivel de pleamar, inclusive los
acantilados y los cabos.
2. Categorías de los daños de los huracanes:
Ligeros
- 10%
Moderados
- 10-50%
Graves
- 50%
Desde el punto de vista de las poblaciones de organismos, los daños graves pueden
calificarse utilizando la terminología de Highsinith et al, 1980, a saber:
Desastrosos
- los daños son tales que la población puede recuperarse.
Catastróficos
- los daños acabaron virtualmente con la existencia de la
población local a tal grado que su recuperación sólo será posible
si se introducen especímenes de fuera del área dañada.
Los efectos del huracán Gilbert, al igual que los de huracanes anteriores, se hicieron sentir sobre
los sistemas naturales por medio de:
· Vientos: inusitadamente fuertes con ráfagas de más de 130 m.p.h.
· Olas: de mayor altura y fuerza debido a la acción del viento, a las que se sumaron los
fenómenos vinculados con el embate y el derrubio de la arena y los escombros acarreados
por el agua.
· Marejada: mayor altura del nivel normal del mar de resultas de los cambios en la
presión atmosférica que, junto con la acción de las olas, produjeron daños a mayores
alturas de la costa y a mayores distancias tierra adentro.
· Precipitaciones: aumento de las lluvias con el consecuente incremento de los deslaves y
de sus efectos sobre la salinidad y la sedimentación, además de las inundaciones de las
zonas de tierras bajas.
Ciertos datos sobre los vientos y las precipitaciones pluviales durante el huracán Gilbert se
presentan en la Tabla 3.
6
Tabla 3. Algunas características meteorológicas del huracán Gilbert
Parámetro Fecha
Hora Dirección
Velocidad
Velocidad
(sept)
Promedio
Máxima
(nudos)
(nudos)
Fuerza de los vientos
de la tormenta tropical 12
0900
320
35
62
Fuerza de los vientos
del huracán
12
1200
330
65
110
Ojo
del
huracán
12
- - - -
Fuerza del los vientos
del huracán
12
1500
-
67
114
Fuerza de los vientos
de la tormenta tropical 13
0600
-
35
45
Precipitaciones el día 12 de septiembre: 223.4
(Datos del Servicio Meteorológico del Aeropuerto Norman Manley, 1988)
La trayectoria del huracán Gilbert cruzó por el centro de Jamaica, por lo cual el nivel de
intensidad de estos parámetros y la localización de sus impactos variaron de acuerdo con la
geografía del litoral. La intensidad y las localizaciones de los impactos también difirieron de los
del huracán Allen, que pasó por el norte de la isla en 1980, en particular en lo relacionado con la
marejada.
Los parámetros enumerados arriba, pueden haber actuado individualmente o de concierto sobre
los diferentes sistemas o partes de los sistemas costeros, durante varias horas o en un periódo de
máxima intensidad. Es posible suponer que la orientación y el aspecto de las diversas bahías,
puntas y demás características costeras hayan influido en la severidad de los impactos y que los
diversos biota de los sistemas naturales muestren diferentes grados de susceptibilidad ante la
variedad de los impactos potenciales.
Sin embargo, aunque las causas específicas y la secuencia de los impactos sobre los recursos
marinos y costeros durante el huracán Gilbert no pudieron determinarse con precisión, los
niveles de los impactos se determinaron como un porcentaje del daño físico (derribos, derrubio,
erosión, dislocación) y por la naturaleza del cambio biológico (mortalidad, reducción de la
población, alteración del predominio relativo de las especies).
Fueron escasas las veces en que se contó con una descripción detallada previa al huracán Gilbert
de la composición de los recursos o bien de los sistemas naturales que dan sustento a los recursos
(playas, zonas de manglares), por lo cual la medición precisa del grado o extensión del impacto
7
ecológico resultó difícil. Además, las limitaciones de tiempo de los Términos de Referencia ni
siquiera permitieron registrar detalladamente los daños observados lo que hubiese sido posible de
contarse con más fondos y personal. Por lo mismo, la evaluación ecológica es en gran medida
cualitativa.
Los cambios en la ecología de las zonas costeras y marinas de Jamaica sólo se empezaron a
registrar varios días después de haber pasado el huracán y durante un lapso de apenas tres meses.
Los efectos inmediatos, en particular sobre la fauna marina, no fueron objeto de observación y
por ello los datos disponibles sólo ofrecen evidencias de los efectos a corto plazo. De cualquier
forma, al realizarse la evaluación se buscó la forma de analizar los daños y los cambios
biológicos desde una perspectiva a un plazo más largo. Como lo señala Woodley (Apéndice 9),
los huracanes ejercen una poderosa actividad natural sobre los ecosistemas costeros del Caribe;
por lo tanto, la modificación de un sistema por un huracán individual debe examinarse contra un
desarrollo estructural, un cambio sucesorio, una dinámica de la población y adaptaciones a largo
plazo para que se pueda apreciar la importancia de los efectos ecológicos registrados. Al realizar
la evaluación ecológica se anotaron los posibles efectos a largo plazo, en especial la probable
dirección de la recuperación de los ecosistemas o de las poblaciones, así como los posibles
efectos de los impactos humanos previos al huracán sobre la situación de los sistemas naturales
bajo la tensión del huracán.
Para facilitar la evaluación ecológica, se llevó a cabo una investigación bibliográfica en busca de
documentos sobre los efectos ambientales de huracanes anteriores en Jamaica. Los efectos sobre
los arrecifes de coral se encuentran bien documentados pero existe muy poca literatura científica
pertinente sobre otros ecosistemas o recursos. En el Anexo 11 se ofrece una lista de los informes
identificados.
2.4 Evaluación económica
Como se señala en la Tabla 1, se identificó toda una variedad de recursos de valor directo e
indirecto en los entornos costeros y marinos de Jamaica. Se buscó la forma de tomar en cuenta
las consecuencias económicas del huracán Gilbert relacionadas con tales recursos bajo los
siguientes encabezados:
· Valor de los recursos perdidos o dañados
· Pérdidas en ingresos resultantes del punto (a)
· Costos de la sustitución de recursos
· Costos de la recuperación de recursos
· Costos de la protección de los recursos contra meteoros futuros
Para poder realizar una evaluación válida, el valor de los recursos perdidos o dañados hubo de
calcularse tanto para escenarios a corto como a largo plazos, con base en su valor como "capital"
o valor económico. Esto habría de resultar de particular importancia en el caso de los valores
indirectos, como la protección de la costa por un arrecife o el apoyo que, como viveros, las zonas
de manglares ofrecen a las pesquerías.
8
Las pérdidas en ingresos pueden medirse en forma más directa, pero siempre dentro del ámbito
de escalas temporales similares a las mencionadas en el párrafo anterior. Las pérdidas pueden
recaer sobre entidades privadas, como en el caso de la erosión de la playa frente a un hotel, o
bien sobre la sociedad en general, como en el caso de perderse una playa recreativa comunitaria.
En cambio resulta más difícil evaluar las pérdidas en ingresos provenientes de los daños sufridos
por recursos de propiedad común, como son las zonas de pesca de los arrecifes, y recabar cifras
confiables de los grupos de usuarios artesanales que generan ingresos a través de procedimientos
informales de cornercialización.
Los costos pueden estar provocados por tina sustitución de recursos, por ejemplo, si un hotel se
ve obligado a proporcionar instalaciones opcionales a sus huéspedes debido a los daños sufridos
por su playa, o, bien, si los pescadores se ven forzados a adquirir aparejos diferentes a los que
normalmente utilizaban en un arrecife que sufrió los embates del huracán. La sustitución de
recursos puede ser sólo temporal cuando se prevé una recuperación natural o artificial, y si
normalmente el sustento depende de varias actividades, entonces el proceso de sustitución puede
ser más fácil y su costo menor.
El aspecto económico de la recuperación de los recursos puede evaluarse en términos de la
factibilidad y conveniencia de llevar a cabo ciertas acciones. Los sistemas naturales, inclusive las
playas, pueden recuperarse por sí solos de los embates de los huracanes si se les da el tiempo
suficiente. Los costos de una estrategia de "no hacer nada" (cubriendo las pérdidas en que se
incurra mientras el sistema se recupera naturalmente) deben compararse contra los costos de una
acción directa (rellenado de playas, replantación de mangles) que pudiese acelerar la
recuperación del sistema para su Liso productivo. Dentro de tales costos deben incluirse las
actividades de apoyo en investigación y vigilancia. La recuperación natural puede acelerarse
impidiendo el acceso del público al área en cuestión, por ejemplo, prohibiendo la pesca en un
arrecife dañado, pero esto trae consigo otras consideraciones socio-económicas.
Algunos daños a las infraestructuras concebidas para facilitar la utilización de los recursos
costeros podrían evitarse por medio de diseños apropiados, de una reubicación o de una
reglamentación de las zonas en cuestión. Los costos de rediseñarlas o reubicarlas deberán
compararse contra los beneficios o las utilidades generadas si las estructuras se dejaran en sus
posiciones previas al huracán Gilbert. Aun cuando los daños sufridos por las estructuras hechas
por el hombre fueron económicamente importantes, para los términos de referencia de este
estudio, su importancia fue marginal.
Aunque es poco lo que puede hacerse para proteger los recursos naturales de los embates de los
huracanes, sí es posible que la susceptibilidad de ciertos sistemas, como las playas, las zonas de
manglares y los fondos de algas marinas, se vea incrementada cuando dichas áreas han sido
previamente modificadas por la actividad del hombre. El costo de administrar los ecosistemas
naturales para mantenerlos en condiciones saludables sólo se justifica si con ello logran reducirse
proporcionalmente los daños y se generan otros beneficios colaterales.
Como un primer paso hacia el análisis económico de factores como los mencionados descritosa
arriba, se trato de localizar información pertinente sobre el valor de los recursos costeros y
marinos individuales de Jamaica; sobre la extensión de su empleo actual; sobre la dependencia
9
para el empleo o los ingresos; y sobre los índices o las probabilidades/indicios de la recuperación
natural que esté teniendo lugar. Se evaluó la confiabilidad, la integridad y la disponibilidad de
esta información. Entonces, se elaboró un marco de trabajo para un subsecuente análisis
económico más detallado.
10
CAPÍTULO 3.
IDENTIFICACIÓN DE LOS IMPACTOS
3.1. Playas
La información de los efectos de] huracán sobre las playas y las características de la franja borde
costera respectiva se presenta en los Apéndices 1, 4, 6 y 7, que muestran las diversas
intensidades de los efectos de las olas y de la marejada sobre diferentes zonas de la costa.
De las 56 playas inspeccionadas por el NRCD (Apéndice 7, Fig. A7.1), 57% de ellas se
encontraban erosionadas. La arena perdida por la pendiente de la playa había sido llevada a otro
lugar o, en muchas ocasiones, se encontraba apilada en la parte alta de la playa formando una
berma de temporal. En varios casos (Roxburgh, Pear Tree Bottom), los restos de corales habían
quedado sobre la arena de la playa, y en otros, se encontraban esparcidos tierra adentro más allá
de los límites de la propia playa (Fig. A3.1l). En casi todos los casos se informó de depósitos de
restos vegetales (varech, sargazos, fragmentos de vegetación costera y madera flotante). La
distancia hasta donde la marejada transportó la arena y los restos de corales o de plantas varió
según el grado de exposición de la playa y la topografía de la zona de la trasplaya. Dado que
estos factores no fueron registrados junto con las observaciones sobre el grado de erosión, es
difícil sacar conclusiones acerca de la altura de la marejada en punto alguno.
Los informes sugieren que los daños a las playas fueron más severos en el extremo oriental de la
isla, desde el cabo Rozelle hasta Manchioneal, y a lo largo de las costas noroccidental y
centroseptentrional. La costa meridional sufrió menos daños. Un observador informó que la
marejada había alcanzado hasta 4 pies en la costa oriental y en partes de la costa septentrional,
pero sólo 3 pies o menos en la costa meridional y en la mayor parte de la costa septentrional
(J. Lethbridge, comunicación personal). Debido a que el huracán llegó por el mar procedente del
este, es lógico esperar que en el sector de la costa oriental se hayan localizado los efectos más
altos de la marejada; pero que sean menos obvios a medida que la trayectoria se haya internado
en tierra firme. Las direcciones de los vientos dominantes (Tabla 3) provocaron una mayor
concentración de los efectos de las olas y de la marejada sobre las costas oriental y septentrional
en diferentes etapas del paso del huracán, lo que se tradujo en mayores daños en esas zonas.
Algunos informes sobre la acreción de las playas en Burnwood y Club Paradise (Apéndice 7) y
la forma de los perfiles de las playas examinadas entre Ocho Ríos y Wyndham Rose Hall
después del huracán dan a entender un movimiento neto de los sedimentos de las playas hacia el
oeste.
Para las fechas en que el NRCD llevó a cabo sus observaciones (Apéndice 7), muchos hoteles
privados ya habían limpiado los desechos que el huracán había dejado sobre las playas de su
propiedad. Durante los dos meses siguientes, varias de las playas presentaban señales de que ya
habían iniciado su proceso de reriivelación y de recuperación de sus perfiles anteriores al
huracán; como en Mammee Bay, St. Ann (Fig. A3.3) y en el Hotel Trelawny Beach
(comunicación directa de un miembro no identificado del personal). En algunos casos la
11
reconstrucción de las playas se aceleró utilizando medios mecánicos para devolver hacia la parte
baja de la playa la arena que se había acumulado en la trasplaya.
Va a ser difícil determinar la rapidez con la que se recuperen los perfiles de las playas porque la
cobertura aerofotográfica existente no es lo suficientemente reciente para determinar los perfiles
inmediatamente anteriores al paso del huracán Gilbert. Sin embargo, en algunas áreas se nota que
la restauración natural se está realizando con mucha rapidez.
Jones (Apéndice 6) ofrece mayor información sobre la erosión y la modificación de las playas,
que por lo general sirve para confirmar las declaraciones del NRCD. Jones también señala la
forma en que cambiaron los niveles de contaminación por alquitranes en las playas de resultas
del huracán. En la mayor parte de los casos los alquitranes fueron trasladados a la trasplaya por
las olas y la marejada, pero algunas playas quedaron limpias de todo residuo de hidrocarburos.
3.2 Calidad de las aguas costeras
La calidad de las aguas costeras se examina en forma genérica para que incluya las alteraciones
en su color y su claridad normales, los cambios en la salinidad y el contenido de partículas en
suspensión; este último dato relacionado con una mayor sedimentación en las masas acuosas
costeras.
Durante e inmediatamente después del paso del huracán Gilbert, era de esperarse que la calidad
del agua se deteriorara en las zonas costeras en torno a Jamaica debido a un aumento de las
cantidades de partículas en suspensión (arena, materias orgánicas). Sin embargo, parece ser que
las características de claridad del agua se recuperaron bastante pronto, puesto que en las semanas
posteriores a la tormenta ninguno de los contribuidores a este informe registró altos niveles de
turbiedad a lo largo de las costas abiertas. Woodley (Apéndice 9) presenta el único dato preciso
al señalar que en la Bahía Discovery la visibilidad submarina tardó unas dos semanas en volver a
la normalidad.
El informe del NRCD (Apéndice 7) señala incrementos en los depósitos de cieno en los ríos tras
el paso del huracán Gilbert, en especial en los ríos Morant y Plantain Garden, y una intrusión de
aguas turbias en Río Bueno. Un aumento en los deslaves de tierras, de resultas de las fuertes
lluvias provocadas por el huracán, debe haber contribuido de manera importante al aumento en la
turbiedad y la sedimentación en los entornos marinos próximos a las desembocaduras de los ríos
principales. Este es un hecho que ocurre con frecuencia en Río Bueno, Great River y en otros
lugares después de una tormenta, pero sus efectos ecológicos apenas se encuentran
documentados. Los daños a las cuencas hidrológicas por ia pérdida de su cubierta boscosa y su
posterior erosion podrían ser de gran importancia para la calidad del agua y la sedimentación de
los entornos costeros en los próximos años debido a la naturaleza a largo plazo de la
recuperación de esos entornos de tierra adentro.
A fines de noviembre de 1988, la Autoridad Portuaria contrató los servicios de los barcos de
investigación hidrográfica HMS Beagle y Fawn de la Royal Navy para que examinaran el puerto
de Kingston y determinaran si los deslaves pluviales tras el paso del huracán habían causado el
12
encenagamiento del canal de navegación (Anon, 1988 b). Se temía que una cantidad apreciable
de cieno, junto con restos de árboles y basura, pudiesen impedir la navegación. Sin embargo, los
rastreos mediante sonar no mostraron un encenagamiento apreciable en comparación con las
mediciones realizadas en 1987 (Cap. P. Prawl, comunicación personal). Si un importante
volumen de sedimentos hubiese sido arrastrado por el Río Cobre y otros canales de drenaje hacia
el puerto, lo más seguro es que se hubiesen depositado en la Bahía de Hunt.
En el puerto de Kingston, la salinidad se redujo tras el paso del huracán Gilbert y se mantuvo por
debajo de su nivel normal durante varlos días, como lo señala Alleng (Apéndice 2).
3.3 Arrecifes coralinos
El mejor conjunto de datos sobre los impactos ecológicos del huracán Gilbert proviene del
Laboratorio Marino de Discovery Bay, poi-que los investigadores que allí trabajan cuentan desde
hace tiempo con estaciones de control en los arrecifes y han documentado los efectos de los
huracanes anteriores (Huracán Allen, 1980).
Woodley (Apéndice 9) informa que los daños a los arrecifes en la zona de la Bahía Discovery
fueron graves. De todas formas, el nivel de los daños fue inferior al producido por el huracán
Allen porque, cuando lo azotó el huracán Gilbert, el arrecife aún no había recuperado la
estructura y la complejidad que tenía antes de la llegada del huracán Allen. Los tipos de daños
fueron similares e incluyeron el desgajamiento y la ruptura de ramas y masas de corales, el
derrubio y la abrasión por residuos transportados por las aguas y la redistribución de los residuos,
junto con el desprendimiento y ruptura de los abanicos de mar y demás organismos de los
arrecifes. Se observó cierto grado de alteración en los territorios de los peces y en el
comportamiento de estos últimos. El efecto general del huracán Gilbert fue el de dejar los
arrecifes en una situación similar a la que mostraban tras el paso del huracán Allen.
Es probable que los efectos del huracán se traduzcan en una pérdida de productividad, en
particular en la producción de las pesquerías, por los daños a los hábitats. La estructura de la
base de los arrecifes no se vió tan perturbada como su cubierta formada por organismos vivos,
por lo cual sus valores estructurales, como el de proteger las costas, no se vieron disminuidos.
Al igual que en el periódo posterior al paso del huracán Allen, la recuperación del arrecife en la
Bahía Discovery se hizo patente en unas cuantas semanas y así se espera que continúe. Debe
tomarse en cuenta que la recuperación es un proceso a largo plazo; tanto la ecología como el
nivel de productividad anteriores al paso del huracán Allen no se habían recuperado cuando se
presentó el huracán Gilbert (un periodo de 8 años entre uno y otro). Además, los arrecifes de la
Bahía Discovery deben recuperarse sin que se reduzca el nivel actual de la pesca o de los demás
elementos de tensión.
Los demás datos sobre los arrecifes de la costa norte provienen de una investigación preliminar
efectuada en el parque marino de Ocho Ríos. Robinson et al. Tal (Apéndice 8) reportan el
desprendimiento y la ruptura de los corales cercanos a las crestas de los arrecifes, además de la
13
redistribución de los desechos del arrecife en las áreas a espaldas de éstos, junto con el derrubio
de la capa de algas.
En la zona posterior del arrecife de Pear Tree Bottom, se observaron mayores cantidades de
residuos de rocas del propio arrecife, así como residuos de las 1slas Allen" de la Bahía Discovery
(formadas en 1980) que habían sido empujados y distribuidos nuevamente por toda la laguna por
el huracán Gilbert, con lo cual se redujo la altura de tales islas.
Además de lo anterior, en la Bahía Orange se observaron daños en la zona de crestas de los
arrecifes (Ralph Robinson, comunicación personal), junto con desprendimientos a barlovento de
los contrafuertes coralinos, bloqueo de los canales y desaparición de las características
topográficas anteriormente conocidas. En ciertos lugares se veían depósitos de arena de más de
un metro de alto a la entrada de los canales y una barra de arena apareció en la zona a espaldas
del arrecife, cuyo color oscuro dejaba entrever que se trataba de arena de origen fluvial.
No se consiguieron datos acerca de las áreas de arrecifes de la costa meridional.
3.4 Praderas de pastos marinos
Se dispone de muy poca información sobre la extensión de los daños a las praderas de pastos
marinos alrededor de Jamaica.
Aiken (Apéndice 1) reporta perturbaciones apenas moderadas en las praderas de pastos marinos,
incluso la erosión de los bordes de "áreas peladas" preexistentes. La presencia de restos de cepas
de pastos marinos observados en el área de Discovery Bay sugiere que el huracán provocó el
desprendimientto de las hojas. También se detectaron indicios de reducciones en las poblaciones
de peces; pero éstas parecen haber sido temporales.
Las siguientes observaciones del autor respaldan las conclusiones de Aiken:
(24.11.88) Helishire:
Las cantidades de desechos de Thalassia en las playas de llalf Moon y de Great Salt Pond (lado
oriental) no resultaron desusadamente altas (comparadas con Witter, 1983; Bacon y Head, 1985;
Head y Llendry, 1986). Sin embargo, en la playa de Salt Pond, se encontraron varias conchas
recientemente arrojadas por el mar del bivalvo Atrina seminuda que normalmente habita los
fondos, lo que sugiere que los sedimentos bénticos fueron severamente alterados por el oleaje
producido por el huracán.
(29.22.88) Playa vecina del Hotel Wyndham Rose Hall, St. James:
Cantitades apenas mayores de residuos de algas marinas en la playa. En dos muestras
examinadas, el material laminar de Thalassia represento) respectivamente el 72 y el 68% del
peso húmedo. Esto indica poca perturbación a los rizomas subsedimentarios y, por lo mismo,
sólo daños superficiales a los fondos de algas marinas.
14
(08.12.88) Llandoyery:
Como lo muestra la Figura A3.6., se encontraron cantidades de residuos de pastos marinos entre
las raíces de los mangles. Dichas cantidades parecían superiores a las normales y se estimó que
contenían más de 80% de material laminar. En este lugar los daños también parecen haberse
limitado a las partes de las plantas que sobresalen del suelo.
En algunos lugares los niveles de residuos en las playas fueron difíciles de interpretar por no
contarse con cuantificaciones anteriores para efectos de comparación; sin embargo, tomando en
cuenta la poca evidencia de erosión visible sufrida por los fondos mismos, no parece que los
daños del huracán a los ecosistemas de algas marinas hayan sido muy graves. Es posible esperar
que las hojas de los rizomas indemnes recuperen su tamaño anterior.
3.5 Manglares y otras ciénagas
Las tierras pantanosas de 25 lugares fueron objeto de observaciones (Fig. A3.l.). En contraste
con la situación de los arrecifes de coral, parece que el huracán Gilbert causó daños más graves a
los manglares que el huracán Alien.
Por no haber padecido los embates de meteoros anteriores, algunas zonas contenían árboles
maduros y bien desarrollados, como Crater Lake y Florida Lands sobre la costa norte. Los daños
causados por los vendavales del huracán Gilbert en estos bosques fueron graves, perdiéndose un
alto porcentaje de dichos árboles. Lugo y Snedaker (1974) sugieren que, en las islas del Caribe,
la estructura de los bosques de mangles y la biomasa máxima se ven limitados por los huracanes.
Los mangles alcanzan su madurez entre los 20 y 25 años, por lo cual, con una frecuencia
aproximada de un huracán cada 20 años, la madurez total raramente se alcanza antes de que el
bosque sufra algún daño. En algunos lugares de la costa norte, el tamaño de los mangles rojos y
negros (véase el Apéndice 3) da a entender que esos bosques no habían sufrido el embate de
huracanes desde hacía muchísimo tiempo, sin duda más de 25 años. De acuerdo con el
argumento de Woodley (Apéndice 9) es posible que, en comparación con los arrecifes de la costa
norte que ya habían sido dañados por el huracán Allen y volvieron a serlo por el huracán Gilbert,
por su parte los manglares aún mostraban su aspecto "anterior al Allen" por lo cual, los daños
que sufrieron fueron correspondientemente mayores.
La situación en la costa meridional es menos clara, pero varios factores parecen haber
intervenido para que los niveles de los daños registrados fuesen menores. Allí, la fuerza de los
vientos parece haber sido menor; gran parte de los manglares costeros crecen bajo condiciones
edáficas que no permiten el desarrollo total de los árboles y son evidentes los daños causados por
tormentas anteriores al huracán Gilbert.
En algunos casos los daños a la vegetación de las ciénagas costeras se debieron a la acción del
oleaje o a los residuos transportados, pero los daños principales los causaron los vientos. Los
vientos buracanados y tempestuosos que se manifestaron durante un periódo bastante largo
causaron la desfoliación, el desprendimiento de ramas y troncos y el derribo de mangles
completos. La desfoliación fue el efecto más extendido. Se registraron daños en todos los
15
géneros de mangles, Rhizophora, Avicennia, Laguncularia y Conocarpus, pero variaron
muchísmo de un lugar a otro. Por lo general la costa norte se vio más seriamente afectada que la
costa sur, a excepción del pantano Great Morass de St. Thomas en la punta sudoriental de la isla.
A lo largo de la costa meridional se dio un gradiente en el nivel de los daños, siendo las zonas
más alejadas de Kingston en dirección oeste las menos afectadas. En cambio, en la costa norte,
no se detectó ningún gradiente.
Como ya se mencionó, los bosques de mangles más desarrollados de la costa norte fueron los
que más daños sufrieron (Fig. A3.7, 11 y 12). Los altos mangles rojos (Rhizophora) fueron
desfoliados (Fig. AMO) o derribados después de quebrarse por encima de sus raíces de soporte
(Fig. A3.8), mientras que en varios lugares fueron desenraizados mangles negros maduros
(Avicennia) (Fig. A3.13). En algunos lugares boscosos, se perdió hasta 60% de los árboles, si
bien los daños no fueron parejos, mientras que en otros lugares como en el Great Morass de
St. Thomas y en Florida Lands, Trelawny, la desfoliación y el desprendimiento de ramas fueron
de 75 al 100%. La desfoliación tendió a darse en las partes altas de los árboles y, en la mayor
parte de las zonas de manglares, las capas inferiores aparecieron virtualmente intactas. Además,
en todos los pantanos de las costas norte y sur que se examinaron, se encontraron muy pocos
Rhizophora desenraizados; así, aunque los ámbitos arbóreos fueron dañados, las raíces de
soporte y su respectiva biota permanecieron intactos.
Tras el paso del huracán, la demás fauna vinculada con las áreas de manglares no pareció haber
disminuido; las poblaciones de aves marinas de varios lugares de la costa norte, de las cuales se
han mantenido registros durante los últimos años, no mostraron señales aparentes de haber
disminuido. Aun cuando sus áreas normales de asentamiento hubiesen sufrido graves daños,
como en Florida Lands (Fig. A3.12 y 13), los pelícanos y las garzas seguían usando los árboles
dañados. En Pear Tree Bottom, las garcetas del ganado también seguían empleando un
asentamiento de mangles dañados (Fig. A3.8).
Por graves que fuesen, los daños no parecen haber sido catastróficos en ninguna de las zonas de
manglares examinadas. Quizás se presente un retraso en la mortalidad de ciertos árboles
desfoliados, pero se espera la recuperación de la mayor parte de ellos. Aun cuando se perdió un
alto porcentaje de los árboles más viejos, la presencia de árboles jóvenes y de retoños permite
prever la recuperación de los ecosistemas. Los bosques de mangles rojos observados en Crater
Lake y Falmouth mostraron una densa capa de retoños cuyo crecimiento se va a ver favorecido
por la disminución de la cubierta superior de hojas. Aunque el bosque de mangles negros de
Sa1tmarsh (Fig. A3.15) se encontró dañado y con una mínima cantidad de vástagos, ya mostraba
abudantes retoños y algunos brotes en los árboles adultos descopados. Quizás al recuperarse el
bosque de Crater Lake la composición de sus especies se modifique en virtud de que se advierte
el predominio de vástagos de mangle blanco en un paraje donde antes crecía un bosque
mayormente ~ormado por mangle rojo; y también es posible que ciertas áreas de mangle negro
no logren recuperarse totalmente si ocurre un resecamiento de las ciénagas por faltarles la
cubierta de hojas de los árboles. Por lo demás, es muy probable que se recuperen los bosques de
mangles de toda la isla.
Cabe señalar que en varias áreas de la costa donde los seres humanos causaron graves daños
antes de la llegada del huracán Gilbert, fue difícil interpretar la importancia relativa de los daños
16
provocados por el hombre y por el huracán. Esto resultó sobre todo cierto en Hellshire (Fig.
A3.2) y en Half Moorí Bay, Falmouth, donde la quema árboles para la producción de carbón ha
venido ~n aumento, Cuando menos desde 1987.
3.6 Bosques y vegetación ribereños
Los bosques ribereños forman una franja de árboles y matorrales en ciertos entornos costeros y
de trasplaya; están constituidos por especies como el mangle de botón, Conocarpus erectus
(véase la sección 3.5), la vid ribereña, Coccoloba uvifera, el mahoe ribereño, Thespesia populnae
y el almendro de las Indias Occidentales, Terminalia catappa. La comunidad de yerbas y
matorrales que se extiende a lo largo del borde del mar por sobre dunas y playas se conoce como
vegetación ribereña; incluye especies como el dondiego de día, Ipomoea pescaprae brasiliensis,
la habichuela de mar, Canavalia maritima, y la yerba, Sporobolus virginicus.
Bacon (Apéndice 3) y el NRCD (Apéndice 7) ofrecen registros dispersos de los daños a la
vegetación de las costas. Estos van desde la erosión en las raíces y el desprendimiento de ramas
en los árboles cercanos al mar, como en el Hotel Couples y en Ocho Ríos, y un abundante
desenraizamiento, como en Eden 11 y en Pear Tree Bottom (Fig. A3.7), hasta la destrucción
completa de las franjas de árboles de los litorales, como en Priory y en la carretera Bengal-
Queen. Casi a todo lo largo de las costas septentrional y orienta] de la isla se detectaron daños de
algún tipo.
Aunque no se obtuvo información al respecto, es casi seguro que en todos los lugares donde se
registró la erosión de las playas también se haya perdido o dañado parte de la vegetación
ribereña. La recuperación de esta vegetación va a ser importante para fijar la arena arrastrada a la
parte alta de las playas.
3.7 Recursos pesqueros
Aiken (Apéndice 1) expone con todo detalle los daños sufridos por los recursos pesqueros. Los
pescadores y la División de Pesquerías del Gobierno sufrieron graves pérdidas en términos de
equipos (barcos, redes) e infraestructura (edificios, balsas para el cultivo de moluscos, arrecifes
artificiales). Sin embargo, la naturaleza y la extensión de los daños sufridos por los recursos
primarios (peces de escamas, langosta, moluscos, etc.) fueron menos patentes. Aiken (Apéndice
1) y Woodley (Apéndice 9) describen las alteraciones en los alrededores (le los arrecifes
coralinos e incluyen algunas observaciones cualitativas de los efectos del huracán sobre las
poblaciones de peces. Lo que no podrá evaluarse con precisión es si tuvieron lugar, una
importante reducción en el tamaño de las poblaciones o Lina substancial alteración de la
corriposición de las especies de peces de los arrecifes, cuánto tiempo van a durar esos cambios,
qué recuperación de las poblaciones de peces puede esperarse y en qué tiempo. Por desgracia, no
existen datos de base con el suficiente nivel de detalle coiltra los cuales puedan compararse y
evaluarse los cambios ocurridos (como es el caso de los arrecifes de coral en Bahía Discovery,
Woodley, Apéndice 9).
17
Además, no parece haberse realizado ningún estudio de los efectos del huracán Allen sobre los
recursos pesqueros de los arrecifes coralinos, ni sobre el patrón de la recuperación posterior al
Allen. Esto hubiese podido servir para determinar los posibles efectos - a largo plazo - del
huracán Gilbert sobre este sector de la economía.
Se supone que el huracán Gilbert provocó escasa mortalidad directa en peces, crustáceos y
moluscos; sin embargo, esos recursos podrían disminuir a consecuencia de los daños sufridos por
sus habitats de alimentación y de reproducción, sobre todo en los arrecifes de coral. Los daños a
praderas de pastos marinos no parecen haber sido muy serios y los hábitats acuáticos de las zonas
de manglares parecen haber sido menos afectados que los hábitats arbóreos (troncos y ramajes).
Los hábitats conformados por las raíces (le apoyo en las zonas de mangles rojos, que son
importantes para la subsistencia y refugio de los peces jóvenes, sufrieron pocas alteraciones
debidas a la tormenta. Además, las poblaciones de ostras de los árboles bajos de Sa1tmarsh y las
poblaciones naturales de ostras de los manglares cercanos al emplazamiento del cultivo de ostras
de Bowden no mostraron señales de mortalidad o de desalojo como resultado del huracán.
Si bien Aiken (Apéndice 1) señala que el huracán ocurrió durante la época de anidamiento de las
tortugas de mar, disminuyó bastante después del apogeo normal del periódo de anidamiento
(Bacon et al, 1984) por lo cual son poco probables los daños a los huevos y a las crías. Lo que sí
puede resultar importante es el nivel de recuperación que deberán presentar las playas
erosionadas para la siguiente temporada de anidamiento de las tortugas de mar.
Aun cuando son de lamentar las pérdidas sufridas por los pescadores en sus aparejos y sus
ingresos, es posible que el aspecto más importante que deba enfrentar la industria pesquera sean
los efectos a largo plazo del huracán Gilbert sobre los hábitats costeros de peces e invertebrados.
Es lamentable la carencia de información al respecto.
3.8 Aves marinas y costeras
Cerca de 40 especies de aves acuáticas (golondrinas de mar, pelícanos, garzas, lavanderas,
chorlitos, patos, etc.) se alimentan, se aparean o anidan en hábitats costeros todo alrededor de
Jamaica, inclusive en los cayos cercanos a la costa. La mayor parte de estas aves son habitantes
permanentes de la isla pero otras llegan temporalmente durante sus vuelos migratorios a través
de Jamaica; y las poblaciones de especies residentes pueden complementarse con las de las aves
Migratorias. Aun cuando se cuenta con mucha información sobre la situación de las aves marinas
y costeras (es decir, qué tan comunes son, dónde anidan), es poco lo que se sabe sobre su grado
de dependencia de determinados lugares para su alimentación o su reproducción. En
consecuencia, es difícil relacionar los daños del huracán sobre un lugar en particular con las
posibles alteraciones de las poblaciones de aves. Además, normalmente las aves zancudas, como
garzas y garcetas, se desplazan entre los diversos hábitats de alimentación para acomodarse a los
diferentes niveles del agua y a la disponibilidad de alimentos (cambios acordes con el día, la
marea o la estación); por lo tanto, aunque su población no disminuya, lo más probable es que los
daños del huracán a cierta parte de su hábitat las obligue a utilizar en mayor medida otras de sus
partes. Es posible esperar efectos adversos sobre las poblaciones presentes y futuras de aquellas
18
especies cuyos lugares de aparearniento o de anidamiento se hayan visto gravemente dañados,
siempre y cuando tampoco puedan disponer de lugares opcionales.
Haynes-Sutton (1988) informó que el huracán Gilbert había causado severas bajas entre las
poblaciones de aves de Jamaica, pero no proporcionó evidencia alguna al respecto. A esta
investigadora le preocupaban sobre todo las pérdidas de especies endémicas como resultado de
los daños a los bosques de las tierras altas. En Jamaica no habitan especies endémicas de aves
marinas o costeras, por lo cual ese aspecto de un problema potencia] no es importante para los
recursos marinos y costeros. Clark (1988) reportó la destrucción de algunas aves acuáticas en
México como resultado directo del huracán Gilbert, pero en Jamaica no se recibieron informes
similares sobre mortalidad de aves adultas.
Debido a que el huracán ocurrió fuera de la temporada principal de anidamiento (entre mediados
de abril y junio; Haynes, 1986), no se espera la pérdida de huevos o de crías en los lugares
económicamente importantes de anidamiento de la golondrina de mar en los Cayos Morant). Se
desconoce el nivel de los daños en el hábitat de anidamiento de los Cayos debido a que no se
cuenta con información sobre la altura alcanzada por la marejada.
El huracán Gilbert también ocurrió antes del principal periódo otoñal de paso de las aves
migratorias.
Se registraron algunos daños en ciertos lugares de apareamiento (Apéndice 3). En Pear Tree
Bottom, una colonia de garcetas y de garzas no se mudó de lugar aunque sus árboles de
apareamiento sufrieron graves daños (Fig. A3.8), simplemente se adaptaron al uso de los
mangles que quedaron en pie. Los pelícanos, las garzas, las garcetas y demás aves cercanas a
Falmouth mostraron su apego a sus lugares de apareamiento, a pesar de los graves daños sufridos
por esa zona.
Otras observaciones dan a entender que las aves marinas y costeras se vieron poco afectadas por
el huracán. Los recuentos de las aves acuáticas realizados por el autor en las ciénagas de
Hellshire, Florida Lands, Sa1tmarsh y Wyndham Rose Hall no mostraron cambios importantes
respecto de sus niveles anteriores al huracán. En este último lugar, donde la vegetación se vio
muy dañada y el agua de mar cubrió el pantano (Greeniway, Apéndice 5), unas cuantas semanas
después del paso del huracán Gilbert, los colimbos, las pollas de agua, los patos y las aves
zancudas se encontraron en las cantidades esperadas.
Aparte del daño a las playas, que podría haber causado algún problerna a la alimentación a las
aves playeras, como los chorlitos y las lavanderas, los habitats de alimentación de las aves
acuáticas sólo parecen haber sufrido escasos daños por el huracán Gilbert. En las áreas de
manglares, los daños a nivel del suelo parecen haber sido mucho menores que en las partes altas
de los árboles. La acumulación de basura y residuos, junto con cierto nivel de inundación en
algunas áreas bajas, probablemente impidan en forma temporal la alimentación en esos lugares,
pero al parecer sus efectos sobre las poblaciones de aves acuáticas sólo serán mínimos.
19
CAPÍTULO 4.
IMPLICACIONES ECONÓMICAS DE LOS IMPACTOS DEL HURACÁN
Preámbulo: Es menester dejar en claro que, con los datos disponibles, no es posible realizar una
evaluación económica razonable de los efectos del huracán Gilbert sobre los recursos marinos y
costeros de Jamaica.
Aparte de las limitaciones de tierripo que los Términos de Referencia impusieron a este estudio,
cabe mencionar que, de la situación económica de los recursos antes del huracán, sólo algunos de
los aspectos de las pesquerías se habían cuantificado; la base de datos ecológicos era tan pobre
que sólo en algunos casos pudo identificarse la escala de impactos; en Jamaica se había realizado
muy poca investigación sobre los aspectos económicos de los recursos naturales y ningún
economista especializado en recursos marinos y costeros estaba trabajando para determinar la
importancia de los cambios que habían tenido lugar.
De cualquier forma, por la importancia que estos recursos tienen para la economía de Jamaica, se
intenta formular un marco de trabajo que sirva para emprender un análisis económico en un
futuro cercano. La información preexistente disponible se analiza y se plantean las limitaciones
de los datos recabados. A pesar del largo historial de investigaciones marinas y costeras de la
Universidad de las Indias Occidentales y de otras instituciones, el inventario y costeras de la
Universidad de las Indias Occidentales y de otras instituciones, el inventario y la evaluación de
las playas, los arrecifes, los manglares, etc., en términos de su valor como recursos para la
nación, siguen estando en pañales. Mientras no se den los pasos necesarios para atender estos
aspectos de la gestión de los recursos, los efectos de los huracanes y de otros "desastres" seguirán
sin comprenderse totalmente.
4.1 Valor económico (mercado y non-mercado) de los recursos
4.1.1. Playas
Aun cuando el Perfil Ambiental de¡ País (GOJ, 1987) destaca la importancia de las playas para el
sector turismo, en Jamaica no se ha hecho ningún intento por cuantificar su valor. En ninguna
parte se cuenta con una estimación de¡ valor total de las playas como recurso nacional.
Como uno de los principales recursos del sector turismo, el valor de las playas podría estimarse
relacionándolo con el valor de todo el sector de la siguiente manera:
Los ingresos brutos en divisas extranjeras en el sector turismo ascendieron a EUA$595M en
1987 (IPJ, 1988) y a EUA$530M en 1988 (Green, 1989). El sector turismo depende
fundamentalmente de tres recursos ambientales: arena, sol v mar. Por lo tanto, a las playas se les
podría asignar un valor equivalente a la tercera parte (le los ingresos de ese sector, es decir,
Linos EUA$200M.
20
Un planteamiento optativo podría consistir en examinar los valores comerciales de los bienes
raíces de las costas. Morris (1989) asignó un valor de J$1.4M por acre a las propiedades con
acceso a la playa en Negril. Con un frente lineal a la playa de 69.6 yds (por acre) y un largo total
de playa de 7 millas, el valor de la playa de Negril podría estimarse en J$247M, o sea unos
J$35M por milla (cifra que equivale a Linos EUA$6.5M por milla de playa).
Quizás el estimado anterior daría una cifra muy inflada si se aplicara a toda la isla, debido a que
Negril es un polo de desarrollo turístico. De cualquier forma, permite tener una idea aproximada
del valor de dicho recurso.
Además del turismo, las playas son importantes áreas (te esparcirniento público, si bien existen
rriu pocos datos acerca del uso que se les da. Registros no publicados de un día feriado de 1986
muestran una asistencia de unas 15,000 personas a la playa de la Bahía Half Moon, Hellshire.
Las cifras de otros lugares podrían ser parecidas. En los pocos casos en que las playas privadas
son utilizadas por el público, las ventas de boletos de entrada podrían emplearse para calcular lo
que las personas están dispuestas a gastar anualmente para gozar de las playas. Un ejemplo
podría ser la muy popular playa de Puerto Seco en la Bailía Discovery, que la empresa Kaiser
Bauxite adrilinistra para beneficio del público.
Además de las anteriores, también son importantes ciertas "playas de pescadores" que se
emplean para atracar los barcos y vender la pesca, mientras que otras sirven de asentamiento fijo
a comunidades de pescadores. Por lo mismo, estas playas representan una contribución indirecta
adicional para la economía.
4.1.2. Calidad del agua costera
Los cálculos sobre el valor económico de la alta calidad del agua de mar en torno a Jamaica
podrían basarse en los beneficios para el sector turismo, como se acaba de explicar. La posible
disminución en la producción de las pesquerías, los arrecifes y las algas, debida a una baja en esa
calidad (por un aumento en la turbiedad, etc.) podría cuantificarse, si bien habría que tomar en
cuenta otras variables. En la literatura se encuentra perfectamente establecida la dependencia de
los arrecifes de coral y, en un grado menor la de los lechos de pastos marinos, de una agua de
mar clara y libre de cienos.
4.1.3. Arrecifes de coral
A diferencia de las zonas de tierra firme, los ecosistemas costeros no tienen valores prediales y el
análisis de su valor económico debe basarse en un conjunto diferente de criterios.
Como los arrecifes de coral protegen las playas y son una de las principales fuentes de las
partículas de arena que las conforman, su valor debe ser cuando menos tan alto como el de las
propias playas. A ésto debe agregarse el valor directo que tienen como áreas de buceo recreativo
y de otras formas de actividades turísticas. Sin embargo, no se dispone de ningún cálculo
independiente de esta faceta del sector turismo.
21
Aiken (Apéndice 1) declara que la mayor parte de la actividad pesquera se lleva a cabo en los
arrecifes coralinos o cerca de ellos. Los arrecifes generan el sustento de la mayoría de los 12,000
pescadores registrados y de los 38,000 vendedores que de ellos dependen, y dan pie a una
captura de unas 7,000 toneladas anuales1. Como recurso primario de la industria pesquera, a los
arrecifes podría acordarse un valor conforme con la contribución de ese sector a la economía.
Además, los arrecifes son la fuente de otros productos de menor importancia, como el coral
negro, las conchas y los especímenes de rocas coralinas que se emplean en joyería o se venden
como recuerdos. No existen cifras disponibles sobre este tipo de comercio (la mayoría del cual es
ilegal).
Es muy probable que el valor económico total de los arrecifes de Jamaica supere los EUA$500
M anuales1, si se toman en cuenta todos estos factores, la protección de las costas y el soporte de
la fauna submarina.
4.1.4. Praderas de pastos marinos
Ningún dato disponible.
4.1.5. Manglares (y otras tierras pantanosas)
No se dispone de estimación alguna sobre el valor de los ecosistemas de manglares de Jamaica.
Se desconoce la superficie exacta que ocupan, si bien se estima que es de unas 5,500 hectáreas
en bosques desperdigados en 10 a 15% del perímetro litoral.
Browder (1976) estimó un valor equivalente a EUM13,000 por hectárea1 al año1 para las áreas de
manglares de Florida. Si esta cifra se acepta como base, el valor de los manglares nacionales
como recurso sería de unos EUA$71.5M al año1.
Los valores de los ecosistemas de manglares dependen del papel que desempeñan como
protectores de las costas, como sostén de las pesquerías y del biota acuático y terrestre, en la
producción de productos directamente comercial izab] es como la madera, el carbón, los
cangrejos y los mariscos, además de siks usos turísticos, recreativos, y educativos, reales y
potenciales.
Los manglares de Bowden, y quizás los de otros lugares, sustentan indirectamente una industria
comercialmente viable de cultivo de ostras.
4.1.6. Bosques y matorrales ribereños
Los bosques y la vegetación filamentosa de los litorales poseen propiedades escénicas y de
estabilización de las costas que casi nunca se les reconocen y que se relacionan con los valores
de los bienes raíces, el turismo y el esparcimiento. Además, contribuyen en menor grado a la
22
producción de materia orgánica en los entornos costeros y sirven de hábitat a la fauna local. No
se dispone de estimaciones de tales contribuciones indirectas a la economía.
4.1.7. Recursos pesqueros
Los valores de los recursos pesqueros se encuentran bien documentados y están disponibles de
acuerdo con los volúmenes y porcentajes de las capturas, la mano de obra directa e indirecta del
sector industrial y los precios de mercado. Aiken revisó algunos aspectos económicos de la
industria pesquera (Apéndice 1) que se tomaron como referencia aquí arriba (sección 4.1.3).
4.1.8. Aves marinas y costeras
El aprovechamiento directo de las aves marinas y costeras se hace fundamentalmente a través de
la recolección de huevos. Haynes (1986) informa que en la década de los años 20, en los Cayos
Pedro y Morant se recogían más de 600,000 huevos al año. Para 1975 esa cifra había disminuido
a 100,000 y actualmente esta actividad prosigue, si bien no se tienen valores de mercado.
No se ha cuantificado el valor indirecto que las aves y la demás fauna tienen para el
esparcimiento o la educación, pero en la actualidad se considera mínimo.
4.2 Estimación de las pérdidas económicas resultantes del huracán Gilbert
4.2.1. Playas y calidad del agua
Con base en un valor posible para el sector turismo de EUA$20OM anuales, o de EUA$16M al
mes, la pérdida total del uso de las playas durante los tres meses siguientes al paso del huracán
Gilbert podría estimarse en unos EUA$48M.
Sin embargo, el NRCD (Apéndice 7) registró daños sólo en cerca de 57% de las playas
observadas y casi nunca tan graves como para impedir totalmente su uso. Las pérdidas en
ingresos como resultado directo de la erosión y la acumulación de desechos probablemente
fueron menores.
Se desconoce la cantidad de turistas que cancelaron sus viajes debido a la imposibilidad de usar
las playas tras el paso del huracán Gilbert; tampoco se sabe lo que costó a los hoteles tener que
ofrecer actividades optativas a sus huéspedes. De cualquier forma, se señala que en la mayor
parte de los casos, las playas se limpiaron de todos sus residuos y se volvieron a poner en
servicio apenas unos días después de haber pasado el huracán. Claro que esto implicó ciertos
costos.
Es muy probable que la disminución en los baños y en los deportes de mar a consecuencia de la
mala calidad del agua haya seguido una tendencia similar. El agua recuperó su claridad con
relativa rapidez después del huracán Gilbert (véase Woodley, Apéndice 9).
23
Los datos de la Oficina de Turismo de Jamaica (Green, 1989) dan a entender que, en
comparación con el periodo de septiembre a diciembre de 1987, "a consecuencia del huracán
Gilbert" las llegadas de turistas se redujeron 19% en los últimos cuatro meses de 1988. De
acuerdo con el artículo de Green, la pérdida en ingresos por esos 79,000 visitantes menos se
calcula en unos EUA$33M.
En la mayor parte de los casos se espera que la pérdida en extensión y en arena de las playas no
dure mucho tiempo. En la mayoría de los lugares va a recuperarse la calidad de las playas, como
ya sucedió en algunas localidades. En el documento del NRCD (Apéndice 7) se informa que en
algunos lugares hubo acreción neta de arena, incluso el "resurgimiento" de una playa que había
sido erosionada en una ocasión anterior.
El Departamento de Conservación de los Recursos Naturales (NRCD, 1988 y Apéndice 7)
informó que los costos para reparar las instalaciones y la infraestructura de las playas así como
otros elementos de las mismas que fueron dañados en la zona de las costas fueron de entre J$40 y
50M.
4.2.2. Arrecifes de coral y praderas de pastos marinos
Aparentemente, los daños desastrosos del huracán se limitaron a los arrecifes de las costas
oriental y septentrional (no se dispone de datos sobre la costa meridional). Pero los daños que
sufrieron no fueron uniformes y la pérdida de sus valores funcionales tampoco fue total. Es decir,
las pérdidas fueron aparentes para las pesquerías de los arrecifes, el soporte biológico y
posiblemente para los buceadores recreativos por el menor atractivo de los arrecifes, pero no
para su estructura física en relación con la protección de la costa o el abastecimiento de arena de
las playas. El resultado final de la acción directa del huracán Gilbert es comparable al del
huracán Allen (Woodley et al, 1981 y Apéndice 9).
Es probable que el valor de los arrecifes de Jamaica como recurso haya disminuido en menos de
la mitad, pero sólo en ciertas áreas de la costa y sólo en ciertas zonas de arrecifes de cada lugar
dañado. Con base en un valor posible como recurso de unos EUA$50OM al año, las pérdidas
debidas a los daños del huracán sobre los arrecifes probablemente hayan sido inferiores a
EUA$IOOM.
Si, como lo señala Woodley (Apéndice 9), en Jamaica los efectos del huracán son un aspecto
normal de la ecología de los arrecifes, entonces quizás los "daños" no deban considerarse como
una "pérdida". Cuando los procesos sucesivos de recuperación se llevan a cabo con la puesta a
cero del "reloj del arrecife", es posible que así se dé una productividad más alta que en los
arrecifes maduros y estables. Desde el punto de vista económico, los daños deben considerarse a
corto plazo; las pérdidas directas provenientes de una menor captura de peces y de un empleo
recreativo menor son los ünicos parámetros cuantificables, si es que se dispone de datos al
respecto.
24
La amplitud de los daños en el Parque Marino de Ocho Ríos no pudo evaluarse en sir totalidad y
el Parque Marino de Montego Bay no se investigó, pero es probable que los daños no hayan sido
tan severos como para impedir que los guías de turistas usaran estos parques.
No se cuenta con datos suficientes para estimar las pérdidas económicas debidas a los daños
moderados sufridos por las praderas de pastos marinas.
4.2.3. Manglares y demás vegetación costera
Las pérdidas directas de madera de mangle, como en Crater Lake y Falmouth (Apéndice 3)
pueden cuantificarse para cada uno de los lugares. Es muy poca la madera de mangle que se
comercializa, a no ser en pequeñas cantidades y a nivel de subsistencia, por lo cual no existe un
precio de mercado.
En la mayor parte de los casos, la madera caída no se ha perdido del todo, ya que todavía podría
recolectarse para convertirse en carbón. Desde este punto de vista, la disponibilidad de este
recurso ha aumentado temporalmente, aun cuando se ha reducido la cantidad de árboles para una
futura producción de carbón. De cualquier forma, en Jamaica no existen cifras completas sobre la
industria del carbón de mangle.
Partiendo de una estimación del valor económico de los manglares de unos EUA$70M al año1 y
de un probable nivel de daños a las existencias de mangles de 20% en toda la isla, el valor de las
pérdidas totales de este recurso podría ser de entre EUA$10 y 15M.
Como en el caso de los arrecifes, en ninguno de los bosques de mangles las pérdidas fueron
catastróficas y es posible esperar su recuperación. Las observaciones de campo descubrieron que
la regeneración de los bosques de mangles está ocurriendo con mucha rapidez. En la mayor parte
de las áreas puede esperarse la recuperación de este recurso y el restablecimiento de los valores
funcionales. Sin embargo, donde existe un escaso abastecimiento de semillas, como en los
bosques de Avicennia de Sa1tmarsh, o cuando un bosque maduro fue el dañado, como sucedió
en Crater Lake, es probable que la ciénaga se desarrolle en forma diferente durante el proceso de
recuperación.
Los habitats acuáticos de los entornos de mangles no parecen haber sufrido daños de ningún tipo,
por lo cual es probable que las pérdidas en términos de pesquerías y fauna silvestre hayan sido
mínimas.
En los parques de tierras pantanosas se registraron algunos daños que pudiesen tener
implicaciones comerciales más directas. La Corporación del Petróleo de Jamaica está corriendo
con los gastos de las reparaciones del Parque Royal Palm de Negril. El propuesto Parque
Recreativo Hellshire sufrió graves daños que podría afectar su futuro desarrollo como centro
recreativo y educativo. Los daños a la zona de ciénegas del parque Canoe Valley consistieron
sobre todo en árboles caídos cuyo costo de remoción el NRCD calculó (1988) en unos J$5,000.
25
4.2.4. Recursos pesqueros
El Ministerio de Agricultura estimó en unos J$25M las pérdidas totales de la industria pesquera
en toda la isla (cifra que incluye las pérdidas en playas, aparejos, barcos e infraestructura
pesquera). Es probable que los pescadores se hayan visto impedidos para pescar durante los 10
días posteriores al paso del huracán Gilbert, con la correspondiente pérdida en ingresos para ellos
y sus clientes. Aiken (Apéndice 1) informa que los volúmenes de pesca seguían deprimidos dos
meses después del huracán.
Con los datos disponibles no es posible evaluar las pérdidas, inmediatas y futuras, causadas por
los daños a los hábitats pesqueros y/o a las existencias de crías.
4.2.5. Aves marinas y costeras
En términos de recursos avícolas explotables o del empleo recreativo/educativo de las aves o de
otra fauna silvestre, no existen evidencias de pérdidas debidas al huracán. Se han registrado o
son posibles ciertos daños, pero por el momento sus efectos no pueden cuantificarse.
4.3 Aspectos económicos de la recuperación y prevención de los daños
Como se indicó más arriba, se espera que la mayoría de los recursos o de las partes de los
recursos que sufrieron daños en los entornos marino y costero de Jamaica se recuperen en forma
natural. Aparte de que es poco lo que se puede hacer para ayudar a ese proceso de recuperación,
en la mayor parte de los casos parece tener sentido la estrategia de no hacer nada.
Las playas privadas de mucho uso ya han sido limpiadas de desechos y, en algunos casos, la
arena que les fue quitada por el mar les ha sido repuesta por medios mecánicos. Debido a la
carencia de documentación detallada sobre la dinámica costera de la arena en los alrededores de
Jamaica, es virtualmente imposible sugerir opciones de ingeniería que pudiesen acelerar los
procesos naturales de recuperación de las playas.
La replantación de la vegetación costera, sobre todo en las dunas, podría ayudar a la
estabilización de la arena; pero la inversión en estas actividades no debería plantearse en tanto no
se haya analizado la velocidad de recuperación natural en ciertas zonas críticas.
En varias zonas, la arena que el huracán acumuló en la parte alta de las playas ya se extrajo para
fines de construcción. M. Hendry (comunicación personal) sugirió que dicho "robo de arena" va
a retrasar el proceso de recuperación de las playas. De ser cierto, valdría la pena prohibirlo
legalmente para conservar las existencias de arena necesarias para la recuperación de las playas
después de las tormentas. Para evitar que la gente acabe con este recurso no renovable tan al
alcance de la mano, deberían identificarse fuentes optativas y comunicarlas al sector de la
construcción.
26
Se recomienda que los edificios y las demás infraestructuras se construyan a espaldas de las
playas con el fin de reducir los daños que les pueden causar las tormentas (y evitar las tensiones
a las faldas de las playas); sin embargo eso no ayudará a evitar los daños a las playas mismas. El
diseño de desarrollos turísticos deberá tomar en cuenta la naturaleza dinámica de las playas y la
probabilidad de ocurrencia de erosión y de otros tipos de daños ocasionados por las tormentas.
La ayuda a la recuperación natural de los arrecifes dañados no parece una opción factible. No
existen evidencias de que la reducción de la pesca en los arrecifes dañados ayude a su
recuperación, pero es un aspecto que valdría la pena investigar. No cabe duda de que la
prevención de daños futuros es algo quimérico.
El Departamento de Conservación de los Recursos Naturales (NRCD, 1988) recomendó que se
invirtiera en un programa de replantación de pastos] marinos para ayudar a la recuperación tras
el paso del huracán. Aun cuando esta labor podría resultar muy benéfica, antes debería realizarse
una investigación a fondo de la situación actual de los prados de pastos marinos en diferentes
zonas de la costa, así como una revaluación de los programas anteriores de replantación de algas.
Debería observarse el proceso de recuperación de algunos de los bosques de mangles más
gravemente afectados y evaluarse la necesidad de aplicarles un programa de reforestación. Al
igual que la replantación de pastos marinos propuesta, esto podría resultar sumamente costoso y
requerir grandes cantidades de mano de obra.
Se considera que es poco lo que puede hacerse para prevenir los daños de futuros huracanes a los
prados de pastos marinos de algas o a las tierras pantanosas. Se sugiere que, de haberse llevado a
cabo una recolección oportuna de la madera de mangle en los árboles bastante grandes para ello,
en lugares como Crater Lake y Florida Lands, los daños y las pérdidas en madera podrían
haberse evitado.
La vegetación de los bosques ribereños podría recuperarse con mucha lentitud si es que logra
recuperarse del todo, debido a que las plantas deberán crecer en condiciones edáficas muy
pobres. En muchas zonas de la costa, labores de replantación con fines de protección contra los
vientos y de atractivo escénico podrían ser ventajosas.
Dentro del sector pesquero, es poca la evidencia de daños a los recursos primarios, por lo que su
recuperación no parece ser un problema. Los costos principales van a resultar de la reparación y
reconstrucción de la infraestructura de apoyo. Cabe señalar que los planes nacionales de
contingencia para enfrentar los desastres por huracanes no contemplan el reemplazo de los
aparejos a los pescadores, por lo cual la pesca se vio interrumpida durante un periódo
inaceptable. Ante la evidencia de las enormes pérdidas sufridas por ese sector, deberían
estudiarse los aspectos económicos de dicha ayuda.
La evaluación económica de un proceso de recuperación adecuado deberá prever la velocidad y
el nivel esperados de la recuperación natural. Valdría la pena dedicar más fondos para la
investigación ecología básica.
27
CAPÍTULO 5.
DISCUSIÓN
5.1 Beneficio de la evaluación
Al tratar de realizar una evaluación de los impactos económicos del huracán Gilbert se
identificaron dos problemas: a) la carencia de un inventario detallado de los recursos marinos y
costeros del país, y b) lo limitado de la información sobre el valor y uso real de dichos recursos.
Ya se describieron los tipos de daños sufridos por los recursos y se identificaron los sectores de
la economía que sufrieron pérdidas, pero son evidentes las dificultades al evaluar las pérdidas
cuando no se cuenta con información biológica detallada sobre la amplitud de los daños a las
existencias y sus posibilidades de recuperación.
Las variaciones esperadas en los patrones de recuperación de los recursos dificultan aún más la
fijación de un periodo de pérdidas para la evaluación económica. La pérdida de la satisfacción
por parte de los turistas y de los habitantes locales debida a la erosión de las playas se consideró
que durará entre tres y cuatro meses debido a la rápida recuperación aparente de este recurso.
Los costos de los recursos para las pesquerías pudieron evaluarse para un periodo similar, al
compararse las capturas esperadas con las capturas reales en los meses siguientes al huracán;
pero si los hábitats de los arrecifes coralinos tardan más de ocho años en recuperarse, entonces el
periodo de pérdidas deberá ampliarse mucho más.
A excepción de las playas de los hoteles y de otros recursos del sector turismo de los cuales están
empezando a obtenerse datos oficiales sobre las pérdidas debidas al huracán, la mayor parte de
los demás recursos marinos y costeros objeto de este estudio se emplea directa o indirectamente
en el nivel de subsistencia. Esta es una razón más por la cual los datos de mercado son escasos y
difíciles de obtener. Esto da a entender, excepción hecha de lo anterior, que los costos de los
daños provocados por el huracán fueron ayores en el sector de subsistencia de la economía.
Al identificar las carencias de las bases de datos, tanto de los recursos como de la utilización de
los mismos, este estudio define un marco de trabajo para posteriores investigaciones y análisis. A
pesar de su incapacidad para proporcionar datos concretos satisfactorios, no deja de sugerir
cuáles podrían ser los efectos del huracán a largo plazo y, por lo mismo, identifica las áreas
prioritarias que requieren ayuda para su recuperación. Estas sugerencias se apuntan a
continuación.
5.2 Áreas prioritarias del esfuerzo de recuperación
En casi todas las áreas del entorno natural sujetas a los embates del huracán se espera una
recuperación natural, pero es menester reconocer la probable naturaleza a largo plazo de la
recuperación. Para algunos sistemas, como los arrecifes de coral, es cuestionable la conveniencia
y la factibilidad de ayudar a su recuperación, sobre todo si se toman en cuenta la escala de los
daños y la carencia de las técnicas apropiadas. En otros, como en los manglares donde se han
28
investigado muy bien las técnicas para su reforestación, la inversión en su recuperación podría
no justificarse mientras no se sepa exactamente cuál es el nivel de la dependencia económica del
recurso de los manglares. Las áreas prioritarias del esfuerzo de recuperación deberían ser
aquellas donde a) podrían darse más pérdidas de recursos naturales o b) podrían ocurrir impactos
ambientales secundarios negativos en caso de que no se emprendiera acción alguna. Mientras no
se lleven a cabo mayores estudios sobre los efectos del huracán Gilbert, se considera que los
siguientes aspectos son prioritarios:
i) Gestión de las cuencas hidrológicas
La evidencia presentada por el NRCID (Apéndice 7) da a entender un mayor
volumen de agua dulce superficial y de cargas de sedimentos como resultado de
los daños del huracán en las áreas boscosas de las tierras altas. Se requiere con
urgencia la reforestación de los bosques dañados y la prevención de la erosión del
suelo para evitar la deterioración de la calidad del agua dulce en las zonas de
tierra firme cercanas a las costas, así como sus efectos negativos, ecológicos y
estéticos, sobre la costa.
ii) Reparación de la infraestructura de las pesquerías y de las defensas costeras
Como lo identificaron Aiken (Apéndice 1) y el DCRN (Apéndice 7), los daños a
las playas y a los equipos de pesca causaron pérdidas cuantificables a un
importante sector de la economía, y el esfuerzo necesario para la recuperación de
este sector puede cuantificarse. Además, es menester reparar las defensas costeras
con el fin de que puedan volver a usarse las carreteras, las propiedades y las
instalaciones costeras.
iii) Rehabilitación de las playas públicas
La rehabilitación de las playas privadas y de las demás instalaciones del sector
turismo está en vías de ejecución y es muy probable que ese sector reciba atención
por su importancia directa para la economía. Existe el peligro de que las playas
utilizadas por los residentes locales no reciban la atención que se merecen por el
cuantioso uso al que están sujetas y que por ello empeore su nivel de deterioro.
iv) Reforestación de las tierras boscosas ribereñas
Es casi seguro que deban reforestarse los bosques litorales debido a que su índice
de recuperación natural no parece ser muy alto. La estética, la protección contra
los vientos y las propiedades estabilizadoras de esta vegetación convierten a la
reforestación en una propuesta sensata. La replantación deberá fomentarse entre
los propietarios de terrenos frente al mar, y en ciertas zonas específicas de la costa
va a requerirse cierto esfuerzo público.
29
5.3 Areas claves para el esfuerzo de investigación y gestión de los recursos marinos
Todas las áreas objeto de un esfuerzo de investigación y de gestión están relacionadas con los
efectos del huracán, en particular con el fin de mejorar la base de datos de los recursos, de su uso
y de los niveles de los daños que sufrieron, pero también para comprender mejor los efectos a
largo plazo de los meteoros sobre los recursos costeros y marinos. Se sugiere el siguiente orden
de prioridades:
i) Preparación
de
un
inventario preciso y detallado de los recursos marinos y
costeros de Jamaica (playas, manglares, pastos marinos, arrecifes coralinos,
aves marinas, etc.).
ii)
Estudio a fondo de los aspectos económicos de los recursos que incluya:
existencias disponibles, tipo y cuantificación del uso de esos recursos, mano
de obra directa e indirecta que de ellos depende, mercados, etc.
iii) Vigilancia de las descargas de aguas superficiales y de sedimentos en
todos los ríos principales y análisis de los efectos sobre los ecosistemas
costeros. Esto deberá ir apoyado por el desarrollo de una estrategia para la
gestión de las cuencas hidrológicas, con énfasis en la protección del medio
marino.
iv) Estudio del índice de recuperación de la pesca artesanal en lugares donde
se dañaron los aparejos y la infraestructura. Esto tendría como objetivo la
formulación de un plan de contingencia/recuperación para el sector
pesquero que se aplicaría en caso de desastres futuros.
v) Estudio
del
reestablecimiento de las poblaciones de peces comerciales en
zonas de pesca seleccionadas de los arrecifes de coral donde se registraron
daños.
vi) Comparación de los perfiles de las playas a largo plazo (con
aerofotografía) con los perfiles actuales, en un intento por vigilar el índice y
la dirección de su recuperación.
vii) Estudio detallado del balance de acumulación de arena en las playas de
la isla (patrones de abastecimiento, desplazamiento de las costas,
acumulaciones y pérdidas), con objeto de comprender el proceso de erosión
y de recuperación de las playas e identificar las fuentes de arena de las que
podría disponer la industria de la construcción. Esto último como una ayuda
para controlar la remoción ilegal de arena, que podría ser importante para la
recuperación de las playas.
viii) Estudio de los índices y de la amplitud de la regeneración en diferentes
comunidades de manglares. Esto permitiría realizar una estimación precisa
30
de los daños/pérdidas finales de los impactos de un huracán e identificar los
lugares donde la recuperación podría necesitar ayuda.
ix) Investigación del sector económico del carbón de mangle con miras a su
gestión (para asegurar que se mantengan las existencias adecuadas, se vigile
la recuperación de los terrenos sometidos a una sobreexplotación o sujetos a
los daños de un huracán para asegurar la regeneración de las especies inás
apropiadas, etc.).
x) Investigación
de los hábitats de anidación de las aves marinas en los
Cayos Morant y Pedro para determinar si su recuperación requiere de algún
tipo de ayuda. Este estudio podría respaldar la investigación en vías de
desarrollo sobre las técnicas para la reglamentación de la recolección de
huevos.
31
CAPÍTULO 6.
RECONOCIMIENTOS
Se agradece sinceramente la oportunidad brindada por la Unidad de Coordinación Regional del
Programa Ambiental del Caribe del PNUMA para la realización de este estudio.
Se agradece la cooperación del doctor Marcel Anderson y del personal del Departamento para la
Conservación de los Recursos Naturales del Ministerio de Agricultura, así como de las personas
cuyos nombres aparecen en los Apéndices de este informe. Los servicios altamente profesionales
de Wings Jamaica Ltd. nos permitieron realizar una investigación aérea de las zonas costeras
dañadas por el huracán.
Se agradece la información y las sugerencias proporcionadas por las siguientes personas:
Pfr. Ivan Goodbody, Universidad de las Indias Occidentales; Dr. Malcolm Hendry, Universidad
de las Indias Occidentales; John Lethbridge, Banco Mundial, Washington; Capitán Patrick
Praw1, Capitanía del Puerto, Kingston; y Sr. Peter Reeson, Petroleum Corporation of Jamaica.
Se agradecen los útiles comentarios de la Sra. Tyra Bacon sobre la evaluación económica.
32
CAPÍTULO 7.
REFERENCIAS
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7.11,88; p. 3A.
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Trimestral, Academia de Ciencias de Florida, 30 (l); 10-24.
Browder, J.A. 1976. An estimate of the value of mangroves to the economy based on the net
primary productivity. Informe no publicado, Servicio Nacional de Pesquerías de Mar, Miami; 3
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Craighead, F.C. y Gilbert, Y.C. 1962. The effects of Hurricane Donna on the vegetation of
southern Florida. Periódico Trimestral, Academia de Ciencias de, Florida, 30 (l); 1-28.
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Highsmith, R.C., Riggs, A.C. y D'Antonio, C.M. 1980. Survival of hurricane-generated coral
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33
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Morris, M. 1989. Can Negril be saved from destruction through greed? Sunday Gleaner.
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Zack, A. 1986. Hydrology of wetlands in the West Indies. Borrador para el Taller sobre Tierras
Pantanosas en las Islas del Caribe, 28-29 de octubre de 1986, Río Piedras, Puerto Rico.
34
APÉNDICE
35
APENDICE 1.
EL HURACAN GILBERT Y SUS EFECTOS SOBRE LOS RECURSOS PESQUEROS
Karl A. Aiken
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
Generales
Los recursos pesqueros de Jamaica fueron gravemente afectados por el paso de uno de los
huracanes más poderosos de este siglo, el huracán Gilbert. Para poder apreciar mejor los efectos
de este huracán sobre los recursos pesqueros, quizás valga la pena examinar brevemente dónde
se llevan a cabo las actividades pesqueras y cuál es la organización de la pesquería en Jamaica.
Cerca de 12,000 pescadores, todos ellos registrados como pescadores de tiempo completo, se
dedican a la captura de peces de arrecifes y pelágicos, de langostas y mariscos en la plataforma
de la isla, sobre todo a lo largo de los bordes donde es mayor el desarrollo de los arrecifes de
coral. Los aparejos de pesca más usuales son las trampas para peces, llamadas trampas antillanas
tipo Z, de añejo historial pesquero. Estas trampas generan casi el 45% de todas las capturas y el
resto se realiza por medio de sedal y anzuelo, redes, jábegas y arpones.
Las trampas se transportan por medio de unas 4,000 lanchas que operan por toda la plataforma
de la isla. Las trampas se instalan solas, sobre o cerca de las formaciones coralinas, por lo
general en aguas que van de -25 a -50 m de profundidad. La distancia hasta tierra firme a la que
se instalan las trampas depende de la ubicación del borde de la plataforma. Como se muestra en
la Figura Al.1, el borde de la plataforma donde el desarrollo coralífero es mayor se encuentra a
unos 2 kilómetros de la costa septentrional de la isla, pero llega a estar a un máximo de 20
kilómetros de la costa meridional. Del número total de pescadores, cerca de 30% opera a lo largo
de la costa septentrional y el otro 70% en la costa meridional.
De suma importancia es el alto número de arponeros, sobre todo en la costa septentrional de la
isla donde los arrecifes están más cerca de la costa. Estos arponeros, que extraen peces y
crustáceos de todos tamaños, junto con todo tipo de corales que venden como recuerdos a los
turistas, han provocado una grave disminución de la captura de peces de arrecifes en la costa
septentrional. La cantidad de arponeros ha aumentado muchísimo, sobre todo desde 1978, por la
poca inversión que necesitan y de resultas de la recesión económica.
37
Figura A1.1
Areas de pesca de Jamaica y cota
batimérica de los 200 m
Situación de los recursos pesqueros antes del huracán Gilbert
Los recursos pesqueros de Jamaica (incluidos los peces de escamas y las langostas) provienen
principalmente de los entornos con arrecifes, y es indudable que alrededorde toda la plataforma
de la isla se les hace objeto de una captura excesiva, por lo cual es urgente que se adopten
medidas administrativas de corrección. Los niveles de captura -en el periodo1 de 20 años
comprendido entre 1968 y 1988- han permanecido en unas 7,000 toneladas al año en la
plataforma de la isla, a pesar de que en ese mismo período casi se duplicaron las faenas efectivas
de pesca (Aiken y Haughton, 1987a; O'Callaghan et al, 1988).
Varios investigadores (Aiken y Haughton, 1987a, 1987b) ya señalaron que la intensidad de la
pesca está en niveles que lograron su máximo en las pesquerías de la plataforma de la isla allá
por los años 1975/76. Desde entonces, la pesca se ha mantenido en un nivel de sobreexplotación,
tipificada por índices de captUra cada vez menores a medida que aumenta la intensidad de la
pesca.
La pesca excesiva en los arrecifes ha provocado la alteración de la estructura misma de las
comunidades de peces ya que, por ejemplo, se ha identificado una importante disminución de la
cantidad de peces depredadores, como los Lutianidae, los Serranidac, y otros de alto valor
comercial, al tiempo que ha empezado a dominar la captura de especies de peces menos valiosas
como los Scaridae, los Acanthuridac, y los Holocentridae (Aiken y Haughton, 1987a).
Por ende, los aspectos económicos de la pesca se han visto alterados negativamente y -en
términos reales el valor de la captura- han venido disminuyendo paulatinamente. En algunas
áreas, donde la pesca excesiva ha acabado hasta con las especies de peces herbívoros de los
arrecifes, el crecimiento de las algas ha aumentado. Una sobreabundancia de algas marinas
podría ahogar los corales v, a través de las complicadas intercacciones dinámicas, hasta reducir
la capacidad del arrecife para sostener niveles normales de peces (O'Callaghan et al, 1988).
Estructura y recursos pesqueros del arrecife
Según los describen Goreau (1959), Goreau y Goreau (1973) y varios autores más, los perfiles o
las secciones de los arrecifes de Jarnaica se destacan por estar compuestos por un arrecife frontal
y un arrecife dorsal claramente separados por una meseta y una zona de resaca. Detrás de las dos
38
últimas zonas están la zona dorsal (justo detrás de la meseta del arrecife que sobresale) y la zona
de la laguna. Las áreas que normalmente se someten a la pesca por medio de trampas se
encuentran todas en la zona del arrecife frontal y van desde -20 a -25 m, hasta un máximo de -50
m de profundidad. La mayor parte de los ejemplares adultos y sub-adultos de 180 especies de
peces y de 4 especies de langostas provienen de esta zona frontal del arrecife, mientras que los
ejemplares más jóvenes y pequeños por lo general viven en los bajos.
Daños de huracán Gilbert a los arrecifes
A manera de introducción, y para resumir los daños M huracán, la isla puede dividirse en dos
zonas, a saber, una zona septentrional que va de Portland al este hasta Hanover al oeste, y una
zona meridional, desde St. Thornas al este hasta Westmorland al oeste.
Los fenómenos que afectaron a los recursos pesqueros fueron: a) marejada, b) acción de las olas,
e) velocidad del viento y d) aguas superficiales terrestres debidas a los aguaceros de la tormenta.
a) Marejada
Por lo general, el nivel del mar a lo largo de la costa norte subió más que en la
costa sur. La información disponible da a entender que los niveles más altos se
registraron a lo largo de la parte oriental de la isla, como en Portland. En ese
municipio los arrecifes resintieron daños hasta una profundidad cercana a los -20
m. El arrecife frontal a lo largo de toda este litoral fue severamente dañado por las
olas que acompañaron a la marejada del huracán. La marejada -debida al efecto de
los vientos huracanados- literalmente acumuló montañas de agua arriba de los
arrecifes que luego empujó hacia tierra firme donde, en ciertas áreas, alcanzaron
alturas muy superiores a las que normalmente llegan las olas.
En muchas de las playas de pendiente SUaVC, las embarcaciones sufrieron daños
enormes (véase rnás adelante la infraestructura pesquera) debido a que fueron
barridas hacia la costa donde las olas las partieron o las azotaron contra objetos
terrestres fijos.
Una vez más, se informó que las playas meridionales resintieron una marejada
menor y aquellas que se visitaron en St. Thomas, Kingston, St. Catherine y
Westmorland mostraron evidencias de tina marejada de aproximadamente +1.5 a
+2.0 m s.n.m. (sobre el nivel del mar). En la costa norte, el nivel de la marejada
fue algo mayor, y según parece llegó a cerca de +2.0 m a lo largo de la sección
nororiental.
b) Acción de las olas
Aparentemente, la acción de las olas fue más severa en la sección nororiental de
Jamaica, donde la velocidad de los vientos fue mayor y la costa está más
expuesta. Las playas de pesquería que reportaron los peores daños fueron las de
39
Portland, St. Mary y St. Ann. También se reportaron daños algo menores en
Trelawny, St. James y Hanover. Se dice que se produjeron daños considerables en
los manglares de Trelawny y muy similares en los alrededores de Falmouth. El
efecto más obvio fue la enorme desfoliación de todos los mangles y el
desprendimiento de sus ramas y raíces, sobre todo en el Rhizophora mangle el
mangle rojo, más cercano al mar.
Zonas de criaderos de peces
La mayor parte de los recursos pesqueros (peces de escamas, crustáceos, etc.) cuentan con zonas
de criaderos claramente definidas (Ross, 1982) que pueden identificarse como áreas de arrecifes
bajos (-10 m) y áreas de la costa próxima donde se da una mezcla de corales, ripios del arrecife y
algas. Los lechos bajos de Thalassia (pasto de tortugas), las zonas de manglares y algunas de
arrecifes más profundos también son importantes como terrenos de crianza.
Es probable que los efectos del huracán Gilbert hayan sido mayores en estas áreas donde, por su
poca profundidad, la acción de las olas y de la marejada se dejaron sentir con mayor intensidad.
Sin embargo, el examen de varias zonas típicas de criaderos de la costa norte cercanas a la Bahía
Discovery permitió descubrir que los fondos de Thalassia sólo habían sufrido alteraciones
moderadas, aun en los litorales no protegidos. Quizás esto nos obligue a reconocer plenamente
los efectos dispersantes que las muchas ramas de esta fanerógama marina tienen sobre la energía
de las olas. De todas formas, es indudable que a lo largo del litoral no-roriental las zonas de
criaderos deben haber sufrido daños más severos.
Los efectos, visibles en estas áreas consistieron en un aumento del tamaño de las "áreas peladas"
de Thalassia (bordes erosionados de las extensas praderas de pastos marinos), ripios del arrecife
dorsal lanzados sobre las plantas de Thalassia a las que destruyeron en su mayor parte, dejando
solo cepas donde antes florecían plantas adultas en todo su esplendor. En todas las áreas
examinadas los observadores pudieron constatar una reducción significativa de las poblaciones
de peces jóvenes (Rocky Point, St. Thomas; Bahía Dicovery; Ocho Ríos y Falmouth).
Anteriormente, las cantidades eran aproximadamente 50%, mayores.
Playas de pescadores
En total, se estimó oficialmente que el huracán Gilbert causó daños por unos J$25 millones a las
playas pesqueras y a la infraestructura de la División de Pesquerías, cifra que incluye las
pérdidas/daños por destechamiento de los cobertizos de los muelles, daños a las bombas de
combustible, etc., (R. MooYoung, comunicación personal). Por lo general, los peores daños
ocurrieron en las playas pesqueras de la costa nororiental, en particular las de Manchioneel y
Bahía Buff en Portland, debido a que son áreas totalmente expuestas. Los informes de la
División de Pesquerías dan a entender que los daños fueron bastante menores en la costa
meridional y que las playas de pescadores con cobertizos destinados a aparejos de pesca (con
techos de lámina) sólo sufrieron daños menores. Sin embargo, muchos de tales daños en la costa
meridional ya fueron reparados por las personas que trabajan en esas playas. Las playas de la
costa meridional en donde se reportaron mayores daños a las techumbres de los cobertizos para
40
los aparejos fueron las de Rae Town, Greenwich Town y Old Harbour Bay. En estas tres playas
hay muchos cobertizos donde los pescadores pueden guardar sus aparejos.
En la costa norte, las playas de Manchioneel y de Buff Bay muestran los daños más graves. En la
primera, el cobertizo del muelle y sus bombas quedaron durante cierto tiempo completamente
inundadas por el mar y medio cubiertas por arena, ripios y rocas de la playa que fueron
arrastradas por una marejada y olas sumamente violentas. En esta playa, la bomba de
combustible deberá reemplazarse totalmente y el edificio del muelle deberá someterse a
reparaciones estructurales muy importantes. Cabe señalar que todo este municipio sólo se
encuentra a 20 m del borde del mar y apenas por encima del nivel del agua, por lo que se vió
especialmente afectado por los embates de las olas. La Bahía Buff, al oeste de Portland, también
padeció graves daños debido a que toda la playa acabó cubierta por grandes rocas arrastradas por
la marejada y las olas. Además, dos espigones construidos para mejorar la estabilización de la
arena en esa playa abierta fueron totalmente destruidos por la acción de las olas. Al escribirse
este informe (noviembre de 1988), las rocas seguían cubriendo la playa e impedían el empleo
adecuado de esta playa tanto por los pescadores como por el público en general.
Aunque oficialmente no corresponda a este informe, cabe señalar que 90% de todas las trampas y
unas 200 embarcaciones de pesca fueron dañadas en toda la isla. Esto provocó un cambio muy
importante en los patrones de pesca tras el paso del huracán. Puesto que el reemplazo de las
trampas va a realizarse con cierta lentitud comprensible, ya que son fabricadas por artesanos, a la
fecha la pesca por medio de trampas es bastante escasa.
Daños a los arrecifes en Bahía Discoyery y sus efectos sobre la pesca
Los arrecifes de Bahía Discovery se encuentran muy bien descritos en la literatura y se sabe que
ayudan al (escaso) sustento de un grupo de pescadores que opera a partir de dos pequeñas aldeas:
Top Beach y Old Folly. Existen dos zonas principales de pesca: el arrecife frontal del este y el
arrecife frontal del oeste. El primero es la punta orienta¡ de la bahía y está dominado por una
pendiente ancha, plana y relativamente libre de corales que corre hasta unos 30 m de donde se
encuentran los "bordes" coronados de coral. Esta área es de forma convexa y durante el huracán
Allen (1980) sirvió para encauzar las olas, por lo cual se dice que allí se originaron las olas más
grandes (O'Callaghan et al, 1981). El arrecife frontal del oeste constituye todo el arrecife que se
encuentra frente al Laboratorio Marino de Bahía Discovery. El arrecife está constituido por una
serie de sistemas de espolones y canales bien desarrollados que corren en forma alternada en
dirección al mar y de los que puede decirse, en forma resumida, que se dividen según su
profundidad en las siguientes zonas:
1. Cresta del arrecife (0 a - 2 m)
2. Arrecife frontal bajo/Zona de Acropora palmata (-2 a -10 m)
3. Zona de Acropora cervicornis (-10 a -20 m)
4. Arrecife frontal (-20 a -50 m)
5. Primer talud (-50 m)
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Los pescadores informaron que muchas trampas fueron arrastradas hacia aguas profundas por las
violentas corrientes provocadas por el huracán y que después la captura de peces disminuyó
bastante durante varias semanas. Lo sobresaliente fue la pérdida de 50% de todas las trampas.
El buceo en Bahía Discovery permitió descubrir que, al igual que con el huracán Allen en 1980,
el coral Acropora cervicornis (astas de venado) sufrió daños considerables en el arrecife frontal
que se tradujeron en el desprendimiento de muchas "ramas" que aparecieron desparramadas por
todo el fondo de la bahía. En noviembre, esos pedazos rotos ya se encontraban colonizados por
diversas algas y lentamente empezaban a fijarse al piso del arrecife.
Arrecifes pesqueros de mar abierto
a) Cayos Morant
El huracán Gilbert dañó levemente las barracas de madera que el Ministerio de
Agricultura edificó para los pescadores en los Cayos Morant de la punta oriental
del Banco Morant. Todas estas cabañas tenían techos de zinc y casi todos
presentaban algún tipo de daño. Debido a la mayor distancia entre Kingston y el
ojo del huracán, allí la marejada no fue tan alta y, por lo tanto, sus efectos fueron
menores (los Cayos Morant se encuentran a unos 100 km al sureste de Kingston).
Los informes recibidos de los pescadores indican que en las playas de esos cayos
se depositaron pedazos y escombros de coral, lo que permite entrever que los
corales de los bajos sufrieron algunos daños. Esto podría afectar la supervivencia
de los peces y de las langostas jóvenes en esa zona.
Como el huracán golpeó durante el período de puesta de las tortugas marinas, es
de suponer que las playas de anidamiento de las tortugas, que normalmente se
localizan en pequeños cayos inhabitados, se hayan visto gravemente erosionadas
por la marejada.
b) Cayos Pedro
Eventos similares a los anteriores sucedieron en los Cayos Pedro -a unos 200 km
al suroeste de Kingston- donde los vientos causaron leves daños a las techumbres
de las cabañas de los pescadores. La marejada causó algunos daños a los corales
de los bajos en las vertientes de los cayos expuestas al oriente.
Puerto pesquero de Kingston
Los fuertes vendavales que acompañaron el paso del huracán Gilbert causaron estragos a las
instalaciones de la Terminal de las Pesquerías de Kingston en el puerto East Bustamante. Todas
las instalaciones estaban techadas con láminas de aluminio y la fábrica de hielo, los comedores y
la nave cubierta del mercado sufrieron daños de consideración. El valor de los daños del puerto
pesquero se estiman en unos J$500,000. Además, dos barcos de pesca que se encontraban
42
anclados en el puerto fueron gravemente dañados por la tormenta y se hundieron, aunque
después fueron puestos sacarse a flote.
Ostricultura
Sobre todo desde 1980, la isla ha venido desarrollando una industria de ostricultura basada en el
cultivo marino en balsas de la ostra del mangle, Crassostrea rhizophorae. En St. Thomas, la bahía
interior de Port Morant llamada Bowden es el centro de la ostricultura debido a su numerosa
población natural de ostras, a su fácil acceso, así como a su situación relativamente a salvo de
olas y vientos.
Desde los inicios de este proyecto, la tecnología de reproducción o de cultivo natural se basó en
el empleo de superficies artificiales de asentamiento, hechas con secciones recortadas de
neumáticos usados espaciadas unos 10 cm entre sí y colgadas de alambres atados a grandes
balsas hechas con bambú y bidones vacíos de 200 litros.
Antes del paso del huracán, la Bahía Bowden contaba con unas 80 balsas, ancladas a todo lo
largo de sus bordes. Durante el huracán, los daños fueron causados por la marejada y la acción
de las olas. La marejada, llegada por la parte meridional de la bahía abierta al mar apiló muchas
balsas unas sobre otras y por lo general las arrastró hacia la parte norte de la bahía. Muchas se
hundieron y fueron azotadas por las olas altas. Se estima que se perdió 50% de todas las balsas,
sin contar la pérdida del techo del edificio que albergaba las oficinas y la planta del complejo de
ostricultura. Las pérdidas se estiman en unos J$75,000. (Véase el pié de página.)
De acuerdo con los informes recibidos, las balsas dedicadas a la ostricultura en Puerto Antonio
también sufrieron los embates de las olas y de la marejada. Sin embargo, se desconocen las
pérdidas sufridas porque se trata de una compañía privada. Por el momento se desconocen las
pérdidas del cultivo de ostras en Green Island, Hanover, pero es probable que no hayan sido muy
grandes dado que sus actividades sólo son una parte mínima de las de Bahía Bowden.
Arrecifes artificiales
Existen cuatro arrecifes artificiales en las aguas costeras de Jamaica. El prirnero y más grande
estaba en la Bahía de Jackson, Clarendon, y los otros tres en la Isla Pigeon, en St. Catherine, en
el Cayo de Rackhman y en el Cayo Sur de los Cayos de Port Royal. Estos arrecifes se
construyeron con neumáticos usados, lastrados con concreto en grupos de tres a seis. Tres de
estos arrecifes se construyeron a rnediados de los años 70 y otro más lo construyó la División de
Pesquerías del Ministerio de Agricultura en 1986. Se anclaron en ensenadas relativamente poco
profundas cubiertas de algas que más bien parecen lagunas. Salvo el arrecife de Cayo Rackhman,
los demás se localizan sobre fondos duros de arenas calcáreas con vastos prados de algas de
tortuga, puntas de coral dispersas y pequeños montículos de arrecifes. En la mayor parte de los
lugares la profundidad promedio es de Linos 10 m.
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El arrecife artificial de la Bahía de Jackson contenía el mayor número de neumáticos, más de
3,000 (Haughton y Aiken, en prensa) y los demás tenían menos. Varios de los arrecifes fueron
dañados por el huracán Allen en 1980 y el arrecife del Cayo Sur fue casi totalmente destruido
porque el oleaje arrastró muchos de sus nódulos de llantas hacia aguas profundas. Entre enero y
julio de 1986, otro arrecife de unos 1,000 neumáticos agrupados en nódulos de seis se ancló en el
Cayo Sur a una profundidad de entre -25 y -30 m. Sin embargo, la profundidad a la que se
encuentra permite suponer que no sufrió daños porque la acción de las olas por lo general no
afecta a los arrecifes a más de -20 m de profundidad.
__________________
Nota de Editor: Los bancos naturales de ostras de la Bahía Bowden parecen haber sufrido
pocos daños, lo que resulta importante puesto que son la fuente principal de crías para este
proyecto de cultivo.
Los informes sugieren que el arrecife artificial de la Bahía de Jackson volvió a sufrir ciertos
daños de resultas del huracán Gilbert. Los daños consistieron en una reducción de la capacidad
de retención del arrecife. Los arrecifes de la Isla Pigeon y del Cayo de Rackhman son muy
pequeños y, en consecuencia, es probable que apenas contribuyan la producción de peces.
Por el momento no se puede realizar una estimación adecuada de los daños, pero harían falta
cerca de 5 viajes del M.V. Dolphin (buque de 72 pies con doble aparejo para la pesca de camarón
del Golfo), totalmente cargado con 500 neumáticos por viaje, para reemplazar un arrecife. Si se
presupone que la preparación de cada uno de los 500 neumáticos cuesta J$5 y J$2,000 cada viaje
completo, el reemplazo de un arrecife tendría un costo total de unos J$13,000.
Efectos socioeconómicos
En general, el huracán creó problemas al provocar daños materiales a la infraestructura pesquera
y en especial a los aparejos sumergidos. También se experimentaron pérdidas en ingresos, en
especial entre los pescadores tramperos que durante una semana no pudieron realizar capturas
por la destrucción casi total de sus trampas y los daños sufridos por sus embarcaciones en toda la
isla. Aunque no es posible calcular una cifra precisa de tales pérdidas, se sabe que al menos
pasaron entre 7 y 10 días antes de que pudiese reanudarse la pesca formal en toda la isla, y eso en
niveles mucho menores a los normales. Aún en la fecha en que se redactaba este documento, los
volúmenes de las capturas seguían deprimidos, sobre todo por la carencia de tela metálica
importada para reponer las trampas perdidas.
Además, si se acepta que cada pescador abastece a tres vendedores (Aiken y Haughton, 1986b),
como en Jamaica hay 12,000 pescadores comerciales, entonces cerca de 38,000 vendedores se
vieron afectados y sufrieron pérdidas en ingresos durante varios días.
44
45
Resumen
El impacto directo del huracán Gilbert sobre la isla afectó de manera considerable la industria
pesquera. Casi todas las trampas para peces que se encontraban en operación en el mar se
perdieron y casi 5% de todas las embarcaciones sufrió daños. En toda la isla, las playas de
pesquería se vieron seriamente afectadas, pero los daños fueron mayores a lo largo de la costa
septentrional, en especial desde Portland hasta St. Mary. La marejada causó graves daños a los
arrecifes hasta una profundidad de unos -20 m, en especial entre los corales ramosos (de ramas).
Las pérdidas más severas en trampas y embarcaciones se dieron en esta sección de la isla. Las
áreas de viveros se vieron afectadas por la erosión y la reducción en el tamaño de las algas.
También se advirtió la disminución de las poblaciones de peces jóvenes en las áreas de los
criaderos. Los efectos de estos daños a largo plazo, aunados a una pesca excesiva, no pueden
predecirse con exactitud en estos momentos, pero lo más probable es que sean considerables.
También los daños al sector del ostricultivo fueron graves, ya que se perdió cerca del 50% de las
balsas activas (en producción) con ostras por valor de unos J$75,000. El arrecife artificial de la
Bahía de Jackson fue afectado por la marejada y los nódulos de neumáticos fueron arrastrados
mar afuera. Su reemplazo podría costar unos J$13,000. Los arrecifes artificiales más profundos
sufrieron daños menores. Los pescadores sufrieron importantes pérdidas en sus ingresos, en
especial los usuarios de trampas y nasas que experimentaron pérdidas de casi un 90% en sus
ingresos. El Ministerio de Agricultura estimó que las pérdidas en infraestructura pesquera de
toda la isla -playas, trampas, embarcaciones y pesquerías- ascendían a unos J$25 millones.
En opinión de este autor, los efectos sobre los recursos pesqueros fueron considerables, en
especial en la parte nororiental de la isla. En los ecosistemas más complejos, las interacciones
entre los peces y los arrecifes dañados son más sutiles y a largo plazo, por lo cual sus efectos
sólo se notarán con el tiempo. Los efectos a corto y a mediano plazos podrían parecerse mucho a
los observados tras el paso del huracán Allen en 1980, cuando cantidades anormales de diversas
macroalgas crecieron en los arrecifes y asfixiaron a los corales que ya se encontraban debilitados
por los daños de la tormenta. Se recomienda que en 1989 se ejerza una mayor vigilancia de los
efectos del huracán Gilbert sobre las pesquerías.
46
Referencias
Aiken, K.A. y Haughton, M.O. 1987a. Status of the Jamaican reef fishery and proposals for its
management. Proc. 38th Ann. Gulf & Caribb. Fish. Inst, Nov. 1985. Martinique, University of
Miami Press; pp. 469-484.
Aiken, K.A. y Haughton, M.O. 1987b. A Management Plan for tbe Jamaican Fishe1y. Informe
para el Ministerio de Agricultura, Ciencia y Tecnología; 42 páginas.
Goreau, T.F. 1959. The ecology of Jamaican coral reefs: 1. Species composition and zonation.
Ecolou, 40; pp. 67-90.
Goreau, T.F. y Goreau, N. I. 1973. Coral reef project - papers in memory of Dr. T.F. Goreau, 17.
The ecology of Jamaican coral reefs. II. Geomorphology, zonation and sedimentary phases. Bull,
Mar, Sci. 23 "2); pp. 399-464.
O'Callaghan, P.A., Woodley, J.D., Aiken, K.A. y Haughton, M.O. 1988. Marine Park
Development in Jamaica. Informe del Proyecto Plurinacional de Desarrollo Turístico de la OEA,
Montego Bay, Jamaica; 205 páginas.
Ross, F.E. 1982. Distribution, abundance and development of young Jamaican reef fishes, Pt.
3(2) Fish nursery grounds. Informe Científico del Proyecto de Restauración Ecológica de las
Pesquerías de la ODA/UW1, 1974-1979, Departamento de Zoología, Universidad de las Indias
Occidentales, Mona; 121 páginas.
Recibido: 5 de noviembre de 1988
47
APÉNDICE 2
DAÑOS DEL HURACAN EN PORT ROYAL
Gerard Alleng
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
Los daños a las áreas de manglares en Port Royal fueron muy extensos, ya que cerca de 30% de
los árboles fueron gravemente dañados o destruidos. Las áreas limítrofes de los manglares
sufrieron las peores bajas, en especial de] lado del puerto de Kingston, es decir, las áreas
septentrional y noroccidental de la marisma. Los peores daños los sufrió el mangle rojo
(Rhizophora mangle), pero todos los árboles adultos de mangle rojo, negro (Avicennia
germinans) y blanco (Laguncularia racemosa) sufrieron mutilaciones. Un gran número de árboles
de mangle negro fueron desarraigados y el área que experimentó los peores daños fue la del
Cayo Refuge que albergaba a una importante colonia de diversas especies de aves. Se obtuvo un
registro fotográfico.
La desfoliación de los árboles de mangle fue alta; en una estación de muestreo del área limítrofe
del manglar se estimó que la basura caída superaba los 149 g m-2 al día-1 (peso seco). (No se sabe
qué tan efectivas fueron las trampas para el muestreo de la basura durante el huracán, dado que
parte de las hojas caídas en las trampas debió haber sido sacada de las trampas por el vendaval.
Por lo mismo, esta medición sólo es una aproximación.)*
Los datos proporcionados por la Oficina Meteorológica del Aeropuerto Norman Manley indican
que el 12 de septiembre cayeron 223.4 mm de agua de lluvia. El derrame de agua dulce al puerto
de Kingston redujo la salinidad durante varios días después del huracán. Las muestras de agua
superficial mostraron las cifras siguientes:
Fecha
o/oo de salinidad
Estación de muestreo
14 sept
14
Lab. Marino Port Royal
17 sept
22
Lab. Marino Port Royal
17 sept
18
Manglares de Port Royal
17 sept
18
Laguna de Plumb Point
Recibido: 9 de diciembre de 1988
____________________
*Nota del Editor: Datos nopublicados del bosque de Rhizophra de Falmouth indican una caída máxima de basura
de 6 g m-2 al día-1.
48
49
APENDICE 3
OBSERVACION Y EVALUACION DE LOS DAÑOS DEL HURACAN
EN LAS MARISMAS
Peter R. Bacon
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
A continuación se presenta un catálogo de las observaciones de las marismas en varias partes de
la costa de Jamaica (Figura A3.1) realizadas por tierra y por aire entre noviembre y diciembre de
1988 y enero de 1989. También debe recurrirse a los datos sobre tierras pantanosas que aparecen
en otros apéndices de este informe. Cuando se considera apropiado, se incluyen notas sobre la
vegetación boscosa de los litorales asociados.
A. COSTA SUR
1. Great Morass, St. Thomas
(28.11.88) Extrema desfoliación observada, más de 75% de la zona de mangles con graves
desprendimientos de las ramas altas y fracturas en cerca de 30% de los troncos. Esto fue
confirmado por John Lethbridge (comunicación personal), quien desde el aire también descubrió
evidencias de inundaciones por lluvia y efectos de deslaves inducidos por la erosión alrededor de
la marisma.
2. Palisadoes
(24.11.88) Bajo nivel de daños a los mangles y a los terrenos de matorrales de Palisadoes (cerca
del aeropuerto); desprendimiento de ramas altas y alguna desfoliación. Grandes árboles
descopados y con pérdidas de ramas altas, pero no se observaron desarraigamientos. Troncos de
Rhizophora (mangle rojo) de hasta 15 cm d.a.p. (diámetro a la altura del pecho) quebrados a
unos 4 a 5 m del piso. Se estima que 50% del borde perimetral del manglar muestra daños.
La presencia de una gruesa capa de brotes y de semillas germinadas en el suelo debe dar lugar a
una rápida regeneración del área del manglar. Los mangles de esta área tienen poco valor
comercial directo, ya que apenas se les corta para hacer carbón o postes. Se espera que el
aumento en el ramaje caído se convierta en un mayor abastecimiento de madera para la industria
del carbón.
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Figura A3.1
Ubicaciones de las tierras pantanosas
3. Puerto de Kingston/Port Royal
(09.12.88) Observación aérea: Daños considerables evidentes alrededor del Estanque de Dawkin,
pero es probable que se deban más bien a corte y desbroce y no al huracán.
En Port Royal los daños del huracán son más graves del lado norte (hacia el puerto), con 10 a
20% de fracturas. 10% de los árboles caídos, sobre todo Rhizophora, y un 30% de desfoliación.
4. Hellshire
(24.11.88) Todo alrededor del Estanque Great Salt (Estanque D'Aguilar) los Rhizophora la
perdieron sus copas y ramas altas, y sólo algunos aparecían con sus troncos quebrados. No se
observaron Rhizophora desarraigados.
Como más arriba: cubierta bien desarrollada de mangles jóvenes en el suelo. Algunos cortes para
carbón en Hellshire, pero casi ninguno alrededor del estanque principal.
Los mangles del Estanque Largo sólo levemente desfoliados, fracturas mínimas. El área de
Flashes con 20 a 30% de árboles caídos, pero hay evidencias de muchos cortes a mangles y otras
maderas y quema activa de carbón. Nivel poco claro de los daños causados por el huracán.
(09.12.88) Observación aérea: Bahía Wreck - el área del manglar de Punta Hellshire mostró 20 a
30% de fracturas, sobre todo en mangles Rhizophora viejos, pero sólo dos o tres caídos.
5. Río Fresh/Ferry
(08.12.88) Ninguna evidencia de daños a los manglares o a las zonas pantanosas herbáceas del
lado sur del bulevar Washington-carretera a Spanish Town. Niveles de las aguas tan normales
como en los últimos dos años; garcetas y otras aves acuáticas alimentándose como de costumbre.
51
52
6. Canoe Valley
(09.12.88) Observación aérea: Ningún daño conspicuo a la vegetación arbórea, ni allanamiento
de las hierbas en las ciénagas.
7. Bahía MiIk River
(09.12.88) Observación aérea: 10 a 20% de daños a las ramas altas, sobre todo en la zona de
altos mangles negros. Desfoliación no conspicua en los bordes externos. Presencia de manglar
erosionado a lo largo de la bahía, con muchas fracturas por la acción de las olas. Esto ya se había
observado, pero no puede distinguirse si se debe al huracán.
Figura A3.2
Porcentage de desfolíacíón y fracturas de ramas alrededor
de Great Salt Pond, HelIshire, y áreas sujetas a la
destrucción de/ ser humano
8. Bahía Macarry
(09.12.88) Observación aérea: Manglar alto del lado tierra adentro de las lagunas con árboles
rotos y caídos; daños del 10 al 20%. Grandes cantidades de restos de árboles, incluso algunos
mangles, en la desembocadura del Río Minho. Grandes bandadas de aves zancudas en esta zona.
9. West Harbour
(09.12.88) Observación aérea: El borde del manglar del área principal puerto/laguna muestra
pocos daños debidos al huracán. La franja externa noroccidental con poca desfoliación y daños
menores a las ramas, pero extensa desfoliación y mortalidad en las áreas a espaldas de la
marisma (que ya se habían observado antes del huracán Gilbert). Parte de esta mortalidad podría
deberse al cultivo de peces de estanque y a actividades de producción de sal en el área, pero se
considera que en otras áreas se trata de los efectos sucesorios normales de los mangles.
De manera similar, desde antes se había observado cierta mortalidad en los centros de pequeñas
islas sumergidas de mangles en el área orienta¡ de la entrada al puerto, lo que hace difícil la
determinación de los daños del huracán. El área de las islas del borde/barrera del lado del mar
mostró poca desfoliación y daños a las ramas, sólo 3 a 5% en las ramas altas. La Isla Delfín
mostró leve desfoliación en toda SU superficie, sobre todo en su borde oriental.
53
10. Punta Rocky
(09.12.88) Observación aérea: Ya existían graves daños en los manglares antes del huracán por
lo que no se pueden evaluarlos daños de éste. El área del manglar de Burial Ground quedó
virtualmente despojada de árboles vivos y existe gran mortalidad a ambos lados de la carretera
hacia el muelle de bauxita.
11. Bahía Salt River/Cockpit-Pantano Salt River
(09.12.88) Observación aérea: Cierta desfoliación evidente en Long Island, cerca de 10%. Daños
no visibles al norte de Salt River; el área grande de la marisma no mostró señales de
allanamiento o de otra alteración. 10% de árboles caídos al norte del Río Cockpit.
12. Islas Goat
(09.12.88) Observación aérea: 20 a 30% de desfoliación de los mangles a lo largo de la costa
meridional, en especial entre la Isla Goat Chica y la Isla Goat Grande. En la punta sudoriental de
la Isla Goat Grande 5 a 10% de árboles caídos.
13. Pantano Cabarita (St. Catherine)
(09.12.88) Observación aérea: Antes del huracán, el Pantano Cabarita mostraba muchos mangles
muertos y moribundos, en especial en los estanques interiores, por lo cual no hay
forma de establecer a ciencia cierta los daños debidos al huracán. En la parte principal
(occidental) del pantano, no se vieron evidencias de desfoliación o de otros daños, ni de árboles
caídos en las áreas de los bordes. El área del borde sudoriental, siguiendo hacia Needles al
oriente de la Bahía Coquar, sólo 10 a 20% de desfoliación.
14. Bahía Coquar - Bahía Manatí
(09.12.88) Observación aérea: Evidencias mínimas de fracturas, menos de 5% de pérdidas de
hojas y ramas, si bien evidentes en ciertas áreas. Alguna desfoliación en los árboles más altos en
las áreas de la parte trasera del pantano.
Ninguna evidencia de daños o desfoliación en Punta Old House.
54
B. COSTA NORTE
15. Bahía Mammee (St. Ann)
(08.12.88) Muchos daños en la vegetación cercana a la costa y del litoral, incluso varios árboles
viejos Conocarpus erectus (mangle de botones) descopados (Fig. A3.3).
Asimismo, alguna desfoliación y fracturas a los mangles de la punta occidental de la playa.
16. Priory
(08.12.88) Relativamente pocos daños a los manglares; algunos Rhizophora de los bordes con
sus ramas fracturadas a 3 m de altura (Fig. A3.4). Poca desfoliación y pérdidas de ramas en la
parte oriental/barlovento, cerca de 5%.
17. Llandovery
(08.12.88) Daños menores a los Rhizophora bajos de los bordes, cerca de 5% de fracturas en las
ramas altas. Dos a tres grandes árboles Laguncularia caídos, y residuos de arena y coral arrojados
en la marisma en unos 30 a 40 m antes cubiertos por lodo (Fig. A3.5). Los cangrejos
(Cardisoma) ya atravesaron esa capa de arena. La marejada arrojó desechos al jardín del centro
turístico adyacente y el daño en el agua es aparente en la ciénaga al sur de la trocha.
Grandes cantidades de desechos de algas arrojadas entre las raíces de los mangles de los bordes
(Fig. A3.6). El crecimiento de algas epifitas en las raíces de los mangles no muestra daños.
18. Pear Tree Bottom
(29.11.88) La zona de bosque del litoral gravemente dañada, inclusive con pérdida de algunos
mangles de botón (Conocarpus) y de pequeños Rhizophora (Fig. A3.7). El bosque de altos
Rhizoiphora de la parte central de la bahía -utilizado como lugar de apareamiento por garcetas y
otras aves acuáticas- perdió dos árboles grandes y las copas de varios más (Fig. A3.8). Restos de
coral y de árboles arrastrados por encima del camino hasta la zona principal del pantano. La
vegetación herbácea del pantano sin daños visibles; las aves acuáticas cornunes (pollas de agua y
garcetas) presentes en las cantidades esperadas.
(0 1.0 1.89) A pesar de los daños del huracán, las aves siguen empleando los mangles para
aparearse. Las observaciones entre las 17:40 y 18:10 horas rnostraron las cifras siguientes:
Garceta del ganado (Bubulcis ibis) 22,474
Pequeña garza azul (Florida caerulea) 4
55
Figura A3.3
Daños Conocarpus, Terminalia y cocoteros en Bahía
Mammee
Figura A3.4
Daños eólicos menores a Rhizophora en Priory
Figura A3.5
Arena arrastrada al pantano de Llandovery
Figura A3.6
Restos de algas lanzados contra Rhizophora ribereña en
Llandovery
19. Crater Lake, Bahía Discovery
(29.11.88) Mangles altos desenramados (Fig. A3.9), con pérdida de árboles en todo el bosque y
mucha desfoliación.
(08.12.88) Arboles de hasta 28.4 cm d.a.p. doblados o fracturados a la altura de la unión del
tronco con las raíces adventicias más que desarralgados (Fig. A3. 10). La parte alta del bosque
arrancada a 5 y 6 in del piso, con pérdida de sarmientos y epifitas. Suelo cubierto por basura
compuesta por hojas de mangle, hoja as de sarmientos y corteza de los troncos a razón de entre
300 y 500 g m-2, en comparación con una cifra de 200 g m-2 de una muestra anterior de basura.
Antes del huracán, los sarmientos eran particularmente abundantes en los árboles a lo largo del
borde del camino; estos no formaban parte natural del bosque de mangles por lo cual su pérdida
podría beneficiar la recuperación del bosque.
Peter Reeson (comunicaci0n personal) informó una situación similar en el Parque Royal Palm
Forest de la marisma Great Morass de Negril, con daños de un 30% en las palmas por
desfoliación y remoción de los epifitas, en particular en las Phyllodendron y Ipomeoa, cuyo
crecimiento había sido fomentado por los claros cortados por el horribre en el bosque.
Se observó una densa cubierta de brotes de inangle en el suelo mucha mas luz llegando al suelo
del bosque como resultado de la desfoliación de la parte alta de los árboles en Crater Lake.
Los mangles del borde del propio Crater Lake no parecen haber sido dañados por el huracán
Gilbert.
56
(30.12.88) Por lo general, los árboles caídos en Crater Lake estaban orientados hacia el sur o sur-
suroeste, lo que da a entender que fueron abatidos por vientos procedentes del sector nor-noreste.
Las mediciones hechas en el área septentrional de los manglares de Crater Lake, donde los daños
fueron más severos, mostraron cerca de 60% de los árboles de Rhizophora fracturados o caídos.
Los daños cubrían una área de entre 50 y 100 m de ancho por unos 600 m de largo en línea
paralela al camino principal, o cerca de 4.5 ha. En este bosque, la pérdida potencial de la cosecha
de madera se estimó en unos 2,000 m3.
Figura A3.7
Bosque litoral de Conocarpus y Laguncularia,
desenraizado cerca de Pear Tree Bottom
Figura A3.8
Rhizophora dañada en un ponedero de garcetas en
Pear Tree Bottom
El cálculo se basó en datos previamente registrados sobre la estructura del bosque de Crater Lake
y en mediciones del tamaño de las ramas caídas, a saber:
- Densidad de los árboles
1,800 ha-1
- Largo medio de la madera usable (por encima de las raíces y
por debajo de las ramas pequeñas)
15 m
- Circunferencia media de los árboles caídos
60 cm
- Volumen medio de madera por árbol
0.4 m3
- Volumen de la madera del terreno
720 m3 ha-1
Se observó una buena cubierta de vástagos de mangle en el suelo, por lo que se espera la
regeneración del bosque. Las mediciones realizadas en dos parcelas de prueba dieron las
siguientes cifras:
- Cantidad media de los vástagos de Rhizophora
12 m-2
- Altura media de los vástagos de Rhizophora
58.88 cm
- Rango del tamaño de los vástagos de Rhizophora
42 a 104 cm
- Cantidad media de los vástagos de Laguncularia
55 m-2
- Altura media de los vastos de Laguncularia
17.27 cm
- Rango del tamaño de los vástagos de Laguncularia
2 a 30 cm
57
Los vástagos fueron etiquetados en las parcelas de muestra para posteriores estudios del
crecimiento y la regeneración del bosque.
20. Río Bueno
(08.12.88) Al oeste de la población, grandes cantidades de residuos de coral y arena arrojados al
bosque del litoral y al borde del manglar. A lo largo de la margen occidental, árboles de
Rhizophora y de Laguncularia desarraigados y sus ramas altas fracturadas (Fig. A3.11).
21. Playa del Hotel Trelawny
(29.11.88) La mayor parte del manglar al este del hotel sufrió algunos daños, consistentes
sobretodo en fracturas de ramas altas y alguna desfoliación. El manglar del lado oeste está siendo
talado y desbrozado o rellenado.
22. Falmouth
(29.11.88) El área de Florida Lands al este de Glistening Water, bastante diezmada, con más de
50% de desfoliación (Fig A3.12), fracturas de las ramas altas y pérdida de casi todos los árboles
altos. 50 a 60% de los Rhizophora caídos (Fig. A3.13). Los troncos fracturados por encima de las
raíces de soporte; pero pocas alteraciones en las raíces adventicias y ningún desarraigo.
Figura A3.9
Daños eólicos a un bosque de Rhizophora alta
en Crater Lake Bahía Discovery
Figura A3.10
Arbol de Rhizophora doblado por encima de sus
raíces adventicias en Crater Lake, Bahía
Discovery
58
Datos no publicados de mediciones realizadas al bosque de Florida Lands en abril de 1986
muestran que sólo había 12 árboles en una parcela de 300m2, con las siguientes características:
Parámetro
Tamaño
medio Arbol
más
grande
Altura
del
árbol
16
m
20m
Altura de las raíces
4.6 m
6 m
Diámetro (altura del pecho)
23.3 cm
35.7 cma
Grandes cantidades de restos de mangles, inclusive troncos grandes provenientes del área
protegida al este de lo que queda del manglar, arrastrados hacia el camino de terracería y al borde
del manglar. Los restos muestran señales de haber sido arrastrados del NE al SO, probablemente
por la marejada.
Los bosques de mangles negros del sur del camino fuertemente dañados con sólo 10 a 20% de
los árboles desarraigados, pero desfoliados cerca del 80% (Fig. A3.14).
(29.12.88) En Florida Lands, mucha agua estancada; aves acuáticas presentes en pequeñas
cantidades. Pelícanos y pequeñas garzas azules arraigados en los mangles de la margen oriental
de la Bahía Glistening Water, a pesar de los daños a los árboles.
(01.01.89) El lado norte de la zona de mangles en la rnargen oriental del Río Martha Brae mostró
poco daños; los registros anteriores muestran que este lugar perdió la mayor parte de sus árboles
grandes a manos de los taladores productores de carbón antes de finales de 1987.
(29.11.88) El camino principal al oeste del Río Martha Brae con algunos Rhizophora y
Laguncularia desarraigados en el borde de la costa. El área del Pantano Hague, al sur del camino,
presenta daños moderados; leve desfoliación de los mangles y grandes áreas de Acrostichum
desecadas, estas últimas posiblemente como resultado de la marejada que cubrió con agua salada
las frondas de los helechos de este pantano.
El área de la Bahía Half Moon al oeste de Falmouth Town, parece sumamente dañada, pero esto
podría deberse a la tala de árboles para la producción de carbón y no al huracán. Los registros
anteriores muestran que la mayoría de los grandes mangles se talaron antes de finales de 1987.
El área del manglar del Parque Safari, al oeste de Falmouth Town, muestra de 30 a 40% de
desfoliación de los mangles al norte del camino, varios árboles caídos y muchas fracturas de
ramas altas.
23. Marisma Salada (Salt Marsh)
(29.11.88) Al sur del camino: todos los Rhizophora del lado occidental del estanque principal
han desaparecido; pero parece que fueron talados para efectos de una construcción y no por el
huracán.
59
Figura A3.11
Restos de corales lanzados contra el borde dañado de un
manglar y un bosque lítoral, Río Bueno
Fígura A3.12
Desfolíacíón de Rhizophora altos, Florída Lands, Falmouth
Figura A3.13
Rhizophora altos dañados por encima de sus raíces
adventicias en Florida Lands, Falmouth
Figura A3.14
Bosque de Avícennia desfolíada, al este de Falmouth
Figura A3.15
Arboles de Avicennia desenraízados, Salt Marsh
Figura A3.16
Arboles desfoliados y arrancados, ciénaga Wyndham Rose
Hall
Al norte del camino: Algo de desfoliación y 25 a 30%, de fracturas en las ramas altas.
El lado hacia tierra firma de la Laguna Saltmarsh mostró daños similares. Sin embargo, la biota
sésil pegada a las raíces de los mangles de este lado de la laguna no muestra señales de
alteraciones. Las poblaciones de ostras de matorrales, Isognomon bicolor, los mejillones,
Brachidontes citrinus, y las especies de algas comunes muestran densidades similares a las
registradas anteriormente.
El borde de Rhizophora del lado de la Laguna Saltmarsh que da al mar muestra severa
desfolación y fracturas de las ramas altas. Los daños se extienden a todo el bosque y a partir de
una altura de entre 3 y 4 m.
60
En la parte central de la franja de mangles, las garcetas y las garzas siguen albergándose en los
árboles dañados.
24. Marisma SeacastIes/Wyndham Rose Hall
(29.11.88) Los daños de la tormenta incluyen fracturas en 20 a 30% de los árboles, sobre todo
Laguncularia, Conocarpus y Sterculia pruriens. Desfoliación de la inayor parte de las ramas altas
(Fig. A3.16). Menos de 10 árboles desarraigados y caídos; los mavores daños parecen ser un leve
desplazamiento de los setos de brotes de Laguncularia, que muestra el lado norte de los
montículos desarraigados y/o aflojados. La ciénaga parece haberse recuperado del huracán
(véase el informe de Greenway más adelante), dado que las plantas acuáticas de agua dulce y las
poblaciones de aves acuáticas (parecen haber sido dañadas por la presencia temporal o el rocío
de agua salada.
25. De Wyndham Rose Hall a Montego Bay
(29.11.88) Un nivel similar de daños a lo largo del lacio norte de la carretera principal; 25 a 30%
de las ramas altas fracturadas y desfoliacion severa, pero escasos desarraigos.
Recibido: 8 de enero de 1989
61
APENDICE 4.
INFORME POSTERIOR AL HURACAN GILBERT: LLANDOVERY Y PORT ROYAL
Pamela Clarke
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
1. Llandovery (St. Ann)
Este sitio fue visitado unas dos semanas después del paso del huracán Gilbert. Normalmente,
antes de entrar al manglar hay una franja de yerbas altas y tupidas. Esta franja, de unos 30 m de
ancho a partir de la parte interna de la costa, se encontraba totalmente cubierta por arena y restos
de coral. La altura de esa capa era de unos 6 cm. La superficie negra lodosa del manglar también
se encontraba cubierta de arena. Pudo advertirse que la capa de arena sólo se extendía hasta unos
20 m de la costa y por lo tanto no llegaba hasta el límite opuesto del manglar.
Otro resultado aparente del huracán Gilbert fue la desfoliación de la Cubierta del manglar hasta
en cerca de un 60%. La luz del sol penetraba entre los mangles mucho más fácilmente que antes
del huracán, lo que provocaba un entorno muy caliente.
La cantidad de ramas y de troncos de árboles rotos era mínima, cerca de 10 a 15%. El avance por
entre el manglar no fije obstaculizado por ramas rotas o caídas.
La barra de arena que corre paralelamente a la costa y que antes quedaba por debajo del agua aun
a bajamar, ahora se veía claramente. Un pescador se encontraba de pie sobre la barra que
sobresalía de la superficie del agua.
2. Port Royal
Los manglares del lado norte de Palisadoes cerca de Port Royal fueron visitados entre tres y
cuatro semanas después del huracán; el lugar está junto al segundo cementerio de Warlands. En
comparación con Llandovery, los daños en troncos y ramas eran tres veces más extensos. Las
brechas otrora transitables entre la carretera y la laguna estaban bloqueadas.
Los mangles rojos sufrieron los mayores daños. Esto se veía claramente en la zona detrás del
cementerio. Los mangles negros parecían haber sido más resistentes. En algunos lugares, la
cubierta de hojas mostraba mayores niveles de pérdidas que en otros. Una vez más, la zona
detrás del primer cementerio sufrió una pérdida cercana al 50%, en comparación con la zona
entre Warlands y el viejo cementerio de la Marina (Old Naval Cemetery) que experimentó una
pérdida inferior al 10% en su follaje. El entorno normalmente fresco de los manglares era mucho
más cálido por la pérdida del follaje. Del substrato del manglar se elevaba un olor hediondo que
62
daba a entender que la marejada o las olas producidas por el huracán habían alterado la materia
orgánica en descomposición de los sedimentos.
Algunos termiteros se desmoronaron tras el derribo de sus bases (4 de los 34 que se habían
contado previamente al huracán). Algunos termiteros seguían de pie, pero sus cimientos,
normalmente duros al tacto, mostraban señales de estar desmoronándose. En algunos lugares era
evidente la pérdida del recubrimiento exterior de las paredes, probablemente debido a daños
causados por la caída de ramas, pero en la fecha de la observación ya habían sido reparadas.
Entre los mangles que bordeaban la laguna se veía un marcado incremento en el nivel de la
contaminación por desechos sólidos. Se observaron grandes cantidades de envases de bebidas y
de otros desperdicios. Esto da a entender que las olas de la marejada barrieron mayores
cantidades de basura hacia el puerto.
Recibido: 10 de diciembre de 1989
Nota del Editor: Deben investigarse los efectos de esas cantidades mucho mayores de madera y
ramas caídas sobre las poblaciones de termitas en las zonas de mangles. Un aumento en el
abastecimiento potencial de comida podría verse equilibrado por el correspondiente daño a los
hábitats en los entornos de los manglares.
63
APENDICE 5.
EFECTOS FISICOS Y QUIMICOS DEL HURACAN GILBERT SOBRE EL PANTANO
ADYACENTE AL HOTEL WYNDHAM ROSE HALL
Anthony M. Greenaway
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
(Las cifras siguientes provienen de estudios realizados bajo contrato con Caribbean
Environmental Consulting Services Ltd. y se reproducen con la amable autorización del Sr. John
Algrove, Urban Development Corporation, Kingston.)
En el pequeño pantano costero adyacente al Hotel Wyndham Rose Hall de St. James, los efectos
del huracán Gilbert consistieron en un aumento del nivel del mar y la alteración de la
conductividad específica del agua. El nivel del mar se midió contra un peldaño en el Punto 1
(Figura A5.1). Los cambios en la conductividad variaron según los sitios escogidos para el
muestreo.
En el Punto 1, el nivel del mar apenas se elevó, pero sólo volvió a sus niveles previos al huracán
después de un mes. La conductividad aumentó al doble de sus niveles previos al huracán en los
Puntos 1 y 6, y sólo levemente en el Punto 5, lo que sugiere que el mar penetró en ese pantano
normalmente aislado. En los Puntos 7 y 9 más alejados de la costa, una baja en la conductividad
indica un aumento en la cantidad de agua dulce recibida, con toda seguridad proveniente de un
aumento de las corrientes de aguas superficiales. Los niveles de la conductividad habían
empezado a bajar hacia sus niveles normales un mes después (Tabla A5.1).
Tabla A5.1 Nivel y conductividad del agua en la ciénaga de Wyndham Rose Hall
Parámetro
Pre-huracán
Post-huracán
Post-huracán 2
23.08.88
01.10.88
01.10.88
29.10.88
Nivel del agua (cms) 64.0 73.0 57.5
Conductividad (microMhos)
Punto 1
1720
4800
3800
Punto 5
3800
4100
-
Punto 6
2700
5200
4300
Punto 7
3250
2700
2430
Punto 9
3200
1680
2520
64
Recibido: 14 de diciembre de 1988
Figura A5.1
Puntos de muestreo en la ciéaga de
Wyndham Rose Hall
65
APENDICE 6.
EFECTOS DEL HURACAN GILBERT SOBRE LAS PLAYAS Y SITUACION
DE LA CONTRMINACION POR HIDROCARBUROS
Margaret A.J. Jones
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
Los perfiles de las playas, las condiciones ambientales generales y los niveles de alquitranes en
las playas se registraron en 28 playas del perímetro costero de Jamaica (Figura A6.1) durante el
periodo de 13 meses comprendido entre diciembre de 1987 y diciembre de 1988. Después W
paso del huracán Gilbert, estas playas se investigaron en las siguientes fechas:
- Costa sur - sábado 24 de septiembre
- Costa oeste - Sábado 24 de septiembre
- Costa norte - Domingo 25 de septiembre y jueves 6 de octubre
- Costa este - Jueves 6 de octubre
- Puerto de Kingston - Jueves 6 de octubre
1. Costa Sur: Bluefle1ds, Bahía de Parker, Río Gut, Barnswell
Los perfiles de las playas de la costa sur permanecieron más o menos iguales y lo mismo sucedió
con el nivel de la contaminación por hidrocarburos.
En Barnsweil se detectó una gran cantidad de Thalassia testudinuni seca y en estado de
putrefacción, así como basura playera, pero esta ya era la situación antes de] huracán. Los
estratos de ostras cultivadas colgados de las raíces adventicias periféricas de los mangles
Rhizophora estaban intactos - y no enredados. Esto atestigua el poco daño observado en esta
sección de los manglares. Sin embargo, el crecimiento del Crassostrea rhizophorae se ha visto
frenado, quizás debido al aumento de los sedimentos.
Los niveles de alquitrán depositados en las playas antes (agosto 1988) y después (sept/oct. 1988)
del meteoro aparecen en la Tabla A6.1.
Las muestras de agua para la detección de hidrocarburos de petróleo (DDPH) disueltos y/o
dispersos también se obtuvieron antes y después del huracán. Su análisis permitirá determinar los
efectos de las aguas superficiales provenientes de tierra.
66
Figura A6.1
Mapa de Jamaica que muestra los lugares de muestreo
antes y después del huracán Gilbert
Tabla A6.1 Niveles de disposición de alquitrán
Lugar
Agosto 1988
Set/octubre 1988
Negril 0
0
Bahía Bloody
0
0
Bahía Sandy
0
0
Montego (aeropuerto)
0
0
Montego (puerto libre)
13.4
0
Falmouth 0
0
Burwood 546.6
0
Río Bueno
37.4
0
Bahía Discovery
4075.4
605.0
Pear Tree Bottom
10.9
0
Priory 4.5
0
Bahía Mammee
7.3
0
Ocho Rios
0
0
Bahía Annotto
0
0
Bahía Hope
0
0
Blue Hole
0
0
67
Lugar
Agosto 1988
Set/octubre 1988
Bahía Long
0
0
Manchioneel 20.6
86.1
Bahía Holland
186.0
95.9
Bowden 0
0
Lyssons 0
0
Playa Salt Pond
7.0
77.9
Punta Plumb*
10%
10%
Barnswell 192.7
65.2
Río Gut
0
0
Estanque Alligator
0
0
Bahía de Paker
0
0
Blue Fields
0
0
* registrado como % de las superficies rocosas cubiertas
2. Costa oeste: Negril, Bahía Bloody
La playa de Bahía Bloody estaba cubierta por hojas de Thalassia testudinum en estado de
putrefacción, conchas, madera flotante y basura, hasta el límite de las trasplaya donde se inicia la
vegetación. Esta playa normalmente se encuentra libre de madera flotante y de basura. La playa
estaba "blanda" y era difícil caminar por ella debido a las diversas capas de algas, arena y agua
que la formaban. La playa a espaldas del pueblo de Negril, junto a los muelles, estaba en las
mismas condiciones. Sin embargo, siendo una importante área turística ya había pasado tiempo
de sobra sin que la hubiesen limpiado, puesto que esta investigación se realizó 12 días después
del huracán.
La contaminación por hidrocarburos seguía sin cambios.
3. Costa norte: Bahía Hope, Bahía Annotto, Ocho Ríos, Bahía Mammee, Pear Tree Bottom,
Bahía Discovery, Río Bueno, Burwood, Bahía Montego y Bahía Sandy
68
Por lo general, las playas de la costa norte rnostraban una grave erosión de arena, que había
dejado al descubierto las raíces de los árboles, amontonado bancos de arena hasta de 1 m de alto
entre la vegetación de la trasplaya y depositado algas secas y en estado de descomposición en las
playas.
En Bahía Annotto, la playa estaba cubierta en toda su extensión por madera flotante y basura en
una franja de Linos 5 m lo que hacía imposible transitar desde el camino hasta el agua.
Normalmente, se llega a la playa de Bahía Discovery a través de mangles y de una costa rocosa.
Muchos de los mangles aparecían desarraigados y lanzados tierra adentro lejos del agua, muchas
de sus ramas estaban fracturadas y enmarañadas. Ahora era más fácil llegar a la playa a través
del manglar que antes del huracán, debido a que la vereda estaba despejada y era menor la
cantidad de arboles. Originalmente, la playa mostraba cascotes de coral lanzados sobre las placas
de rocas (por el huracán Allen en 140). En la fecha de esta investigación, las rocas estaban
visibles v los cascotes de coral había sido lanzados más arriba, encontrándose entre la vegetación
que crece a unos 20 m del borde del mar. Las áreas con ripios de coral y grandes cantidades de
mangles y de arbustos se veían "arrasadas". Los hidrocarburos adheridos a las superficies rocosas
y las bolas de alquitrán pegadas a las raíces adventicias se encontraban en las mismas
condiciones que antes del huracán. En las áreas "arrasadas" se encontraron algunos pedazos de
alquitrán, la mayor parte de ellos lanzados a la trasplaya. También se encontraron algunos
pedazos de alquitrán fresco quizás traídos por el huracán. Unas ostras que se cultivaban debajo
de un muelle perpendicular a la playa aparecían intactas, pero sus estratos y los alambres de los
que pendían estaban enmarañados.
En Río Bueno, antes la playa estaba cubierta por ripios de coral, en cambio ahora todos esos
ripios habían sido lanzados más allá de la playa y cubrían la franja de hierba que corría entre ésta
y la carretera. La carretera pasa a unos 60 m de la playa. Después del huracán no se encontró
alquitrán visible.
4. Area de la costa oriental Lyssons, Bowden, Bahía Holland, Manchioneel, Bahía Long,
Blue Hole
Las playas de Lyssons, Bowden y Bahía Long sólo mostraban leves cambios, pero con una fuerte
redistribución de la arena. La situación de la contaminación por hidrocarburos seguía siendo la
misma. La playa más gravemente afectada por la tormenta fue la de Bahía Holland, que ahora
muestra un perfil totalmente diferente. En un principio, esta playa tenía una pendiente muy suave
y medía entre 30 y 40 m de ancho entre el borde del agua y el principio de la vegetación estable
(una plantación de cocoteros). Ahora, esta playa aparece aplanada y con una berma de arena de
1 m de altura a lo largo de los cocoteros. Tal parece que los árboles evitaron una mayor erosión.
El curso del río que desemboca en esta área fue levemente alterado.
Los pedazos de alquitrán viejo se encontraron junto a la berma y, como de costumbre, los
pedazos más frescos cerca del borde del mar. En la Bahía Holland y en Manchioneel, la
contaminación por hidrocarburos no parece diferir mucho del nivel registrado antes.
69
El camino que conduce a Blue Hole estaba intransitable, debido a que la acción de las olas lo
había destrozado completamente. La arena fue barrida tierra adentro y formaba un banco de casi
1.5 m de altura adosado a un muro de ladrillo que se encuentra a unos 10 m del borde del agua.
La situación de los hidrocarburos no había cambiado.
Los cocoteros que bordean las playas de la costa este sufrieron graves daños; casi todas sus
ramas les fueron total o parcialmente arrancadas, sus raíces estaban al descubierto y muchos
aparecían completamente desarraigados. En Bahía Holland, por cada cocotero que seguía en pie,
cuando menos otros cinco fueron derribados en el suelo. En este lugar la vegetación estaba tan
severamente dañada que toda la Bahía podía verse desde cualquier punto de la carretera, cosa
imposible antes del huracán.
Cerca del Río de Héctor, el área de acantilados mostraba graves desplomes y desgarramientos.
La información recibida da a entender que las jaulas para el cultivo de ostras de Bowden fueron
dañadas por el huracán con sus respectivas pérdidas económicas.
5. Puerto de Kingston y sus cercanías: Punta Plumb, Great Salt Pond
Por la naturaleza del entorno rocoso de la costa en Punta Plumb (grandes rocas y placas rocosas),
no se detectaron cambios físicos en la línea costera. La contaminación por hidrocarburos
aparecía visible debido a que el alquitrán se pegó a las superficies rocosas y, por lo mismo, la
cantidad seguía sin cambiar. Antes del huracán, en la playa de Salt Pond había una gran cantidad
de basura, madera flotante y bolas de alquitrán fresco, situación que seguía sin cambios tras el
paso del meteoro.
En el Laboratorio Marino de Port Royal se cultivaban ostras del mangle, Crassostrea rhizophora,
en forma experimental debajo de un muelle flotante. Debido al daño estructural tan grave sufrido
por ese muelle, se perdieron todas los estrados de ostras.
Conclusiones
Las playas de las costas este y norte fueron las más gravemente dañadas, como pudo observarse
por la erosión de arena, las raíces desenterradas, los árboles desarraigados y el derrubio. Las
playas de la costa sur no parecían haber sufrido muchos daños.
Con base en las cifras que se presentan (Figura A6.1) es posible deducir que la contaminación
por hidrocarburos y alquitrán playero ocurrió sobre todo en tres áreas de la isla. Después del
huracán, la contaminación seguía limitada a esas áreas, si bien con algunas variaciones en las
cantidades reales del alquitrán encontrado en ciertos sitios concretos. En algunos casos se
encontró más alquitrán, en otros menos. Cabe señalar que durante el periodo del muestreo, las
cantidades de alquitrán que se encontraban en cada lugar variaban de un mes y otro. En tanto no
se recaben y se analicen con cuidado todas las cifras no va a ser posible sacar conclusiones
determinantes, menos aún con los datos de sólo dos meses que aquí se presentan.
70
De todas formas, la ausencia de alquitrán en la costa norte tras el huracán no es normal, puesto
que siempre se ha registrado la presencia de alquitrán en esos sitios. Es obvio que parte de ese
alquitrán fue llevado mar adentro y que el resto fue lanzado contra la vegetación de las
trasplayas.
Recibido: 28 de noviembre de 1988
71
APENDICE 7.
EXTRACTOS DEL EXPEDIENTE No. 11/2/7
"HURACAN GILBERT 1988" DEL DEPARTAMENTO DE
CONSERVACION DE LOS RECURSOS NATURALES
Facilitados por el Dr. Marcel Anderson
Departamento de Conservación de los Recursos Naturales
53 112 Molynes Road, Kingston 10
Los extractos siguientes provienen (le memorándums y nota, que se formularon tras las
investigaciones y observaciones llevadas a cabo entre el 20 y el 27 de septiembre de 1988. El
Departamento de Conservación de los Recursos Naturales (NRCD) posee colección de
fotografías a color tomadas durante tales observaciones. Las localidades en esta lista aparecen en
la Figura A7.1.
a. Memorándum: L. Gardner, P. Campbell, E. Foster, 20.09.88
Investigación desde el Río Tortuga hasta Cibony:
1. Playa pública al oeste de punta de pescadores
Erosión de la playa hasta de 35 pies. La bocana del
Río Tortuga bloqueada por arena y residuos.
2. Playa de Mallard
La acción de olas de 25 a 30 pies de alto aparece en
los daños a las raíces de los árboles.
3. Playa del Hotel Americana
Acumulación de residuos del arrecife.
4. Hotel Sombra
Gran pérdida de arena en la playa.
b. Memorándum: L. Thompson, J. Taylor, P. Campbell, 22.09.88
Portland y St. Mary:
72
Figura A7.1
Ubicación de las playas
5. Bahía Annotto
Acreción de arena y muchos residuos que daban
muy mal olor al agua. El río del extremo oeste con
su entrada abierta al mar.
6. Playa de Recreo del Parque Lynch
El mar se adentró 100 m entre los cocoteros.
7. Bahía Buff
La carretera principal bajo el agua durante el
huracán, como lo demuestra la acumulación de
desechos. Acreción de arena en el Parque Seaside
de Bahía Buff.
8. Bahía Orange
Acreción de arena. Corales recientes, Acropora,
Montastrea y coral tipo "cerebro", arrojados a la
playa.
9. Bahía Hope
Acreción de arena.
10. Bahía de Sta. Margarita
Playa despojada de su arena. Evidencias de
inundación hasta el otro lado del camino.
11. Maya Norwich
73
Se señala la "reaparición de la playa".
12. Puerto Antonio
Acreción de arena al oriente del puerto. Muchos
cocoteros derribados y grandes cantidades de
residuos en la playa.
13. Playa San San
Pérdida de los árboles del litoral.
e. Memorándum: L. Gardner, O. Morgan, 26.09.88
St. Ann
14. Playa pública entre Río Tortuga y Río Sailor's Hole
Erosión hasta los 12 m. Arena arrastrada hasta la
trasplaya.
15. Playa de Pescadores en Ocho Ríos
Erosión hasta los 10 m. La marejada se adentro
hasta 180 m. Acumulación de arena en la trasplaya.
16. Entre la Playa de Pescadores y el Muelle para Bauxita
Altura de las olas estimada en 7 pies (por los
árboles del litoral que aparecen quebrados); erosión
del farallón de la costa a espaldas del refugio para
pasajeros de los autobuses.
17. Playa de Durin's River Fall
Importante depósito de arena en la trasplaya.
Muchos residuos coralinos en el arrecife al oeste de
la playa.
Según las estimaciones de los residentes locales, las
olas alcanzaron los 20 pies de altura; empero, los
daños a la vegetación del litoral permiten estimar
una altura inás realista de unos 12 pies.
74
18. Eden 11
La playa oriental erosionada hasta 60 m tierra
adentro; la arena perdida reemplazada por guijarros.
Parte de la arena arrastrada a la trasplaya. Gran
parte de la vegetación del litoral desarraigada.
Acreción en la playa occidental.
Las olas más altas fueron de entre 3 a 5 pies y se
adentraron entre 8 y 20 m tierra adentro. Un
observador estimó que en el arrecife las olas eran de
30 pies de alto.
19. Urbanización de Bahía Mammee
Extensa erosión hasta 60 m tierra adentro. La
marejada llegó hasta 180 y 200 m tierra adentro. La
vegetación del litoral fuertemente dañada hasta 60
m tierra adentro. Acreción de arena detrás del área
de vegetación.
20. Villas en Punta West
Las olas formaron una berma de 2 m. Residuos de
coral y arena llevados 300 y 350 m tierra adentro.
21. Playa Publica de Recreo de Roxburgh
Erosión hasta 5 m tierra adentro. Pedazos de rocas
arrastrados hasta 50 m tierra adentro, junto con algo
de arena. Desechos de plantas lanzados hasta 90 m
tierra adentro.
Se estima que las olas más altas fueron de 6 pies.
22. Playa Pública de Recreo de Priory¿
Erosión hasta los 15 m. Arena depositada en la
trasplaya. La marejada llegó hasta 120 m tierra
adentro.
23. Línea costera al oeste de Priory
Erosión hasta los 50 m. La marejada llegó hasta
70 m tierra adentro. La vegetación del litoral fue
75
totalmente destruida y se perdió 10% de los
cocoteros.
24. Punta de Pedro
Extensa erosión hasta 20 m tierra adentro. Residuos
de coral lanzados hasta 50 m y desechos de plantas
hasta 60 m tierra adentro. La vegetaci0n del litoral
dañada por la acción de las olas y de los vendavales.
Acumulación de residuos de coral en el arrecife.
25. Salem
Erosión severa. La marejada penetró hasta 110 m.
26. Club Caribbean
Erosión total de la playa del oeste; la arena llevada
tierra adentro. Observadores locales estiman que la
marejada subió 30 pies por encima del arrecife y 10
pies por encima de la piscina del club.
27. Hotel Silver Spring
Leve erosión de la playa. Extensos daños a la
vegetación del litoral.
28. Hotel Jamaica Jamaica
Leve erosión hasta 50 m tierra adentro. Acreción de
arena en la trasplaya.
29. Hotel Jack Tar
Erosión parcial que puso al descubierto la base
coralina rocosa de la playa.
30. Hotel Ambiance Jamaica
Severa erosión de la playa. Un observador estima
que la marejada alcanzó hasta 30 píes de altura en
mar abierto por encima del arrecife y unos 7 pies de
altura ya en tierra donde penetró hasta 65 m del
borde del mar.
76
31. Pear Tree Bottom
90% de pérdida de la vegetación del litoral.
Residuos de coral y de plantas llevados por encima
del camino principal hasta el pantano.
Acumulación de residuos en el arrecife.
32. Playa de Recreo de Puerto Seco
Erosión escasa.
33. Carretera de Bengal a Queen
Erosión hasta los 60 m. La marejada se adentró 150
m. Residuos, arrancados de la playa y llevados hasta
120 m tierra adentro. Destrucción casi absoluta de
la vegetación del litoral, incluso los almendros, las
parras y los mahoes ribereños.
34. Begal - Río Bueno
Escasa erosión hasta los 12 m. La marejada llegó
hasta 25 m tierra adentro. Leves daños de los
vientos a la vegetación del litoral.
Imponente carga de sedimentos que causó la
descoloración de la bahía.
d. Memorandum: J. Taylor, P. Campbell, E. Foster, 26.09.88
35. Playa Pública de Burnwood
Pequeña acreción neta de arena.
36. Playa de Pescadores Seabord Street
Playa severamente erosionada.
37. Playa Pública de la Bahía Half Moon
Pocos daños aparentes en la playa; en cambio,
desfoliación completa del bosque de mangles
adyacente al Pantano Safari.
77
38. Playa FlaminW
El sistema de arrecifes "expuesto" por muchos
residuos recientes que se extienden hasta 20 m en
dirección al mar.
39. Ironshore/King Arthurs
Acumulación reciente de residuos del arrecife.
40. Playa Pública Sunset
Evidente acreción de arena.
41. Club Paradise
Evidente acreción de arena.
42. Playa DQctor's Cave
Ninguna evidencia de erosión a la playa.
e. Memorandum: J. Miller, 26.09.88
De Bahía Bull a Playa Prospect.
43. Bahía Bull
Algo de erosión.
44. Playa Albión
Mangles desfoliados ("quemados")
45. Playa Rozelle
Destrucción del 75% de la playa, incluso los
espigones.
46. Playa Ussons
Aumento de un pie en el nivel de la arena.
78
79
f. Memorándum: A. Bailey, 27.09.88
47. Parte Occidental de Kingston
Ninguna evidencia de daños a la playa de
pescadores del Causeway, la playa de pescadores de
Port Henderson y la playa de Fort Clarence.
g. Memorándum: O. Morgan, L. Gardner, 27.09.88
De Río Blanco a Oracabessa
48. Playa al oeste del delta del Rió Blanco
La marejada llegó 100 metrós tierra adentro.
Aumento de los desechos en la playa.
49. Sans Souci
Playa natural erosionada hasta 25 m tierra adentro.
La marejada subió hasta 180 m tierra adentro.
50. Tower Isle (Propiedad del Sr. Marsh-Dixon)
Playa erosionada hasta los 55 m. Arena y residuos
arrastrados tierra adentro. La marejada llegó Hasta
90 m tierra adentro.
51. Hotel Couples
Playa erosionada en la totalidad de sus 70 m de
ancho. Arena acumulada tierra adentro contra los
edificios. Muchas algas depositadas sobre la playa.
52. Oracabessa
Extensos daños a toda la línea costera.
53. Hotel Golden Seas
Playa natural parcialmente erosionada; importante
cantidad de residuos y de guijarros sobre la playa.
80
54. Playa Boscabel
Playa severamente erosionada con 90% de pérdida
de arena. La marejada llegó hasta 90 m tierra
adentro.
55. Plantation Inn
Playa severamente erosionada; algo de arena
arrastrada a la trasplaya, pero la mayor parte
perdida.
56. Jamaica Inn
Playa erosionada; pero la arena se acumuló en la
trasplaya y la acreción natural ya devolvió parte de
ella a su lugar de origen.
h. Memorándum: L. Gardner, 28.09.88
Ofrece las siguientes estimaciones sobre los costos
resultantes del huracán:
J$000
a) Reparaciones para cambiar las instalaciones de las playas públicas
2,410
b) Reparaciones de los malecones (60% de daños)
22,000
c) Reparaciones y sustitución de los espigones y los muelles (80% de daños)
16,000
d) Rehabilitación de las cuencas acuíferas
66,000
e) Rehabilitación de las marismas empleadas comocriaderos
7,000
f) Rehabilitación de los prados de pastos marinos gravemente erosionados
500
Nota: Se informó que los daños a los espigones en Palisadoes, Bahía Long, Bahía Buff y White
Horses Bay afectarán la estabilidad de esas playas.
i. Memorándum: D. Lee, 28.09.88
En las áreas que se visitaron, la marejada penetró desde 50 pies hasta 100 yardas tierra adentro a
lo largo de la costa sur, y desde 50 pies hasta 350 yardas tierra adentro a lo largo de la costa
norte. Lo mismo se observó erosión que acreción. El memorándum sugiere que se recomiende
que las infraestructuras se construyan más alejadas del borde del mar como parte de la
planeación ante futuras tormentas.
81
j. Tabla Resumen sin Fechas
Esta tabla presenta las siguientes cifras sobre los aumentos a los "depósitos" de cargas
sedimentarias en varios ríos (véase la Figura A7.1):
Río
%
a) Río Martha Brae
5
b) Río Montego
5-7
c) Río Grande
10
d) Costa noroeste (Ríos Lucea Este y Oeste,
Davis Cover, Green Island)
15
e) Río Hope (St. Andrew)
40
f) Río Morant
80
g) Río Plantain Garden
80
82
APENDICE 8.
INVESTIGACION DE LOS DAÑOS DEL HURACAN GILBERT AL PARQUE MARINO
DE OCHO RIOS POR EL UWI SUB-AQUA CLUB
USACUníversidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaica
Participantes: Ralph Robínson, Jefe de la expedición
Mona Lindo
Karen Roberts
Gillian Efflot
Esta investigación preliminar se realizó el 18.12.88 a lo largo de los cortes que se muestran en la
Figura A8.1.
Corte AA
Se llegó a ese lugar por el Hotel Americana. Soplaba una brisa fresca y fuerte que levantaba
numerosas crestas blancas en la zona frental del arrecife. La visibilidad en la zona a espaldas del
arrecife se limitada a unos 2 m. Debido a las condiciones climáticas y a la aparente ausencia de
un canal viable para llegar al arrecife frontal, se decidió que no se investigaría esta última zona.
Se consideró que Un acceso seguro a la zona frontal del arrecife sólo podría lograrse con una
embarcación apropiada.
Como medida de precaución, entramos al agua desde la playa del hotel y sólo con tubos
"snorkel" para respirar y los materiales para el registro de las observaciones. En la zona a
espaldas del arrecife se sentía una corriente submarina bastante fuerte de entre 2 a 3 nudos en
dirección oeste-suroeste. El fondo estaba cubierto básicamente por piedras grandes (5 a 10 cm),
muchas de las cuales estaban Cubiertas por algas. En camino -en línea recta- hacia la cresta del
arrecife se investigaron tres brotes coralinos formados principalmente por montículos de piedra
caliza coralina y, curiosamente, poco cubiertos por algas. Se encontraron muchas evidencias de
erosión a los lechos de algas, sobre todo en las secciones norte y este de los afloramientos. Sin
embargo, no habían evidencias de fracturas de los corales vivos; se observaron formaciones
jóvenes de Millepora de entre 10 a 20 cm, Intactas y de cara a la dirección general de la
corriente.
A cierta distancia del arrecife (unos 25 a 35 m de distancia) empezaron a aparecer pequeños
fragmentos de corales muertos diseminados en el fondo rocoso, mismos que se fueron haciendo
más numerosos a medida que nos acercamos a la cresta del arrecife. Daba la impresión de que
los corales dañados antes del huracán Gilbert provenían de la cresta expuesta y habían sido
depositados en la parte trasera del arrecife. Pero la presencia de algunos de estos fragmentos
sobre las algas del fondo era indicativo de que esos residuos de coral habían sido depositados
hacía poco.
83
Fígura A8.1
Transectos de los lugares de buceo del USAC
Corte BB
El acceso a este lugar se logró por el Hotel Carib Ocho Ríos. Soplaba una brisa moderada y el
agua de la zona a espaldas del arrecife estaba relativamente tranquila. La visibilidad se extendía a
unos 15 m. Desde nuestro punto de observación a espaldas de los condominios no se veía
ninguna vía de acceso fácil a la parte frontal del arrecife.
En contraste con el Corte AA, el área posterior del arrecife en la parte oriental de la Bahía de
Mallard era de arena. Se veían extensas alfombras de algas que cubrían 60% del fondo. Sólo se
observaron unos cuantos corales "cerebro" pequeños, en ocasiones con corales rojo fuego
pegados en sus bases, y éstos aparecían verticales e intactos. Los depósitos de corales viejos
también eran notables y, como en el Corte AA, se extendían unos 35 a 40 m desde la cresta del
arrecife hacia la parte posterior del mismo.
Se agradece la ayuda recibida de los hoteles Americana y Carib Ocho Ríos.
84
APENDICE 9.
EFECTOS DEL HURACAN GILBERT SOBRE LOS ARRECIFES DE CORAL DE
BAHIA DISCOVERY
Jeremy D. Woodley
Laboratorio Marino de Bahía Discovery
Discovery Bay, St. Ann
Jamaica
Introducción
Un huracán es una violenta alteración ambiental, con fuertes limitaciones de espacio y tiempo.
Su "estela" de daños mayores puede tener unas cuantas millas de ancho, por lo cual es posible
trazar su ruta con una línea sobre un mapa del Caribe. Cada vez que se presenta un huracán, su
duración no excede unas cuantas horas. Para un observador humano, parece un acontecimiento
extremo muy raro, sumamente localizado, cuya ocurrencia y movimientos no son predecibles y
que resulta contrastante con las condiciones benignas del escenario en el que se desarrolla. Sin
embargo, cuando se toma en cuenta un periodo más largo, se descubre que los huracanes son
muy comunes y ubicuos: un mapa del Caribe con las tormentas y los huracanes tropicales
ocurridas en los últimos cien años aparecería ennegrecido por las líneas de sus trayectorias
(Neumann et al., 1987). De ahí que, por pequeños que sean y por poco que duren, cualquier
punto situado en ese cinturón de huracanes está sujeto a su influencia. La estructura temporal de
esa influencia depende de la escala temporal de los demás procesos sujetos a los efectos de las
tormentas. Por lo tanto, en relación con los procesos geológicos del crecimiento o la
sedimentación de los arrecifes, y en una escala de tiempo de cientos o miles de años, los
huracanes pueden considerarse como una fuerza continua. En esa misma escala y debido a las
diferencias en espacio y en tiempo de la frecuencia de los huracanes, es posible distinguir
diferentes intensidades de esa fuerza. En escalas de tiempo más cortas, la ocurrencia de
huracanes es irregular. Su influencia sobre los procesos, medida en una escala temporal del
mismo orden que el intervalo entre los huracanes, como la duración de cada generación de
organismos vivientes, se comprende mejor en términos del tiempo transcurrido desde la tormenta
anterior.
Este preámbulo debe ayudar a comprender el impacto del huracán Gilbert sobre los arrecifes de
coral de Jamaica. Tras el huracán Charlie (1951), Jamaica gozó de un periodo de casi 30 años
libre de los efectos de las grandes olas provocadas por los huracanes. En ese periodo florecieron
todos los géneros de corales, pero aquellos que crecieron con mayor rapidez ocuparon más
espacio y fueron los más prósperos. Los corales Acropora palmata (astas de alce) y Acropora
cervicornis (astas de venado) dominaron amplias zonas de las formaciones coralinas, y lograron
una rápida ocupación de espacio por medio de una morfología de amplios ramajes, bastante
fuertes para resistir la energía de las olas normales, pero muy frágiles ante condiciones extremas.
En agosto de 1980, el huracán Allen pasó cerca de las costas oriental y septentrional de Jamaica
y provocó daños catastróficos entre los arrecifes coralinos (Woodley, 1980). Las ramas de
corales fueron despedazadas, los corales masivos fueron derribados y destrozados, los
85
organismos más blandos como los abanicos de mar y las esponjas fueron arrancados, y todos
ellos fueron "bombardeados" con sus propios fragmentos y derrubiados por la arena levantada
por la fuerza de las olas (Woodley in et al., 1981). Los arrecifes no habían logrado recuperar su
antiguo esplendor cuando les cayó encima el huracán Gilbert, en septiembre de 1988. Por lo
tanto, aunque el impacto físico de las olas sobre la costa norte de la isla fue comparable al del
huracán Allen, los daños a los organismos de los arrecifes no fueron tan espectaculares porque el
tiempo transcurrido entre uno y otro fue muy corto.
Daños a los organismos del arrecife en Bahía Discovery
Mis observaciones personales se limitaron a la parte central de la costa norte, y no voy a
especular sobre lo ocurrido en otras partes. En Bahía Discovery, es muy probable que
actualmente las condiciones del arrecife sean las mismas que prevalecieron tras el paso del
huracán Allen. Casi todos (97%) los corales masivos de las salientes del arrecife que quedaron en
pie tras el huracán Allen (o sea, 93% de los Montastrea annularis a -10 m) resistieron el embate
del huracán Gilbert. En los canales entre los arrecifes, la sobrevivencia fue menos espectacular:
35% en 1980 y 56% en 1988. Los Acropora cervicornis, que en algunos lugares ya habían
empezado a recuperarse, fueron totalmente destrozados otra vez. Los escombros creados por el
huracán Allen (pedazos de Acropora palmata de 0 a 7 m y tiras de Acroj2ora cervicornis de 7 a
22 m) habían empezado a unirse entre sí por medio de capas de algas calcáreas y del proceso
conocido como cimentación submarina (Land y Goreau, 1970). Empero, bajo el huracán Gilbert
los pedazos de Acropora palmata fueron nuevamente desprendidos, limpiados y distribuidos.
Lo mismo sucedió con las tiras menos profundas de restos de Acropora cervicornis; en cambio
las estructuras cementadas en aguas más profundas permanecieron intactas, si bien algo
derrubiadas por los sedimentos arrastrados por el agua. La remobilización del subestrato de
escombros tuvo serias consecuencias para los corales (y los demás organismos) que se habían
establecido en él desde 1980: ciertas especies oportunistas como los Porites astreoides, P.
porites, Agaricia agaricites y Madracis mirabilis. Muchos abanicos de mar, látigos de mar
y esponjas fueron desprendidos o destrozados, y una considerable cantidad de corales en
descomposición se acumularon en los canales y los despeñaderos del arrecife frontal más
profundo, en especial en el reborde que separa la ladera del arrecife frontal del talud vertical del
propio arrecife a unos -55 m de profundidad.
Efectos físicos
Los sedimentos revueltos, los tejidos macerados y las aguas superficiales terrestres redujeron la
visibilidad submarina (y con ello la penetración de la luz) después de la tormenta; tuvieron que
pasar dos semanas para que ese estado de cosas volviera a la normalidad (visibilidad después de
dos días, 3 a 5 m; de tres días, 6 m; de cuatro días, 10 m; de nueve días, 15 m). Una elevada
carga orgánica en los sedimentos depositados fue evidente durante días o semanas por el
oscurecimiento debido a la reducción de los sulfatos por las condiciones anaeróbicas provocadas
por su descomposición.
86
Es posible que las olas generadas por el huracán Gilbert no hayan sido tan altas como las del
huracán Alien, pero sus efectos destructivos submarinos quizás fueron mayores, a juzgar por los
cambios observados en las estructuras y los sedimentos del arrecife. Yo atribuyo lo anterior a la
diferencia entre las huellas de los dos huracanes. El huracán Allen pasó a lo largo de la costa
norte, a unas treinta millas de la isla, moviéndose rápidamente del oeste hacia el norte. En
cualquier lugar de la costa, el cambio en la dirección de las olas que llegaban fue muy rápido y el
periodo de máxima intensidad fue muy breve (Kjerfve et al, 1986). En cambio, el huracán
Gilbert llegó a tierra desde Kingston en una ruta convergente con la línea de la costa norte. En
Bahía Discovery, los vendavales del huracán soplaron durante varias horas en una dirección
bastante constante (nor-noreste), antes de cambiar de dirección cuando la tormenta pasó, a sólo
unas cuantas millas hacia el sur. Los escombros y los sedimentos abrasivos fueron llevados y
traídos en una misma dirección durante horas. La escarificación lineal del arrecife frontal al oeste
de Bahía Discovery sigue claramente visible aunque ya pasaron tres meses.
Grandes cantidades de sedimentos fueron removidos de las terrazas del arrecife. Una parte fue
descargada en las costas formando montículos de escombros o flujos de arena, pero la mayor
parte fue llevada mar adentro; no directamente, sino en la dirección nor-noreste de las grandes
olas. Por ello, entre 20 y 25,m, los lóbulos del arrecife al este de los canales se vieron invadidos
por arena. Se nota a las claras que la arena fluyó hacia abajo por la ladera frontal del arrecife y
que parte de ella debe haber bajado en caídas intermitentes, desde esa terraza hacia el taíud
profundo de la isla. En la terraza poco profunda (3 a 15 m), los pequeños canales de arena
tributarios de las caídas principales fueron limpiados totalmente. Los fondos rocosos, según
parece restos de un zócalo del Pleistoceno, (L.S. Land, comunicación personal), están
nuevamente visibles.
Al oeste de Río Bueno, una terraza poco profunda deja paso a un talud vertical a sólo -9 m de
profundidad. Esa terraza da pie a un denso crecimiento del arrecife entre canales de arena
profundos y estrechos. Aquí el huracán Gilbert causó mucha más erosión que el huracán Allen.
No sólo los canales de arena fueron limpiados totalmente, sino que las laderas de esos mismos
canales fueron lavados hasta despojarlas de sus corales y dejar a la vista las formaciones
anteriores del arrecife. En el propio acantilado, ahí donde el huracán Allen causara pocos daños a
los escudos de corales entre -10 y -20 m de profundidad, el huracán Gilbert los arrancó casi
totalmente (T. P. Hughes, comunicación personal).
Algas
Desde 1983 en que Lina epidernia natural acah0 casi totalmente con el importante erizo de mar
herbívoro, Diadema antillartim (Lessios et al., 1984; Hughes et al., 1985), las algas han estado a
salvo de ese depredador y han proliferado en los arrecifes de Jamaica (Lidell & Ohlhorst, 1986;
Hughes, 1987). A salvo también de ser utilizadas como pastura (por las poblaciones de peces
herbívoros que han sido diezmadas por una pesca excesiva), estas plantas crecieron con mayor
rapidez que los corales y los desplazaron en la lucha por el espacio vital. Los corales pequeños
fueron ahogados y poco a poco los corales grandes empezaron a quedar cubiertos alrededor de
sus bordes. El huracán Gilbert limpió los arrecifes, quitándoles la mayor parte de estos
desarrollos de algas y otorgando a los corales sobrevivientes un breve periodo de respiro ante sus
87
competidoras. Pero como es obvio, las algas fueron las primeras en colonizar los espacios
denudados por el huracán, con un fino césped verde en aguas poco profundas y alfombras de
alga roja, Liagora, en toda la terraza. En los primeros tres meses, también creció con rapidez el
alga marrón Dictyota.
Peces y pesca
Inmediatamente después de la tormenta, los peces individuales mostraron cambios de
comportamiento similares a los que se observaron tras el paso del huracán Allen: pérdida de
territorios, y un comportamiento de agrupamiento que no es característica. Al igual que el Allen,
a un plazo mayor el huracán Gilbert va a provocar una disininución de la capacidad de
sustención de los arrecifes al haber reducido su complejidad tridimensional, si bien esta vez los
cambios fueron menores. Algunos pescadores reportaron mayores capturas en sus trampas
después del huracán. Esto podría deberse a los movimientos estacionales, al hecho de que la
cubierta del arrecife se encuentra reducida y las trampas parecen ofrecer una mayor protección y
están más visibles, y a que el número de trampas es mucho menor. Tras la señal de advertencia
de que se acercaba el huracán, en su mayoría los pescadores sólo tuvieron tiempo de poner a
salvo sus embarcaciones. Las trampas de pesca colocadas a menos de -25 m fueron destruidas y
las más profundas fueron arrastradas cuesta abajo hasta quedar en el saliente de la plataforma de
la isla o precipitarse al abismo más allá de éste.
Conclusión
El huracán Gilbert fue una tormenta sumamente severa que generó olas de gran poder
destructivo. Sus efectos más graves fueron sobre los arrecifes de la parte central de la costa
septentrional, y pudieron haber sido más catastróficos de no haber sido por los daños causados
por el paso bastante reciente de una tormenta igualmente severa, el huracán Allen en 1980. Por lo
visto, el huracán Gilbert volvió a poner en cero el cronómetro de la recuperación de los arrecifes,
los cuales se encuentran en condiciones muy parecidas a las que estaban tras el paso del huracán
Allen.
88
Referencias
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sea urchins. J. Expt. Mar. Biol. Ecol., 112; pp. 39-59.
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pp. 749-755.
Recibido: 8 de diciembre de 1988
89
APENDICE 10.
EFECTOS DEL HURACAN GILBERT SOBRE DERTMINADOS LUGARES
DEDICADOS
A LA OSTRICULTURA
Sandra Wríght
Departamento de Zoología
Universidad de las Indias Occidentales
Mona, Jamaíca
1. El Gran Estanque Salado/Estanque D'Aguilar, St. Catherine
La única estructura de jaulas de bambú y mangle que se colocaron en este estanque con
propósitos experimentales no sufrieron daños. Aunque las ristras de ostras se enredaron unas con
otras, las ostras mismas no sufrieron daños. Esto permite deducir que la acción de las olas y la
marejada no fue excesiva.
Los mangles de los alrededores fueron sacudidos por los vientos, pero ninguno fue desarraigado
y pocos de ellos perdieron algo más que sus ramas más altas.
El estanque cuenta con un canal de entrada artificial que no sufrió daños aparentes. Tampoco se
advirtió ningún cambio importante en el perfil o las dimensiones de la playa a cada lado de la
entrada el canal.
Cuando se visitó el estanque una semana después del huracán, no se descubrió ninguna
diferencia visible en el color y la claridad del agua respecto de las observaciones efectuadas
durante los periodos de muestreo previos al huracán.
2. Port Morant, St. Thomas
Muchas de las estructuras de jaulas de bambú y mangle fueron destruidas. Todas las balsas de
bambú se hundieron o fueron arrastradas mar adentro.
Durante el huracán, las ristras de receptáculos de semillas de ostras se trenzaron y se enredaron
alrededor de la estructura de jaulas que las sostenían. Como resultado de lo anterior, a bajamar
estas ristras estuvieron fuera del agua durante largas horas. Pasaron 2 a 3 días antes de que
alguien pudiese llegar a desenredar las ristras. Cuando por fin pudieron atenderse, cerca de 60%
de la hueva había muerto (información proporcionada por personal del Ministerio de
Agricultura). Se pronostica que en un futuro cercano esto habrá de tener graves repercusiones
sobre la producción de ostras y el abastecimiento de semillas a los ostricultores.
No se detectaron daños graves a los mangles de esa zona; y los bosques de Rhizophora que
albergaban los bancosa de ostras naturales no parecían haber sufrido daños.
90
A largo plazo, la pérdida de vegetación en la colina cercana podría afectar la erosión del suelo y
aumentar la sedimentación en la Bahía. Un aumento de la sedimentación podría afectar los
índices de filtración de las ostras e influir en su crecimiento y supervivencia.
3. Nota adicional agregada el 03.01.89
Información recibida del personal del Proyecto de Ostricultura del Ministerio de Agricultura el 3
de enero de 1989 señala que el huracán Gilberto destruyó en total 14 balsas y 10 jaulas.
Recibido: 28 de noviembre de 1988
91
APENDICE 11.
LISTA DE DOCUMENTOS SOBRE LOS EFECTOS DEL
HURACAN GILBERT SOBRE LAS AREAS DE
RECURSOS MARINOS Y COSTEROS DE JAMAICA
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